Tras la larga vigilia cargada de continuo humor, bailes, danzas y meditaciones y tras un merecido desayuno empezó la mágica caminata por todo el centro de Madrid hasta la plaza del Sol. Allí centenares de personas nos abrazamos unidos por un hermoso y fortuito canto del Om que nos llegó al corazón de una humanidad unida y cargada de fe y esperanza. La despedida vino acompañada de la buena noticia de que hoy mismo me entregaban la llave de mi nuevo hogar. Así que con el coche cargado hasta los topes y tras una merecida siesta en el hotel Prius me dispongo a penetrar el vientre de la cueva, o como la ha bautizado ya un buen amigo, la cueva del nuevo Zarathustra. Así que para allá voy, a pasar mi primera noche en esta nueva y apasionante etapa…
Vigilia
Son casi las cuatro de la madrugada y al final el mundo no terminó, así que seguimos en la hermosa vigilia con cantos, abrazos sentidos, danzas, rituales, ayudando a preparar el desayuno o lo que haga falta para mantenernos despiertos en este día largo, muy largo. Algo de magia hay en todo esto, porque la vida también se compone de momentos mágicos.
Y también algo de melancolía, porque el amor es relación, y aquí hay mucho amor y muchas relaciones bonitas, alegres y extrañamente amorosas. Excepto para los lobos esteparios que tendemos a escondernos entre sombras y promesas… Pero es evidente que en la vida todo llega, o retorna en este cíclico y mágico mundo.
Queda mucha noche por delante, y mañana caminata hasta el kilometro cero… Es decir, hasta el Sol…
¡Ven Señor Jesús!
La sorpresa de llegar pronto a los lugares es que puedes caminar despacio y de repente saborear los regalos de la vida, como este concierto de Navidad en plena Castellana de Madrid, en un acogedor templo católico al que he entrado justo cuando sonaba la excepcional «Suite for Strings Op. 1» del compositor danés Carl August Nielsen. Hermosa bienvenida solsticial antes de la larga vigilia de esta noche… Pues tal y como reza en la entrada del templo: ¡ven Señor Jesús! E ilumina la cueva de nuestros pungidos y emocionados corazones…
El día del juicio final
El día del fin del mundo me ha acogido en la carretera. A los amantes de la numerología les diré que hoy he salido del refugio del Mediodía justo a las 11:11, once minutos antes de que el necesario solsticio de invierno llegara a nuestro hemisferio norte. Así que ambos, el tiempo sin tiempo maya, el final del doceavo ciclo de cinco mil años y el nacimiento de la Luz en el interior de nuestra Cueva, lo vivo viajando, es decir, en algún lugar sin lugar.
En la carretera aun no he escuchado ninguna trompeta, ni he visto romperse ningún sello apocalíptico ni me he cruzado con jinetes que expulsen fuego por la boca. La vida sigue su curso independiente de las fobias y trastornos humanos. Los Despiertos siguen trabajando en silencio mientras que los Durmientes corren a comprar lotería pensando que un gramo de suerte podrá cambiar su fortuna.
Y ni pensar que aun hay personas que nos siguen midiendo por lo que tenemos y no por lo que somos. Es la ley de lo medible: tanto tienes, tanto vales. Por suerte hay otras dimensiones mas allá de lo meramente palpable. Dimensiones donde la Luz del sol iluminará por igual a unos y otros, donde el perfume de las flores se seguirá ofreciendo a todos sin pedir nada a cambio. Me gusta habitar con frecuencia en esas otras estancias de la vida porque en ellas no soy juzgado por mis errores o aciertos ni soy medido por lo que tenga o haya ganado o perdido. En esos lugares no existen días de juicio final, entre otras cosas porque el Absoluto jamas nos enjuicia. Al igual que el Sol, nos ama a todos por igual.
Así que viajo hoy como un loco libre y feliz, desde esa dimensión desconocida donde contemplo valles y montañas, la niebla solsticial y las bandadas de pájaros que atraviesan el cielo en sus rituales migratorios. Hoy es un gran día de conquista y de promesa, de reencuentro con el destino y la fortuna. La niebla se despeja, el cielo se abre mientras la cueva, el vientre que ha de albergar a este peregrino aguarda.
Celebrando el fin del mundo con un poco de locura surrealista
Déjate ayudar
El Camino del Loco
«Ecce nunc patiemur philosophantem nobis asinum?» (¿Es que vamos a sufrir que un loco nos venga con filosofías?) Lucio Apuleyo, El Asno de Oro, Libro X.
Fue a finales de febrero, a la altura del 400 del Lincoln Road, comiendo un bocadillo de setas con cebolla y queso fundido en el Paul, un agradable restaurante de Miami Beach donde recibí, tras nuestro loco viaje por República Dominicana, la noticia de que el banco había aceptado la compleja operación de la dación en pago a cambio de la condonación de la deuda de la que hasta ese día había sido mi casa, mi hogar, mi refugio. A partir de ese día todo fue muy rápido. A veces pienso que demasiado rápido porque casi no da tiempo a digerir las noticias.
Lo cierto es que nada más pisar España, procuré que la pérdida fuera lo menos dolorosa posible para mí y los míos, así que hice de tripas corazón y procuré inyectar dosis de alegría por la “buena” noticia”. Mudé mis libros y algo de ropa al pequeño refugio que la familia conserva unas calles más abajo y el resto prácticamente lo regalé. A las pocas semanas ya estaba de nuevo haciendo maletas y trasladándome a Madrid hasta que encontramos La Sacedilla y allí nos quedamos.
Como digo, todo muy rápido, porque a los pocos meses, y de esto hace dos semanas, mudé de nuevo los libros y algo de ropa al pequeño refugio que la familia conserva en la Montaña, y el resto lo regalé. Mi tercera mudanza en un solo año parecía provisional porque por dentro crecía la semilla de volver de nuevo a Madrid sin saber cómo ni con qué pretexto. Pensé espaciarlo en el tiempo, al menos hasta la próxima primavera, un momento propicio para cambios y vueltas a empezar, pero la vida corre y corre, y tan solo hace unos días, me llama un amigo para decirme que se le ha quedado libre un apartamento en el mismo centro de Madrid, lugar al que, por intuición, deseaba volver lejos ya de periferias y experimentos.
Así que hoy, víspera del fin del mundo y del solsticio de invierno, me veo de nuevo envuelto entre maletas y paquetes que albergan, al menos, dos unidades de los más de cien libros editados hasta ahora. Mañana toca cargar de nuevo el coche en la que será mi cuarta mudanza este año para enfrentarme al nuevo reto. Y el reto, aunque estoy cansado, para que vamos a mentir, requiere disciplina y movimiento. Un movimiento que mañana se verá culminado con mi nueva serie de viajes hasta que de nuevo estén todos los libros otra vez en la capital del reino.
Quizás todo esto tenga que ver porque hace unos días que agoté mi última dosis de Sulphur a la 30CH y esto provoque cambios inmediatos en mi ya agitada vida. Aunque quizás tenga más que ver con lo que Mark Hedsel describe en su fabuloso libro El Celador (libro que editaremos próximamente en Nous) con respecto a esa agitada vida que todo Loco lleva por antonomasia. Una vida, por cierto, acorde con los signos de los tiempos que nos ha tocado vivir.
Decía Mark que el camino del Loco es el del peregrino independiente que recorre la senda del espíritu. Es el camino del Ego en desarrollo, el camino de la experiencia o pathein, en griego antiguo. El Loco es un errante que persigue la vía secreta a costa de perderlo todo sin ningún tipo de remordimiento. Al igual que la esencia espiritual del reino vegetal es el perfume de sus flores, el Loco entiende que existe una esencia de igual valor en el reino humano, y su fijación es perseguirla y alcanzarla. Por eso cuando estaba en el Lincoln Road suspiré agradecido, como lo hago ahora, ante el nuevo devenir. Sólo el Universo sabe porqué se tejen este tipo de experiencias para el alma, y solo ante él podremos ser juzgados el día del juicio final, es decir, mañana. Así que hoy, en la magia de un día singular con una fecha única (20-12-2012), volvemos al Camino…
Firma: El Loco de la Montaña…
(Foto: Despidiéndome, una vez más, de mi siempre provisional refugio en la Montaña…)
Vigilia mañana en Madrid
Leemos los grandes acontecimientos planetarios como oportunidad de acrecentar nuestra unión ya en lo interno, ya en lo externo. Las estrellas nos invitan a avanzar, en esta hora tan definitiva, hacia ese centro donde todos/as nos podemos encontrar. La unión interna está ya llamada a manifestarse a la luz del día. Siete movimientos espirituales y sociales nos hemos unido con ocasión del tan señalado 21 de diciembre del 2012, en un acto de comunión, en un espacio de co-creación.
http://www.vigiliadeluzycreacion.blogspot.com.es/
No reivindicamos, asumimos nuestro compromiso con este tiempo grande para el que nos voluntariamos al otro lado del velo. No reclamamos, asumimos nuestro poder aquí y ahora, para juntos/as cocrear la Nueva Tierra, para juntos levantar el nuevo Reino de Paz, Justicia y Fraternidad.
Os podéis sumar a la iniciativa con vuestra presencia, con la adhesión de vuestro grupo, con la difusión del encuentro, con la participación directa en el amplio programa de la vigilia y posterior caminata sagrada… No tenéis más que contactarnos. Ahora más nunca en estos tiempos trascendentales, manifestamos nuestra firme voluntad de caminar, de avanzar más y más unidos/as…
La cita es a las diez de la noche del viernes 21 de diciembre en el Polideportivo del Colegio de los Agustinos, junto al Santiago Bernabeu, en el Corazón de Madrid…
Enlace:
Toda la información en: http://www.vigiliadeluzycreacion.blogspot.com.es/
Mañana es el fin del mundo, pero la vida sigue…
Ayer tuvimos 6498 visitas en el blog. Ha sido nuestro nuevo record gracias a la indexación de un artículo que una buena amiga puso en su popular sitio. Al principio pensé que era una señal inequívoca del inmediato fin del mundo, un número que pretendía indicarnos los segundos exactos en el reloj del juicio final. Pero luego intenté calmar mis ansias de supervivencia y empecé a repasar con calma las noticias para ver si había alguna señal y vi, calmado, que todo seguía igual. También miré con curiosidad las otras teorías y creencias con respecto a tan importante momento de destrucción y aniquilación total, y esto fue lo que aún me tranquilizó algo más.
Son muchas las tradiciones que hablan del fin del mundo. En la mitología nórdica, el Ragnarök o destino de los dioses es la batalla que se perpetra entre los dioses, liderados por Odín, en el fin de los tiempos.
Existen otras escatologías –tratados de las realidades últimas- que pretenden describir con detalle el final ineludible. Zoroastro, en el mazdeísmo, describió con gran detalle la batalla final entre Ahura Mazda, el bien, y Angra Mainuy, el mal.
En el budismo, será Maitreya el que aparecerá al final de los tiempos como signo de esperanza y paz duradera.
El hinduismo se encarga de destruir cíclicamente todos los mundos. Vishnú es un gran aspirador de mundos y destructor de los mismos cada cierto tiempo.
En el islam aparecerá en el juicio final el Mahdí o Guía final, el cual volverá para pronunciarse sobre la verdadera religión universal.
Tanto los judíos como los cristianos esperan al Mesías en la Parusía, el advenimiento glorioso o segunda venida del Cristo, la cual, además, está proclamada últimamente y con mayor insistencia por los grupos que componen todos aquellos movimientos milenaristas.
De los mayas y su fin de los tiempos que ocurrirá exactamente mañana, ya se ha hablado insistentemente. Pero como siempre, nada aparente ocurrirá, como nada ocurrió en el año 2000 ni en 1999 ni en 1987 ni en el año 1000.
Hubieron otros fines del tiempo anteriores. Jesús de Nazaret predijo el inminente fin de los tiempos en una o dos generaciones. También hizo lo mismo Pablo de Tarso en la primera centuria. Martín de Tours dijo que todo acabaría en el año 400. Para Beato de Liébana el fin del mundo terminaba el 6 de abril del 793, y para el Papa Inocencio III, el fin del mundo llegaría 666 días a partir del surgimiento del Islam. El mundo también se terminó en 1689 para Benjamin Keach, el 16 de octubre de 1736 con la colisión de un cometa según William Whiston, en 1792 según Shakers, el 20 de noviembre de 1822 según unas monjitas chilenas. Willian Miller tuvo que modificar varias veces su fecha del fin de los tiempos al ver que una tras otra nada ocurría. Para el reverendo Michael Baxter todo terminaba en 1875. En el siglo XX hubo al menos una docena de fechas hasta culminar la inmediata que ocurrirá nada más y nada menos que mañana.
Pero como mañana la vida sigue, no se preoucpen, el milenarismo va a llegar de nuevo con dos fechas más: el 9 de febrero de 2027 según la biblioteca de los muertos y el 2060, según Newton.
Manifiestamente libre
No puedo sentirme hijo de ninguna nación. Me siento libre. Libre de despedirme, de saludar a unos y a otros, de abrazar cualquier color, ideología o cultura extraña. Libre de andar por aquí o por allá sin prejuicios sobre el qué dirán o el qué pensarán si hablo diferente o pienso diametralmente distinto. Nunca me importó en exceso mirar unos ojos verdes o azules, diamantinos o teñidos de carbón. Soy consciente de que la sangre que corre por el norte es idéntica a la del sur, de un intenso rojo, que es el color de la tierra cargado de vida y luz.
Por eso el agua del Sahara me sabe igual que la de Atlanta o Tokio. Soy capaz de comer lechugas cultivadas en alguna huerta murciana o en un jardín árabe. El que me la ofrece es mi hermano, y aunque no sepa distinguir un brezo asiático de otro americano, miro con igual admiración al que lo cultivó y cuidó en su vegetal vida.
Cuando me preguntan de donde soy siempre digo que del mundo y cuando me preguntan hacia donde voy siempre contesto que a las estrellas, único lugar que me resultará apacible cuando abandone la nave Tierra. ¿Y si me preguntan quién soy? Entonces les digo que un hombre libre, y a veces, de buenas costumbres.
Por eso no puedo creer en naciones, ni estados, ni constituciones ni papeles que me diferencien del otro que tiene mi misma sangre y mi misma esencia estelar. No podría excluir a unos e integrar a otros, no podría dividir entre los que tienen o no tienen papeles, entre los que pueden y no pueden recibir asistencia médica, o entre los que hablan una u otra lengua, o practican una u otra religión. Aún no se abolió del todo el esclavismo, lo vemos todos los días en las caras de aquellos que trabajan doce horas frente a una máquina y de aquellos que no tienen permiso para hacerlo.
Me dan claustrofobia las banderas y las patrias, y los abanderados y los patriotas por igual, aunque los amo, porque también ellos son mis hermanos que lloran lágrimas iguales a las mías y sangran de color rojo, como la tierra mezclada con la vida, con la luz, con el sol. Pero no creo en esos cuentos que nos dividen o que eternizan nuestra condición animal expulsando de nosotros el verdadero sentimiento progresista de ser humanos.
TALLER DE AUTOESTIMA, FEMINIDAD Y MOVIMIENTO de la amiga Esperanza de Tíscar
sábado, 26 de enero de 2013 El Escorial 11:00 – 20:00
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La propuesta es explorar, DEJAR DE PENSAR y poder EXPRESAR.
Utilizaremos la danza, el juego, la improvisación, la creatividad…
Con el objeto de conocernos mejor, potenciar nuestra autoestima, conocimiento personal y experimentar el DERECHO A SER quienes somos de verdad.
» Expresarme es legitimar mi derecho a ser como soy. A través de nuestra historia personal hemos ido adquiriendo una serie de condicionamientos que no nos dejan ser. Estamos rodeadas de exigencias de cambio, internas y externas. «
Navegando hacia nuestro propósito
No hay barco que vaya a la deriva. Todos tenemos una misión, un propósito que cumplir, un compromiso con la vida, con la inteligencia, con la consciencia, un norte al que dirigir nuestra barcaza serenando con ello nuestro viaje. No importa cual sea ese propósito, no existen propósitos mayores o menores o cosas imposibles. La vida nos fija una misión asumible y unos deberes que nos permitan crecer por dentro mientras ayudamos a crecer a otros.
Cada uno, en su ámbito inmediato, en su actuación diaria, tiene algo hermoso que aportar al mundo. A veces pensamos que nuestra misión es algo complejo, o algo por descubrir, o algo que llegará o algo que nos transformará. Pero a veces resulta que el propósito vital es mucho más sencillo que todo eso. Incluso puede resultar fácil responder a la llamada del mismo si realmente tomamos consciencia de nuestra labor.
Primero debemos aceptar quienes somos, cuales son nuestras capacidades y cuales son nuestras limitaciones y carencias. No debemos desear destacar ante nadie ni ante nada, porque el verdadero proyecto, nuestra verdadera misión en la tierra es algo que se teje desde la humildad y el silencio. Uno trabaja poco a poco en aquella pasión, en aquello que le entusiasma, que le hace feliz, señal inequívoca que eso, y no cualquier otra cosa, es lo que debe hacer.
En la aceptación de quienes somos, en la asimilación de nuestra forma de ser, respiramos hondo y nos dedicamos a trabajar con paciencia, olvidándonos de los fracasos o las victorias, de las recompensas o las pérdidas. Solo trabajar para que se cumpla día a día nuestra parte, nuestra misión.
Déjate acompañar por estas ideas, camina despacio y respira despacio. Bucea en tu vida, en todo lo que has hecho hasta ahora y en todo lo que te gustaría realizar. La vida te hablará, lo hace a cada instante. Sólo tenemos que abrirnos a ella y dejar que nos penetre. Ya hemos descubierto que la vida es mucho más de lo que aparenta ser, por eso resulta inquietante y hermoso asomar la cabeza a sus misterios y rodearnos de esa belleza aún por descubrir… Una belleza inquietante que responde a la llamada de nuestro deseo y proyecto interior…
Abogados Auto-Responsables: Nueva Consciencia en la abogacía
Desde nuestros sellos editoriales estamos convencidos de que otro mundo es posible, y lo es en todos los estamentos de nuestra sociedad. Se está creando una nueva consciencia, incluso en aquellos lugares que aparentemente los tenemos como fríos y alejados del espíritu.
Como podemos ver en este libro, una nueva abogacía es posible gracias a Vicenta Jorge Barrio, la cual, prologada por el común amigo José María Márquez Jurado, Gerente del Consejo Superior del Poder Judicial, nos lleva de la mano a una nueva forma de entender la abogacía y la vida que la impregna. Sin duda, un libro único en su género. Gracias Vicenta.
http://www.editorialdharana.com/catalogo/abogados-auto-responsables?sello=dharana
Un libro que invita a los abogados a re-descubrirse; a los que lo serán, a diseñar su futuro; y a todos, a transformarse y transformar el mundo.
Es frecuente encontrarse con abogados que ejercen la abogacía con verdadera vocación y que, sin embargo, no se encuentran satisfechos con su vida, ni consiguen disfrutar de su actividad en el día a día, porque los plazos, las prisas y los agobios, les asfixian sin poder salir de esa espiral.
En algún momento la autora vivió esa misma experiencia, hasta que decidió tomarse un respiro para adentrarse en su interior y tratar de reinventarse y reinventar la profesión, buscando un ejercicio mucho más gratificante. Comparte con nosotros su experiencia con el deseo de contribuir a un cambio positivo en este colectivo y a que, aquellos que se están formando para ser abogados, adquieran una serie de actitudes y habilidades que les permitan desarrollar un trabajo más armónico, ya desde el principio.
No obstante, las experiencias que se cuenta en este libro y las sugerencias que hace su autora, son extensibles a otras personas y situaciones, siempre que lo que se busque sean nuevos caminos, superarse y mejorar.
El lugar donde nacen los vientos
El ave vuela por sobre todas las cosas, vive mil vidas en un otoño. Ve allí abajo partículas diminutas que se mueven, que penetran y se funden entre espacios infinitos y vientos huracanados que le arrastran hasta el mismísimo Profundo.
El ave vuela despacio, ondulea en las orillas, o entre hongos y pinos. Sonríe ante la inmensidad, ante el plenilunio, ante el suspiro incesante de la tierra de abajo. Vuela sobre los Durmientes y los Lúcidos, sobre las sombras y la luz penetrante, entre el barro y cornisas de esparto. Destripa cada momento en caída libre y reprime las alas para alcanzar la uterina presencia. Y en el vientre cálido despierta la compasión y se sumerge por entre bosques y acantilados, preñando la mirada entre gotas de azahar y polvos cristalinos llegados del Sahara.
El ave vuela ardiendo en brasas de vida y átomos diminutos. Se mece y pasea por vías invisibles, por alientos que nacen en el mediodía y abrazos que paren brisas.
Conoce el secreto del viento, su aliado inmortal. Sabe que sus brazos nacen en el ecuador y giran las ruedas del tiempo imprimiendo en norte y sur toda su fortaleza. Y en ese secreto expande sus alas, con la esperanza de ascender al monte y transcender el valle atrapando de nuevo más vida. La rueda gira, el ave vuela.
La historia del mundo en dos minutos
El Enviado dijo: «Yo soy Él mismo y Él es yo mismo, con la excepción de que yo soy el que yo soy y Él es El que Él es». El Enviado es Allâh en realidad, y Allâh es Su Enviado en apariencia: en verdad, Él es lo Absoluto, en quien el Enviado ya no es el Enviado, sino lo Absoluto, lo único Real.
Leo Schaya (Suiza, 1916 – 1985, Nancy, Francia), «El enviado del único Dios».
Apoyo a Colores de Calcuta. Gracias Carlota
Me gustaría que todos vosotros volviérais a ser niños por unos minutos y os diérais cuenta de lo triste que es llegar a estas fiestas sin regalos.
Espero tener tan buena acogida como el año pasado que recaudamos 1.258€ en el sorteo de mis cuadros. Este año también sortearé dos de mis cuadros.
Este es mi pequeño proyecto, hecho con muchísimo cariño.
La aportación mínima es de 5 €.
Cuando el bosque respira
Decía Freud que llega un momento en el desarrollo del individuo que tras haber superado las fases de cándido narcisismo y las de fijación del objeto de deseo (líbido) en los padres o círculo inmediato, llegaba un momento en el que debíamos afrontar la tercera fase, aquella fase de madurez en la que el individuo renuncia al principio de placer y, subordinándose a la realidad, por eso de que la realidad siempre se impone, busca su objeto en el mundo exterior.
Estos días he estado de viaje por ese mundo exterior. Estaba bello y había gente multicolor con ganas de expresar ideas y emociones y de compartir ratos agradables. Aterricé en Barcelona y desde allí hice una intensa peregrinación hacia el sur. Primero en Madrid, donde he localizado ya, en el puro centro del barrio de Malasaña, transversal a la famosa calle del Pez y muy cerquita de Gran Vía, el que va a ser el vientre que me acoja en esta nueva etapa de mi vida. Lo de vientre lo explicaré más adelante porque tiene miga, pero de momento, un buen lugar para empezar en soledad una nueva travesía por el desierto. Me dan las llaves el día 24, ese día donde los cristianos tenemos por tradición el asistir a cenas familiares y esas zoociales costumbres que nos engrandecen. Supongo que este año, de nuevo, romperé con esa tradición y me encerraré en el vientre para luego dedicar los próximos días a llenarlo de luz y vida. Pintar, limpiar, ordenar de nuevo la mudanza que inicié tan solo hace unos días… En fin, me esperan unas entretenidas navidades…
En Madrid, tras ver el nuevo hogar y acordar un precio razonable con su propietario, un conocido escritor y presentador de televisión, me fui a recoger algunas cosas a mi antiguo hogar donde ahora vive la amiga SP… Fue un encuentro duro, donde lloraba por dentro un duelo que aún no se atreve a manifestarse en su crudeza. Lo pasé mal y volví al hotel algo extraño y triste. Ese mismo día comí con un viejo amigo y cené con gente bonita donde pasamos un agradable encuentro lleno de calor y reencuentro. Al día siguiente viaje de regreso al Mediodía, con parada obligada en casa de mis queridos amigos artistas y escritores J. y E., al cual, acompañan en silencio y en el vientre de ella la criatura que en primavera nacerá al mundo con el nombre de Ícaro. Fue una tarde agradable donde llegué tarde a casa, porque realmente no tenía ganas de llegar a ninguna parte. Quizás por eso al día siguiente me levanté temprano y tras echar gasolina en la revolucionaria Marinaleda, en la campiña sevillana, terminé primero en Marbella, con la ya casi africana A., la cual me explicaba su intensa vida en el sur del continente negro, mientras comíamos con su entrañable hijo en el caluroso -casi veinte grados- paseo marítimo y escuchaba su hermosa explicación de cómo respira el bosque. Horas más tarde, paseaba por la bella Málaga con los entrañables D. y P., los cuales me ofrecían un hermoso testimonio de amor en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad y en todo lo bello que puede resultar tener un compañero incondicional.
Y así hasta hoy, corriendo de un lado para otro, intentado bucear por el exterior para romper el asfixiante y maleable diálogo interior, intentando no viciar la vida en ese monólogo interno en el que a veces nos perdemos.
Estoy contento por el nuevo reto que se presenta. Asumiendo el coste del mismo, un coste que cada vez pago con más frecuencia y que, sin embargo, ahora deseo hacerlo desde la consciencia y no desde el impulso. Por eso estaré atento a todo lo que llegue, y volveré a ser de nuevo selectivo con las distracciones y los desmanes atrevidos. En estos días ya he tenido tiempo de rechazar media docena de tentadoras ofertas… Ha sido ciertamente fácil, porque algo de claridad me queda a pesar de los continuos batacazos. Y el cálido vientre ayudará a gestar la nueva vida.
Pequeños gestos para cambiar el mundo
¿Te atreves a soñar?
Los Nodos de la Princesa de Éboli
Hace un año, en un tiempo muy parecido al de hoy, estaba en el Hotel Princesa de Éboli. Pasaron cosas muy hermosas que abrieron una nueva etapa y un nuevo rumbo. Esa etapa, por alguna extraña razón que aún medito, no fue culminada. Hubo una especie de ruptura inesperada causada o provocada más por el despiste que por alguna intención rebuscada. Ni el comienzo de esa etapa ni su final fueron pensados desde mis entrañas. De repente, alguien entró en mi vida, revolucionó todo mi entorno y se marchó como había venido. A toro pasado admito que esa pequeña revolución personal fue necesaria y me aportó muchas experiencias y conocimientos positivos. La persona en sí, maravillosa y excelente en todo momento, decidió unilateralmente que ya era suficiente. Que el aprendizaje, el compartir, el navegar juntos se había terminado.
La conocí aquí, en la recepción del hotel donde ahora me encuentro gracias a la siempre generosidad del amigo JL, su propietario, el cual acoge a este pobre peregrino siempre que la vida me trae por estos lares. Eso significa que estoy ante un nodo. Un nodo es el punto en el que una curva se intersecta a sí misma. En el caso de las experiencias, es ese punto de la espiral donde regresamos desde la descendencia para coger un nuevo impulso ascendente. Es decir, estamos ante una puerta donde la vida nos brinda una nueva oportunidad para cerrar el capítulo definitivamente y volver a empezar de cero o continuar con la experiencia para profundizar en ella desde una visión más elevada e intensa. Las lecciones no aprendidas se repiten en el tiempo, y nosotros decidimos en cada momento como afrontarlas, de ahí que hay momentos, si tenemos cierta receptividad hacia el mundo abstracto y arquetípico, en el que tenemos la sensación de empezar de nuevo un proceso que nos suena o que ya hemos experimentado en otras ocasiones. Por supuesto aquí cada uno se enfrentará a la experiencia según sea su mundo interior. Hay personas que prefieren huir de la misma, encerrarse en casa leyendo un libro sin tener la valentía de afrontar todo lo que la vida nos tiene guardado, y hay otras que sin temor prefieren, a pesar de las condiciones y circunstancias, afrontarlo y seguir aprendiendo.
Siempre elegimos y siempre, dependiendo del impulso que nos lleve a hacer unas cosas u otras, huimos de la llamada o aprendemos ante la experiencia. De nosotros depende el relacionarnos con la vida o el apartarnos de ella para vivir nuestra propia y particular versión de la película. Visionarlo todo desde una pantalla que llamamos pensamiento, verdad o “mi” lo que sea o ser protagonistas de la obra en primera persona.
Levantado el vuelo
Suena música folk mientras atravieso de nuevo Cataluña. Esa tierra politizada donde al parecer hay que pedir permiso para hablar una u otra lengua y pedir perdón si tus esencias culturales o ideológicas no coinciden con el otro.
Aunque contestando amablemente al señor Duran i Lleida, los niños en el patio del colegio hablamos en el idioma que nos da la gana. Ustedes sigan politizando la cultura y el moldeando el espíritu de un pueblo, que nosotros, los ciudadanos libres ya nos encargaremos de traspasar aquello que es imposible legislar porque pertenece al ámbito de la mas estricta privacidad.
Así que por mas que les pese a unos y otros, seguiremos hablando como nos de la gana, incluso en los patios del colegio.
12-12-12, un día de Síntesis
Barcelona es una ciudad para inmortales. Las calles están regadas de gentes, las piedras que sostienen muros y edificios están cargadas de historia. Huele a mundo, sabe a mundo. Por la mañana paseaba por las variopintas ciudades dentro de la ciudad, con sus también variopintas culturas que se expresaban en lenguas extrañas. Barcelona es una ciudad llena de tribus y cavernas, de gente seria e importante pero también de danzarines, y brujos y dos señoras sentadas en alguna esquina hablando de sus cosas.
Me han gustado mucho esas señoras, ataviadas ya de invierno, con su pelo corto y recogido en espiral, hablando con el móvil con algún nieto y sentadas en algo que parecía un banco improvisado. Sin darse cuenta les he hecho alguna foto porque la estampa era hermosa y exclusiva de ese momento.
Así que por la mañana me he perdido por aquella añorada calle de Doctor Dou donde los domingos íbamos a rezar con las misioneras que allí, en su pequeña capillita, sencilla, con una foto de la madre María y una pequeña vela siempre, siempre, siempre encendida, recitaban y cantaban esas hermosas alabanzas.
También he pasado por la Rambla del Raval. Allí pasé muchas horas como trabajador social, ayudando a unos y a otros mientras que me ayudaba a mí mismo a comprender la miseria y la trastienda de cualquier gran ciudad. Los pobres seguían allí, haciendo cola para recibir algo, lo que fuera.
Luego había quedado con Grela Bravo, la autora y alma mater de la web Articularte. Ha sido puntual y hemos ido a comer a un lugar cercano donde el tiempo ha pasado volando, volando, volando. Queríamos hablar más y más pero tenía que recoger a su hijo y no hemos podido continuar. Una lástima, porque cuando contactas con la lucidez propia de un poeta o artista solo deseas dejarte llevar por su calor y luz.
Tras terminar, me he dado un segundo paseo. Este más de trabajo que de contemplación poética y metafísica sobre los secretos y sorpresas de una gran ciudad. He terminado en Síntesis, una librería de culto para los amantes del misterio. Solía ir de adolescente para comprar mis primeros libros sobre las cosas del más allá. Allí revisaba entusiasmado libros de autores consagrados que ahora hemos editado en nuestros sellos y disfrutaba de tantos y tantos estímulos para una mente curiosa y recién nacida al mundo abstracto. Porque en el fondo eso es el más allá, dejar de un lado la mente analítica y concreta para adentrarte en la mente abstracta, esa que nos conecta con la poesía, con Dios o con el Universo. La sensibilidad hacia esas cosas tiene mucho que ver con el desarrollo de esa segunda mente, más amplia y abierta, más sensible y profunda.
Y mi sorpresa al penetrar en ese templo de abstracción ha sido encontrar todos los libros de Nous en casi todas partes, y además, con un trato distinguido y casi exclusivo, siendo para mí no solo motivo de sorpresa, sino motivo de orgullo y alegría. Para mí Síntesis siempre había sido algo más que una librería, y el ver nuestros libros en lugares destacados me ha llenado de frescor y ánimo. Significa que en el fondo, a pesar de todo, algo estamos haciendo bien, y eso, con el paso del tiempo, se tiene que notar. Os dejo una muestra fotográfica para que podáis disfrutar también de este pequeño éxito profesional… En fin… Cosas de la vida, y sus circulares misterios…
Expresemos tristeza cuando hay tristeza, y amor cuando hay amor
«Sólo la serenidad del lago podrá mostrarte lo que le rodea». Sabiduría Zen
Siempre tendemos a disfrazar la tristeza, a ridiculizarla, a esconderla porque mucha gente se avergüenza de ella, sin apreciar su valía, sin valorar su enseñanza. Esta mañana me he levantado extraño, abrazado al perro Rastra, mirándolo a los ojos y viendo a un perro abandonado abrazado a otro perro abandonado. La estampa imposible en el mundo de los caninos. Y los dos sentíamos en la profundidad del alma esa tristeza por el abandono. El abandono es algo difícil de explicar. A veces te abandonan o a veces simplemente te sientes abandonado. No tan solo física o emocionalmente, a veces también espiritualmente, que es el peor de los abandonos.
Por eso entiendo bien esa mirada melancólica del perro Rastra. Un perro silencioso, a veces incapaz de expresar emociones porque nadie le enseñó la importancia de un abrazo, la dulzura de un beso, lo que es sentirse arropado por el calor humano o por aquellos que te quieren. Tiene lo que en psicología se llama aplanamiento afectivo, el cual le lleva, a veces, a dar una respuesta inapropiada ante las circunstancias.
Por eso decía más arriba que no había que esconder las emociones. Expresarlas libremente escribiendo o pintando o creando algo, hablando con amigos o terapeutas o realizando cualquier actividad que nos permita comprenderlas y abordarlas. Hay muchas formas de experimentar esas angustias que llevamos dentro y que pueden servir de catalizadores perfectos para poder entenderlas y superarlas.
La frialdad emocional engendra un conflicto mayor que termina manifestándose en enfermedades de todo tipo. Y esa frialdad acompañada de orgullo mental nos aísla de la sociedad, nos ofusca en el trato con el grupo y la colectividad y termina creando un caldo de cultivo perfecto para que el fracaso en las relaciones humanas tenga más probabilidades. ¿Cómo salir de ese círculo vicioso? Expresándolo sin pudor, abrazando a todo aquel que te lo permita hacer y amando. Amando en relación, porque amor es relación.
Impecabilidad
Son más de las diez de la noche y sigo viajando. Estos viajes tan largos sirven para sumergirte a cual submarino volátil en océanos profundos, teñidos de esos silencios que te permiten escuchar la voz interior al tiempo que acallas la exterior.
Ayer Rafael Redondo, el autor de El Informe Nagual dijo cosas muy interesantes sobre este punto. Sobre la necesidad de silenciar los ruidos de nuestra mente para aprender a escuchar esa voz que nos habla en susurro…
Y cuando eso se consigue, la voz nos guía claramente hacia el camino de la impecabilidad. Es importante, nos decía con voz suave pero firme, ser impecables.
Esto es lo que también le contaba el chaman tolteca Don Juan al antropólogo Carlos Castaneda.
Ese tambien es uno de los caminos del guerrero, ese que lucha para vencer el sinsentido aparente de la vida hasta conseguir alcanzar el misterio del propósito.
Y la conclusión siempre es la misma en todas partes, en Oriente y Occidente, en el Septentrión y en el Mediodía: un guerrero ha venido al mundo para amar, para reconciliarse con el dolor y la duda abrazando la fe y la esperanza colmadas en eso que vagamente llamamos compasión.
Compasión hacia los seres sintientes, hacia nuestros hermanos más pequeños, hacia los seres más queridos, pero también hacia ese millón de refugiados sirios que en estos momentos pasan noches heladas en tiendas de lona y compasión hacia esos hermanos que se matan unos a otros en nombre de la libertad.
Pensar en el otro lejano es pensar en nosotros, minúsculas gotas en la maraña de la familia humana.
Seamos impecables, incluso cuando nos equivoquemos y naveguemos en la ceguera del error.
Incondicionales
Estoy viajando de nuevo hacia el norte para entregar cien libros del increíble «Sirviendo a la Humanidad». Será el regalo que la logia masónica de Lleida ofrecerá a sus invitados en la tenida blanca que harán para celebrar la entrada del solsticio de invierno.
Aprovecho el viaje para quedar con una artista de los pies a la cabeza. La preciosa y sensible poeta y escritora Grela Bravo está trabajando sobre un libro que pronto editaremos en Séneca. Mañana hablaremos en la comida sobre el libro y el dolor, el dolor del poeta, del sufriente y sensible ser desesperado ante la incomprensión que sufre cuando describe esos mundos sutiles que solo los de su raza pueden comprender.
Y ese dolor siempre nace de la soledad de no poder compartir esos vuelos que atraviesa por mundos imposibles.
Pensaba en este largo y solitario viaje por nuestra piel de toro en esas cosas, pero también en los incondicionales, en aquellos que siempre están ahí a la vuelta de tus idas y venidas por la vasta experiencia de la vida. Y lo hacia con profundo agradecimiento y con profunda nostalgia. Mis amigos mas íntimos siempre me preguntan: «¿encontraste ya a la que sabe volar?»
Y la respuesta, una y otra vez, siempre se repite. Resulta difícil volar hacia la sensibilidad de esos otros mundos plagados de misterios y poesía y encontrar al mismo tiempo a alguien que desee acompañarte… Quizás los poetas han nacido para estar solos, y por eso hacen de ese dolor y soledad la fuente de su empuje. Sea como sea, con o sin dolor, estoy feliz porque la vida sigue con todas sus consecuencias y con esos amigos y amigas incondicionales.
(Foto: Oscar, el incondicional senequista, amigo y buena gente, leyendo un texto antiguo antes de la presentación. Esos rituales de la cultura, y sus fieles constructores…)
Chamanismo y otros mundos
Éramos pocos, pero no importaba. En la Última Cena solo habían trece, y en el debut de los Sex Pistols solo había unas cuarenta personas. Fueron momentos históricos, pero no eran muchos. La presentación de este libro ha sido un momento histórico, no a la altura de los ejemplos expuestos, pero sí para la pequeña historia senequista.
Primero porque El Informe Nagual representa un libro único, increíble, del cual me gustaría explayarme con calma en algún otro momento. Segundo porque el autor es todo un personaje, de esos de novela, de esos escritores malditos que una vez muertos, llegan a la fama, no antes, porque antes sería incomprensible.
A la presentación llegaron MJ y M venidos desde lejos y también fue motivo de alegría, así como el reencuentro con JM y con RM… Ha sido una presentación hermosa, donde hemos hablado de temas como el chamanismo, el zen, tensegridad… en fin… inolvidable…
No me tienen paciencia
Hoy alguien me ha dicho que el amor estaba ya finiquitado. Me he quedado helado y extrañado porque aún no sé como se puede finiquitar el amor. Nadie puede finiquitar el amor o la vida… Y he pensado, tras ducharme y calmarme, que el amor no se finiquita, sino que se traspasa.
Seguramente más pronto que tarde, por eso de que el amor es relación, habrá otra persona, otra ilación, donde se pueda provocar el amor, o admirarlo, o sentirlo, o explorarlo. Como toda relación deja un imprescindible aprendizaje, la próxima vez siempre promete ser mejor, más profundo, más verdadero, más sincero. Porque no podría ser que uno aprendiera para luego tirar ese conocimiento al olvido.
Por ello es necesario que no nos durmamos en nuestro propio y cansino aprendizaje y autoperfeccionamiento. Es inútil buscar o desear la perfección en cosas imperfectas, en laureles imposibles, por eso debemos adaptar nuestras vidas y corregirlas en la medida de lo posible, con tiempo y calma, para que dos cosas imperfectas y diferentes puedan acoplarse en una relación, sin que ninguno de los dos se pierda en la autocomplacencia.
Y nuestra juventud nunca ha tenido paciencia para esas cosas. Creen que el amor se acaba cuando a los dos o tres años la pasión se ha trasladado al plano de la amistad. Y esa amistad es la continuidad del amor en la relación. Ya no hace falta tirarse desde el armario para intentar colocar la postura 45 del Kama Sutra ni hacer piruetas cilíndricas en la vagina amada mirando hacia Bilbao mientras la pierna izquierda gira hacia Cuenca. Esas vicisitudes del amor está bien para darle cierto vigor y fuerza al momento inicial. Pero luego todo es más tranquilo, y es en esa tranquilidad donde se empieza a explorar lo verdadero. Y lo verdadero es una carrera de fondo que requiere mucho tiempo y mucha paciencia. No se puede descubrir fuego en una mañana, ni conquistar el verdadero amor en unos meses…
Así que voy a finiquitar lo absurdo para dar paso a lo sincero, aunque reflexionaré si lo absurdo se puede finiquitar. Sea como sea, el amor sigue ahí, en todas partes. Nosotros solo somos sus vehículos. Esta ha sido toda una revelación, toda una prueba para enfrentarme a la diferencia entre amar como sujeto y amar como objeto, o mejor dicho, amar sin importa el sujeto ni el objeto amado, puesto que ambos son impostores necesarios para su expresión.
Os espero en la presentación del Informe Nagual
Si tenéis oportunidad no os perdáis esta presentación. Estoy releyendo el libro y estoy fascinado por la cosmovisión del autor y por un viaje-placebo por sus rutas, guías y búsquedas de la plenitud, la impecabilidad y las cosas bien hechas. 
PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL INFORME NAGUAL, UN TEXTO QUE ABORDA EL PROBLEMA DE LAS ENFERMEDADES MENTALES Y SU SOLUCIÓN A PARTIR DEL CONOCIMIENTO ANCESTRAL Y MEDICINAL DE LOS CHAMANES TOLTECAS
Día: Lunes, 10 de diciembre de 2012.
Hora: 20.00 h.
Lugar: Delegación de Cultura. Junta de Andalucía.
Capitulares, s/n. Córdoba.
INTERVIENEN:
Federico Abad, escritor.
Javier León, editor.
Rafael Redondo Nevado, autor
LA OBRA: El Informe Nagual es un texto de síntesis. En él se combinan el diario chamánico, la literatura psiconáutica, el informe clínico y el ensayo sobre espiritualidad. El libro pretende aportar soluciones a la enfermedad mental, basándose en el conocimiento del hombre, el tiempo y el universo de los antiguos chamanes toltecas. Así mismo se apoya en las tradiciones espirituales de Oriente.
EL AUTOR: Rafael Redondo Nevado, Villaviciosa de Córdoba, 1964. De niño estudia en las antiguas Universidades Laborales, posteriormente cursa estudios de Magisterio y parciales de Filología y Antropología. A los 17 años se le diagnostica una enfermedad mental, acude a un psicoanálisis que le revela el poder inmenso de la palabra, oral y escrita. Desde entonces dedica su vida a escribir. Ha publicado el poemario Los Caminos del Alba en la editorial Alhulia.
Los dioses tramposos
«Si enciendes una lámpara para alguien más, también aclaras tu camino«. Buda
Desde el origen más remoto de las primeras culturas, entre ellas la interesante cultura sumeria, se habla de los dioses tramposos, término acuñado por la antropología para designar a esos parientes cercanos de los dioses, semidioses, titanes o gigantes, que de alguna forma, traicionan al mundo celestial para beneficio del hombre. Sus nombres son casi infinitos: Loki, Krishna, Furrina, Sun Wukong, Veles, Indra, Aniruddha, Mohini, Govinda, Kutkh, Susanoo, Maya, Rambha, Kokopelli, Eshu, Huehuecóyotl, Paynal… Jung también habló de ellos como los Trickster desde un punto de vista arquetípico, viendo en la imagen del Loco o el Payaso como esa figura transgresora que se salta las reglas y normas.
Fue Alfred Korzybski quien nos indicó eso de que “el mapa no es el territorio”. Los dioses mayores lo sabían, según nos cuenta la mitología, y los humanos, con la ayuda de los dioses tramposos, inventaron los mitos, la tradición iniciática y las creencias para llegar a ellos. Nuestro mundo limitado por el lenguaje y por nuestro propio sistema nervioso no nos permite alcanzar el mundo real, solo imaginarlo o pervertirlo con nuestras apreciaciones.
Es por eso que durante mucho tiempo, hubieron revoluciones celestiales que pretendían ayudar al hombre a conquistar esa realidad. Los dioses, asustados, decidieron esconder la verdad en aquel lugar donde el hombre nunca buscaría: en su interior.
La «conciencia de la abstracción» es una forma de abordar, según el propio Korzybski, esa realidad que no vemos. Las técnicas de meditación o la oración podrían ser atajos para penetrar eso que en la antigüedad daban por llamar el “misterio”, y así alcanzar la realidad verdadera.
Los dioses tramposos pretendían ayudar al humano a trascender esa realidad limitada para liberarlos de su esclavitud y ceguera. Los ejemplos más destacados o conocidos fueron Lucifer y Prometeo. Al primero se le conoce como al ángel caído que ayudó a la primera humanidad a comer del árbol prohibido del conocimiento. Los dioses, asustados, expulsaron al hombre del paraíso para impedir que también comiera del árbol de la vida, es decir, de la inmortalidad, alterando con ello la jerarquía celestial. De Prometeo se dice que robó el fuego de los dioses, es decir, la luz, el conocimiento, entregándoselo a los mortales humanos.
Los mitos babilónicos y mesopotámicos explican con más detalle esta guerra oculta entre los llamados dioses y los semidioses o dioses menores. Marduk fue un dios mesopotámico erigido por los dioses mayores, los Anunakis, como cabecilla para aplastar una rebelión contra los dioses menores, los Igigi. Estos mitos son apasionantes y se están poniendo de nuevo muy de moda en la ola de la newage. Está bien que pensemos en ellos y profundicemos en sus misterios… Siempre y cuando no nos desvíen ni nos confundan del lugar secreto, la cueva del corazón, el interior.
( Ilustración, el dios tramposo Loki, de Mårten Eskil Winge, 1890).
Los vuelos de Ícaro
En la primavera de 2007 visité Manchester en un periplo que me llevó por toda Inglaterra y Escocia. Unos días antes me había enamorado en la apacible bahía de Findhorn de una joven y hermosa alemana a la que bauticé con el apodo distintivo de «cua-cua». Aquella alemana era libre, como Tony Wilson, el cual firmó en aquella misma ciudad, con sangre, su vocación. Sólo puso una sola condición: no estaba en venta. Nadie podría comprarlo ni venderlo.
Algo así pensaba cuando esta mañana me levantaba inusualmente tarde, a eso de las nueve. No me gusta dormir con las persianas bajadas. En mi casa de la Montaña vivía en una auténtica estructura de cristal sin una sola persiana. Solo podía entrar la luz por el día y la oscuridad por la noche. Todo era transparente hiciera lo que hiciera. Incluso los primeros años, hasta que sufrí el primer robo, vivía y dormía con ventanas y puertas abiertas. Cualquiera podía entrar o salir, libremente, con el riesgo de quedarse para siempre. Como aquel joven que aspiró a ser editor y ensambló aquellas paredes de cristal con la música de los Joy Division. Su aspiración era suicidarse como lo hizo Ian Curtis, joven y legendario. Quizás esa sea la única forma de ser una leyenda, con una muerte precipitada tras una vida totalmente acelerada y plagada de éxitos y fracasos sonoros. En aquella casa murieron muchos libres Ícaros. Pero nacieron muchas libres Icarias.
Alguna vez firmé un contrato con mi vocación al estilo de Tony. Jamás me puse en venta, ni fui comprado. Ni siquiera aquella vez cuando unos señores reptilianos llegaron con la cartera plagada de millones para comprar mi alma. Les miré con cierta mueca y cierta fuerza interior. La respuesta fue segura, firme, nacida del convencimiento y la lealtad hacia mí mismo.
Mi decisión fue acertada. Ahora lo sé. Me he dado cuenta cuando esta mañana me he levantado tarde. He mirado por la ventana la tenue luz. He cogido un libro. He desgranado algunas de sus páginas con las consiguientes reflexiones. He trabajado un poco tras la ducha y el desayuno con galletas. He llamado a un amigo que andaba leyendo su diario, exactamente el día 26 de abril de 2007. Fue la fecha en la que le dije, tras nuestro periplo escocés, que me marchaba con lo puesto al norte de la Baja Sajonia. Un día memorable en el que lo abandoné todo por seguir lo que crujía por dentro. La conversación me ha traído buenos recuerdos y me preguntaba porqué ese viejo amigo de aventuras andaba buceando precisamente en ese día de libertad e infortunio. Sólo me llevé el ordenador y allí tuve que comprarme algunos calzoncillos y un pantalón que aún me dura. Y me dura porque ella, la «cua-cua», me convenció de que aquella tela estaba fabricada con “good material.” Cinco años después puedo decir que no se equivocó. Tras colgar, mi amigo me ha dicho que mi vida le recordaba en cierta manera a la vida de Tony Wilson.
Como todos los días he mirado las cuentas. Un cliente había ingresado algo más de mil euros y me he emocionado porque el lunes tenía que ingresar una cantidad similar a un proveedor. Así que le he hecho la transferencia feliz, quedándome en el trasvase con 187 euros en el bolsillo, lo justo para asistir la próxima semana a una cena en Madrid, llevar unos libros a Lérida y volver con lo puesto hasta el Mediodía, donde tendré que reflexionar si el apartamento que me ofrece el famoso autor que consiguió un premio Planeta será mi próximo hogar. Quizás forme parte de la leyenda eso de que un editor por consagrar viva en la casa de un autor consagrado. El mundo al revés. Cosas del mundo libre.
Para celebrar la alegría de ver como un cliente ha pagado su deuda después de más de un año de paciente espera, he abierto uno de esos sobres de pasta a la parmesana y me la he comido feliz después de cuatro días sin digerir nada sólido excepto galletas. Mi dieta galletariana, esa que no soportan mis parejas porque piensan que me quedé atrapado en algún tipo de infancia no conclusa. Puede ser, pero así soy, a veces, de infantil, de niño que desea redescubrir el mundo. Lo aprendí de la Biblia, en aquellas clases de catequesis donde me impresionaba ver a aquel hombre colgado de un poste diciendo aquello de: «sed como niños» (Mateo 18: 3). Creo que me impresionó esa frase y pensé que sería la mejor forma de llegar al cielo, de ahí que siga comiendo galletas como vía directa al reino divino, intentando evitar el poste sangriento que tanto me impresionó.
Después del atracón de pasta a la parmesana, he hecho cálculos y a lo mejor logro que me sobren dos o tres euros a la vuelta del viaje. Seguiré siendo pobre, pero es una pobreza no marginal, sino pretensiosa, digamos que es el peaje necesario para ser como niños. Con ese dinero tendré suficiente para comprar un nuevo paquete de galletas y poder levantarme como hoy lo he hecho, libre, como lo fueron a su manera Tony Wilson e Ian Curtis. Sin mayor preocupación por lo que comeré o beberé mañana, o por el qué dirán, y sin mayor obstáculo para seguir viviendo que el de hacerlo como lo hace un niño. Despreocupado y libre. Sed como niños y volad todo lo alto que podáis, hasta que el sol derrita la cera de vuestras alas y caigáis inexorables al mar Egeo, es decir, al cielo.






















