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Caída libre…
A pesar de todo llevaba un año optimista, creando cosas nuevas, apostando por el futuro, sembrando semillas de cierta pureza para, con cierta paciencia y esperanza, recoger algo en el mañana. Me sentía centrado a pesar de la centrifugadora en la que nos encontramos. Y me sentía optimista a pesar de que a veces, inevitablemente, podamos tener un mal día. Y empezaba a hacer las cosas bien, poniendo orden aquí y allá, pagando viejas deudas y reajustando mi vida a las circunstancias. Pero al parecer nunca es suficiente, o al parecer, la vida debe seguir cobrándose uno por uno todas las torpezas pasadas, sin margen al perdón.
Lo que más me duele de todo es no haber estado a la altura de lo que debería ser lo más importante de nuestras vidas. De haber descuidado, sin darme cuenta, ese susurro y ese aliento que daba calor todas las noches. Me duele mi torpeza, por creer que todo estaba bien atado, que todo se sostenía en un sólido cimiento de apoyo y confianza mutua.
Pero la conclusión, vista desde la otra parte, era muy distinta. Me había convertido, casi sin darme cuenta, en un auténtico ogro neurótico, en un egoísta esperpento que tan solo pretendía salvar su pellejo. ¿Y sabéis una cosa? Creo que realmente ha sido así. De ahí que la vida me castigue de nuevo y se empeñe en derrumbar todo lo construido.
Mi vida es un culebrón con un guión retorcido, o plagado de renglones torcidos. O quizás todas nuestras vidas tengan algo de culebrón y la mía parezca aún más por compartirla de vez en cuando en estas epístolas torpes y sin sentido. De hecho hacía tiempo que no gemía para revivir el drama, tan centrado en la lucha (exterior e interior) y tan concentrado en eso que damos por llamar el nuevo mundo. Pero siempre cometo la misma torpeza: no habrá nuevo mundo ahí fuera hasta que no sepamos construirlo aquí dentro. Y aquí dentro me refiero poniendo orden en nuestras cosas, atendiendo las necesidades de nuestros seres queridos y más próximos y siendo lo suficientemente honestos para no engañarnos a nosotros mismos, y por ende, a los demás, incluso en las más duras circunstancias.
No sé cual es el calificativo que se le da a los hombres que teniéndolo todo no saben conservarlo. Hoy he perdido uno de los tesoros más hermosos y maravillosos que he conocido. Ha sido todo tan rápido que ni siquiera he tenido tiempo de digerir como ha ocurrido. Bueno sí, todo ha sido producto de mi bajeza cobarde, de mi forma de huir de las cosas y de mi habilidad para estropear las cosas sencillas y bellas. Una calamidad de hombre, nada que ver con esa imagen distorsionada del antropólogo idealista y romántico que habla constantemente del amor y luego no tiene ni idea de como ponerlo en práctica (quizás por eso hable tanto del mismo, para descubrirlo o reflexionarlo. Pero el amor hay que sentirlo, no leerlo ni pensarlo).
Aprovecho para darle las gracias a la santa que me ha estado soportando durante estos maravillosos pero duros doce meses. Que Dios la bendiga durante muchos años y que sepa perdonar algún día mi desgraciada y desquiciada forma de relacionarme. A ti la maga, mi audaz melancolía que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio… Dios sabe que he intentando amarte, aunque doliera…
Las tres energías
Estimada X.
Ayer leía uno de los libros de DK, «tratado sobre fuego cósmico» / «tratado sobre los siete rayos» donde explica un poco todo esto que me comentas en tu carta… Desde un punto de vista cósmico y esotérico (entendiendo esotérico como aquello que no se ve o no se comprende aún) él habla de dos claras energías, la «material» y la «espiritual» (ten en cuenta que esto sólo son palabras/no-palabras y conceptos/no-conceptos). Cuando estas dos energías se mezclan o se unen en un determinado orbe (por ejemplo un planeta como el nuestro) provocan una tercera clase de «energía», que él llama la energía humana o del alma.
Según sus palabras, los humanos estamos divididos por lo tanto en tres clases o razas: los prehumanos, los humanos y los superhumanos. Los primeros representan el 90% de la humanidad, porque aún son humanos centrados en la energía de la materia, es decir, en la energía animal. Los humanos somos el 9% restante (perdona que me incluya aquí). Aquellos que en cierta forma hemos contactado con las fuerzas del «alma» y sus energías y ya no estamos centrados en las fuerzas de la materia sino que vamos un poco más allá e intentamos explorar e investigar con la mente y el corazón otras posibilidades y otros propósitos. Y luego hay un 1% de superhumanos que han contactado directamente con las energías espirituales, los cuales, según DK, están centrados en el verdadero propósito de la vida y la plenitud del sentido de la existencia cósmica.
Siendo el 90% los que dominan el mundo con la energía material, no es de extrañar que exista una élite de «fuerzas oscuras» que manejan o quieren manejar todas esas energías, según tu tesis. Forma parte de nuestro plan de evolución. No es que sean «malos» u «oscuros», simplemente pretenden organizar esas energías de la materia. ¿De qué nos extrañamos pues? Es todo tan natural y sencillo… La crueldad, la injustica, etc… es simplemente el choque existente entre las energías materiales y las energías espirituales… Es un choque inevitable porque lo que se intenta es «humanizar» a la humanidad animalada, es decir, demasiado centrada aún en su parte material-animal (trabajo, comida, bebida, territorio -naciones, fronteras, etc-, reproducirse, etc, necesidades básicas, propia de animales). ¿Qué distingue a un ser puramente humano de un ser humano-animal? ¿Y qué distingue a un humano de un superhumano? Ahí está la clave de todo… Y por supuesto, la clave para poder definirnos en unas u otras energías y trabajar en uno u otro lado del camino. Piensa bien a qué dedicas el 90% de tu vida, y piensa bien a qué propósito sirves, y podrás fácilmente saber donde estás y hacia donde quieres ir.
One Calendar
Hoy solo me siento mojado
“Dios me concedió la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar”
Supongo que la vida o la propia experiencia vital nos aporta esas dosis de química suficientes para sobrellevar las pesadas cargas del dia a dia. Puede costarte una vida entera construir piedra a piedra todo un mundo. Y puede costarte un solo segundo de infortunio el perderlo absolutamente todo. El problema es cuando te acostumbras a esa terrible dinámica de perdida constantes. Es una sensación de vacío, de pasividad, de desapego hacia todo y hacia todos. Las cosas dejan de tener valor y las personas sólo existen si son capaces de instalarse de forma profunda en el fluido líquido del Ahora. Es muy difícil de expresar esta sensación de provisionalidad ante la vida, de pura incerteza ante lo que ocurrirá en los próximos diez minutos. Cuando ves que todos los esfuerzos se desmoronan a cada sollozo o soplido cósmico, la desesperación de la que hablaban los existencialistas se vuelve casi insoportable.
Pero todo esto no es queja, sino reflexión. Decía un amigo que era un apestado de nuestro tiempo. Un cobarde por no saber afrontar la realidad y jugar siempre al escapismo cuando la misma se impone. ¿Cómo encajar a un ser extraňo en un mundo como este?
Una persona que nunca ha fumado ni bebido un ápice de alcohol, que no come carne y que le importa un pimiento el sexo, sin recordar la última vez que se masturbo por voluntad propia… ¿qué clase de vida le puede esperar en este mundo? Sólo una vida errante y marginal, una vida solitaria de incomprensión continua. Y eso me causa cierta tristeza. Una tristeza profunda por no saber abordar el mundo tal y como es y no saber afrontar con valentía sus exigencias. Porque las rarezas y las particularidades nunca vienen solas, y los extraños nunca son bien admitidos en las cortes oficiales de la normalidad. Siempre causan desconfianza y siempre provocan cierta intranquilidad en el orbe establecido.
Supongo que esto mismo nos ha pasado a todos en mayor o menor medida, y el resultado valorado como éxito o fracaso dependerá de nuestra valentía a la hora de ceder al mundo o revelarnos ante el mismo. Sea como sea, tenemos siempre ante nosotros esos poderosos diez minutos de oportunidad.

Perdido
Dicen los astrólogos que en los días once se mueven fuerzas extrañas.
Advierten de que en esos días hay que tener cuidado con las acciones que se emprenden. Ayer fue uno de esos días. Me levanté muy temprano y confuso. A eso de las once desconecté la máquina. Pero de nada sirvió. Las fuerzas irracionales ya se habían apoderado del ambiente. De repente me sentí expulsado de la realidad por los acontecimientos, y cuando me di cuenta estaba a cientos de kilómetros de esa realidad. Y ahora la sensación es como la de estar en un limbo extraño, en un lugar y un tiempo que no correspondían. O quizás sí. Quizás esté de nuevo en el lugar de partida, en ese eterno lugar de vuelta a empezar de cero.
Redención, de la amiga Isabella
Silencio, Palabra y Verbo
“Levanta tu cabeza, ¡oh Lanú!; ¿sobre ti ves una o innumerables luces, ardiendo en el oscuro cielo de la medianoche?” “Percibo una Llama, ¡oh Gurudeva!; veo incontables chispas brillando en ella, que no se desprenden”. (Doctrina Secreta I, 172)
Hoy me desperté a las seis de la mañana. A esa hora todo es oscuro y silencioso y solo se pueden contemplar las luminarias del cielo y aquellas que brillan tímidas en nuestro interior. Eso ayuda a la reflexión, al mirar adentro con calma y sopesar las cosas de la vida, sus fuerzas y acontecimientos, las entrañas del universo interior y los misterios del omniverso exterior. Esa es una buena forma de desarrollar la intuición, la llamada en la mitología antigua la mensajera de los dioses, por ser ella misma el nexo de unión entre la tierra y el cielo.
En esa observación atenta, hay una máxima que nos ayuda a comprender el necesario desarrollo de esa intuición: «todas las formas que nos rodean son un símbolo a través del cual se expresa una idea viviente». Y esa vida que nace y se expresa en el mundo de los arquetipos solo puede ser comprendida mediante el silencio, la calma y la prudencia.
El Silencio es necesario para poder escuchar la Palabra. La Palabra es llamada Palabra Perdida por los hijos de la luz. Perdida porque se perdió su significado, porque se enterró su arquetipo y porque se violó su ley. La Palabra es lo sustancial entre el Silencio y el Verbo creador. Dios es Verbo, decían los textos sagrados, y se manifiesta en nosotros a través de su mensaje (Palabra) y de su misericordia (Silencio). Es la compasión lo que crea la necesidad de compartir y expandir, por eso actúa desde el centro epistémico del Verbo.
A las seis de la mañana puedes reflexionar sobre estas cosas con cierta calma. Luego llega la luz del día, y sus ruidos, sus amonestaciones, sus injerencias, su violencia. Pero cuando antes de empezar la jornada piensas en estas cosas, hay un poder que te anima a continuar, a compartir la esencia de todas las cosas.
Quizás hoy emprenda un viaje. Un viaje hacia el Silencio, un viaje que me aproxime al mediodía de lo sempiterno para llenarme del gozo de la calma y la transmutación del parecer.
¿Cómo sanar al ego?
Todos hemos sufrido alguna vez de alguna enfermedad, en mayor o menor medida, relacionada no con el cuerpo físico, vital o emocional, sino con uno de los cuerpos más complejos de todos: el mental. De todas las enfermedades posibles, una de las más complejas y difíciles de tratar es la enfermedad del ego, también conocida por los expertos de la medicina psiquiatra como enfermedad de narciso o narcisismo o “yoísmo”.
Es fácil describir los síntomas de la enfermedad del ego: arrogancia, orgullo, prepotencia, autosuficiencia, vanidad, jactancia, vanagloria… Normalmente uno enferma cuando ha creído poseer algún tipo de revelación, de don, o por tener alguna virtud o cualidad superior a la media, o por un golpe de suerte, o por un mal curado daño emocional –como defensa ante las agresiones exteriores-, o el peor de todos, el orgullo espiritual o la inseguridad oculta en uno mismo.
Para muchos expertos, estamos ante la era del narcisismo, la era de aquellos que se creen autosuficientes, que no creen en la importancia del apoyo mutuo, del equipo, de aquellos que rinden culto al egocentrismo y al individualismo. Lo vemos en los individuos y en las naciones, lo vemos como reacción a un mundo que se cree autosuficiente y que puede prescindir del resto sirviéndose de algo que han legitimado y normalizado como verdadero y necesario: el egoísmo.
Una persona enferma de ego no podrá atender a aquellas advertencias que perturben la propia imagen positiva que tienen de sí mismos. La realidad solo la acepta si tiene que ver con su propia realidad. Todo lo demás forma parte de una perturbación, de una incomprensión sobre ella misma o de un ataque frontal hacia su “perfección”. En definitiva, de un falso sentido de identidad.
En la enfermedad extrema, el narcisista vive en una continua exaltación hipermaniaca, en un constante delirio de grandeza donde dibuja la realidad a su antojo, viviendo aislado en sus fantasías, en su realidad modificada, en su seducción continua para conseguir todo aquello que refuerza su propia imagen de éxito, de poder, de gloria. Todo ello, por supuesto, sin contar con los demás, sino, más bien, rechazándolos (véase el apasionante síntoma narcisista de las naciones que desean y reclaman la independencia sin contar con el otro). Y por supuesto, todo aquello que critica su imagen, es producto de destrucción, de locura o de enemistad profunda.
La sanación de esta dolencia mental es compleja, porque un ególatra nunca reconocerá por sí mismo que lo es, al igual que una persona muy insegura que recurre al narcisismo o al egocentrismo nunca reconocerá su debilidad. El bálsamo para paliar todos estos síntomas siempre son grandes dosis de humildad, de compasión, de amor hacia lo extraño, de tolerancia, de perdón y autoperdón, de empatía hacia lo exterior y de sentimiento común ante los hechos objetivos y compartidos. Una buena forma de sanar un ego dañado es, como decía la madre Teresa de Calcuta, “amando hasta que duela”, o “dando hasta que duela”. Un viaje a la India o a África de voluntario, donar algo a lo que tenemos mucho aprecio, ofrecer al otro aquello que necesita, aceptar las críticas y observaciones de nuestros amigos y comprobar por nosotros mismos su certeza, saber aceptar regalos… Hay un infinito mundo de posibilidades para poder empezar a sanar, pero la más importante es la paciencia, la identificación del problema y la posibilidad de alguien que nos guíe por ese mundo desconocido al que llamamos generosidad. Una buena guía externa será una forma de cura, porque delegamos en otro nuestro poder y aceptamos con humildad y a veces incluso con obediencia aquello que no nos gusta.
Cena Solidaria
Queridos amigos de Ananta,
El viernes 26 de octubre a las 8,30pm celebraremos nuestra II Cena Solidaria Pro-Colores de Calcuta. Será en el Hotel Princesa Eboli, en Pinto, de facilísimo acceso por la A4 y con aparcamiento igualmente fácil en la puerta.
¡El año pasado fuimos 141 comensales y muchos y buenos voluntarios!
Ayer hemos probado y aprobado el riquísimo menú que ha preparado el chef. El importe del cubierto es de 35 euros por persona que destinaremos íntegro a la guardería de Colores de Calcuta. Toda la comida ha sido suministrada gratis por los proveedores del Hotel Princesa Eboli. Además, el hotel nos cede sus instalaciones y el trabajo de todo el personal de cocina y restaurante esa velada sin cobrarnos nada por todo ello. Por tanto, los 35 euros de cada cubierto legarán íntegros a Calcuta.
Nuestro agradecimiento a proveedores, hotel, empleados y voluntarios es grande, y os animamos a acompañarnos. Al final de la cena visionaremos una nueva película de nuestro trabajo en Calcuta.
Para reservas por favor:
- Teléfono 91 263 64 00
- Email: comercial@hotelprincesadeeboli.es
- Para los que quieran acompañarnos desde la Mesa Cero por no poder venir, la cuenta de Fundación Ananta es: 2100 0997 68 0200634646.
Échame una mano, prima…
¿Qué tiene que ver las mujeres del batisterio con los cánticos de la Niña Pastori o con el sexto aniversario de Séneca? Realmente no tiene nada que ver. Pero ayer le contaba a la Maga que estamos en una especie de guerra pero sin bombas. Una guerra donde hay personas que pierden (que perdemos) nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras ilusiones, nuestros ahorros, y que miramos a nuestro alrededor con mucho asombro porque nos asusta mirar de frente y no saber como seguirá esta guerra ni cuando terminará ni qué otras cosas perderemos por el camino.
Hoy ha sido jornada de reflexión sobre el cómo afrontar la supervivencia en esta guerra. No es cuestión de queja ni ganas de dar pena, sino solo eso, cuestión de reflexión. Reflexión otoñal que viene reflejada en la mirada al pasado y la concurrida extrañeza ante el presente. Un presente que distraigo de muy vez en cuando con algún tipo de capricho. Y aquí hablo de caprichos casi simbólicos ,como por ejemplo, el empezar a escribir para intentar transmitir una idea y terminar hablando del batisterio (ver video en youtube) o de Niña Pastori.
¿Y por qué no este tipo de licencias? Bueno, lo que quería decir al principio era que echárais una vista a nuestra nueva web senequista y comentarais en la web aquellos libros que por algún motivo os han gustado. Es una propuesta simple pero que pretende cierta motivación interior, tras una sacudida que recibí el otro día en pleno paseo por el barrio de las Letras de Madrid. Había terminado de comer en ese chino barato que hay en la plaza del Ángel esquina calle de la Cruz con mi viejo amigo C., el cual, milagrosamente había encontrado trabajo después de no se sabe cuantos meses sin ver nada de mojama excepto la que recibía del apoyo mutuo de sus amigos y familiares. Pues bien, en ese desapegado paseo que dábamos mientras nos relamíamos aún del arroz dos delicias (el mío no tenía jamón) y de los tallarines fritos, de repente nos topamos con una, atentos, con una librería. Me quedé pasmado viendo libros antiguos, amarillentos, con ese olor a rancio y ese polvo acumulado. Me quedé pasmado y petrificado, vamos, de piedra caliza. Horas antes había estado observando en el tren de cercanías como los más modernos leían «páginas» y «páginas» enteras en sus libros electrónicos. Y al ver la librería pensé que estaba teniendo una visión del paleolítico. Libros, de carne y hueso, que diría nuestro Unamuno. Entonces me di de bruces con la realidad: no podemos vender libros porque los libros son cosa del pasado. Y entonces… ¿de qué iba a vivir en los próximos diez años? ¿De qué puede vivir un antropólogo-editor en los tiempos de guerra que corren?
Hicimos con ilusión la nueva web con la intención de vender libros electrónicos, con la intención de que los nuevos libros, las nuevas ideas, aportaran cierta luz al alma inmortal de nuestro tiempo. Pero en esa librería me di cuenta de que no hay alma, de que las gentes están buscando el mínimo sustento material para poder seguir respirando, y que, siendo así, el placer de volar por las altas esferas del espíritu a base de buena lectura estaba relegado para tiempos mejores… ¿Qué hacer, oh my God? Quizás, como dijo aquel indio ante la derrota frente al hombre blanco: termina la vida, empieza la supervivencia.
Pues eso, que os deis una vuelta por la web y opinéis sobre los libros que os han gustado, pues me interesa conocer ese punto de luz y esperanza que me haga reflexionar sobre la vida y sus misterios…
Sigue tu corazón
A veces resulta difícil saber diferenciar entre lo que uno piensa, lo que uno siente y lo que uno cree que debe hacer. Sin duda estamos atrapados entre más de un millón de voces que claman su derecho a decidir. Cientos y cientos de ancestros que sobreviven en nuestra psique colectiva, en nuestro particular ADN emocional, desean reencarnarse y expresarse en esta vida a través nuestra. Pero ellos ya tuvieron su oportunidad, ellos ya cumplieron su parte, su misión, su propósito. Ahora es nuestra oportunidad, nuestra vida. Pero ahí reside la terrible y difícil cuestión. ¿Quién somos nosotros?
Hay una forma de saberlo. Pero para ello necesitamos silenciar todas esas voces, las internas y las externas. Hagamos, como nos recomienda el Tao, un ayuno semanal de silencio. Imaginémonos en ese ayuno en la cumbre de una gran montaña. Estamos de pie, poderosos, con los brazos en cruz, sintiendo la fuerza del viento en nuestro rostro, el poder de la luz que atraviesa y limpia cada uno de nuestros poros. Las gotas de agua que caen suaves en nuestras manos y golpean en un lento devenir nuestras células epidérmicas. Sintamos la respiración, el palpitar de nuestro corazón, el canto del pájaro mañanero. Sintamos la Voz del Silencio atravesando todo nuestro ser mientras acallamos nuestras necesidades, nuestras manías, nuestros prejuicios, nuestros disgustos, nuestros enfados, nuestras decepciones, nuestras miserias, nuestros miedos. Levantemos la cabeza y digamos con fuerza: “yo soy”. Y en esa toma de consciencia seremos poderosos porque sentiremos que realmente somos, y estamos vivos.
Y a partir de ese día, y de todos los días, gracias a esos ayunos de silencio, podremos mejorar nuestra relación con el mundo, y veremos sus maravillas y contemplaremos sus esplendores. Y luego seamos generosos, y no nos encerremos en ese silencio, sino que compartamos con la Palabra y el Verbo todas nuestras grandezas. Salgamos de la cueva de nuestro corazón para restablecer en el mundo la necesaria acogida de la Alegría y el Amor.
De la Catalunya postfeixista a la Catalunya prefeixista
Som molts els que ens van alegrà quan el franquisme va donar pas a les llibertats i el reconeixement de la diversitat a Catalunya. Molts van lluità perquè tot allò que havia estat prohibit, com l’idioma català, tornés a certa normalització. Vam estar i van dedicà molt de temps i mitja vida a la reconciliació, a retornar al poble català tots aquells drets legítims que havien estat maculats per la trista història del feixisme franquista.
Les bases del règim franquista van ser principalment el nacionalisme espanyol, el catolicisme i el anticomunisme. Catalunya va vèncer al règim i va abraçar la llibertat, però en un moment de la seva trajectòria, paradoxalment, va començar a tenir un comportament similar al règim franquista basant el seu ideari en el nacionalisme català, el catalanisme i el antiespanyolisme. Les dues cares d’una mateixa moneda.
I aquest comportament es veu clarament en les seves accions. Primer, la negació del castellà en la vida pública, igual que fes Franco amb el català. Una persecució sistemàtica d’un idioma ric i germà que és fins i tot causa de multa si és utilitzat en el món del comerç. Una exacerbació exagerada del nacionalisme català a força de polsos de banderes, himnes i arquetips històrics. Una cosa molt semblant al franquisme i el feixisme en general. L’exaltació cap als símbols patriòtics i nacionals, cosa que tant de mal va fer a les primeres etapes franquistes i que tant es va criticar en el postfranquisme, ara sembla grisor comú entre els nacionalistes catalans.
No es poden utilitzar els espais culturals i els espais de la memòria col·lectiva en nom d’un ideal polític. Això ja ho va fer el règim franquista, creant icones feixistes on abans només hi havia un sentiment de respecte cap a la nostra història comuna. Igual que ja va fer el règim feixista, el nacionalisme està erigint una infinitat de símbols patris a nivell massiu com banderes, dates, monuments …
Igual que en el règim feixista, hi ha una silenciada absència de crítica interna acomplexada i arraconada sistemàticament, produint amb això un veritable culte a la personalitat nacionalista. Igual que en temps passats, es pretén crear a Catalunya un front comú o partit únic nacionalista que aconsegueixi les reivindicacions secessionistes davant l’estat espanyol, sent l’únic i possible pensament (enllaçar aquí “pensament” amb “únic”) la independència de Catalunya.
Aquest maremàgnum de forces inconscients, que apel·len al sentiment nacional i no a la racionalitat que tant ens ha costat adoptar, ens empeny cap a un estat totalitarista que pretén crear un nou marc jurídic menyspreant les lleis acordades.
No volem amb això dir que estem en contra de la independència de cap país, ni de l’autodeterminació. Simplement volem expressar la nostra preocupació per les formes -arrogants i totalitaristes- que impregnen el que hauria de ser un debat basat en la lògica racional dels esdeveniments presents.
De la Cataluña posfascista a la Cataluña prefascista
Somos muchos los que nos alegramos cuando el franquismo dio paso a las libertades y el reconocimiento de la diversidad en Cataluña. Muchos luchamos para que todo aquello que había estado prohibido, como el idioma catalán, volviera a cierta normalización. Estuvimos y dedicamos mucho tiempo y media vida a la reconciliación, a devolver al pueblo catalán todos aquellos derechos legítimos que habían sido mancillados por la triste historia del fascismo franquista. Las bases del régimen franquista fueron principalmente el nacionalismo español, el catolicismo y el anticomunismo.
Cataluña venció al régimen y abrazó la libertad, pero en un momento de su trayectoria, paradójicamente, empezó a tener un comportamiento similar al régimen franquista basando su ideario en el nacionalismo catalán, el catalanismo y el antiespañolismo. Las dos caras de una misma moneda.
Y ese comportamiento se ve claramente en sus acciones. Primero, la negación del castellano en la vida pública, igual que hiciera Franco con el catalán. Una persecución sistemática de un idioma rico y hermano que es incluso causa de multa si es utilizado en el mundo del comercio. Una exacerbación exagerada del nacionalismo catalán a base de pulsos de banderas, himnos y arquetipos históricos. Algo muy parecido al franquismo y al fascismo en general. La exaltación hacia los símbolos patrióticos y nacionales, algo que tanto daño hizo en las primeras etapas franquistas y que tanto se criticó en el posfranquismo, ahora parece ser grimorio común entre los nacionalistas catalanes.
No se pueden utilizar los espacios culturales y los espacios de la memoria colectiva en nombre de un ideal político. Eso ya lo hizo el régimen franquista, creando iconos fascistas donde antes solo había un sentimiento de respeto hacia nuestra historia común. Al igual que ya hizo el régimen fascista, el nacionalismo está erigiendo un sinfín de símbolos patrios a nivel masivo como banderas, fechas, monumentos…
Al igual que en el régimen fascista, existe una silenciada ausencia de crítica interna acomplejada y arrinconada sistemáticamente, produciendo con ello un verdadero culto a la personalidad nacionalista. Y al igual que en tiempos pasados, se pretende crear en Cataluña un frente común o partido único nacionalista que consiga las reivindicaciones secesionistas ante el estado español, siendo el único y posible pensamiento (enlazar aquí pensamiento con único) la independencia de Cataluña.
Este maremágnum de fuerzas inconscientes, que apelan al sentimiento nacional y no a la racionalidad que tanto nos ha costado adoptar, nos empuja hacia un estado totalitarista que pretende crear un nuevo marco jurídico despreciando las leyes acordadas.
No queremos con esto decir que estamos en contra de la independencia de ningún país, ni de la autodeterminación. Simplemente queremos expresar nuestra preocupación por las formas –arrogantes y totalitaristas- que impregnan el que debería ser un debate basado en lógica racional de los acontecimientos presentes.
Inconsciente y Meditación
Amontona riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma las echan a perder y donde los ladrones no entran ni pueden robar. Porque, donde tengas tus riquezas, tendrás tu corazón. (Mateo 6: 20-21)
Nuestra mochila está cargada de piedras: cólera, orgullo, intolerancia, odio, venganza, miedo, envidia, avaricia, gula, egoísmo, sensualidad… Piedras que entorpecen nuestra búsqueda, piedras que aploman nuestro visión, que detienen nuestro avance, que esconden el diamante que somos. Hay una fuente de pasiones que escapan a nuestra consciencia, que sirven peligrosamente a las fuerzas inconscientes que gobiernan nuestras vidas y se muestran como pesadas cargas de nuestra vida cotidiana.
Desde muchos siglos se ha intentando frenar las fuerzas inconscientes. Una de las más avaladas ha sido la profundización de cierta forma de meditar, un cierto –y a veces torpe- control mental que ayude a reclamar cierta luz a ese caballo desbocado que llevamos dentro. El cambio de pensamiento nacido de una constante meditación sobre los aspectos básicos de nuestra vida va acompañado inevitablemente de un cambio de hábitos, de conductas y de acciones que han de mejorar nuestras vidas.
Meditación es trascendencia, es decir, ese estado natural que nos empuja hacia delante, que nos ayuda a introducir en el inconsciente el Consciente. Es un momento de emergencia que busca impregnar de luz las pasiones irracionales del inconsciente, de esa capa oculta que en muchas ocasiones expresa toda la herencia genética de nuestra vida y que manipula y orienta nuestra existencia de forma hipnótica. Lo verdaderamente apasionante es reconocer este hecho, y saber que al inconsciente no podemos vencerlo, sino domarlo, guiarlo y superarlo mediante la luz de la consciencia. Lo importante es entender este proceso como una experiencia de cambio, de transformación, un proceso de crecimiento, no de exploración ni excavación. No debemos penetrar el inconsciente hasta reducir a cenizas sus miserias, sus sombras, su impenetrable oscuridad, sino que debemos alinearnos con sus fuerzas para sacarlas a la superficie de la conciencia elevada. Sus poderosas fuerzas deben empujarnos hacia la creación, hacia la plasticidad creadora. No escarbar en sus miserias, sino utilizar su fuerza.
¿Dónde está enfocada nuestra consciencia? Dependiendo de dicho enfoque seremos guiados por unas u otras fuerzas, o invertiremos el proceso, siendo nosotros los gobernantes de dichas fuerzas y guiando nuestras vidas hacia el propósito deseado. Hay personas que tienen la consciencia en el plano animal, siendo su vida un maremágnum que gira en torno a la satisfacción de las necesidades primarias: trabajo, comida, vestido, estatus, cobijo. En ese embarazoso lugar, y digo embarazoso porque no es el lugar que nos corresponde como humanidad, dedicamos gran parte de nuestras vidas. El paso siguiente es la curiosidad por sabernos emancipados de esas necesidades básicas, incluyendo en ello la curiosidad por saber que hay dentro de nosotros que nos hace humanos, es decir, diferentes ante la ausencia de elementos y necesidades primarias. Esto incluye un momento de intensa búsqueda interior, intentando entender y dominar nuestras fuerzas inconscientes. Esto provoca inevitablemente huracanes interiores, luchas arquetípicas entre el ego de la personalidad que desea aún dominar su esfera de seguridad y nuestra parte más sutil que desea abrirse hueco entre sus fuerzas. El ego inconsciente y el yo superior o consciente luchan entre sí para ganar la batalla de Arjuna.
Pero toda transformación, tarde o temprano requiere de cierta claudicación a lo pasado, a lo primitivo, a lo añejo. Existe al final de esa lucha cierto sometimiento y rendición del inconsciente hacia el consciente. El primero no se destruye, sino que se transforma y se rinde al servicio del segundo. Entonces nace cierto equilibrio y cierta paz, cierto poder interior que se trasluce en acciones exteriores. La meditación consciente y continua moldea esta capacidad de transformación, llegando un momento en que la misma se convierte en un hábito diario y continuo. Meditar no es más que estar despiertos, esta alertas, atentos y observadores. No son esas extrañas técnicas de vaciado mental o de fijación en un punto de luz. Eso está bien para despertar cierto desarrollo en la concentración, indispensable para comprender las sutilizas del estado meditativo. Pero al final todo resulta más sencillo, y meditar no puede ser más que la capacidad de ver las cosas de fuera desde dentro (y también viceversa), comprendiendo la máxima hermética de “como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”.
Así, una vez comprendido que el inconsciente no es más que un reflejo caduco de nuestra propia personalidad inferior, no nos queda otro camino que avanzar hacia la transformación de lo consciente, obviando los caprichos de nuestra naturaleza ciega y dirigiendo con la luz del cielo los asuntos de la tierra.
Para saber más, siempre tendremos tiempo de profundizar en las meditaciones Nirmanakaya, que tratan de las energías corporales; las englobadas en las categorías de las Sambhogakaya, que tratan de las diez esferas interiores de las regiones sutiles superiores, o las de Dharmakaya, la cual trata de las regiones causales. Existe un gran conocimiento que aún deberemos analizar algún día, pero ahora nos baste empezar por lo más primario, que es el control y guía de nuestro pequeño monstruo inconsciente que nos acercará cada vez más hacia el nuevo umbral. Salvar dicha valla es la traducción a un nivel superior, más sutil y dilatado, un paso más hacia nuestro nivel de consciencia despierta.
Entre liebres y zorros
Hoy hemos hecho más de cincuenta kilómetros en bicicleta. No hemos consumido nada excepto un bocadillo preparado en casa. Hemos disfrutado de los hayedos, de las riberas, de los encinares, de las liebres y los zorros que corrían libres en los bosques. No hemos visto banderas, excepto las cubiertas de las copas arbóreas repletas de vida. Tampoco había primas de riesgo ni deuda en los riachuelos donde disfrutábamos de la verde hierba y el brezo. Me preguntaba qué cosas impedían el que pudiera disfrutar de todo eso sin poder hacer un uso responsable de tantos y tantos recursos que la vida nos ofrece sin pedir nada a cambio, excepto respeto y equilibrio.
El alcornoque no pedía la independencia a la mata ni esta monopolizaba la sombra o el sol. No había celebración de goles ni noticias de guerras entre las hormigas que gozaban con las migas de nuestros panes. Lo único que perturbaba el lazo místico natural era la mano del hombre que parcelaba la tierra, contaminaba los ríos y destruía los arenales. Sentía una mezcla entre felicidad y tristeza. Felicidad por el ciclo maravilloso de la vida libre, del viento golpeando nuestras caras a cada kilómetro, a pesar del extenuante cansancio, pero también de cierta tristeza por ver como el hombre lo destruye todo, incluso la libertad. Hemos perdido el sentido armónico de convivir con naturalidad, en plena unidad con la naturaleza. Y esa propia naturaleza de la que formamos parte, se arrastra en nuestras entrañas pidiendo ayuda.
Le llamaban Manuel, nació en España…
Acabamos de recibir recién cocido de la imprenta este impresionante libro. Es una historia desgarradora contada en unas casi 120 páginas que nos trasladan a una época reciente, pero sobre todo, a nuestro interior más oscuro. Además, siendo esta una historia de lucha diaria por sobrevivir y seguir luchando, nos sirve como tabla de náufrago para devolvernos cierto optimismo y fuerza. Os recomiendo su lectura.
http://www.editorialdharana.com/catalogo/le-llamaban-manuel-nacio-en-espana?sello=seneca
La república democrática burguesa. Un apunte sobre SCD.
«Ya no estamos en campaña; es momento de decir lo que de verdad pensamos«. (Jesús Aguirre, portavoz del PP en el Senado).
En los tiempos en que, según Hegel, el mundo empezaba a girar sobre la cabeza, los maestros de los gremios medievales se convertían en burgueses modernos mientras los oficiales y jornaleros no agremiados se transformaban en proletariado. En las luchas contra la nobleza de aquella época existieron algunos objetivos comunes entre los primeros burgueses y los primeros proletarios. Sin embargo, el resultado de aquella revolución ya lo sabemos. Tal y como nos recordaba Engels, el reino de la razón no era más que el reino idealizado de la burguesía, donde la “libertad” eterna vino a tomar cuerpo en la libertad burguesa, la “igualdad” se redujo a la igualdad burguesa ante la ley y la “fraternidad” tomó cuerpo proclamando la propiedad burguesa. Por lo tanto, en términos revolucionarios, fue todo un fracaso, ya que las conquistas alcanzadas contra la nobleza solo fueron aprovechadas por una nueva oligarquía política y económica que aún, de forma cada vez menos disimulada, nos gobierna. El contrato social de Rousseau solamente podía pisar la realidad que se imponía ante la incipiente república democrática burguesa.
Hoy día está naciendo una nueva revolución incipiente que no tan solo intenta abolir los privilegios de la clase dominante (la clase política y económica), sino que además, intenta que se pueda destruir cualquier tipo de desigualdad. Estamos, como antaño, de nuevo en las andadas.
Nuestra sociedad ha visto parir a ese nuevo “proletariado” revolucionario en manos de movimientos civiles como los del 15M o el 25S. Pero también está viendo como la nueva burguesía, esa a la que le han cerrado el grifo del crédito, también se revela contra el reino de la razón.
No quiero entrar en la crítica fácil y aburrida a la que estamos acostumbrados en nuestra política bodeguera. Pero no he podido con la tentación, por eso de que las cabras siempre tiran al monte, de matizar algunas observaciones sobre el nacimiento del partido político Sociedad Civil y Democracia, reducto que reclama de forma confusa y turbia los derechos de la nueva burguesía crediticia.
El nacimiento de un partido político siempre es motivo de celebración. Es señal de cierta salud democrática y de cierta voluntad para cambiar las cosas. Esa debería ser la lectura fácil de lo ocurrido si no fuera porque a veces ciertas lecturas requieren de cierta profundidad. No será el caso porque podríamos alargarnos hasta el aburrimiento, pero si matizaremos algunas cosas que parecen, como mínimo, contradictorias. Empecemos con el nombre del partido:
“Sociedad Civil”
La tesis argumental es que la sociedad civil debe recuperar algunos derechos fundamentales. Pero la “sociedad civil” que describe el partido no es la totalidad de la sociedad civil. Muchos son los ciudadanos de la sociedad civil, excepto los comunistas, que han cometido aberraciones, según los partidarios del nuevo partido, y por lo tanto no deben ser sociedad civil, y excepto los musulmanes o judíos o budistas o hinduistas o ateos o agnósticos que tampoco son sociedad civil porque no tienen un sentimiento de tendencia humanista cristiana. Tampoco son sociedad civil los que no sean liberales. Representa a la sociedad civil, pero solo si esa sociedad civil es de tendencia liberal, o sea, que la sociedad civil debe defender el liberalismo político para ser sociedad civil. Esto último excluye a anarquistas, comunistas, socialistas (científicos y utópicos) e incluso a conservadores que no sean de la rama liberal. Y es que el primer artículo de sus fines ya es un galimatías extraño: la “Defensa del liberalismo político, del Estado aconfesional y de la visión social del humanismo cristiano”.
“Y Democracia”.
Sí, ha nacido un nuevo partido y lo hace de forma democrática: votando, aunque voten a un solo candidato y lo hagan por aclamación, a mano alzada o expresado oralmente, que como saben aquellos con un poco de carrera política, es coercitivo, de ahí que ya desde hace muchos años se utilice el voto secreto para garantizar la libertad del mismo. Y nace con unos estatutos definitivos, ya realizados por alguien, donde lo único que hay que hacer es votar a mano alzada y ya está.
No voy a entrar aquí en la fácil argumentación sobre lo populista del mensaje, o sobre el traje a medida para un candidato cuyos fines distan mucho de lo pregonado en las pagodas nihilistas de la ceguera intelectual y moral de nuestro país. Ya lo hice en su día de forma amable y no es menester profundizar de nuevo en ello. Sólo cabe advertir de que lo que mal empieza mal acaba, y que por suerte, el pueblo tiene memoria y está advertido sobre la implantación de una posible y futura nueva república democrática civil y crediticia. Esperemos que la revolución que estamos viviendo de una profunda vuelta de espiral mayor a la conseguida en la revolución francesa. Y que la mentira, el egoísmo y la vanidad no sean las líneas de salida de ese nuevo tiempo y ese nuevo mundo.
La crisis nos está sanando
«Alguien que está lejos de la sanación, su ego da vueltas y vueltas alrededor de su yo, repite y repite los mismos síntomas, una y otra vez. Mientras que alguien que entra en la sanación, sale fuera de esos círculos, ya no da mas vueltas, ya no repite». (Marianne Costa)
La corriente de vida fluye lánguidamente por la orilla de nuestras parceladas existencias, bordeando la brumosa atmósfera de nuestros pensamientos, salpicando la verde hierba que crece en nuestros prados emocionales, rozando nuestra hambre y nuestra sed, deslizándose suavemente entre los juncos de nuestra necesidad.
Para algunos resulta pesado y difícil sentarse y contemplar el reguero de vida. La ignoramos, le damos la espalda, acogiéndonos a nuestras perturbaciones, creyéndonos incluso a veces más sabios que su fluir constante e ininterrumpido.
Preferimos dormir en las frías rocas de nuestra ignorancia durante toda una vida sin darnos cuenta de nada de lo que pasa a nuestro alrededor.
Somos especialistas en crear barreras, muros infranqueables, verdades absolutas en un mundo donde lo relativo es relativo y donde lo único que permanece por siempre es el estimulante cambio. Somos bestias que pisoteamos una tras otra las perlas que la vida nos ofrece, los regalos que el destino nos pone frente a nosotros para crecer, para expandirnos, para llegar a lo más alto. Pero renunciamos, en nuestra ceguera, a todo por miedo, por sentimos atacados, porque nos doblegamos ante la tiránica ignorancia antes de agachar respetuosos y humildes nuestras cabezas ante el corazón sabio.
Es normal que hayamos olvidado los lirios del campo y su fresco y perfumado verdor. No recordamos las formas de las nubes blancas sobre las montañas ni el sabor salvaje de la fruta del bosque. Estamos consumidos en nuestras orillas solitarias, en nuestro interior oscuro y horrendo, en nuestras vasijas de barro, tan frágiles ante las fuerzas de la vida. Nuestras pezuñas brutales pisotean la hierba olvidando el justo equilibrio entre todas las cosas. Y nos quejamos cuando la vida nos habla, y hablamos de crisis, de pérdida, de sinsentido. Cuando realmente lo que ocurre es maravilloso porque la vida desea que aprendamos a escuchar, aprendamos a sanarnos, a no depender de las cosas, a ser piadosos con el mundo y virtuosos con nuestra naturaleza.
Cuando nos abrimos al mundo y dejamos que la vida nos preñe, sentimos la necesidad de explotar en mil pedazos antes que atarnos al deseo o ser siervos del temor. Volamos altos y fuertes ante la necesidad de regenerar nuestros obstruidos vínculos. La vida nos enseña una y otra vez, y nos repite en susurro las pruebas que debemos vencer, los obstáculos que nos harán cada vez más humanos. Y nos envía maestros constantemente que son nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres, nuestras mascotas, nuestros amigos, nuestros enemigos, nuestros vecinos.
Pero a veces es tal nuestra ceguera que no aprendemos. Nos escondemos en nuestros adentros, meditamos a las cinco de la mañana o rezamos cien rosarios cada día con tal de no abrir el pecho al mundo y a la vida. Tantos y tantos años viviendo dentro de nosotros, refugiándonos en nuestro maestro interior, en nuestro yo y en nuestros yoes, en nuestros sufrimientos y nuestras incertezas, que olvidamos que la vida está en todas partes, y ella nos habla a cada instante. Escuchemos su susurro, abramos el corazón a sus enseñanzas. Y en todo caso, la generosidad nos abrirá el camino, porque la vida es generosidad, y relación, y compartir.
La Ley
A veces podemos oír los pasos y evocar la sombra del desconocido que va con nosotros. En algunos destellos de luz, podemos observar con cierta incredulidad el universo y extrañarnos ante sus misterios. Observamos las fuerzas que operan en todo cuanto ocurre y a veces caemos en la tentación de pensar, de imaginar o de intuir que quizás esas fuerzas estén reguladas por alguna Ley. Y que esa Ley lo impregna todo, y a todos sin excepción. Nos resulta sencillo como humanidad pensante medir, pesar y buscar la profundidad de las cosas que podemos tocar. A sus resultados les llamamos leyes naturales, leyes de la física y leyes cósmicas. ¿Pero qué ocurre con esas cosas intangibles que resultan difíciles de medir con aparatos y teorías elaboradas? ¿Como se puede medir la emoción sentida al escuchar el canto del ruiseñor? ¿Y qué leyes operan en esa emoción que nos hace sentir plenos y dichosos?
A veces tengo la sensación de estar frente a personas que conocen esa Ley Universal. Las distingo porque son silenciosas, observadoras, de ojos abiertos al mundo, observantes y atentos, generosos. Hoy el chamán mexicano hablaba de la ley sin pronunciar palabra. Gesticulaba con sus manos, miraba profundamente al alma del otro. El organizador del evento dijo que el sanador no pedía nada a cambio, excepto que hiciéramos, en su nombre, algún bien al otro en los próximos tres días. También nos advirtió que el noventa y nueve por ciento de las enfermedades y dolencias físicas tenían que ver con nuestra dieta. Aconsejó una dieta vegana, donde no hubiera alcohol, ni tabaco, ni nada de origen animal excepto la miel. Esa Ley que hablaba de generosidad ya no solo con nosotros mismos y con nuestro prójimo sino también con los otros reinos me sonaba y me resonaba. El encanto estribaba en el misterio con que se produce.
La experiencia no ha tenido desperdicio desde un punto de vista antropológico, pero también desde un punto de vista humano. Y digo lo de humano porque hoy comprendía que poseemos en nuestras entrañas un noventa por ciento de animal y tan solo un diez por ciento de humanidad. Por eso aún desconocemos la Ley, y por eso aún nos comportamos como auténticos animales. Con una diferencia: los animales conocen perfectamente las leyes que les rigen y actúan de forma juiciosa. Nosotros, sin embargo, desconocemos totalmente las leyes que han de regir nuestra humanidad y vivimos ciegos y perdidos. Así pues, gran enseñanza la del chamán Constantino. Un hombre que conoce la Ley y la aplica.
Entre iguales
Acabo de llegar a casa. Me he puesto el pantalón de yogui que compré en Calcuta por un euro. Hace unas horas pasaba por el Congreso y la policía que hace tan solo unos días nos aporreaba con la porra, ahora se mostraba amable y complaciente. Llevaba una credencial que me permitía acceder hasta el teatro de la Zarzuela y con el traje gris comprado en el barrio de Salamanca no daba la sensación de que fuera un “antisistema”. Así que entré, y con la suerte de ser “invisible”, pude entrar al palco que estaba justo a cien metros de las personalidades. Así que a menos de cien metros tenía al presidente de la república italiana, al presidente de la república portuguesa, al presidente del Congreso y al rey de España. Todos ellos rodeados de personalidades, de ministros, de exministros, de personas relevantes de la economía y la política. Había un ambiente cordial y respetuoso, lleno de elocuentes discursos en pro de la concordia y la unión de los pueblos del mundo.
Ayer había un sentimiento de horizontalidad. Me gustó esa constante premisa entre los amigos que intentan poner en marcha la iniciativa de One Calendar. Llevé unos libros para donarlos a la sede del WTT de plaza Castilla y así celebrar el encuentro. Alguien creó una estrella con los cinco libros. Me gustó como entre los nueve se creaban sinergias entre Urano y Neptuno, la conjunción que según el profundo astrólogo que nos acompañaba, estamos viviendo en estos tiempos. El amigo K. se quedó dos noches en casa y ayer nos deleitó con una ensalada para cenar.
Mañana voy a conocer a un famoso chamán mexicano que viene a España de la mano de L., el empresario amigo que nos acogió en su casa de República Dominicana. Será un grato reencuentro y será hermoso compartir un rato agradable con gente bonita.
En uno y otro sitio podía ver personas, puntos de luz en la mente de Dios, luminarias vivientes que intentaban comunicarse los unos a los otros utilizando códigos, engranajes simbólicos y a veces arto complicados pero de una sencillez irreductible a los ojos del alma. Por eso en todos los escenarios era capaz de sentirme a gusto, entre iguales. Con o sin corbata, con ricos o pobres, con altos o bajos… No importa si somos capaces de ver al otro como un igual, en la mágica horizontalidad de la visión profunda.
El estigma del extraño (federalista)
«El estigma del extraño» es un libro del antropólogo Joan Prat que señala con bastante acierto los acordes que intentan señalar al otro extraño como un ser indeseable y estigmatizado. Utilizo esa idea de base antropológica para detallar parte de mi tesis doctoral y para desarrollar más profundamente los estigmas que a lo largo de la historia han sufrido aquellos que han deseado libremente pensar diferente. Entiéndase, loco citato: herejes.
En Cataluña está pasando algo paradójico. Ser federalista hoy en día en Cataluña es ser un antipatriota, un “botifler” o un “español”. Xavier Sardà habla en un artículo del Periódico de incluso cierta neurosis con respecto a estos extraño ciudadanos que piensan diferente. Eso es lo que escucho de mis amigos independentistas, algunos de relevante calado político independentista como es Joan Tardà. Pero sintiéndolo por mi buen amigo, me alegra mucho que en Cataluña se estén quitando los complejos, las máscaras, y que cada cual piense y diga libremente lo que siente sin temor ni duda. Y me alegro mucho que en Cataluña, los socialistas se hayan quitado la máscara y hayan dicho libremente “independencia no” apoyando al candidato Pere Navarro. Y sin complejos. Esto permite algunas cosas. Entre otras, que los que piensan diferente al de un grupo que intenta –si o sí- conseguir un objetivo sin pensar en los demás ni tenerlos en cuenta excepto para estigmatizarlos y acomplejarlos, ahora puedan quitarse el miedo y el complejo.
El otro día en Barcelona, un importante dirigente de ERC me confesaba que en ese partido independentista había un veinte por ciento que votaba por el federalismo. Curiosa paradoja que en el socialismo catalán un veinte por ciento quiera la independencia. ¿Qué ocurre en Corvengència i Unió? ¿Y qué ocurre en el resto de Cataluña? Lo veremos en noviembre, sin duda.
Pero me alegra, como estudioso de lo extraño y lo estigmatizante desde la antropología, que los que hasta ahora eran extraños acomplejados empiecen a opinar, empiecen a debatir y empiecen libremente a dar su versión íntima de los hechos sin, necesariamente, estigmatizar al «contrario».
Así que me alegra que los independentistas opinen libremente y me alegra que los que no lo son también lo hagan. Hasta ahora callaban por pudor, por no ser tomados por neuróticos o “feixistes” o ese tipo de cosas que tan alegremente se dice de los que no opinan de igual forma, como decía Navarro, sobre “la tierra prometida”. Paradójicamente, en los tiempos de Mussolini, el «fascista» de aquella época era el anti-fascista. Qué cosas más asombrosas nos regala la historia una y otra vez. Y cuanto nos cuesta aprender de ella.
Felices en el Contigo Somos Más Paz
Gracias de corazón especialmente a Dolores, Naif, María, Koldo y Yolanda, que han estado en primera fila ayudando en la difícil tarea de compartir libros. Y gracias a todos los que hoy nos habéis ayudado y nos habéis apoyado en este bonito día. Gracias también a los amigos de Fundación Ananta por su generosidad y su entrega. Ha sido un día muy feliz de encuentros y reencuentros. Hemos conocido y reconocido a muchos amigos y amigas y hemos compartido abrazos sentidos. Gracias de corazón a todos…
«Ama hasta que te duela», ¿qué portada os gusta más?
Estimados amigos,
estamos preparando la segunda edición, revisada y ampliada, de nuestro pequeño éxito común «Ama hasta que te duela». Tenemos dos propuestas del ilustrador que hemos fichado. ¿Cual os gusta más? Vuestras opiniones servirán mucho para hacer de este librito que nació en lo blog algo de todos…
Un abrazo sentido y mil gracias…
OPCIÓN A:
Editorial Nous estará mañana en el Contigo Somos más Paz
Queridos amigos de Ananta,
Con mucha alegría hacemos esta convocatoria final para el encuentro VII Contigo Somos + Paz que DM celebraremos en el Palacio de Congresos de Madrid (Paseo de la Castellana) el domingo 30 de septiembre a las 11 horas (las puertas se abren a las 9,45am).
Pretendemos con este acto mandar un mensaje de que para conseguir la paz externa es preciso que cada uno de nosotros consigamos antes estar en paz y armonía interior. Y por ello proponemos a todos los asistentes que seamos cada uno de nosotros expresión de esa paz para extenderla como mancha de aceite en el entorno de cada cual.
Generosamente participarán pro-bono:
- Suzanne Powell y Emilio Fiel “Miyo”, como ponentes.
- Ravid Goldschmidt que tocará su hang.
- Claudia Leyva (voz y harmonio), Raúl Balbuena (bansuri) y Nantha Kumar (tablas), que interpretarán unos mantras.
- Violeta Pérez, que nos regalará un precioso espectáculo de danza de yoga.
- Cerraremos con una breve meditación dirigida por Marta Matarín.
Aquí está el video de 1:58 minutos con detalle de los ponentes, músicos y artistas que nos acompañan:
http://www.youtube.com/watch?v=Z8fC7-uNhug&list=UUoTX4M17fXekG-qVJIELQSA&index=1&feature=plcp
La contribución de 10 euros por persona está dirigida a cubrir los gastos del evento. Si se produjese algún excedente, irá íntegro al programa de cooperación al desarrollo “Colores de Calcuta”, de Fundación Ananta. Las entradas están disponibles en las puertas del Palacio a partir de las 9,30am.
Con el afecto de siempre,
29S ¿Por qué nos manifestamos?
Querido J.,
En contestación a tú pregunta de cuáles son los motivos por los que salimos a la calle a manifestarnos podría decir a vuela pluma lo siguiente:
hay muchos motivos y creo que el motivo de peso, el motivo de fuerza se puede encontrar en el plano subjetivo.
Estamos ante la decadencia del modelo neoliberal.
Estamos en la fase decadente del modelo capitalista (no del capital, que es otra cosa).
Estamos ante la nueva era global, la Era del Saber según la teosofía (internet, comunicaciones, electricidad, ondas de radio, etc…)
En España, estamos ante el final de la españa de la pandereta, los toros, el flamenco, el botijo.
Ante el final del espíritu de la transición, del franquismo, etc…
Estamos ante Europa, construyendo sus cimientos y sacrificando soberanía para conseguir la paz mundial.
La sociedad se manifiesta, ante todo esto, por los siguientes motivos:
No podemos permitir tener cuatro o cinco millones de parados. Hay que buscar fórmulas de empleo.
Para ello hay que terminar con el estado papá, que todo lo subvenciona, y fomentar el autoempleo (sociedad emprendedora).
No podemos permitir que familias enteras sean desahuciadas de su propia casa.
Para ello, hay que cambiar el modelo bancario. Que el Estado se haga cargo de esas casas a cambio de un simbólico alquiler hasta que la situación cambie.
Ni una familia más en la calle por falta de pago.
Hay que fomentar el alquiler de viviendas a un precio asequible.
Si un banco quiebra, quiebra, no podemos salvarlos mientras ocurra todo esto con la friolera de más de 50 mil millones mientras a su vez recortamos en bienestar social.
No podemos seguir comprando helicópteros y tanques de guerra mientras no tenemos para pagar la nómina de los funcionarios.
No podemos vendernos al mejor postor en nombre del trabajo (caso Eurovegas, etc.).
No podemos seguir con una democracia no participativa en pleno siglo XXI donde el ciudadano solo vota una vez cada cuatro años (ver modelo Suizo).
No podemos seguir con un modelo económico agresivo con la naturaleza, basado en la construcción y el crecimiento.
No podemos seguir alimentando a una oligarquía corrupta. Hay que eliminar la política como una profesión y terminar con sus privilegios.
Hay que apostar por un salario mínimo digno y un salario máximo. No puede ser que se esté ayudando a bancos y empresas privadas mientras sus directivos cobren cifras astronómicas.
Ha que apostar por un nuevo marco de convivencia, una nueva constitución adaptada a los nuevos tiempos y un nuevo espíritu territorial.
Hay que quitar duplicidades políticas y territoriales.
Hay que tener una justicia independiente.
Es por esto y por mucho más que tenemos que salir a la calle con el objetivo de crear debate político y presión política para que los gobiernos en particular y la clase política en general tome buena nota de que hay cambios fundamentales que no pueden seguir esperando.
Pero principalmente, y siguiendo con las bases filosóficas del principio, creo que nos estamos manifestando contra nosotros mismos, porque lo que verdaderamente hay que cambiar es al individuo, su estructura, su egoísmo, su despotismo, su vanidad, su ambición desmedida, su intolerancia y su violencia.
Todo esto se me ocurre sin pensar, tendría que hacer una asentada más tranquila, pero creo que hay motivos suficientes para salir a la calle y estar a la altura de las circunstancias.
Un abrazo sentido…
Para volver a nacer, de Jorge Carvajal
Esta mañana ha llegado por fin la segunda y esperada segunda edición del hermoso libro de Jorge Carvajal. Una edición muy cuidada y con una bonita presentación que te transportará hacia una visión diferente del espíritu de Navidad y el misterioso segundo nacimiento.
«El raudal de poesía y profundo conocimiento de Jorge Carvajal se vuelcan en esta ocasión en la Navidad. Su verbo entusiasmado y entusiasmante nos empuja ahora al perenne desafío de nacer de nuevo, cuidando que sea desde lo más elevado de nosotros mismos.
Jorge nos invita a apurar el dulce turrón, a juntar nuestras copas, sobre todo a reunir nuestros corazones y voluntades. En las páginas que tienes entre manos, nuestro entrañable amigo, guía y hermano le saca todo el brillo y el color, toda la razón de ser a esta fiesta, a este símbolo universal».
Más información en:
http://www.editorialdharana.com/catalogo/para-volver-a-nacer?sello=nous
¿Dónde están los límites?
Me alegra mucho que esté empezando cierto debate. Que cada uno se atreva a decir en voz alta lo que piensa. Sobre el secesionismo, sobre la crisis, sobre los bancos, sobre Eurovegas o lo que sea que estemos haciendo bien o mal.
El miércoles presentamos un libro en el Ateneu de Barcelona sobre masonería. Hice mi exposición en catalán, tras decir que la editorial había nacido en Córdoba y ahora tenía la sede en Madrid. El autor se expresó mitad en catalán y mitad en castellano. No hubo ningún problema de entendimiento y todos quedamos satisfechos. Sólo me hizo gracia alguna intervención que retornó de nuevo a la causa franquista. Y llevo años diciendo que España no es Franco, aunque en Cataluña existan muchos que aún confunden dicha visión.
Este mes caducaba mi seguro de coche. Llevaba toda mi vida con una compañía catalana y había recibido una buena oferta de una compañía de Madrid. He llamado al seguro para darme de baja. Cuando me han preguntado el motivo, le he contestado muy serio y solemne que por motivos “políticos”. La amable señorita no ha entendido mi respuesta y ha querido profundizar en ella. Entonces le he dicho que deseaba independizarme de una compañía catalana. Ella, desconcertada, me decía que su compañía tenía sedes internacionales y que vivíamos en un mundo global. Entonces, siguiendo su reflexión, le he dicho: “me alegra saber que su compañía piensa como yo, y que el independentismo en estos tiempos no tiene sentido”. Lara, el presidente de Planeta, hoy advertía de algo parecido. Es solo actos simbólicos para la reflexión.
Unas horas antes tenía una interesante conversación con J. sobre Eurovegas. Intentábamos justificar la creación de ese mega centro de ocio en nombre del trabajo. Defendía que no todo vale en nombre del trabajo. Que debíamos poner límites a nuestra dignidad. Puse el ejemplo de las incineradoras, y de cuantos pueblos se han negado a ponerlas en sus municipios incluso aunque eso significara la no creación de ochenta o cien puestos de trabajo. ¿Debemos entonces hipotecar la dignididad de las generaciones futuras? ¿Qué clase de imagen venderemos en el exterior con ese Eurovegas? En fin, había muchos más ejemplos y mucha más polémica. Por ejemplo, las de miles de millones que nos costará a todos el rescate de los bancos. ¿Por qué rescatan a un banco y no a una editorial, a una tienda de barrio o a un desahuciado? Esto venía a cuento sobre la necesidad o no de manifestarnos en la calle. Pues sinceramente, mientras se estén recortando tantos y tantos millones en sanidad y educación, en pensiones y salarios, y todo eso vaya dirigido a bancos y a la compra de helicópteros, pues sí, hay que salir a la calle.
La soledad de Madrid
La comunidad de Madrid también es una región expoliada, junto a Baleares y Catalunya, siguiendo la argumentación de los nacionalistas. Pero ayer estaba sola. Sola ante el peligro, sola ante las porras, sola ante la indiferencia de miles de personas que prefieren quejarse desde sus cómodos sillones, sola ante los que en vez de estar por la labor del cambio radical del modelo y el paradigma del neoliberalismo quebrado prefieren copiarlo y pegarlo en otras regiones y abanderar al neoliberalista Mas como a un héroe. El mundo al revés.
Estamos ante una generación de idiotas manipulados y patéticos ignorantes, como ya nos llamó Einstein en su día. Hablando de la independencia, el president Mas no es un valiente patriota, es un cobarde mercader que no podía seguir pagando las nóminas y ha visto una puerta grande con lo que pasó el 11S para salir del atolladero, echándole al pueblo la patata caliente en vez de defender con coherencia y responsabilidad su programa y su compromiso político. Y de paso, que alguien se atreva a decir en Cataluña, si es que eso es posible, que no todo el pueblo catalán estaba en el 11S y que no todos están por la labor de la independencia. ¿Por qué calláis? ¿Por qué no expresáis también vuestra opinión? ¿De qué os avergonzáis? ¿Acaso amaréis menos a vuestra tierra por ser diferentes, por pensar diferentes? ¿Acaso el espíritu de un pueblo puede ser secuestrado en su ideal o en su arquetipo, en su organización o política?
Pero si realmente es así y hay elecciones libres donde todos podamos votar (incluso los que estamos exiliados por pensar diferente y vivimos lejos) y se pide la independencia, ¡adelante patriotas con vuestro estado y vuestras banderas! Yo no quiero más estados, ni más cuentos, estoy cansado de que me cuenten cuentos, que diría el otro León. La verdadera libertad no es política, sino espiritual.
Por eso esta tarde me marcho corriendo a Madrid, lejos de la miopía catalana. Y saldré de nuevo a la calle, pero no para defender la creación de un nuevo estado, ni saldré con ninguna bandera o algún medieval amor a ninguna patria. Saldré a defender al ciudadano libre, al ciudadano responsable y sensato que desea vivir una vida plena en libertad, fraternidad e igualdad. Iré a Madrid para que esa soledad de ayer sea menos doliente. Sí, me marcho de nuevo triste de Catalunya, con sus banderas, sus patrias y sus consignas, tan lejos de Madrid, ahora que tanto la necesita. ¿Donde está el pueblo catalán? ¿Por qué no va a Madrid? Os lo diré. Está con Mas, y sus banderas, y sus patrias.






















