Encarnando el Cielo en la Tierra


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Como todos los años, este Contigo Somos Más Paz ha sido especial y entrañable. No sólo por el reencuentro con almas bellas que año tras año se acercan a compartir abrazos sentidos y miradas cómplices. También por la oportunidad de poder presenciar en vivo y en directo el aura de seres puros y hermosos como Emilio Carrillo o Sister Jayanti, por citar los más conocidos que este año han compartido su tiempo, su entrega desinteresada, su amor y sabiduría entre nosotros.

Entre ellos estaban también aquellos que trabajan en silencio, como ese hermoso ser que se ha acercado para saludarnos, diciendo que llevaba años leyendo el blog y que un día decidió dejar su trabajo y marcharse de voluntaria a la India y Marruecos. Su historia nos ha conmovido y su entrega y amor nos ha emocionado.  Vemos con su ejemplo que hay personas que se entregan, que abandonan  sus espacios de seguridad para lanzarse a la aventura de la vida, una vida que demanda transformación urgente. Sus testimonios siempre nos llegan al corazón y nos hace más fuertes y seguros.

O aquellos otros que de forma invisible trabajan para que el evento sea posible, esos músicos que nos regalan su arte, voluntarios, patronos y amigos, que consiguen con su amor y entrega que la solidaridad y sobre todo, el vínculo que nos une, sea posible.

Eso es lo que realmente nos hace divinos, por utilizar alguna palabra, el sentirnos Uno en la diversidad, el sentirnos unidos en ese vínculo que hace que todos seamos parte de esa gran familia que es la humanidad. Eso es lo que ocurre todos los años en este encuentro, conseguir que seamos Uno y que trabajemos juntos por un mundo de Paz, Amor y Unión.

Y nosotros felices porque la venta de libros ha sido estupenda y todo lo recogido lo vamos a entregar al proyecto O Couso, el cual cada día está más cerca y más vivo, más próximo a encarnar ese Cielo en la Tierra desde el trabajo silencioso, compartido, como refugio de todos aquellos que deseen llenar su vida de esperanza y amor. Mañana se levantará un nuevo día, un día de trabajo y trabajo, mucho trabajo, para seguir adelante. Gracias de corazón a todos lo que hoy habéis hecho de este día ordinario, un día extraordinario. Hoy, con vosotros, contigo, somos más paz.

Caminamos con esperanza


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Hoy ha sido un día intenso pero hermoso, lleno de contrastes, reflexiones y encuentros. Por la mañana llegaron dos amigos que mañana nos harán compañía en el Contigo Somos más Paz y a los que les tengo un especial cariño. Lo paradójico del encuentro es que uno venía desde el sur y otro desde el norte, ambos de diferentes culturas, de diferentes orígenes, diferentes circunstancias, y muy diferentes pareceres con respecto a la vida y la forma de encararla. Ambos se quedarán a dormir en casa, por falta de espacio, uno lo hará hoy y el otro mañana. Pudimos sentarlos a la mesa, uno en frente del otro, y fue hermoso como el entendimiento y el amor surge por el prójimo sin cuestionarnos las diferencias, solo los puntos en común.

Hablamos de la utopía, de esa meta que no existe porque es el camino lo que nos interesa, es el recorrido, con sus bordes y sus asientos, con sus descansos –pocos- y su trabajo –mucho- y las ganas que todos, desde diferentes ángulos y visiones deseamos afrontar. M.J. y K. se miraban con asombro pero con cariño, incitando al diálogo y la puesta en común. Sin darnos cuenta, en esa mesa estábamos poniendo la base del recorrido, es decir, la posibilidad de convivencia y entendimiento entre seres diferentes. La posibilidad de diálogo y fraternidad, de igualdad y absoluta libertad entre seres que se respetan.

Estamos ya en el camino, estamos ya construyendo en el mundo de los arquetipos ese proyecto que nos llevará a poner piedra sobre piedra las bases de un humilde ideario más. Son muchos los que están naciendo y son muchos los que nacerán en este tiempo. Nosotros sólo somos una gotita más en este océano de intención. Una gotita modesta pero cargada de esa fuerza y esa esperanza que tanto se necesita.

Seguimos recibiendo apoyos incondicionales por todas partes. Seguimos trabajando con ilusión. Ayer fue hermoso ver como la gente, tras la presentación de Emilio Carrillo realizó en Madrid, mostraba su apoyo a esta nueva idea de libertad y anhelo. Mañana toca el Contigo somos más Paz. Ojalá el teatro se llenara de gente bonita y aportara su granito para un mundo en paz y armonía y belleza. Cada día somos más, cada día la esperanza de un mundo mejor está más cerca. Hoy lo hemos vivido con estos dos grandes amigos. Ha sido hermoso, ha sido una proyección única de que estamos rozando el sueño. Gracias de corazón por vuestra mágica presencia, por vuestra visita, por vuestro amor.

Hermosos encuentros en Segovia


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Llegamos puntuales a Segovia tras un breve paseo por los Ángeles de San Rafael. Tuvimos tiempo de colocar los libros en la mesa y ordenar ideas para una correcta venta de los mismos. Lo hacíamos con especial ilusión porque todo el dinero que ingresamos de estas ventas van a parar al proyecto O Couso.

Al poco rato de estar allí se presentó una persona que no conocíamos. Al menos no nosotros, pero él a nosotros sí. Nos comentó que hacía ya algún tiempo que seguía este blog y que gracias a la lectura de “Entrevista a un masón”, el primer libro que escribí y el primer libro que editamos en Séneca hace ahora justamente siete años, ingresó en la orden masónica. La verdad es que sentí por dentro una sensación extraña, mitad responsabilidad y mitad alegría al mismo tiempo al ver que las cosas que hacemos a veces sirven para algo o valen de guía para aquel que las encuentra. Sin duda fue emocionante y hermoso compartir ese momento con nuestro nuevo amigo.

A veces me pregunto, cuando ocurren este tipo de encuentros, que son muchos a lo largo de todos estos años, cuantas personas leerán curiosas estas letras, sabiendo ellas mucho de mí y prácticamente yo nada de ellas. Me gustaría poder abrazaros a todas como ayer hice con este nuevo amigo, pero siempre surge la misma duda, ¿dónde estáis? ¿qué hacéis? ¿cómo os va la vida? No dudéis en contarlo, aunque sea de forma anónima, porque desde el lazo invisible, de alguna forma, también siento que estáis ahí. Y si os atrevéis, os espero en la ronda de presentaciones que haremos seguro que en tu ciudad en los próximos meses.

Cuando Emilio llegó nos fundimos en un abrazo hermoso. Una persona humilde pero poderosa, que irradia un aura cuasi angélico, capaz de estar cuatro o cinco horas hablando sin parar, compartiendo todo eso que ha podido experimentar desde su ser interior y que lo hace sin pedir nada a cambio. Lo escuchaba atónito, especialmente cuando conectaba directamente con esa fuente de sabiduría y nos llenaba los corazones con sus belleza imposible.

Era la primera vez que lo escuchaba en directo y la sensación era de familiaridad total. Tras la conferencia nos fuimos con sus amigos de Segovia a cenar en un sitio hermoso y tranquilo y en la intimidad demostró de igual forma su humilde grandeza. Sin duda ha sido todo un privilegio poder editar a Emilio, pero sobre todo, lo será poder pasar todos estos meses junto a él, ciudad tras ciudad, pueblo tras pueblo de toda nuestra geografía con la intención de expandir todo lo que podamos su mensaje, y de paso, la intención del mismo.

Nosotros, por nuestra parte, seguimos ilusionados con el proyecto de crear un pequeño punto de luz que sirva para los demás, que sirva como modelo de transformación interior o que sirva, en el mejor de los casos, como lugar de encuentro de gente bonita. Espero que allí nos encontremos pronto. Seguimos en ello, seguimos trabajando duro.  Esta tarde de nuevo presentación en Madrid y el domingo os esperamos a todos en el Contigo Somos Más Paz.

Emilio Carrillo, ponente en “Contigo somos + Paz”


EMILIO CARRILLO

El domingo 15 de septiembre, el exvicealcalde de Sevilla, Emilio Carrillo, participará en la octava edición del encuentro “Contigo somos + Paz” organizado por la Fundación Ananta en Madrid y en él hablará de la evolución de la consciencia colectiva que está permitiendo a cada vez más personas un mayor y más puro nivel de vibración.

En un espacio con aforo para más de 1.150 personas, -que recibirán como regalo un pequeño árbol como símbolo de semilla de iluminación-, se debatirá sobre Espiritualidad y Paz y se invitará a los asistentes a que descubran quiénes son realmente. En este sentido, Emilio Carrillo, centrará su conferencia en el tema de Dios desde una visión ajena a credos y religiones y desde una espiritualidad nueva y radicalmente libre, desde el punto de vista de que Dios Es cada uno de nosotros.

Emilio Carrillo es economista, Experto Internacional en Desarrollo Local por Naciones Unidas y Técnico de la Administración General del Estado. Ha desplegado una amplia labor académica, política y de gestión en Desarrollo Económico y Territorial y Hacienda Pública, desempeñando puestos como vicealcalde de Sevilla, vicepresidente de la Diputación hispalense y presidente de la Red de la Unión Iberoamericana de Municipalistas.

Una serie de experiencias vitales y conscienciales centraron su atención en la Filosofía, la Historia, y, sobre todo, en la Espiritualidad, campos en los que ha impartido multitud de conferencias y talleres y en los que es autor de once libros. Recientemente ha publicado en Editorial Nous el libro “Dios” en el que indaga y profundiza tanto en Dios y su Naturaleza, con todo lo que conlleva, como en sus implicaciones para el ser humano y su vida cotidiana, enlazando además lo divino con las aportaciones científicas más vanguardistas a través de la “Física de la Deidad”. De todo esto hablará en “Contigo somo + Paz”, encuentro cuyos beneficios irán destinados al programa Colores de Calcuta.

 

CONTIGO SOMOS + PAZ

Domingo 15 de septiembre

Hora: 11.00 hras

Lugar: Teatro Nuevo Apolo, Tirso de Molina 1, 28012 Madrid.

Más info:

www.editorialnous.com

www.fundacionananta.org

 

VIII Contigo Somos + Paz, 15 septiembre 2013, Teatro Nuevo Apolo, Madrid


contigo

Queridos amigos de Ananta,

Compartimos con alegría la convocatoria al VIII Contigo Somos + Paz, que este año tendrá lugar el domingo 15 de septiembre a partir de las 11 de la mañana en el Teatro Nuevo Apolo, Tirso de Molina 1, 20012 Madrid, con aforo para 1.150 personas.

Cada asistente recibirá como regalo un pequeño árbol con su correspondiente cepellón para ser crecido allí donde estime oportuno plantarlo. Se trata de una preciosa iniciativa de Ildefonso García, que lleva años cultivando árboles para regalarlos, en número de 33.000 hasta la fecha, todo de forma altruista y en su tiempo de ocio. La semilla del árbol que crece primero en forma de planta y luego potencialmente en forma de poderoso árbol es un buen simil de lo que pretendemos con este acto Contigo somos + Paz, pues todos tenemos dentro de nosotros la semilla de la iluminación que puede germinar si le damos las condiciones adecuadas.

Queremos así que el regalo de Ildefonso nos sirva de recordatorio de esta semilla que cada uno tenemos dentro, además de ser vehículos para plantar 1.150 árboles.

Tendremos como ponentes a Sister Jayanti y a Emilio Carrillo, y como músicos a María del Mar Fernández, José Carlos Gómez y Julio García. Los posibles beneficios que genere este acto irán íntegramente a financiar el programa Colores de Calcuta. El acto durará hasta las 14 horas y se abrirán las puertas a las 10 de la mañana (venta de entradas a partir de las 9 de la mañana).

Sister Jayanti nos hablará del alma y nos invitará como otras veces ha hecho a que descubramos quiénes somos (un alma inmortal). Emilio Carrillo nos hablará de la evolución de la consciencia colectiva que está permitiendo a cada vez más y más personas un mayor y más puro nivel de vibración.

Los ponentes y músicos participan sin remuneración ninguna, y les agradecemos su entrega y generosidad.

Las entradas pueden adquirirse en:

Desde el 17 de julio: Materia Gris, Mejía Lequerica 12, 28004 Madrid. Lunes a viernes de 10 a 14 horas. Por favor llamar antes al 91 445 76 64

Desde el 17 de julio: Centro de Yoga Sivananda, Eraso 4, 28028 Madrid, por favor llamar antes al 91 361 51 50

Desde el 25 de julio: Hotel Princesa de Eboli. Pablo Picasso, 10 (junto al CC Princesa de Eboli), 28320 Pinto. Permanentemente en recepción

Desde el 2 de septiembre: Pista de hielo La Nevera de Majadahonda. Fresa 14, 28220 Majadahonda En taquilla de entrada de 10 a 14 horas

El día del evento, desde las 9am en las taquillas del Teatro Nuevo Apolo. Tirso de Molina 1, 28012 Madrid
Os esperamos con alegría. Con el afecto de siempre.

La vía ciudadana


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Me hubiera gustado que mañana se hiciera una vía humana que naciera desde lo más recóndito de l’Empordà, que atravesara toda Catalunya, toda Valencia, toda Murcia, toda Andalucía y de ahí hacia el norte, atravesando todas y cada una de las ciudades de esta arrojadiza península… ¿Y por qué no penetrar de paso en Portugal y seguir por Francia, Alemania y el resto del mundo? ¿Acaso los problemas que todos tenemos, en Cadaqués o San Sebastián de los Reyes o Filipinas, no son los mismos? ¿Acaso no tenemos un claro problema económico, social, cultural y político en todos y cada uno de los pueblos de este planeta y a todos los niveles?

Me hubiera gustado que mañana no se celebrara la victoria o derrota de reinos absolutistas, de monarquías añejas, de macabros y remotos momentos históricos que de una forma anómala para los tiempos que corren, se les atribuye un halo pseudo místico, de gregario colectivo, de tribu enfocada en unos tótenes surrealistas y alojados en un tiempo anacrónico e inexistente.

El mundo de hoy no entiende de vías ni de cadenas… ¿más cadenas? Ni tampoco entiende de derrotas ni victorias. Estamos en la era del networking, del win-win, donde todos ganamos y nadie pierde, de la colaboración, del ayudarnos unos a otros, de las redes y del flow, donde todos estamos conectados no tan sólo los unos con los otros, también los unos con la vida y los otros con la existencia.

Decía Ortega y Gasset que el problema catalán no se puede resolver, sólo se puede conllevar. No veo realmente un problema catalán, más bien un problema nacionalista heredado de una edad media aún no superada, igual de peligroso y anacrónico que esos patriotas que enarbolan banderas como la española orgullosos de pertenecer a un Leviatán cualquiera, ignorando que esa construcción histórica es igual de mentirosa que la idea de pertenencia a uno u otro lugar por el hecho de haber nacido, cosas de la vida, en una u otra parte. El problema no es del pueblo catalán, sino del macabro uso que de su cultura y de su lengua ha hecho la política endogámica que busca saciar su sed de intereses perpetuos. Y esa política siempre es la misma, en 1714 y en 2014. Es la de los señores que usan a los pueblos para llevarlos a las guerras y al conflicto con tal de, en un estúpido tablero de ajedrez, jugarse el poder. La política de la ignorancia, de la ceguera intelectual, de la falta de autojuicio y autocrítica, de la escasez de verdadera independencia como individuos libres y emancipados. ¿Acaso no veis, catalanes, españoles o lo que seáis o creáis ser, como nos tratan, como nos manipulan, como nos ponen unos contra otros, como nos engañan con esos cuentos?

¿Por qué el pueblo catalán, o cualquier otro pueblo capaz de autocrítica, no puede ver ese juego macabro de unos pocos sobre todos? ¿O es que acaso el sentimentalismo dócil es tan manejable que en poco menos de una década ha sido capaz de remover la ignorancia hasta límites tan insospechados, anulando la lucidez y la autocrítica de todo un pueblo? ¿Acaso no es el problema Leviatán, es decir, la suma de nuestras ignorancias, egoísmos y cegueras? ¿Entonces, por qué esa lucha insensata por crear nuevos leviatanes a espaldas de los otros pueblos de iberia? ¿Qué clase de ciudadano incívico e ignorante daría la espalda a cualquier ciudadano de cualquier religión, país, nación o color? ¿Y no es esa la sensación que desde fuera de Cataluña se percibe? Ese “espanyols, busqueu-vos la vida que nosaltres anem a la nostra”.  Es como esa sensación que se tiene cuando un edificio se derrumba y los vecinos, en vez de ayudarse unos a otros a rescatar a los heridos salen en estampida libre cada uno en ese sálvese quien pueda. ¿Qué ocurriría si ahora Alemania y Francia abandonaran el barco europeo porque creen que este se hunde? O dicho de otra forma, ¿de qué manera podría yo también independizarme de mis vecinos, de mi ciudad, del estado, de la nación, incluso, de mi cultura?

Quizás ocurra, como un buen amigo me decía ayer: no me entero de nada. Debe ser eso, que como León Felipe, estoy cansado de tantos cuentos. Cuentos, cuentos, cuentos, no me contéis más cuentos… Ni de patrias, ni de naciones ni de banderas. España es un cuento, Cataluña es un cuento, tú eres verdadero, de carne y hueso, y no necesitas de ningún cuento.

 

 

 

 

 

La vergüenza nacional, de nacionalismos patrios, «Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor» y otras fantasías.


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La verdad es que vivimos en un país de pandereta. Hoy lunes quería escribir sobre cosas positivas, sobre el amor a los animales o la importancia de la meditación vespertina, pero admito que me es imposible. Intento colocar una piedra sobre otra para levantar el templo de la paciencia y el sosiego, pero me resulta irrealizable. Si el discurso de Ana Botella se cortó misteriosamente por una tormenta (qué misterios), a mí me ha cortado la digestión.

Este país no es serio. Si fuera dirigente político, jamás se me hubiera ocurrido presentarme en el ámbito internacional para defender lo indefendible. Menos aun con ese esperpento escatológico de representantes que no iban para dar ilusión a un país, si no para frotarse las manos en el productivo mundo de las comisiones. Hablemos claro para entendernos. Los únicos interesados en conseguir unas olimpiadas en nuestro país son aquellos que van a recibir algo a cambio a base de comisiones de todo tipo. La jugada es simple. Comisiones de la banca, comisiones de las constructoras, comisiones de organizadores, facilitadores, y un largo abanico de comisiones que luego terminan todas en paraísos fiscales o en «casos Bárcenas» que de vez en cuando se destapan para tapar con una gran pantalla de plasma toda la mierda, y con perdón, que hay detrás de ese ridículo y anecdótico caso. La casa real y el gobierno saben de lo que hablo, ¿verdad?

Pongamos un ejemplo reciente. Coloco al más acomplejado de la clase en el puesto debido. Él coloca al más tonto de la clase en su puesto, a Mariano, que le falta un hervor y seguro que hará lo que le diga. Hecha esta primera jugada, se hace la segunda, que es quitar al alcalde de Madrid y ofrecerle un suculento puesto de superministro de justicia para así colocar a la mujer del acomplejado en la alcaldía. ¿Y qué hacer ahora? Pues seguir enriqueciéndome a costa de los españoles, que somos como medio tontos y a pesar de las corruptelas, los asaltos al poder y las ayudas a la banca a costa de sanidad, educación y despilfarro, no se enteran de nada.

Los más listos de la clase se dan cuenta de la mandanga y deciden hacer lo que hacen los listos de la clase, es decir, ir a su rollo y a su bola ignorando al resto. ¿Os acordáis cuando el más listo de la clase no os dejaba copiar los apuntes? Pues eso. Esa es la aventura patria catalana, que descubre de la noche a la mañana la solución a sus problemas (que dicho sea de paso son los problemas de todos): la independencia. Se crea un corralito ideológico, se compra voluntades a base de subvencionar, a cual régimen totalitario, todos los medios de comunicación, se crea una masa “crítica” a base de “estás conmigo o contra mí” y de la noche a la mañana hemos creado una unión totalitarista donde no vale otra idea que la que el régimen esgrima.

Son muy listos estos nacionalistas. Ya me echaron de la universidad y de Cataluña por pensar diferente hace años. Como no podían llamarme facha me llamaron anarquista, oveja negra y demás. Así que me exilié fuera de Cataluña para tener que aguantar «los cafés con leche in plaza Mayor», que ya no sé qué es peor.  Menudo tinglado de pensamiento único que están montando en nombre, válgame la ignorancia, de algo que dan por llamar “libertad”.  Fijémonos si no en el último eslogan de ERC: “Ningú no podrà aturar la determinació de posar data a la democràcia i votar per la independencia”. Sin duda la frase me da terror. “Nadie podrá parar la determinación de poner fecha a la democracia y votar por la independencia”. Nunca había visto tanta contradicción junta en una sola frase. Pero el mensaje es bien claro: no hay otra alternativa que votar independencia sí o sí, y nadie podrá parar esta determinación, y a eso le llamamos democracia. Toma hurmiento para el más listo. Lo siento, pero esto en mi pueblo, que además es un pueblo catalán, se llama totalitarismo, pensamiento único y absolutismo disfrazado de libertad y democracia.

¿Me dejan ustedes elegir si deseo o no para mi tierra la independencia? ¿Pueden ustedes por favor dejarme respirar tranquilo y pueden de paso, no gastarse mis impuestos en banderas, banderas y más banderas? Al fin y al cabo, lo triste de esta historia y de la que el pueblo tampoco se entera, es que el rollo de la independencia tiene que ver también con el café con leche de nuestra ilustrísima alcaldesa de Madrid: comisiones. En este caso, para los listos de la clase.

Sobre Obama y las comisiones de la guerra mejor hablar otro día. Ahora, meditemos un poco para no salirnos mucho más del tiesto utópico. Ommmmm…

Pd.- Autodeterminación sí, independencia también, pensamiento único, no gracias…

Carta a Ignacio Darnaude


ignacio darnaude

Estimado Chachi,

me alegra mucho saber que te llegó nuestro regalo de séptimo aniversario, el cual, en un pequeño esfuerzo editorial, hemos querido regalar a los amigos que desde años habéis apoyado de alguna u otra forma esta locura utópica. Porque bien sabes que editar libros hoy día, especialmente libros no comerciales, con el único lucro de la satisfacción personal y el apoyo mutuo y la cooperación entre todos, es una cosa utópica.
Gracias por tus sentidas palabras. Tú has sido testigo directo de esa revolución interior que durante años, creo que desde los catorce o los quince añitos de aquel ingenuo adolescente, has podido ver en primera persona. Tus palabras son arto exageradas, pero admito que el cambio se produjo, y que desde que empecé en la carrera de hacer de hombres buenos, hombres mejores, la utopía se ha ceñido aún más en mi propio vida.

Sin duda tuve mentores especiales que me guiaron por la ardua y compleja senda. Tú mismo fuiste un pilar importante en aquellos primeros pasos. Tu siempre motivación, tus buenas palabras, tus ánimos sinceros y tu compleja y divertida mirada del mundo hicieron de llama en la oscura noche del alma. Aprendí a escribir de tu mano, con aquellas cartas que te enviaba y aquellas tuyas, tan increíbles, que recibía. Puedo decir que el artífice de cierto estilo epistolar vino de tu mano, y que, teniéndote siempre como referente, aprendí a conquistar a base de pluma y paciencia las almas errantes.

Cuando en 2008 vivía entre La Montaña de los Ángeles y Alemania redacté en una página algo que di por llamar «El Proceso Noumicon». Con ese nombre que conocí a través tuya y que será también el nombre de un libro que estamos preparando, puse en marcha la utopía tangible, esa que se puede ver y tocar, y que ahora, en estos días, se está precipitando, por fin, en el plano real.

La primera fase la hemos dado por llamar «Proyecto O Couso», porque ese es el nombre del lugar que estamos intentando adquirir, una pequeña finca de unas tres hectáreas y media con una casa de piedra justo al lado del mi querido Camino de Santiago. Allí queremos poner en práctica las enseñanzas de los sabios, esas que se resumen en tener una vida meditativa, silenciosa, de trabajo y estudio y de servicio al conjunto de los seres, un servicio igual de silencioso e invisible, pero eficaz.

Para llevar a cabo el sueño estamos contando con el apoyo de mucha gente que está aportando cinco euros, mil o seis mil. Todo lo que venga es bienvenido ya que la base del proyecto será el apoyo mutuo y la cooperación, es decir, queremos demostrar de forma real que esos valores pueden ser conquistados entre todos y sustituir con ello los valores del egoísmo y la cerrazón humana.

Así que ya ves, tu pelotudo amigo sigue creyendo en eso tan efímero pero certero de que otro mundo es posible. La inspiración del Primo, que siempre está presente en este pellejo andante sigue adelante, buceando en los misterios que tanto nos apasionan, pero sin olvidar la responsabilidad conjunta de llevarlos al mundo, precipitadamente.

La web del proyecto es la siguiente: www.proyectocouso.org
Si conoces de alguien que crea en las utopías no dudes en decirle que con cinco euros o un préstamo de cualquier tipo ayudará a traer a la tierra el ansiado reino. Sólo es cuestión de proponérselo y de ejecutarlo valientemente.

Un abrazo sentido de este menda que te aprecia con el cariño de siempre.

J.

El 08/09/2013, a las 14:30, Ignacio Darnaude escribió:

Ha llegado tu sabrosa compilación de sutiles esclarecimientos acerca de la misteriosa verdad que nos hará libres. Qué suculento regalo,tío. Y qué preciosa exhibición de culturón acumulada a pulso. Eres un gran macho. Eres macho por los cuatro costados. Qué proeza tan meritocrática de masculinidad intelectual. Y qué descarada exhibición de inventiva. Un volumen penetrante como un berbiquí,guapo y seductor en torno a los difuminosos arcanos de las utopías humanas. Y una obscena y atractiva presentación al mundo de los sueños que el insapiens nunca se ha atrevido a rematar y los ha dejado a medio hacer. ¿Utopías?. Quiá. Las tales no existen,fueron proyectos harto factibles y utilitarios que los pusilánimes no tuvieron cojones de poner en marcha por el terror entrópico al qué dirán,de tal enorme envergadura es el poder del grupo sobre los benditos disidentes de la manada. Y qué escaparate tan elegantemente escrito de estructuras visionarias que de ser aplicadas hubieran cambiado a este planeta como a un calcetín. He tenido el privilegio de ser testigo epistolar de tu tremendo y veloz progreso en la vida a golpe de constancia y del poder omnímodo de la voluntad. Javier León es un hombrón valientemente hecho a sí mismo. No me extraña que con tu sacudidora correspondencia te conquistaras al prohombre en la cárcel,cuyo prólogo pareciere mismamente de la mejor pluma leonesa. El alma del Loyola se ha conmovido de gratitud al recibir este inteligente y cultivado monumento a lo que pudo y debiere haber sido y nunca fue. He llegado al convencimiento de que eres un sabio y un santo en plena juventud. Eres pelotudo,Javi. Seguro que a estas alturas ya te jactas merecidamente de tu íntima amistad con mi Primo que está en los cielos. Pues eso,admirado amigo,que Él te guarde muchos años y te lleve a peregrinar a utopías que sí han llegado a fructificar en otros reinos.

(Foto: El amigo Ignacio Darnaude junto con los escritores Javier Sierra y Moisés Garrido)

Hacia una sociedad lúcida


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© Hardibudi

 

No deja de ser paradójico que una ciudad como Madrid, que aspira a ser ciudad olímpica, cada día esté más sucia y dejada. Hoy sentía cierta vergüenza cuando paseaba por el barrio de Malasaña donde vivo. Me paraba a recoger del suelo cientos de basuras que unos y otros vamos dejando en las calles sin ningún tipo de consideración. El olor me recordaba a ciertos lugares de la India donde deambulábamos en los slums para sacar sonrisas a los niños más desfavorecidos. Pero no estábamos en ningún slum de la India: esto era Madrid, España, Europa.

Así que en silencio, sin decir nada excepto ahora, me limitaba a recoger una lata de cerveza o un trozo de cartón o apagando indiscriminadamente esas colillas que tiramos al suelo olvidando la pequeña catástrofe ecológica que ocasiona cada vez que la lanzamos sin ningún miramiento a su destino callejero.

Realmente el gesto de agacharme y recoger la basura, como hacía cuando vivía en La Montaña constantemente, no requería ningún esfuerzo. Sólo se trataba de un gesto más de tantos y tantos que se pierden al día, al minuto, al instante. No sé si el mismo sirvió de algo. No sé si quedó grabado en la pupila de alguien. No me importaba, pero sí me avergonzaba tener que hacerlo por descuido de unos, algunos ciudadanos incívicos, y la dejadez de otros, los gobernantes preocupados por fomentar el juego en Eurovegas y las Olimpiadas.

Juego por doble partida, para añadir una alegría al país, como decía nuestro presidente. Cuando lo que menos necesitamos ahora es añadir ilusionismo. Trabajo, trabajo, trabajo. Eso sí, pero trabajo en la consciencia de unos y de otros para empezar, como mínimo, a ser lúcidos y dejar de ensuciar, con pequeños y minúsculos gestos, nuestras calles, nuestros cuerpos y nuestras almas.

A veces creo que vivimos en una sociedad marginal, marchita, incapaz de removerse ni un ápice para cambiar o mejorar. Otras veces veo gestos que me hacen tener especial esperanza en una humanidad abocada al desastre de no corregir las pequeñas conductas diarias. Sólo necesitamos eso, pequeños gestos, pequeñas conductas para crear una sociedad más lúcida, más amable, más bella. ¿Cuántos estamos dispuestos a recoger, como mínimo, nuestra propia basura interior? ¿Y la de la calle? Hoy hice mi pequeño gesto. Y no lo digo en voz alta para creerme mejor o más lúcido que nadie. Lo digo para animar al otro, para zarandearlo, para que se moje. Es la única forma de intentar volcar esa esperanza en el otro.

¿Por qué respetar a unos y comernos a otros?


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Se llama carne de ternera a la carne de las vacas que se han criado por lo menos seis meses de edad hasta el momento de sacrificio. Estas reses pesan 135 kg de promedio. El valor nutritivo de la carne de ternera es la misma que la de buey. La industria cárnica es la encargada de procesar los subproductos de la carne de ternera. Se suele considerar a veces como carne roja debido a su color rojizo y por la cantidad de sangre en ella. En términos culinarios, carne roja hace referencia a una carne que presenta un rojo o rosado en estado crudo. Desde el punto de vista de la nutrición, el término «carne roja» se refiere exactamente a la carne proveniente de los mamíferos. En oposición a la carne roja se emplea el término carne blanca, que desde el punto de vista culinario hace referencia a cualquier carne que en crudo y al corte presenta colores pálidos o blanquecinos”.

Hoy un buen amigo escribía muy triste por la muerte de un cachorro de perro recién nacido. Entendía su tristeza, pero no quería entrar en la sensiblería ñoña del “pobrecito animal”. Especialmente cuando todos los días sacrificamos miles de terneras para saciar a una humanidad que se alimenta básicamente de vísceras, de sangre y de piel.

No sentí ninguna compasión por la tristeza de mi amigo cuando él tampoco siente compasión por la tristeza de las vacas cuando las alejan de sus terneras para ser degolladas y consumidas de forma abominable, eso sí, de forma igualmente civilizada. Porque eso que llamamos civilización consiste en llenarnos la tripa de cadáveres y luego llorar la muerte de un animal que por contacto o cercanía, parece tener algo más de privilegios que el resto.

Es algo que aborrezco de la hipocresía humana. Esa pena por la muerte de unos, ese horror manifestado con lágrimas de cocodrilo cuando fallece nuestro gato o nuestra perro, y esa desfachatez y crueldad cuando no se tiene la misma compasión por una vaca o un cerdo, como si estos últimos fueran animales de “razas inferiores”, algo muy parecido al pensamiento totalitarista de la segunda guerra mundial.

Por supuesto luego vienen las quejas sobre las guerras, la violencia y la crueldad humana. ¿Pero qué derecho tenemos a quejarnos cuando día tras día ejercemos un acto cruel y atroz en nuestras mesas? ¿Qué derecho tenemos de exclamar ese “no a la guerra” cuando diariamente, y por tres veces al día, ejercemos la guerra contra el reino animal?

Además, tenemos nuestros propios carniceros, nuestros propios campos de concentración, nuestras propias cámaras de gas para aniquilar día a día millones de vidas animales. ¿Por qué? ¿Para qué? Pues porque tenemos una cadena de producción que nace de la industria cárnica donde producimos carne fresca, carne procesada y carne en conserva para el deleite de miles de paladares sedientos de sangre.

Sigamos haciendo camino, y si hay miedo, lo hacemos CON miedo


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Estaba sentado en un rincón de la biblioteca que hay en Conde Duque. Desde aquí tengo un gran ventanal que me acompaña mientras escribo todas las tardes, un tranquilo rincón desde el que diviso grandes árboles que nos empujan fuera, nos arrebatan a ese mundo de sueños y descubrimientos más allá de la rutina y el tedio. Mirando sus hojas y amplios tallos me acordé de una amiga, que de alguna forma se ha convertido en un referente, en una guía, en esa sensación extraña a la hora de radicalizar la vida.

No es la primera vez que esa sensación nos persigue. La tenemos identificada y sabemos que no se trata de una huida, si no de una apuesta radical hacia un modelo de vida diferente. Asusta porque esa forma de guiarnos hacia la radicalidad, alejados ya, por fin, del cómodo y facilón camino medio, produce vértigo.  Nos damos cuenta, escribiendo en voz alta, que no deseamos ser parte de algo grande y ambicioso. Que no deseamos ser partícipes de ese hormiguero oscuro en el que hemos dejado de creer. Lo que realmente nos motiva, lo que realmente se retuerce en nuestro interior es la idea de dejarlo todo y marcharnos a ese lugar tranquilo, tan lleno de calma, a quitar hierbas y limpiar piedra a piedra todos los muros de la casa. No es un proyecto baladí ni improvisado, es la consecución de una trayectoria que ha campeado por demasiadas sendas baldías. Me refiero a esas sendas que la sociedad nos marca como correctas. “Servir a las cosas, servir al tedio”. Y la idea de marcharnos a quitar hierbas es en realidad un acto de radicalidad profunda, de estoica filosofía, de pura mística al servicio de la razón, de efervescencia rebelde inclinada a resolver, desde un acto sencillo, una compleja realidad de la que ya no queremos ser partícipes. Ya no podemos seguir sirviendo a dos amos desde la comodidad del camino medio. Es hora de convertirnos en pescadores y dejarlo todo para ganarlo todo.

«De qué sirve ganar, si no ganan conmigo los que vienen detrás», nos dice León Gieco… «Sigamos haciendo nuestro camino, y si hay miedo, lo hacemos CON miedo», decía hoy en una red social un buen amigo.

Septiembre casi consigue absorbernos con sus diez mil cosas. Pero ahí están los árboles que también se retuercen y gritan al viento su propia melodía, recordándonos a cada instante la urgencia del vivir.

“¿Qué hacemos? ¿A qué esperamos? ¿Que es eso que nos debilita y nos aprisiona de esta manera? ¿Cómo percibes ahora tu inquietud después de tu segundo viaje a Escocia? Cuéntame porque necesito saber qué sientes tras tanto y tanto cambio interior. El mío, que está a punto de caramelo para terminar de lanzarme a ese salto necesario, sólo espera paciente ese empujoncito final”. Esto le escribía hoy a una amiga deseosa de radicalizar su vida, de caminar su vida, con o sin miedo. En esas estamos, caminando, sin duda, convencidos, firmes.

DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS


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El título aparece en una carta que dirige el premio Nobel de la Paz Pérez Esquive al presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama. Lo triste de esa carta es que como todos los escritos de buena voluntad caerá en saco roto. Lo poderoso de la misma es que puede servir de instrumento para poder crear conciencia en las dormidas consciencias humanas.

¿Cómo hacer que esa carta llegue a nuestras consciencias particulares? Debe llegar el mensaje, debe penetrar en nosotros, debe calar y debemos desarmar nuestras conciencias armadas. Siempre en lo pequeño, en lo aparentemente insignificante. Nunca somos conscientes del poder que ejercemos en nuestros actos diarios. Nunca somos conscientes de lo poderosa que es nuestra inclinación por unas u otras cosas, por unas u otras decisiones, por una u otras conductas.
Nos quejamos de las guerras, pero nunca asumimos nuestra responsabilidad en ellas. Nunca pensamos quién las financia, qué empresas están detrás de esos lobbies, que otras instituciones apoyan toda esa masacre de tripas y sangre esparcidas por la acera de cualquier pueblo. Nunca pensamos cuando compramos un producto qué hay detrás de él. Nunca pensamos cuando votamos en una urna qué apoyan unos y otros.
Si fuéramos observadores, si estuviéramos atentos nada más despertarnos por la mañana, veríamos cuantas pequeñas decisiones diarias tomamos que afectan al armamento de nuestras consciencias. Por eso la guerra de Siria no es un problema o una decisión de un presidente, es un problema y una decisión de nuestra humanidad en su conjunto, de nuestros ideales, de nuestras decisiones y conductas diarias.
¿Qué podemos esperar de una sociedad como la nuestra? ¿Qué clase de actitud deberíamos tomar como conjunto y como individuos para empezar a desarmarnos? ¿Hemos pensado alguna vez como afecta nuestro ruido interior en esa destrucción sangrienta? ¿Hemos pensado alguna vez lo ruidosos que somos en todas nuestras acciones? Y todo ese ruido, todo ese malestar cavado día a día en una sociedad enferma y vacía, ¿no es producto de toda nuestra existencia?
Mañana no, hoy es un día ideal para, a partir de este mismo instante, pensar en cada cosa que hacemos e inclinar la balanza de nuestra conducta hacia un mundo más permisivo y desarmado. Estemos atentos. Estemos atentos. Estemos atentos.

Emilio Carrillo, presentaciones en septiembre para apoyar el «Proyecto O Couso» y Fanum


EMILIO CARRILLO

Estimados amigos,

este mes, con la intención de poder ayudar en el Proyecto O Couso y darle un impulso definitivo, vamos a acompañar a Emilio Carrillo por toda la geografía española para presentar su libro «Dios».

Los ingresos que de todo ello se puedan derivar para el autor, serán donados íntegramente a la Fundación Andaluza Nuevo Mundo (FANUM) para la financiación de proyectos de cooperación al desarrollo e iniciativas de ayuda social.

Los ingresos que de todo ello se puedan derivar para la editorial, serán donados íntegramente al Proyecto O Couso, el cual esperemos que este mes de septiembre coja un nuevo y estimulante impulso.

Gracias de corazón por acompañarnos y os esperamos a todos en estas citas. Emilio os sorprenderá y estoy seguro que no os dejará indiferentes.

PRESENTACIONES SEPTIEMBRE:

+Jueves 12, 18:30 horas, Segovia:

“Cesó todo y dejeme: la transformación en Dios”

Centro Integral de Servicios Sociales de la Albuera del Ayuntamiento de

Segovia (C/ Andrés Reguera Antón, s/n)

Entrada libre hasta completar el aforo

+Viernes 13, 18:30 horas, Madrid:

“Nuestro verdadero ser, Naturaleza Divina y vida cotidiana”

Colegio Gredos San Diego (Moratalaz) (C/ Luis de Hoyos Sáinz, 170)

Desde el martes 6 de agosto, todas las plazas del aforo (280 butacas)

están ya ocupadas con las reservas llegadas a la organización:

shamballa@live.com

+Domingo 15, 11:00 a 14:00 horas, Madrid:

“VIII Encuentro Contigo somos + Paz”

Teatro Nuevo Apolo (Plaza Tirso de Molina, 1)

Para más información:

http://www.fundacionananta.org/web/index.php/eventos/contigo-somos-mas-paz

+Viernes 20, 19:00 horas, Sevilla:

“Dios”

Salón de Actos del Colegio Santa Ana (C/ Padre Damián, 2, junto a la

parroquia de Los Remedios)

Entrada libre hasta completar el aforo (410 butacas)

+Jueves 26, 18:30 horas, Huesca:

“Las causas del sufrimiento: Dios exterior y búsqueda del

bienestar”

Espacio Negocio (C/ Lanuza, 17, Bajos)

Es conveniente realizar la inscripción previa y reservar plaza enviando

un email a: info@espacionegocio.es

Para más información: http://espacioactivo22.blogspot.com.es

+Viernes 27, 18:30 horas, Lleida:

“Ficciones mentales: sufrimiento, necesidad de hacer e idea de

cambio”

Lugar por determinar

Para más información: www.pazamorunidad.org

+Sábado 28, 18:00 horas, Barcelona:

«Dios es yo. Y yo… ¿soy Dios?»

Auditorio y Centro de Convenciones AXA (Avenida Diagonal, 547)

Es conveniente realizar la inscripción previa y reservar plaza enviando

un email a: akokobarcelona@topmail.com

Para más información: https://www.facebook.com/events/160684880774163/

Networking, todas las cosas son importantes


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Estoy en el café la Luz, en la calle el Barco, esperando a L. para preparar la campaña de otoño en la editorial. Como periodista, nos ayuda para llegar allí donde resulta difícil llegar y sobre todo, para comunicar que estamos aquí, que somos una empresa editorial y que tenemos algo para compartir.

Ayer a las nueve quedé en la sede de los constructores del adytum con M. Pasamos una larga noche hablando sobre proyectos, sobre futuros y sobre recuerdos. Su empresa va bien y ya tiene oficinas en Madrid y New York, con proyectos a nivel internacional. Sentí felicidad por ver que hay empresas que funcionan, que trabajan bien y que además muestran generosidad. En un momento difícil que ya ni recordaba, la empresa de M. ayudó a nuestra empresa a seguir adelante, así que el agradecimiento siempre es doble, por la amistad y por el apoyo.

Este mes es un mes de reuniones, de encuentros, de apertura, de apoyos y cooperación. Todas son importantes, porque todas aportan algún tipo de estímulo adicional, de idea, de sugerencia para progresar y compartir en la magia del propósito.

Ayer llegué a las tres de la mañana a casa. Algo infrecuente en alguien que suele acostarse a media noche en punto. En el camino de vuelta, más allá de la reflexión empresarial, entramos en reflexiones metafísicas. ¿Cuál es nuestra misión en la vida? M. había tenido un sugerente sueño donde tenía un accidente de avión y se decía a sí mismo: todo para esto. Ese “todo para esto” nos hizo pensar sobre la importancia de vivir cada instante, cada relación, cada momento como único e imprescindible. Si fuéramos puntos de luz, ¿dónde estaría el límite de nuestra extinción?

El otro día una buena persona me hablaba de invertir quince millones de euros en un ambicioso proyecto. Me recordó a ese otro amigo que un día llegó a la Montaña desde Brasil para poner sobre la mesa cuatro millones de euros para poner en marcha el proyecto de la fundación Los Ángeles. El baile de números a veces marea porque uno debe medir bien en qué clase de prisión desea meterse por el resto de sus días para cuando todo acabe, no tengamos esa sensación de y “todo para esto”.

Realmente hay algo que nos llena de vida cuando sabemos trabajar en algo que nos supera en propósito y libertad. No se trata de trabajar ciegamente en cualquier cosa, o lanzarnos súbitamente a la tentación de cualquier idea o proyecto. Uno siempre debe respirar profundamente y sentir qué es aquello que realmente recorre nuestras venas. Y luego, certeramente, pensar cual es la necesidad de eso que recorre las venas del mundo. ¿Cómo trabajar en nuestra encomienda? ¿Cómo participar en este ciclo maravilloso que es la vida?

Sea como sea, todas las cosas son importantes. Por eso es significativo reunirnos los unos con los otros y ver las maneras de colaborar en esa red de constructores de un mundo bueno. No tengamos miedo en afrontar nuestra parte, y trabajar en ella.

Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento


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Estos son, según Erich Fromm, los elementos comunes en toda relación. Hablo de ello en dos libros que estoy escribiendo a la vez. Uno sobre asexualidad y otro sobre “amor es relación”, un título que estamos preparando conjuntamente con el amigo Ramiro Calle.

Resulta difícil profundizar en el amor cuando es algo tan poderoso como para mover y sostener universos y tan frágil como para que se nos escape del entendimiento humano sin poder siquiera saborear un ápice de su esencia verdadera.

Creemos muchas veces que amar es lamentarse, regocijarse en las relaciones dependientes, basadas muchas veces en la autoridad o el poder, en el egoísmo y la confusión más pueril. Pero la fórmula de Erich Fromm es bien simple: cuidémonos, responsabilicémonos, respetémonos y hagamos un esfuerzo para conocernos a nosotros mismos y de paso, para conocer al otro. Siendo una fórmula tan sencilla, ¿por qué nos cuesta tanto alcanzarla y ponerla en práctica?

Ya dijimos anteriormente que no es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho. En ese sentido somos una sociedad bastante avara, porque siempre estamos pensando desde la pérdida. Somos, por mucho que poseamos, indigentes y seres empobrecidos.

¿Cómo salir de esa indigencia social y personal? Relacionándonos, ayudando al otro, compartiendo momentos felices y amables, porque el que da realmente no es aquel que da cosas, sino experiencias enriquecedoras, el que da armonía y paz, el que ofrece belleza y ternura al otro. Son las propiedades interiores las verdaderas riquezas. Las cosas materiales son sólo cosas. Pero las perlas interiores, el dominio de lo específicamente humano, como nos decía Fromm, es el mayor bien que podemos dar. Por eso lo mejor que podemos ofrecer está en nosotros mismos, aquello que nos hace procurar vida, dando lo mejor de nosotros, lo que nos hace nobles y humanos.

El amor, nos dice Fromm, es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Se ama aquello por lo que se trabaja, aquello que cuidamos y protegemos, aquello a lo que nos acercamos con responsabilidad y respeto, y siempre, con conocimiento. Amar es relacionarnos y trabajar activamente en que esa relación sea duradera, amable, sencilla y enriquecedora para ambas partes. Eso requiere trabajo, mucho trabajo, y conocimiento, mucho conocimiento.

Trabajar para otros, para uno mismo o para un ideal


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El trabajo debería ser algo que nos embargara de satisfacción, de libertad y de crecimiento. No esa tarea que muchas veces nos insatisface o que se resume en ocupar un tiempo prolongado de nuestras vidas para poder pagar “cosas” y luego disfrutar, en el mejor de los casos, de treinta días de “descanso”.

Nietzsche dedicó algún tiempo de su vida a profundizar entre la mentalidad del esclavo y la mentalidad del señor. Él las llamó moralidad del esclavo y moralidad de los señores. Cuando viajé a Etiopía observé que todos los harapientos ciudadanos de estepas y desiertos eran realmente señores, guerreros de sí mismos. Todos y cada uno de esos seres luchaban a diario por sobrevivir ante las adversas y terribles circunstancias de severas sequías y continuas hambrunas. Allí llegué a la extraña conclusión de que en algún futuro no muy lejano, todos seríamos como los ciudadanos etíopes: dueños absolutos de nuestro destino. Buscadores incansables de nuestros medios de vida. Afanados guerreros por servir de forma independiente y libre a nuestro propósito interior.

En la actualidad hemos avanzado mucho en ese pensamiento y podemos encontrar una tercera categoría a la moral de Nietzsche. Esa tercera mentalidad sería la mentalidad del guerrero.

Hasta no hace mucho, cuando las cosas iban bien, todos aspirábamos de alguna forma a ser partícipes de la moral esclava de nuestros días. Nuestros más elevados anhelos consistían en trabajar para otros, a poder ser para una gran empresa multinacional donde tuviéramos un buen sueldo y coche de empresa. O mejor aún, ser funcionario de por vida, donde no preocuparnos absolutamente de nada excepto de trabajar bien y cobrar a fin de mes nuestra nomina segura. Lo siguiente era buscar un piso para comprarlo y crear una familia hipotecada por los siguientes treinta o cuarenta años donde la única preocupación sería poder pagar las “cosas” del día a día.

Cuando empezó la crisis, esa mentalidad esclava comenzó a transformarse en una mentalidad de señores. Al no tener trabajo y ser despedidos de nuestras empresas, buscamos la salida en ser dueños de nuestro destino y de nuestro trabajo. Dedicamos horas y horas a imaginar la mejor manera de conseguir dinero desde nuestras propias habilidades. Sin saberlo, la crisis nos llevó a ser empresarios y emprendedores con mayor o menor éxito, pero siempre afrontando con dignidad la dureza de los tiempos.

Pero la crisis se ha instalado en nuestras vidas de tal manera que está modificando los cimientos de nuestro interior y los paradigmas más inamovibles. Ahora ya no se trata de buscar un trabajo para nosotros mismos, si no también de buscar las fórmulas apropiadas para ayudar a que otros hagan lo mismo. El apoyo mutuo y la cooperación se han instalado en nosotros de tal manera que ya no trabajamos para un tercero, ni siquiera para nosotros mismos. Ahora trabajamos por un ideal.

Un ideal que sobrepasa todas nuestras expectativas presentes y futuras porque sabemos a ciencia cierta que es un ideal mayor que nosotros, algo que trascenderá nuestro paso por el planeta. Un ideal que tiene que ver con el cambio de nuestros valores más profundos como sociedad y que, de alguna forma, deberá modificar nuestras atormentadas relaciones diarias para convertirlas en rectas relaciones humanas. Trabajar para un ideal no sólo te llena de entusiasmo y vigor, también te da un sentido de responsabilidad y generosidad hacia toda nuestra especie humana. La Nueva Cultura Ética está llamada a responder a todos esos estímulos, a todos esos guerreros que vencieron la comodidad, pasividad y conformismo de la moral esclava y el egoísmo y ombliguismo de la moral de los señores. Nace una nueva cultura, nace una nueva ética, nace una nueva mentalidad en un nuevo tiempo.

LA VIDA ES UN MOVIMIENTO EN RELACIÓN


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La relación es el espejo en el que nos vemos a nosotros mismos tal como somos. Toda vida es un movimiento en relación. No existe nada viviente sobre la Tierra que no esté relacionado con una cosa u otra. Aun el ermitaño, un hombre que se marcha a un paraje solitario, sigue en relación con el pasado y con aquellos que le rodean. No es posible escapar de la relación. En esa relación, que es el espejo que nos permite vernos a nosotros mismos, podemos descubrir lo que somos, nuestras reacciones, nuestros prejuicios y temores, las depresiones y ansiedades, la soledad, el dolor, la pena, la angustia. También podemos descubrir si amamos o si no hay tal cosa como el amor. Por lo tanto, examinaremos este problema de la relación, porque la relación es la base del amor”. Krishnamurti

 

Todo está relacionado. El respirar se relaciona con el aire. El palpitar con la expresión de vida. La mirada con la luz. El tacto con el rostro suave. Miremos donde miremos hay relación, interconexión, apoyo, cooperación. Y toda esa relación, como expresaba Krishnamurti en algún escrito, está en continuo movimiento.

Ayer mientras paseábamos por el Retiro contemplaba el ahuehuete centenario, ese que dicen que es el más antiguo de la ciudad. Observaba sus extensas ramas, como si el tronco estuviera estirando todo su ser para alcanzar el cielo, para relacionarse con la vida que nace de la luz al mismo tiempo que estira sus raíces para relacionarse con la oscuridad profunda de la tierra. Los árboles son un vivo ejemplo de cómo se relacionan de forma tan extraordinaria y perfecta con su medio, el visible, ese que pretende abrazar el cielo, y el invisible, el que penetra la cálida tierra profunda.

Los seres humanos nos relacionamos por necesidad. Necesitamos respirar al otro, tocarlo, besarlo, abrazarlo, comunicar con el otro nuestras inquietudes y anhelos y viajar con el conjunto hacia un destino común. La base de toda relación es el amor, aunque para algunos ese amor tan sólo pueda nacer desde su primigenio más débil, el egoísmo o amor propio. En todo caso, nadie puede escapar al amor, aunque sea minúsculo, y nadie puede escapar a la relación, aunque a veces cueste entenderse con el diferente, con el igual, con el prójimo próximo.

No podemos parar de movernos, porque el movimiento es sinónimo de vida. Y la vida nos arrastra hacia su contemplación, hacia el arrebato, hacia la felicidad de poder sentirnos privilegiados en este momento único, en esta oportunidad irrepetible. Si dejamos de movernos nos extinguimos y si dejamos de relacionarnos nos apagamos y desaparecemos. ¿Cómo entonces no abrazar un árbol, y cómo no hacerlo con ese ser humano deseoso?

Ahora nos queda un largo recorrido para profundizar en la enseñanza de la relación, es decir, en la enseñanza del amor y no la guerra, del dar y no esperar nada a cambio, de desear lo mejor para todos y de proteger esa llama viva de esperanza en un mundo de mejores y más poderosas relaciones. Ahora nos toca aprender como relacionarnos mejor, como abrazar mejor, como comunicarnos mejor con el otro, con el medio, con el universo entero. Nos queda comprender que la vida es relación y que esa relación requiere un movimiento continuo hacia el aprendizaje. Aprendamos a relacionarnos, aprendamos a vivir mejor, más amorosamente, más relacionados los unos con los otros, en paz y armonía, en plenitud y decoro.

 

 

A un alma grande


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A veces nunca sabes porqué conoces a unos y a otros no, porqué seres de repente se cruzan en tu vida, se asoman a tu ventana durante un instante y luego desaparecen de repente, o permanecen para siempre a tu lado.

Estos días de viajes intensos hemos conocido a mucha gente gracias al sistema de compartir coche. En el último viaje nos acompañaron tres chicas desde Barcelona a Madrid. Una de ellas, una joven argentina de 23 añitos llevaba siete meses viajando por India y Europa. Había estado en Auroville, una de las comunidades que se reflejan en mi tesis y que debo visitar próximamente. Desde el primer momento nos llamó la atención su hermosa aura. Viajera, inquieta, vegetariana, estudiante de yoga, de mirada noble, sencilla, profunda y tierna, parecía un alma grande habitando un pequeño cuerpo joven y vivo.

En el coche hablamos de algunas cosas y a los pocos días del viaje contactó con nosotros. Terminó pasando todo el día de hoy en casa y toda la noche, hasta mañana que la acompañaremos al aeropuerto de regreso a su Argentina.

Ha sido hermoso pasear con ella y ver toda la sabiduría que lleva dentro. Comprobar de forma hermosa que personas que no conoces de nada, de repente entran en tu vida fugazmente, pero como si las conocieras de toda la vida. Es como si habláramos un mismo y encriptado idioma, y como si hiciéramos de ese entendimiento una conexión especial.

Jesica nos ha sorprendido por muchas cosas, por su calor, por su espiritualidad, por su cariño y dulzura, por su forma de ver el mundo, por su compañía y por su sensibilidad, pero sobre todo, por su gigantesca alma. Todo un regalo para un día tan especial. Gracias Jesica por compartir este trocito de vida con nosotros y por tu mágica presencia. Que tengas un buen camino e ilumines a muchos en tu peregrinar.

La aventura de emprender


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Viajar bajo la gota fría puede llegar a ser una de esas experiencias que te cambian la vida de forma radical. Al menos eso pudo ocurrir en el trayecto que hicimos de Córdoba a Barcelona con parada técnica en Valencia. Antes de llegar a Castellón empezó a diluviar como hacía tiempo que no veía. La autopista estaba repleta de coches y justo el que estaba delante nuestra perdió el control y chocó fuertemente entre las medianas, de un lado para otro, quedando el vehículo inmovilizado en mitad la calzada. Milagrosamente pudimos apartarnos sin chocar contra él y parando en seco en el arcén derecho, detrás de un coche gris. Cuatro chicos salieron del coche en bañador y se refugiaron aparentemente indemnes en la cuneta. De repente, otro coche perdió el control y chocó fuertemente justo con el coche gris que teníamos a dos metros delante nuestra. La imagen y el momento fue impactante. Nos salvamos de sendos choques de milagro.

Ángel María Herrera es un exitoso emprendedor que un día tuvo también un accidente de moto y decidió tomarse la vida de forma más serena, apreciando lo que verdaderamente es importante. Una de sus empresas de éxito, Bubok, había estado en la mira de nuestros sellos editoriales hace algunos años. Criado en Carabanchel, su humildad y su carácter sólo han cambiado si era para mejorar, pero nunca para engrosar las listas de los más vanidosos del año o engrandecerse a costa de méritos y cosechas. Su tacto e intuición le hizo salir del camino marcado para emprender el más difícil de los caminos: el suyo propio. Eso le hizo asomarse a los precipicios y al vértigo que eso supone para dar el salto hacia el vuelo libre del que tantas veces hemos hablado en este espacio.

Para él, tal y como explica en su libro “La aventura de emprender”, siempre estamos aprendiendo a caminar. Paso a paso, con la lentitud apropiada, haciendo bien las cosas, buscando aliados y amigos que puedan ayudarte en los proyectos. Emprender es iniciar, es comenzar a andar.

Y para andar hace falta una visión clara. Por eso la misión de sus empresas, «hacer proyectos que favorezcan el desarrollo de las personas», tiene mucho que ver con la visión de las mismas: «trabajar en la construcción de una sociedad mejor bajo la búsqueda del beneficio común».

Esta es la nueva raza de las nuevas empresas que marcan sus líneas en la base del apoyo mutuo y la cooperación, marcadas dentro de un gran sentido de responsabilidad y generosidad, y por supuesto, dentro de los valores de la nueva cultura ética que se está expandiendo por todo el mundo.

Esta mañana tuvimos un primer encuentro en su oficina de Madrid. Las simetrías entre su vida y la mía propia son tan sugerentes que no dudo en que habrá más encuentros y más conversación. Además, proyectos futuros nos unen en ese lazo invisible que teje encuentros y relaciones y que en silencio, va hilando fuerzas para ese propósito interior que todos perseguimos. Un mundo mejor, desde dentro hacia fuera, desde lo interior a lo exterior, forjando el ejemplo de que todo es posible desde nuestro esfuerzo personal. Inclusive hacer de una sociedad buena, una sociedad mejor.

Aprovechemos el instante, aprovechemos cada segundo de vida. A veces una gota fría o un accidente de moto nos pueden advertir de lo efímero de la vida. Gracias Ángel María por tu ejemplo. 

1.429. El negocio de la guerra


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Esa es la cifra que movilizará a las fuerzas aliadas contra el régimen sirio. La profunda hipocresía de unos y otros sigue su curso. En el fondo de toda la cuestión están aquellos que venden armas. De no hacerlo, habrían evitado no tan sólo las 1.429 víctimas del informe estadounidense, también las más de doscientas mil que esta guerra civil lleva sobre sus espaldas.

Kerry nos decía que ese comportamiento es intolerable, refiriéndose al empleo de armas químicas, y que el mundo entero tenía que reaccionar contra ello. Estoy totalmente de acuerdo en la segunda parte del mensaje, es decir, en que la humanidad entera debe reaccionar, pero no tan sólo ante el comportamiento del régimen sirio, también sobre el comportamiento hipócrita de unos contra otros a la hora de vender y comprar armas.

Desde este lugar hemos denunciado muchas veces este doble rasero, este doble juego del que se alimenta un jugoso pastel de intereses globales, de venta y compra de armamentos y de entidades implicadas en este mercado del terror. Hemos denunciado editando el libro de Banca Armada vs Banca Ética como se gestiona todo este mercadeo financiero.

Lo terrible de todo es que para que este jugoso mercado funcione es necesario el empleo masivo de sus productos. Es decir, deben existir consumidores de balas, bombas y carros de combate de última generación. Y ese terrible consumo implica la necesaria implicación de unos y otros en los conflictos armados, ya sea organizándolos abiertamente o implicando a terceros a que lo hagan.

Ese es el juego, por eso seguimos sumando víctimas inocentes a este macabro negocio. He aquí los lugares y los negocios en lo que va de siglo:
Guerra civil afgana, Guerra del Congo, Guerra Chechena, Conflicto armado en Birmania, Conflicto de Assam, Conflicto de Baluchistán, Conflicto de Casamance, Conflicto de Chiapas, Conflicto de Nagaland, Conflicto de Sa’dah, Conflicto de Tripura, Conflicto del Delta del Níger, Conflicto Fatah-Hamás, Crisis de la Garganta de Pankisi, Insurgencia en Filipinas, Guerra civil nepalesa, Guerra Civil Siria, Guerra en el noroeste de Pakistán, Insurgencia del Ejército de Resistencia del Señor, Insurgencia en Aceh, Insurgencia en el Cáucaso Norte, Insurgencia en el Magreb, Insurgencia en el nordeste de India, Insurgencia en el sur de Tailandia, Insurgencia en Jammu y Cachemira, Insurgencia en Mount Elgon, Insurgencia en Yemen del Sur, Insurgencia naxalita, Conflicto de Macedonia, Intervención militar en Libia, Intervención militar en Malí, Invasión a Anjouan, Guerra del Líbano, Operación Linda Nchi, Guerra de Osetia del Sur, Conflicto en Papúa, Rebelión tuareg, Segunda guerra civil de Costa de Marfil, Guerra Civil de Sri Lanka.

Amor a dos luces


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En el desierto del Gobi estaba paseando con el niño santo, Noel. Mientras buscábamos la invisible Shamballa entre sus dunas, al fondo vimos un grupo de camellos que pastaban dóciles. Me acerqué junto al niño y de forma casi milagrosa pudimos acariciar a uno de ellos. El camello, ante el impacto del encuentro, empezó a llorar ante nuestro asombro e incredulidad.
En ese viaje, además del camello, pudimos acariciar a un caballo salvaje y a un mirlo que vivía en uno de esos impresionantes templos budistas que te encuentras por toda Mongolia.
Mientras que hoy mis padres preparaban la maleta para mañana volver a la rutina de Barcelona, llevaba a Laura y su madre a pasear por la sierra de la Montaña. Es una buena época para poder ver de cerca los ciervos y hacer alguna espectacular foto al atardecer andaluz. La sierra, como siempre, se presentaba majestuosa. Llegamos hasta el antiguo monasterio del Tardón, en la apartada aldea de San Calixto. Allí nos encontramos con un simpático cura con ganas de conversación. «Si os habéis conocido en el Camino, seréis una pareja santa», nos decía entusiasmado contándonos las aventuras de sus seis peregrinajes a Santiago.
Dimos un bonito paseo entre encinas y eucaliptos y a la vuelta volvíamos muy despacio y atentos ya «a dos luces», momento propicio para contemplar toda la increíble fauna del lugar.
Empezamos a ver los primeros y tímidos grupos de ciervos cuando en un hermoso paraje vimos a dos jóvenes venados que curiosos se acercaban al coche. Pudimos hacerles algunas fotos y viendo que no salían corriendo, bajamos del coche para contemplarlos más de cerca.
Tras unos minutos disfrutando de sus destrezas con la ornamenta que utilizaban para arrancar ramas de las encinas más altas, huyeron tranquilos. Encima de la colina observé que había movimiento, así que me aparté curioso hasta llegar a un increíble paraje lleno de ciervos que pastaban tranquilos. De repente, uno de ellos se apartó de la manada y se acercó hacia mi. Incrédulo, pero recordando mis experiencias pasadas en el Gobi, me acerqué tranquilo hacia el animal. En un momento de auténtica magia, tuvimos nuestro primer contacto, abrazándonos y acariciando todo su cuerpo mientras ambos nos mirábamos fijamente a los ojos. No podía creer lo que estaba pasando. Le susurraba en el oído a la gran cierva que me acompañara hacia el lugar donde estaban Laura y su madre, las cuales no dieron crédito a lo que estaban viendo. La cierva se acercó emocionada hacia dónde estaban ellas hasta que a los cinco minutos apareció uno de los guardas de la finca y nos explicó que esa cierva había sido alimentada y criada por ellos mismos, de ahí su extrema confianza con el ser humano.
El encuentro y la historia en sí nos pareció hermosa y mágica, sobre todo al comprobar que el amor más allá de las especies es posible. Ahora que recuerdo la historia todo parece un imposible. Pero ahí está el testimonio gráfico para que pellizque ante la incredulidad de una tarde diferente y mágica. Buscaré a Noel, El Niño santo, y le diré que los animales que tanto defendemos todos los días aún nos aman y nos rozan con sus cuerpos vivos e increíbles.

Con la familia


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Llevamos desde el viernes viajando. Este fin de semana hemos pasado unos días en las playas valencianas con la familia de Laura y ahora escribo desde el iPad, en la Montaña de los Ángeles, donde pasaremos un par de días con mis padres, a los que lleváremos a Barcelona el próximo miércoles. Días intensos, cumpliendo con nuestras obligaciones naturales, sin perder un segundo en asumir el amor incondicional que inevitablemente nace ante nuestros prójimos próximos.

 

Avanza allí donde es más duro el camino


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Avanza allí donde es más duro el camino, abraza lo que el mundo rechaza, y no hagas lo que hace el mundo. Avanza en todo de manera opuesta al mundo. Ese es el camino más corto para alcanzar el amor de Dios”. Jakob Böhme

Decía Jakob Böhme que el camino más corto para alcanzar el amor verdadero era ir en contra del mundo. Su argumentación era lógica: al mundo sólo le gusta el engaño y la vanidad, la mentira y lo ilusorio, por lo tanto hay que caminar en contra del mismo.

El camino recto y directo para alcanzar la supremacía es precisamente ir en contra de lo que el mundo defiende, y por lo tanto, esto requiere de alguna forma ir contra corriente. Esto no significa ir en contra de nadie ni de nada, sólo significa caminar por otra vía.

Según nos cuenta Böhme, esto tiene el peligro de que nos tomen por locos. Pero sólo es un peligro de la carne, de lo material, de lo ilusorio. La verdadera locura tiene que ver más por lo que estamos haciendo y construyendo desde la avaricia y el egoísmo que desde la paz de caminar hacia lo bueno, lo bello y lo armónico.

También nos dice con acierto que el mundo no es bueno ni malo en sí, que todo cielo y todo infierno están sembrados en nuestro interior y que depende de nosotros y nuestra actitud el elegir donde queremos estar. ¿Qué tipo de fuerzas atraemos? ¿Qué tipo de arquetipos y energías resonamos al universo? Realmente somos nosotros los que configuramos el mundo, cada uno de nosotros, en cada instante, en cada momento, en cada pensamiento, emoción y conducta. Todos nuestros actos crean constantemente un cielo o un infierno aquí en la Tierra. Somos nosotros los arquitectos de este mundo, con nuestras decisiones diarias, con nuestra consciencia o inconsciencia a la hora de tomar posiciones.

Quizás lo difícil sea precisamente eso, tomar consciencia de la realidad profunda, y hacer de cada gesto algo hermoso y bello. Quizás lo más difícil sea lo más fácil, gesticular generosidad, amar, estar alegres, sentirnos vivos. Quizás deberíamos pararnos y pensar despacio y actuar imitando la belleza que lo envuelve todo de forma natural. Sólo eso, tan fácil y tan difícil, como imitar belleza y ser personas buenas y mejores.

Construyendo la nueva cultura


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Dedicado a los pocos…

Muchos de vosotros me habéis preguntado qué pasó con Claudio. Al día siguiente de instalarnos en Madrid, la policía volvió a contactar con nosotros. Los recibimos en casa y traían un extenso paquete de preguntas que intentamos responder una a una. Sentí mucha curiosidad por el caso y me ofrecí, como antropólogo y trabajador social, a ayudarlos en el mismo. Ellos no tuvieron ningún inconveniente y me puse manos a la obra. Como recordaréis, Claudio había desaparecido hacía unos días y según la policía local de Cadaqués, lo último que se encontró de él “eran mis cinco libros subrayados”. Esa fue al parecer la pista que el departamento de desaparecidos siguió para contactar con nosotros.

Realicé un informe de unas cinco páginas donde intenté recomponer el perfil y sacar algunas conclusiones con los datos que disponía. Enseguida descarté que Claudio se hubiera marchado a algún tipo de secta o grupo peligroso, y más bien intenté concluir el informe diciendo que podría tratarse de un caso típico de brote psicótico. Era lo que mi intuición, por mi propia experiencia pasada como trabajador social, me decía.

Al final Claudio, por suerte para todos, apareció en Madrid a los pocos días y con un cuadro muy similar al que días antes había dibujado. Me sentí aliviado por una parte y triste por otra al comprobar como a veces la mente nos traiciona, llenando nuestras cabezas de peligrosos arrebatos.

Cuando hace años trabajaba como trabajador social la norma era toparse con casos extremos de todo tipo. Esquizofrenia, paranoias de todo tipo, drogas, prostitución, indigencia, alcoholismo, enfermedades irreversibles, casos terribles de abandono, maltratos, violencia, violaciones, abusos, robo, muertes. Muchas veces todo estaba relacionado de alguna forma. Como si dentro de ese mundo laberíntico y caótico hubiera un submundo excluido e ignorado al que difícilmente accedemos si no es por algún tipo de estímulo, de ganas de ayudar o colaborar de alguna forma.

Mis primeros contactos con esa otra cara de la realidad fue cuando me alisté de joven como voluntario de Cáritas y Cruz Roja. Con catorce o quince años, recibir ese tipo de impactos y experiencias te marcan de por vida. En mi caso fue tal que mi primera carrera, trabajo social, quería dar salida a la convicción de que algo, aunque fuera mínimo, podríamos hacer para mejorar nuestra sociedad.

La realidad se impone de forma cruda. Eran tantas las atrocidades que podías llegar a contemplar y tratar en una sola mañana que llegar íntegro a casa podía ser todo un suplicio. Esos pocos desahuciados de la vida cada día son más. En según qué países, tal y como podría comprobar años más tarde en viajes a zonas totalmente endémicas, los pocos allí son muchos, o casi todos.

Y de ahí de nuevo la impotencia, y a veces la desesperación cuando caminas por la calle y contemplas atónito la ilusión en la que vivimos, la fragilidad de nuestra mentira humana y la podredumbre, que diría Ciorán, de todo cuanto nos rodea.

Pero no es tiempo de pesimismos. Es tiempo de esperanza, de trabajo, de mucho trabajo, de ir sembrando esas semillas que quizás de aquí a mil años alguien pueda recolectar. Cuando se construye una nueva casa, en este caso la casa no es más que el paradigma de una nueva cultura ética y humana, hay que dibujarla, hay que soñarla, hay que comprenderla y luego hay que materializarla. Hay muchos pensadores que están trabajando incansablemente, como arquitectos de este nuevo edificio, para poner las bases de lo que debe ser el nuevo mundo.

También hay muchos obreros que se están preparando para ejecutar pacientes los muros y pilares, las paredes de todo cuanto haya que hacer. Y artistas que llenarán de belleza este nuevo lugar. Y mecenas que ayudan en lo que pueden con sus bienes y esfuerzo. La utopía empieza por nuestra actitud y carácter ante el reto que tenemos por delante. Alejados de la ilusión y de la mentira, es hora de ponerse el traje, es hora de empezar a levantar una nueva cultura.

La revolución silenciosa


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Ayer había una chica con tres perros tocando una flauta en la pared de unos grandes almacenes para sacar algunas monedas. De repente, la policía le increpó para que se marchara. En ese momento una niña de unos tres años se acercó para echar unas monedas mientras apartaba a los policías para alcanzar el bote. La escena nos conmovió tanto que imitamos a la niña vaciando nuestro monedero ante los policías a modo de protesta. Ese momento nos llenó de ánimo y esperanza, de fuerza interior y alegría. Guiñamos el ojo a la chica mientras nos agradecía el gesto.

Esta tarde, mientras organizaba los viajes que el mes de septiembre debo realizar para asistir a más de media docena de presentaciones de libros se me ocurrió la idea, inspirada por una amiga que nos visitó la semana pasada de esta manera, de compartir el coche en todos los trayectos que realice por media España. Así que me fui a la página de Bla Bla Car y puse mis primeros siete viajes compartidos en este sistema de apoyo mutuo y confianza. La iniciativa es tan eficaz y sorprendente que ya es una alternativa de viaje económico en tiempos de crisis.

Todo esto y todas las experiencias que estos días nos están ocurriendo demuestra que algo se está moviendo y que algo está cambiando. Que el apoyo mutuo y la cooperación serán los valores que predominarán en esta nueva era, en esta nueva cultura ética que está naciendo.

La semana pasada encontrábamos un sobre anónimo en el buzón con quinientos euros en metálico y una nota que decía: ¡adelante! Hoy una amiga que conocimos en Escocia nos visitaba y nos donaba a fondo perdido otros mil euros para el proyecto utópico. Ya solo nos quedan 78 mil euros para alcanzar la primera meta. Las muestras de cariño constante y de apoyo se multiplican día a día. Por eso no sólo no nos rendimos. Salpicamos el mundo con gestos y el mundo nos devuelve gestos. Salimos a la calle con la intención de ayudar y todos quieren ayudar como sea al prójimo, al desconocido, al necesitado. Ya no se trata de dar cosas materiales, se trata de dar lo mejor de sí mismo en lo específicamente humano. En estos tiempos que vienen, el ser rico no será quien más tenga, sino quién más capacidad tenga de dar. El avaro preocupado por la perdida de sus cosas será el verdadero indigente, empobrecido interiormente por mucho que posea.

Esta mañana, mientras reflexionaba sobre estas cosas escribía: «Dicen que el paraíso era aquel lugar donde el ser humano y la naturaleza eran uno. Cuando encontramos nuestra individualidad, nos separamos de la naturaleza y nos llenamos de vacío y soledad interior. ¿Cómo volver al paraíso? Sólo se me ocurre de una forma posible: amando. Amando con esfuerzo y conocimiento, llenando cada rincón de vacío con un abrazo y una sonrisa».

Reconquistemos el paraíso desde la generosidad y el gesto amable, desde la sonrisa y el amor. La revolución silenciosa está llegando. Se palpa, se huele, se practica. Seamos protagonistas de este cambio.

Sobre la vida espiritual, de Jakob Böhme


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«Dirige tus pasos allá donde el camino es más duro; toma sobre ti lo que el mundo rechaza; haz lo que el mundo no hace. Marcha contrariamente al mundo en todas las cosas. Así llegarás por el camino más corto hasta Dios. O, ¿es que os creéis que es pecado preguntar por el camino?» (Jakob Böhme) 

Al lado de casa hay una escuela de peluquería que por 2,99€ te hacen el mejor corte que nunca he tenido. He salido de allí como nuevo, dejando una buena propina, presumido y coqueto por lo que me ha parecido una obra de arte de una tímida joven de color que estaba aprendiendo el oficio de cortar el pelo. Cuando he entrado me han preguntado si deseaba que me lo cortara un tutor o una estudiante. Me he arriesgado con la segunda y ha sido todo un acierto.

Mientras Laura usaba el zulito para atender a sus primeros clientes, he dado un paseo hasta la Casa del Libro de Gran Vía tras el presumido momento. Suelo hacerlo, como editor, para contemplar las novedades, ver las tendencias y alegrarme cuando descubro alguno de nuestros libros en alguna estantería. A veces, mirando y admirando una tras otra obra, descubro alguna perla escondida entre los miles y miles de tomos.

Tras revisar las secciones de antropología y crítica política he terminado en un olvidado escaparate donde se exponían “pequeños libros de sabiduría”. Mi mano logró alcanzar el más pequeño de todos: “Sobre la vida espiritual”, del místico y teósofo alemán Jakob Böhme. Cuando empecé a leer sus pequeñas páginas me quedé atrapado. Suspiré, cerré el libro y salí corriendo para casa. Intenté recordar si tenía este libro en mi extensa biblioteca de Córdoba pero no lograba recordarlo. Revisé mis libros digitales para ver si lo tenía, pero allí no estaba. Así que volví corriendo a Gran Vía para comprarlo. Ya no estaba. Misteriosamente había desaparecido. Lo busqué por dos librerías más y en alguna de ellas aproveché para comprar un par de libros de Erich Fromm que aún no había leído.

En una librería que estaba cerrando, cerca de la Puerta del Sol quedaba un ejemplar. Pagué gustoso los siete euros y me fui corriendo a casa para descubrir en sus páginas un hermoso coloquio entre un discípulo y un maestro en el que el primero interroga sobre como alcanzar los misterios de la vida suprasensual. El maestro responde con una sencillez y ternura exquisita: abrazando el silencio. “Si por algún momento puedes elevarte hasta allí donde no habita ninguna criatura, oirás a Dios”. ¿Y dónde está ese lugar? ¿Eso está lejos o cerca? Replica el discípulo. “Está en ti, y si por una hora puedes mantener acallada tu voluntad y tus sentidos, oirás palabras de Dios que son inexpresables”. Lo que sigue es un espectáculo de sencillez y profundidad absoluta, un arrebato de lucidez que va más allá de toda razón.

Me alegra mucho haber descubierto esta pequeña perla y me alegra haber podido compartir con vosotros este trazo de momento. Cuando el tiempo esté blando tendremos momentos y experiencias para comprender estas cosas. Mientras, sigamos compartiendo en la sencillez de la vida ordinario lo increíble de la experiencia extraordinaria.

Seguimos con el crowdfunding


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Es normal que un proyecto de esta envergadura se encuentre por el camino obstáculos y complicaciones. Es algo con lo que ya contábamos, por eso, hemos preferido hablar siempre en positivo sobre las cosas que resulten alentadoras y dejar el resto para la reflexión interior, la experiencia y el aprendizaje.

Así que lo positivo es que seguimos adelante sin miedo a lo que pueda venir, con ganas de afrontar cualquier reto u obstáculo que nos vayamos encontrando y con fuerzas para continuar con este hermoso proyecto.

Este fin de semana, en un viaje de ida y vuelta de 24 horas estuvimos explorando con una inmobiliaria gallega  las posibilidades de la finca. También tuvimos un primer encuentro con la arquitecta que se encargará del proyecto de rehabilitación, la cual nos informó del estado de la casa y de sus posibilidades.

La buena noticia es que llevamos ya la friolera de 20.802 €, pero aún estamos lejos de los cien mil que necesitamos en esta primera fase, así que a partir de ahora vamos a intensificar los contactos y los encuentros para conseguir los otros ochenta mil restantes que nos quedan.

Para impulsar esta nueva fase del crowdfunding, y gracias a la colaboración incondicional de un buen amigo, hemos creado una página web y perfiles en las redes sociales. El reto será conseguir otros veinte mil euros más en las próximas dos semanas y tener antes de octubre todo el dinero restante.

Contamos con vuestro apoyo y esfuerzo y esperamos que la Utopía siga creciendo. Gracias de corazón por vuestro apoyo y cooperación.

La web: www.proyectocouso.org

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