He visto cosas que vosotros no creeríais


He visto niños morir de hambre en África, y madres llorando en la India, en la calle. Más allá de las montañas de Altai vi niñas pastoras y nómadas acarreando cien mil años de historia. He visto como sacrificaban a pueblos enteros anegándolos ante la amenaza nuclear allá en la temida Castor, en Alemania. He visto brillar el sol en los templos de la antigua Grecia, cerca de la puerta de la eterna acrópolis que ahora llora desolada. He participado en fogatas llenas de llamas más allá de las Tierras Altas de Escocia, y he dado de comer a niños hambrientos cerca de muros medievales. He cuidado a ancianos moribundos y decrépitos que rogaban por un trozo de vida mientras golpeaba con intensidad la rabia acumulada ante la impotencia de la locura del otro. He abrazado a hombres derrotados, sin trabajo ni futuro y he visto como lloraban a escondidas cerca de los ríos y lagos. He visto como ante la precariedad unos se robaban a otros aduciendo la necesidad de seguir manteniendo viva la plaga de la avaricia, la ambición y la mezquindad. He visto como amigos se convertían en enemigos y como hermanos se peleaban entre ellos.

Pero he visto también el brillo del alma, y la fuerza del corazón plagado de coraje, y la luz descendiente y el poder del esfuerzo y la trascendencia del ideal. He visto como desconocidos se ayudan y protegen y como lejanos los unos a los otros cooperan y se asisten. He visto florecer de la más oscura de las tierras la fe, la esperanza y la caridad como valor supremo. He visto como los arrodillados se levantaban y como los sumisos se revolvían. He visto como el fuego de la libertad, de la fraternidad y la igualdad volvían de nuevo a resonar entre tambores y aplausos. He visto manos levantadas como única arma y corazones ardiendo como única bandera. He visto, más allá de Orión, almas que venían al encuentro de otras almas para saludar al nuevo día. Y veo, ahora, como yo también me levanto con el valor de vencer toda tiranía, la sutileza suficiente para atraer la luz ante la ignorancia y el cariño capaz de arrojar amor a todo aquel que lo necesite.

La fábula del “Amo de los Monos”


Una parábola china del siglo XIV, atribuida a Liu Ji, destaca muy bien la interpretación descuidada acerca del poder político. La traemos a cuento de todo lo que está pasando hoy día, y porque forma parte del libro de próxima aparición en nuestro nuevo sello editorial Dharana, del famoso pacifista Gene Sharp titulado: «De la dictadura a la Democracia».

En el estado feudal de Chu, un viejo vivía de tener monos a su servicio. Las gentes lo llamaban “ju gong”: el Amo de los Monos.

Todas las mañanas el viejo reunía a todos los monos en su patio y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a la montaña a recoger fruta de los árboles y matas. La regla era que cada mono tenía que darle al viejo la décima parte de lo que recogiera. Los que no lo hacían eran brutalmente azotados. Todos los monos sufrían amargamente, pero no se atrevían a protestar.

Un día, un monito les preguntó a los otros: “¿Fue el viejo quien sembró los árboles y las matas?” Los otros le respondieron: “No; brotaron solos.” El monito les dirigió otra pregunta: “¿No podemos nosotros coger la fruta sin permiso del viejo?” Los otros replicaron: “Sí, todos podemos hacerlo.” El monito siguió: “¿Entonces por qué tenemos que depender del viejo? ¿Por qué tenemos que servirlo?”

Antes que el monito hubiera terminado su discurso todos los monos de pronto se sintieron iluminados, y despertaron.

Esa misma noche, al observar que el viejo se había quedado dormido, los monos rompieron las barreras del vallado donde se hallaban encerrados, y destruyeron el recinto por completo. También se apropiaron de cuanta fruta el viejo tenía guardada y se la llevaron al bosque, y nunca más volvieron. Al fin el viejo murió de inanición.

Yu-Li-Zi dice: “Algunos hombres en el mundo gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos. ¿No son éstos iguales al amo de los monos? La gente no se ha dado cuenta de su embrutecimiento. Apenas se les ilumine el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar.”

Hay cosas que no cambian…


 

Ya llevamos tres meses en este hermoso lugar rodeado de naturaleza y bosques. A nuestra derecha tenemos el Monte del Pilar y a nuestra izquierda el inmenso y protegido Monte de El Pardo, que se extiende al norte de Madrid con casi 16.000 hectáreas de bosque, y donde está ubicado el Palacio de la Zarzuela, residencia de Sus Majestades los Reyes de España.

A pocos metros de nuestra casa, paseamos algunas tardes de un lado para otro. Hoy hemos atravesado el puente que separa el residencial de las propiedades de Palacio. Siguiendo unos metros por el viejo Camino de Casa Quemada, te encuentras de repente con unas grandes verjas que separan el mundo principesco de ese otro mundo de súbditos.  Al otro lado había una graciosa disputa entre gatos y jabalíes, mientras que unos gamos la miraban con cierta curiosidad. Nosotros nos aferrábamos a la verja disfrutando del espectáculo y preguntándonos porqué sólo una familia podía disfrutar de toda esa riqueza natural. Ella, desde el sentido común, expresó un profundo “hay cosas que no cambian”, y yo, desde mi irracional rebeldía prefería pensar que hay muchas cosas que aún quedan por cambiar.

Recordaba entonces mis peregrinajes por fincas infinitas que en los últimos años se había convertido en algo natural. Y me preguntaba, al igual que preguntaba a sus dueños, qué sentido tenía el poseer tantas y tantas tierras inabarcables por un solo ser humano.

Y ahora, viéndolo todo con cierta distancia, solo veo un sentido profundo para todo eso: el que los campos, los montes y los valles y las llanuras y toda tierra excesiva sea liberada de nuevo, y vuelva a la libertad de antaño. Porque, ¿cómo es posible comprar y vender la tierra de nuestros antepasados? ¿Cómo es posible que unos pocos posean la tierra de muchos?

Miré de nuevo a los gamos, y luego pensé que al menos esos pocos habían conservado esa riqueza cinegética. Pensé que si no hubiera sido por esos pocos, quizás esa riqueza ahora no existiría, y que el hombre depredador hubiera terminado con todo. Pero también pensé que estábamos en otro tiempo, y que por fin, el humano había entendido muchas cosas sobre el respeto al orden natural.

Contra el crédito y el crecimiento: un nuevo paradigma


Escucho voces que siguen rasgándose las vestiduras aclamando al viejo paradigma como única solución. Los más críticos con la situación, valga la redundancia, hilan el mismo discurso que el discurso más oficialista: hace falta crédito y crecimiento. Y de paso, soberanía monetaria. Es evidente que eso es lo que hace falta para seguir con el modelo que nos ha sustentado hasta el momento, pero es precisamente lo que menos necesitamos para seguir en él. La evidencia y la experiencia de esta crisis nos dice que no podemos seguir apagando fuego con más fuego.

Resulta que nuestra deuda pública es ínfima en comparación con la deuda privada, y sin embargo, los que se rasgan las vestiduras, exigen más deuda como único camino para seguir manteniendo su ritmo de vida. Paradójico el seguir en la senda de tener más crédito para tener más cosas, es decir, para crecer.

Ya se sabe que el crecimiento no puede ser infinito, y que además nos encontramos en una situación ecológica de colapso. Entonces, ¿por qué seguimos llenándonos la boca de crecimiento? Ya no necesitamos crecer, ya no necesitamos tener más cosas. Necesitamos disfrutar de las que ya tenemos. Los empleados públicos no necesitan trabajar más para ser más competitivos. Necesitan trabajar menos para disfrutar de un estilo de vida mejor. Los parados necesitan reinventar su modelo de vida y buscar alternativas en el trabajo autónomo y emprendedor. Deben crear su propio puesto de trabajo y no esperar a que alguien lo haga por ellos. Los empresarios no necesitamos más crédito para crecer más, necesitamos mantener lo que tenemos con nuestros propios recursos y trabajar en hacer lo que hacemos cada vez mejor, en menor tiempo y con mayor calidad. Las oligarquías no necesitan más fincas de recreo, ni más coches, ni más millones en la cuenta suiza. Necesitan más reflexión para llegar a la conclusión de que es mucho lo que pueden hacer desde la filantropía o la cooperación. La clase política debe rodearse de pensadores que sean capaces de mirar al futuro para comprender que el nuevo paradigma económico y social está llegando, y solo debemos crear las correctas relaciones humanas para que pueda expandirse por todas partes. Ya no es tiempo de crecimiento ni de crédito, es tiempo de inventiva para hacer las cosas que sabemos hacer mucho mejor que antes. Y para eso están nuestros mayores, personas jubiladas que disponen del tiempo suficiente para guiar con sabiduría a los jóvenes retoños. Hay tanto por hacer en el nuevo paradigma, que no entiendo como hay aún fuerzas que se agarran desesperados a lo añejo.

Nuestro Estado de Ánimo


“Los ojos no brillan, hablan”. Emmanuel Lévinas.

 

Uno es joven siempre que se sienta joven. Puedes tener cincuenta, sesenta o setenta años y estar radiante por dentro. Y esa juventud que ha creado en nuestros tiempos la frustración de toda una generación es muy clara en sus exposiciones:

a)    Queremos una mayor democracia.

b)   Queremos el fin de los privilegios políticos.

c)    Queremos un mayor control sobre instituciones públicas y entidades bancarias.

d)   Queremos un nuevo modelo de convivencia.

e)    En definitiva, queremos otra manera de hacer las cosas.

Estos tiempos han demostrado que algo no marcha bien. Al menos, en la psique colectiva, no se ha entendido que se hagan grandes recortes sociales para luego rescatar por tres veces a la banca. Eso ha creado un estado de ánimo de indignación que ha provocado una catarsis colectiva y un despertar común hacia la necesidad de un nuevo orden social y político.

Los partidos políticos deben realizar un profundo ejercicio de introspección y autocrítica, una profunda revisión de su lenguaje y formas si desea sintonizar de nuevo con la ciudadanía. En ese autoanálisis deben tener en cuenta las demandas de la sociedad en su conjunto, las cuales incluyen:

a)    La reforma de la ley electoral.

b)   La posibilidad de dación en pago o alquiler de la propia vivienda antes que el desahucio.

c)    La ley de transparencia política y el fin de sus privilegios.

Por supuesto, hay muchas más reivindicaciones, pero hasta que no empecemos por lo esencial, no podrá cambiar nuestro estado de ánimo. Al menos mientras que la juventud no vea otro futuro que el de la protesta y la reivindicación. Una vez rotos los discursos hegemónicos, lo único que nos queda es seguir aceptando que ya no somos los mismos, que algo ha cambiado gracias a esta crisis y que debemos aprovechar las sinergias para seguir apostando por el cambio.

La sabiduría del necio


Decía Valle-Inclán que cada día hemos de abrir en nuestras almas una sima de emociones e intuiciones adonde jamás haya llegado la voz humana ni en sus ecos. Ese disfrute místico y estático cada vez resulta más difícil. Hoy lo hablaba con un amigo en el jardín de su casa mientras contemplábamos como un puñado de avispas succionaban el cuerpo inerte de un pequeño pajarito. Como contraste, a mitad de la charla, una majestuosa paloma salvaje se posó a nuestro lado y nos miró durante un instante, intuyendo que ese momento siempre es reconfortante para el alma y sus simas. Muerte y vida en un mismo acto. Horror y belleza en esa dualidad que siempre nos persigue. En medio, la visión de la Unión, del saber que todo está bien, de que así es el mundo y sus consecuencias, y de que aún no hemos rozado ni tan siquiera un ápice de perfección.

La cuestión a tratar era importante, al menos en el plano emocional e íntimo. De un plumazo he dado un repaso, mientras escuchaba las alentadoras palabras del amigo, sobre todos los acontecimientos de los últimos meses. Había en ellos cierta dureza, errores puntuales, errores de cobertura, errores de análisis, errores de criterio y en última consecuencia, errores de actuación. Evidentemente he errado. Incluso he llegado a lo miserable ante lo mezquino que me imbuía. Sentía cierta pena por mí mismo, porque aunque siempre nos esforzamos por intentar hacer cosas, y dentro de esas cosas, intentamos siempre hacerlo lo mejor posible, sin dañar nunca a nadie, que es la mejor de las recetas para ser felices, irremediablemente, siempre que intentas influir en el mundo, el mundo reacciona o, como mínimo, se resiente, y ocurre lo ineludible, que no es más que la enseñanza, y el perdón.

El Maestro Eckart aconsejaba que cuando llegas a según que cumbres espirituales, debemos olvidarnos del ejercicio de la voluntad y no decidir nada sobre el bien o el mal de las cosas, estando muy atentos para que la intuición hable sobre ellas, en esas orillas de lucidez que a veces rozamos con la punta de nuestras extremidades. Para ello, los místicos de todos los tiempos se retiraban a Montañas y Desiertos. Y allí, en el silencio macizo resultaba más fácil y alentador escuchar el sonido del clarín espiritual. Pero aquellos peregrinos que deciden regresar al Valle, como aquel Zaratustra nietzscheano, esos que llevan una estrella radiante en la frente, son errantes y cometen errores porque han de lidiar con las fuerzas que hacen de su reinado una eterna batalla. Y en ese sentido, solo se arrodillan ante las palabras de San Pablo: Si quis inter vos videtur sapiens esse, stultus fiat ut sit sapiens (Si alguno de vosotros se tiene por sabio, hágase el necio para que sea sabio). Y siguen su peregrinar, y siguen la estela de la conquista de sí mismos, y con ello, la conquista del perdón. Siempre volviendo al centro, siempre peregrinando por la periferia.

Hacia un cierto grado de locura necesaria


Un amigo me decía el otro día que me estaba volviendo loco. Quizás ese amigo no me conozca lo suficiente, porque loco, lo que se dice loco, ya lo estaba. Solo que a veces tengo ramalazos de cierta cordura, siempre y cuando podamos entender la cordura como ese estado de normalidad, y siempre y cuando podamos gozar de la suficiente lucidez como para poder describir de forma racional qué entendemos sobre normalidad y anormalidad. Uno de los más lucidos trabajos que hice en la facultad de antropología fue precisamente sobre eso: la diferencia entre normal y anormal. Describía como en la Alemania nazi era “normal” perseguir y exterminar a los judíos.

Hoy en día, lo normal en nuestro país es que el gobierno suba los impuestos al común de los mortales, haya cinco millones de parados, se desahucien a familias enteras para luego centrar la política económica en salvar a la banca. Y cuando intentas racionalizar esto desde un punto de vista antropológico, o sociológico e intentas explicar estos hechos tal y como se están sucediendo, algunos te tildan de “loco”. Y la locura se manifiesta de forma más agresiva cuando intentas ser honesto contigo mismo, con tus ideas, con tus emociones, con tus inquietudes.

Llevo unos días intentando alejarme de mi enajenación mental y dejándome llevar por cierta normalidad. Me levantaba a una hora prudente, trabajaba sin excesos, me daba un baño en la piscina, salía a correr o a pasear en bici por el Monte del Pilar. Sí, me he sentido feliz, normalizado, integrado en la norma y en lo político y socialmente correcto. Intentaba llenar los huecos de amabilidad y alguna que otra cordial sonrisa, haciendo bien las pequeñas cosas y siendo paciente con las incorrecciones sociales que nos han tocado vivir.

De vez en cuando miraba las noticias e intentaba no horrorizarme cuando veía como unos apoyan al régimen Sirio porque les venden armas y otros apoyan el levantamiento porque de paso también les venden armas. Intentaba no perder la cordura cuando se intenta desde la ONU ordenar y reglamentar el tráfico de armas y países “desarrollados” se oponen a ello porque empañan las turbias aguas de la economía armamentística. Si fuera un sádico anormal y dijera que apoyo las guerras porque eso hace que liquide la plaga humana supongo que me meterían en el más oscuro de los manicomios. Pero si vendo armas y las legalizo y las utilizo para hacer negocio, soy un maldito cuerdo.

Sí, es posible que esté loco, pero me quedo con ese cierto grado de locura.

Nace DHARANA PRESS SL


Hoy es un día muy especial. En septiembre de 2006 nació en Córdoba el proyecto de Editorial Séneca. Una editorial con vocación de poder ayudar a noveles autores a editar sus primeros libros. Dos años después, en 2008, nació Editorial Nous cuando vivía en la Baja Sajonia, una editorial que pretendía editar libros de calidad con contenidos de la vieja tradición espiritual y la nueva consciencia que está naciendo en estos tiempos.

Han sido años difíciles. Empezamos el proyecto sin saber nada de editoriales, y en mi caso particular, sin saber nada sobre balances financieros, empresas o ecuación económica alguna. El sector del libro empezaba a entrar en una gran crisis justo cuando empezaba, a nivel mundial, la gran crisis económica. A partir del 2008, la prioridad fue la de sobrevivir.

Y la crisis se ha agudizado tanto que el sobrevivir ha requerido el reinventarse, después de desagradables episodios de todo tipo los cuales nos llevaron primero a perder las oficinas y almacenes de la editorial, acumular algo de deuda y quebrar la relación con los antiguos socios.

En seis meses, hemos tocado todo el fondo que se puede tocar, hasta quedarnos de nuevo como al principio. Pero en ese fondo, en esa profundidad, se encuentran siempre fuerzas para seguir adelante. Y eso hemos hecho, coger fuerzas, crear un uno nuevo sello editorial que saldrá en septiembre, crear una nueva página web y englobar todo eso en una sociedad que hemos llamado Dharana Press SL.

Y hoy ha sido un día especial porque seis años después del inocente proyecto, hemos firmado en notaria la creación de la nueva empresa. Un largo recorrido, pero un nuevo empezar desde la experiencia. Esperemos que la supervivencia de estos años se convierta en auténticas vivencias sentidas.

Algunas esencias del independentismo


Hoy la nación española es UNA: porque no admite desgarraduras geográficas ni morales que destruyan su único cuerpo y su única alma.

Es GRANDE: porque se ha impuesto al mundo por el sacrificio heroico de sus hijos que han demostrado que la dignidad es superior a la vida.

Es LIBRE: porque se ha sacudido la servidumbre de los pueblos extraños que quisieron arrebatarle las esencias de su personalidad histórica.

 

Seguramente a más de un nostálgico les sonará estas tres sentencias aparecidas en regímenes anteriores. Lo paradójico de la historia es que los nacionalismos de nuevo cuño buscan en estas mismas esencias la racionalidad de sus deseos.

Pongamos el ejemplo de Cataluña o del País Vasco, que desean ser UNA, porque no admiten desgarraduras geográficas como las de algunos partidarios que pretenden la independencia de la Vall D’Aran sobre la propia Cataluña, o aquellos otros que solo pueden entender su identidad englobando unidades imaginarias en lo cultural como els Països Catalans o Euskal Herria.

Es GRANDE, porque para algunos, el sacrificio heroico de sus hijos etarras, por ejemplo, constituyen la esencia de su grandeza.

Y desean ser LIBRES, porque desean sacudirse de la servidumbre de España, la cual desea arrebatarle la esencia de su personalidad histórica.

Realmente siempre he estado a favor de la independencia de unos sobre otros, porque creo que es el único camino para poder entender la vía trascendente de la interdependencia, el apoyo mutuo y la cooperación entre las personas y los pueblos. Pero no puedo estar a favor de los fanatismos, los nacionalismos excluyentes y la xenofobia que nace de unas culturas sobre otras gracias a la a veces visceral manipulación política, el chantaje económico y el egoísmo cultural.

Mercados, inversores, bolsa y ludópatas


“Ciertamente, no se puede valorar como feliz y próspera una sociedad donde la mayoría de sus miembros están reducidos a la pobreza y la miseria. Lo justo, no obstante, exige que aquellos que alimentan, visten y dan hogar a todo el cuerpo de la nación, tengan, en el producto de su propio trabajo, una parte suficiente para poder alimentarse, vestirse y encontrar vivienda por sí mismos”. (Adam Smith)

Los mercados son necesarios. Desde la más remota antigüedad, siempre han existido esos lugares comunes donde unos y otros intercambiaban los productos y servicios producidos con su esfuerzo y trabajo.

Desde que nos regimos por el modelo capitalista, los inversores han sido necesarios para incentivar proyectos que necesitaban un empujón para poder asentar las bases de la llamada economía real o economía productiva.

Estas inversiones no tienen nada que ver con las realizadas en las llamadas economías especulativas o financieras.

La economía especulativa es ganar dinero sobre cosas que aún no existen o no se han producido. A esto se le llama mercados de futuros. Es decir, comprar algo que vendemos más tarde porque pensamos que en poco tiempo va a valer más. El especular con cuanto subirán o bajarán productos financieros se le denomina derivados financieros.

Uno de los problemas de esta crisis es la de poder analizar el hecho que propicia a la economía especulativa a generar diez veces más dinero que la economía real. Es decir, generan dinero única y exclusivamente especulando sobre las personas que producimos bienes y servicios.

Las Bolsas de Valores son entidades privadas que permiten y facilitan que todo este mercado pueda actuar, y por lo tanto, la especulación pueda ser en cierta manera “ordenada”, “regulada” y descrita.

Aquí está la gran paradoja de nuestra sociedad: el lucro, la usura y la avaricia de los mercados especulativos dominan el panorama de la economía real, de los Estados y de las sociedades desarrolladas en su conjunto. Es decir, unas personas que se dedican a especular sobre cosas que no existen (aunque lo hagan a partir de cosas existentes) dominan el panorama mundial de nuestra economía. O dicho de otra forma, es como si un puñado de ludópatas jugaran y apostaran en un gran casino todo nuestros recursos reales.

Muchos consideran que llamar ludópatas a estos especuladores es algo exagerado, pero veamos que entiende la psicología como ludópata. Para que alguien pueda ser considerado mediante diagnóstico como ludópata, se debe cumplir al menos cinco de los siguientes síntomas: 1. Preocupación. Tanto los mercados como los estados lo están. 2. Tolerancia. Como en el caso de la tolerancia a las drogas, el sujeto requiere riesgos mayores para experimentar la misma emoción. 3. Abstinencia. Inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o reducir el juego. 4. Evasión. El sujeto juega para mejorar su estado de ánimo o evadirse de los problemas (la prima de riesgo y los mercados sirven como excusa para no afrontar la realidad económica). 5. Revancha. El sujeto intenta recuperar las pérdidas del juego con más juego (más deuda soberana). 6. Mentiras. El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego mintiendo a familia, amigos o terapeutas (justamente lo que está haciendo el gobierno y los mercados). 7. Pérdida del control. La persona ha intentado sin éxito reducir el juego. Como estamos viendo en estos momentos, los mercados y los Estados están perdiendo el control de la situación. 8. Actos ilegales. La persona ha violado la ley para obtener dinero para el juego o recuperar las pérdidas (amnistía fiscal, por ejemplo). 9. Arriesgar relaciones significativas. La persona continúa jugando a pesar de que ello suponga arriesgar o perder una relación, empleo u otra oportunidad significativa (el Estado permite los desahucios, ayudando sin embargo a la banca). 10. Recursos ajenos. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para obtener asistencia financiera como consecuencia del juego (los mercados, letras del tesoro, etc.)

En la selva, los fuertes avasallan a los débiles. Es lo que ocurre en los mercados financieros. En el reino humano, los fuertes ayudan a los débiles. Es lo que debería ocurrir y no está ocurriendo en los Estados desarrollados. ¿A quién debe rendir cuenta los Estados? ¿A la selva o al reino humano?

Conclusión: estamos en manos de unos ludópatas especuladores que están fijando el designio de nuestras sociedades desarrolladas.

Carta a un caballero (andante)


Estimado amigo,

Me parece una decisión muy digna y sobre todo, quizás tal y como estabas, como la mejor de las posibilidades.

No sé eso en qué cambia tu situación personal y profesional. No sé si eso te libera de la carga psicológica de tener que vivir siempre asustado y escondido.

Es evidente que cuando los antiguos caballeros iban a las cruzadas y lo perdían todo, se retiraban a la vida mística y monástica.

¿Qué hacen ahora los caballeros? También se retiran a otros lares para recuperar fuerza y vida. ¿Cuántas veces nos hemos retirado, y cuántas otras veces más deberemos hacerlo? Somos guerreros, y no nos queda otro camino que seguir la senda de la conquista diaria, en lo exterior y en lo interior.

Vete con tu hijo y trabaja de camarero un par de meses en las islas. Quizás te reconforte ver lo duro que resulta ganar mil euros trabajando de sol a sol, pero lo bonito que resulta comprobar que incluso se podría vivir con la mitad de esos mil euros si se lleva cierta disciplina. Hemos vivido excesivamente en la abundancia sin saber demostrarnos a nosotros mismos la responsabilidad que ello supone. Hemos vivido de los excesos cuando teníamos las arcas llenas sin ser permisivos, ni siquiera por un instante, sobre el perverso e incierto futuro. Hemos jugado a ser eternos cuando la mancha de la que llaman la Dama siempre se aproxima a cada instante, despreciando réditos y valores.

Me alegra saber que a pesar de todo, no pierdes la entereza.

Estos días he estado muy cerca de L. porque me interesaba ver qué hacía para superar el estrés de ver como perdía millones y millones de euros de un plumazo.

La fórmula parecía sencilla. Levantarse a las cinco de la mañana, una hora de meditación, una hora de yoga y una hora de ejercicio físico corriendo o en bici. Férrea disciplina interior para poder afrontar la férrea disciplina exterior. A las ocho de la mañana estaba tan cargado de fuerza que ninguna circunstancia exterior le afectaba lo más mínimo. Puro zazen para controlar los elementos adversos. Pura disciplina espiritual y esotérica para paliar los efectos de todo lo exotéricamente indispensable.

Yo no soy tan fuerte como él porque mis disciplinas son más de endebles de ir por casa y mi deuda mucho menor (una deuda irrisoria en comparación a lo que debía tan solo hace unos meses.

Luego hay datos que me reconfortan. Cuando lees la prensa salmón y analizas con calma la deuda soberana, la deuda de empresas, etc… Y cuando vemos esas cifras tan astronómicas me alivio pensando que hay empresas y personas que están mucho peor que nosotros. L. me decía contento el otro día: «ya solo debo quince millones de euros». Bueno, no es mucho, según con qué se compare. Pero seguro que su fuerza interior podrá vencer las barreras dialécticas de cualquier circunstancia, inclusive las de este tiempo de incertidumbre absoluta que nos ha tocado vivir.

Te animo a ello, porque la situación lo demanda y porque hay más vida ahí fuera…

 

Un abrazo sentido… y que la Fuerza nos acompañe…

La quiebra del sistema financiero


La quiebra del sistema financiero parece cada vez más cercano. Esto lo podemos ver, por ejemplo, con Grecia, que necesita endeudarse cada vez más para poder pagar las deudas anteriores. Un poco lo que está ocurriendo en España de seguir con la tendencia actual. Cada vez necesitamos crear más deuda porque no tenemos dinero para pagar prácticamente nada. ¿Pero hasta cuando esta situación puede ser sostenida en el tiempo?

Como podemos ver en el gráfico de más abajo, comprobamos con gran asombro que España no es uno de los países más endeudados, y sin embargo, depende de las decisiones políticas de países altamente endeudados como Francia o Alemania.
Se nos dice, además, que la desconfianza de los mercados nace porque a diferencia de esos otros países, España no tiene una perspectiva de crecimiento a corto plazo dada la fragilidad de su débil sistema productivo basado hasta ahora, valga la paradoja, en el mercado, ahora quebrado, de la construcción.
Así que tenemos un grave problema para desmontar todo este lío en el que nos hemos subido. ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer?
Sin duda poner en orden muchas cosas. Nuestras prioridades como sociedad, nuestra organización política y económica y nuestros valores, porque en el fondo, esta es una crisis de valores que no ha hecho más que reproducir en lo exterior la podredumbre que llevamos dentro. Por eso es necesaria una intensa valorización de nuestro interior individual y colectivo para poder empezar de nuevo. Y esto solo se me ocurre abordarlo con trabajo, trabajo y más trabajo: interior y exterior.
Deuda: Comparativa Países
Año Millones € % PIB
España [+] 2011 734.961,00€ 68,50%
Alemania [+] 2011 2.088.472,10€ 81,20%
Reino Unido [+] 2011 1.547.506,30€ 85,70%
Francia [+] 2011 1.717.256,00€ 85,80%
Italia [+] 2011 1.897.179,00€ 120,10%
Portugal [+] 2011 184.290,90€ 107,80%
Austria [+] 2011 217.398,70€ 72,20%
Bélgica [+] 2011 361.735,30€ 98,00%
Bulgaria [+] 2011 6.285,60€ 16,30%
Chipre [+] 2011 12.720,00€ 71,60%
República Checa [+] 2011 60.798,00€ 41,20%
Dinamarca [+] 2011 111.766,00€ 46,50%
Estonia [+] 2011 965,20€ 6,00%
Finlandia [+] 2011 93.030,00€ 48,60%
Grecia [+] 2011 355.617,00€ 165,30%
Croacia [+] 2009 16.089,10€ 35,30%
Hungría [+] 2011 72.134,10€ 80,60%
Irlanda [+] 2011 169.264,00€ 108,20%
Islandia [+] 2011 10.139,80€ 98,80%
Lituania [+] 2011 11.827,20€ 38,50%
Luxemburgo [+] 2011 7.785,90€ 18,20%
Letonia [+] 2011 8.617,80€ 42,60%
Malta [+] 2011 4.600,30€ 72,00%
Holanda [+] 2011 392.506,00€ 65,20%
Noruega [+] 2011 101.532,60€ 29,00%
Polonia [+] 2011 192.671,90€ 56,30%
Rumanía [+] 2011 44.607,30€ 33,30%
Suecia [+] 2011 150.483,60€ 38,40%
Eslovenia [+] 2011 16.954,40€ 47,60%
Eslovaquia [+] 2011 29.911,30€ 43,30%
Turquía [+] 2009 201.165,30€ 45,40%

Dos de medio y una de cuarto


Si tuviera algo de dinero, o al menos si tuviera la capacidad de recuperar aunque fuera una décima parte de todo lo que he perdido en estos años, buscaría un lugar tranquilo, una casa abandonada, modesta, que pudiera rehabilitar con mis manos, perdida en alguna aldea montañosa o en algún frondoso valle rodeado de ríos y prados. Que tuviera una huerta, un poco de terreno donde cultivar algunas verduras y plantar algunos frutales. Pondría gallinas que dieran huevos y compartiría las tardes entre paseos bucólicos y viajes imposibles hacia esos lugares que imaginamos siempre como posibles.

Estas cosas pensaba mientras comíamos algo en un chino económico. Mientras tomábamos la sabrosa y crujiente ensalada verde recordaba cuando de pequeños íbamos a la panadería del barrio y comprábamos siempre la misma cantidad: dos barras de medio y una de cuarto. Nunca olvidaré el sabor de ese pan catalán tostado en hornos de leña. En contraste, los tiempos de crisis en los que estamos, compramos barras que parecen plástico y que terminamos congelando para cuando apetezca.

En el plato de los tallarines nos felicitábamos porque al final habíamos decidido reparar la cara avería del coche porque ya resultaba peligroso el conducirlo en las condiciones en las que estaba, y resultaba igual de peligroso, tal y como están los tiempos, el arriesgarnos a comprar uno nuevo. Cuando las cosas iban bien solo tenías que mirar el coche que te gustaba y comprarlo in situ, sin pensarlo mucho. Ahora ese sólo pensamiento resulta una quimera, como la de recordar el sabor único de las barras de medio y de cuarto de la “fleca”.

Al llegar al arroz y las verduras, volvíamos a las imágenes bucólicas de la vida sencilla y apartada del mundanal ruido, y pensaba en esa casita en el monte o en el valle frondoso. Una imagen que más allá del escapismo psicológico ante la presión de los mercados o la prima de riesgo, refleja el deseo de ese movimiento de autoexpresión y libertad que cada día recorre más las venas de muchos de nosotros.

En los postres, flanes y helado, solo habían ganas de seguir adelante, de trabajar honestamente para que cada día sea un reguero de ilusión y sueño, una oportunidad única de descubrir la increíble oportunidad de estar vivos. Miré a los chinos que nos atendían con cierta curiosidad antropológica. Pensaba en ellos y en todo lo que sus vidas han cambiado para llegar hasta este otro mundo y servir unos platos de tallarines. Quizás ellos algún día también piensen en esa casita tranquila donde poder cultivar hortalizas. Quizás algún día ellos también empiecen a trabajar para consumar sus sueños de autoexpresión y libertad.

Patxi López: culpable


Creo que va siendo hora de que los ciudadanos empecemos a denunciar la indecencia y lo hagamos con nombre y apellidos. Es necesario que nosotros con nuestra denuncia también empecemos a desenmascarar a todo aquel que desea vivir a costa de nosotros, inclusive de forma abusiva y poco ejemplar.

Empecemos con el lehendakari Patxi López que acaba de blindarse una pensión vitalicia de por vida, siendo, además, uno de los presidentes autonómicos que más dinero ganan muy por encima del presidente de España.

Patxi López, miembro del Partido Socialista Vasco. Estudios: bachiller. Gustos: el cine. Oficio conocido en toda su carrera profesional: político. Declarado: culpable por impropiación indebida de una pensión vitalicia de por vida de un insoportable sueldo de lehendakari.

El sueldo anual del lehendakari Patxi López, con 97.519 euros,  es el segundo más alto de todos los presidentes, por detrás del president de Catalunya, que está cifrado en 122.426 euros.

¿Cuando vamos a terminar con estos reinos de taifas donde cada uno hace lo que le da la gana a costa de los demás? Lo siento señor Patxi López, pero acaba de decepcionarnos con su actuación y le vamos a pedir que rinda cuentas ante la justicia.

Soluciones:

Que todos los presidentes autonómicos tengan regulado el sueldo por una entidad mayor, y sea igual para todos. En el caso del lehendakari, por ser titulado en Bachiller debería cobrar como un funcionario de la categoría C1, es decir, unos 720€ al mes. ¿Cómo es posible que cobre más de 8.000€ al mes?

No podrá ejercer un cargo público una persona que no tenga estudios superiores. ¿Cómo podemos ser gobernados por personas que no saben idiomas y que además no sabrían hacer una raíz cuadrada?

La idiosincracia de un pueblo


Este fin de semana he visto con cierta pena como todo se desmorona alrededor, sintiéndonos un poco abandonados a la deriva de los tiempos, aplacados por esa realidad que se impone aunque algunos intenten disfrazarla. Me pregunto qué pasaría si realmente mañana alguien dijera que no hay dinero y todos cayéramos en la cuenta de que realmente es así, de que hemos vivido toda nuestra vida del crédito, es decir, de la mentira y la ilusión, y de que es hora de afrontar, como se pueda, esa mentira. Y como la mentira se ha impuesto durante mucho tiempo, ahora resulta fácil reconocerla en cuanto se ha dado de bruces con la realidad. Es fácil comprobar como todo lo que pensábamos que nos pertenecía no era más que el producto de una falsa.

Evidentemente, a partir de ahora, tenemos la posibilidad de ejercitar nuestra libertad y buscar los mecanismos correspondientes para reorganizar y recolocar nuestras vidas. Me vale el ejemplo de lo que hacen unos países y otros ante unas circunstancias parecidas. Incluso me valen los indicadores económicos para ver que en Francia, tras un cambio de gobierno y una política muy diferente a la ejercida en España ha encauzado el rumbo de los indicadores. En España, en algo nos estamos equivocando y tiene mucho que ver con la poca seriedad que un país bananero como el nuestro ejerce en el exterior.

Es cierto que cuando viajamos siempre damos un poco la nota. Hace unos meses estuve en Suiza y en los trenes de Ginebra podía escuchar a los españoles desde lejos. Es verdad que llamamos un poco la atención en ese sentido. Pero me pregunto qué clase de imagen ejercemos a nivel político, cuando tenemos un jefe de Estado al que todos conocen, dentro y fuera, sus estraperlos y su falta de moral y ética en casi todos los ámbitos humanos. Sí, es un cachondo, un bonachón aparente y todo ese buen rollito que nos daba un gobernante cercano, pero eso ya no sirve, y lo más importante, no ha dado la talla en los tiempos que corren, que es cuando se demuestra realmente la valía de unos y otros.

Respecto a la clase política, más de lo mismo. ¿Qué mercado va a confiar en un país marcado por la corrupción constante de la clase política? ¿Por qué se extrañan nuestros políticos de que la prima de riesgo esté por las nubes?

No sé si se puede cambiar el carácter de un pueblo, su forma de entender la vida y de manejarla. Pero sí es cierto que como mínimo, este pueblo nuestro necesita aún muchas dosis de educación y cordura. Educación, por cierto, que estamos recortando a raudales. Así nos irá como sigamos errando en la perspectiva.

21J. MAÑANA MÁS…


 

Mañana más… Ayer fueron los funcionarios, mañana los desempleados, pero sobre todo, los que seguimos apoyando abiertamente todas estas movilizaciones estaremos otra vez allí… Ojalá mañana de nuevo seamos legión…

La magia de Hollande (igualito que en Españistán)


(Ejemplo del vecino: Francia). Magia en 56 días.

Esto es lo que ha hecho Hollande (no palabras, hechos) en 56 días en el cargo:

– Ha suprimido 100% de los coches oficiales y los ha subastado; y lo recaudado se destina al Fondo de Bienestar para ser distribuido a las regiones con el mayor número de centros urbanos con los suburbios ruinosos.

– Ha hecho enviar un documento (doce líneas) a todos los organismos estatales dependientes de la administración central en el cual les comunicaba la abolición de los «vehículos de empresa» desafiando de manera provocativa e insultando a los altos funcionarios, con frases como «si un ejecutivo que gana 650.000 euros año, no puede permitirse el lujo de comprar un buen coche con sus ingresos del trabajo, quiere decir que es demasiado ambicioso, que es estúpido, o que es deshonesto. La nación no necesita ninguna de estas tres figuras». Touchè. Fuera los Peugeot y los Citroen. 345 millones de euros salvados de inmediato, y trasladados a crear (apertura 15 de agosto 2012) 175 institutos de investigación científica avanzada de alta tecnología, asumiendo la contratación de 2560 jóvenes científicos desempleados «para aumentar la competitividad y la productividad de la nación».

– Ha abolido el concepto de paraíso fiscal (definido «socialmente inmoral») y promulgó un decreto presidencial de de urgencia estableciendo un porcentaje del 75% de aumento en la tributación para todas las familias que, netos, ganan más de 5 millones de euros al año. Con ese dinero (manteniendo así el pacto fiscal) sin que ello afecte un euro al presupuesto, ha contratado a 59,870 licenciados desempleados, de los cuales 6.900 desde el 1 de julio de 2012, y luego otros 12.500 el 1 de septiembre como profesores en la educación pública.

– Ha privado a la Iglesia de subsidios estatales por valor de 2,3 millones de euros que financiaban exclusivos colegios privados, y ha puesto en marcha (con ese dinero) un plan para la construcción de 4.500 jardines de infancia y 3.700 escuelas primarias, iniciando un plan de recuperación la inversión en la infraestructura nacional.

– Ha establecido el «bono-cultura» presidencial, un mecanismo que permite a cualquiera pagar cero impuestos si se constituye como cooperativa y abre una librería independiente contratando al menos dos licenciados desempleados de la lista de desempleados, con el fin de ahorrar dinero del gasto público y realizar una contribución mínima al empleo y al relanzamiento de nuevas posiciones sociales.

– Ha abolido todos los subsidios gubernamentales a las revistas, fundaciones y editoriales, sustituyéndolos por comités de «emprendedores estatales»» que financian acciones culturales sobre la base de la presentación de planes de negocio relacionados con estrategias de mercado avanzadas.

– Ha puesto en marcha un procedimiento muy complejo en el que ofrece a los bancos una elección (sin impuestos): Quien proporcione préstamos blandos a empresas francesas que produzcan bienes recibe beneficios fiscales, quien ofrece instrumentos financieros paga una tarifa adicional: lo tomas o lo dejas.

– Ha reducido en un 25% el sueldo de todos los funcionarios del gobierno, el 32% de todos los diputados y el 40% de todos los funcionarios estatales de alto nivel que ganan más de 800 000 € por año. Con esa cantidad (alrededor de 4 millones de euros) ha establecido un fondo que ofrece garantías de bienestar a las «madres solteras» en condiciones financieras difíciles garantizándoles un salario mensual por un período de cinco años, hasta que el niño vaya a la escuela primaria, y tres años si el niño es mayor. Todo ello sin modificar el equilibrio del presupuesto.

Resultado: pero miren qué SORPRESA! El diferencial con los bonos alemanes cayó, por arte de magia. Ha llegado a 101 (el nuestro viajando por 570). La inflación no ha aumentado. La competitividad de la productividad nacional se ha incrementado en el mes de junio por primera vez en tres años. ¿Es Hollande un genio de la economía? o ¿es que gobierna?

¿Dónde estaba la otra «sociedad civil»?


Ayer no vi en las manifestaciones a ningún miembro de esos nuevos partidos patéticos que están naciendo para proteger sus propios intereses. Ni siquiera vi un simple comunicado que hablara de la delicada situación, excepto para hablar de la banca y la necesidad de que circule el crédito, único interés real de aquellos que ostentan u ostentaban el poder oligárquico de nuestra economía.

Por eso las bases de su ideario caen por su propio peso. La sociedad civil, la real, y no la imaginaria, estaba ayer en la calle, gritando indignados, pero ni siquiera por ellos, sino, y esto me alegró, pensando en las futuras generaciones. ¿Cuál será nuestra herencia?

Y allí si estaban los que realmente están hartos del Sistema, y de cómo el mismo es protegido a base de balas de goma. De repente, todo el mundo se había convertido en antisistema. La vecina del quinto piso, la madre de familia, el albañil, el bombero, el policía. Si hacía recuento, estaban todos. Todos excepto los políticos y los banqueros, claro. Porque si tomamos buena nota, los unos dependen de los otros para que la oligarquía pueda continuar en su poder. Y los que fueron expulsados, si tomamos buena nota, desean regresar a esa oligarquía, aunque para ello haya que utilizar la puerta de atrás engañando a unos y a otros como se está haciendo.

Lo bonito de ayer es que se escuchaban frases antisistema que salían de personas normales, de amas de casa que gritaban en las puertas del Parlamento y de padres de familia que agitaban a las masas con una indignación nunca vista.

El Sistema está quebrado. Lo estamos viendo y estamos siendo testigos de su desmoronamiento. Unos se aferran al mismo intentando salvar un Titanic que se hunde. Otros comprenden que no podemos volver la mirada atrás, que ya lo hemos perdido casi todo y que lo único que nos queda, si es que esto es posible, es levantar la cabeza y empezar de nuevo. Pero hacerlo desde otra perspectiva, con la lección aprendida, y sin repetir viejos patrones.

Sigo pensando, cada vez más, de que es hora de salir a la calle y seguir reclamando, cueste lo que cueste, lo que nunca debió perderse por el camino: igualdad, fraternidad y libertad.

Parte desde Sierra Madre


Son las tres de la madrugada. Acabo de llegar en retirada después de una jornada larga y dura. Hoy éramos legión. No eran cuatro, ni diez, ni cientos. Se contaban por miles. Había policias, bomberos, sanitarios, educadores, funcionarios de todos los tamaños y formas. Por un momento me indigné. La gente solo sale a la calle cuando les toca su propio pan. Pero ahí estaban, y eran legión. Cómo siempre, un innumerable grupo de personas nos dirigimos hasta la Bastilla-Parlamento. Esta vez con los bomberos de abanderados y protectores. Dos horas frente a frente ante los antidisturbios, con una tensión exagerada y un aliento terrible y desesperante hasta pasada la media noche en punto. La gente enfurecida quería llegar al Parlamento. Pero un ejército de policías lo impedía. De repente, detuvieron al cabecilla de los bomberos y estos, ante el chantaje policial, empezaron a retirarse poco a poco. La gente, el pueblo, quedó de nuevo indefenso y la policía no tardó ni diez minutos en cargar contra todos nosotros, ancianos y mujeres incluidos. Muchos cayeron al suelo llenos de sangre y quedamos todos indignados ante la desproporción de lo ocurrido. ¿Cómo era posible que ciudadanos pacíficos que luchaban por los derechos de otros ciudadanos armados hasta los dientes sufrieran el atropello de estos? Nadie entendía nada, y la frustración crece y crece. Y mientras estaba allí corriendo y esquivando las bolas de goma me preguntaba como se defiende un ciudadano ante el terrorismo y la amenaza del Estado. ¿Qué tiene que hacer el ciudadano de buena voluntad para no sufrir estos increíbles atropellos? ¿Cómo y quién nos defiende? ¿Cómo nos podemos organizar y defender del poder económico y político establecido y custodiado por sus perros guardianes? Hoy ha sido todo desmesurado e indignante, y el pueblo cada vez más se va enfadando y enfadando. Estamos al borde de la revolución social, si es que no ha comenzado ya…

(Foto: El hombre que se ve subido en la valla estaba intentando dar flores a los policías. De nada sirvió. En dos horas tuvimos tiempo de hablar con ellos, incluso bromear de algunas anécdotas. Pero luego recibieron órdenes y cargaron sobre nosotros. A algunos se les notaba dolidos por todo lo que estaba pasando. Otros, tras la carga, disfrutaban del trofeo con una chulería y un cinismo repugnante).

Nos vemos en Neptuno con la Fuerza…


Neptuno cabalga las olas sobre caballos blancos. Su fuerza será esta noche nuestra guía. Su poder será nuestro estandarte. ¿Por qué, aunque se está mejor en la piscina o viendo un partido de críquet con el calor que hace vamos a estar esta tarde en Neptuno? Aún no lo sabemos, pero hay una fuerza mayor que nos empuja a ello, una especie de unidad psíquica humana que nos azota, que nos aleja de la pereza propia de estos días y nos auto dirige hacia la plaza, la calle, el pueblo. ¿Qué fuerza es esa capaz de empujarnos fuera de la televisión, de la séptima de Beethoven en nuestro sofá o de la comodidad tranquila de una tarde de verano? ¿Qué cosa es esa que no podemos entender ni dominar, pero sería capaz de cualquier cosa con tal de estar ahí, pase lo que pase? Cuando vemos las matanzas de Siria, nos preguntamos: ¿qué cosa es esa que hace que miles de personas den su vida por un sentimiento absoluto de libertad? ¿Qué fuerza es esa que ha arrastrado a la humanidad hacia revoluciones, cambios y conquistas, aún a riesgo de su propia integridad? ¿Qué cosa es esa, tan poderosa y digna, que nos mueve y nos conmueve con solo pensarla? ¿Qué clase de despertar es este que nos arrebata de la cordura perversa y nos arrastra hacia un mundo de total incertidumbre? Algo ha muerto en nosotros, algo que no podemos describir ni mostrar, y algo más grande y más humano está naciendo hoy. Así que, esta tarde, seguiremos las sinergías de la poderosa fuerza que nos arrastra hacia el cambio, hacia el resurgir de un nuevo mundo. Dejaremos nuestros espacios de comodidad y seguridad para fortalecer la llama de la nueva buena. Y allí, en la plaza, en la calle, de nuevo seremos UNO.

«Todo para el pueblo, pero sin el pueblo»


No se trata de odio. Estoy convencido de que nadie odia a nadie por lo que está pasando. Es una cuestión de sentido común, de hartazgo, de indignación y de necesidad de reorganizar un modelo de convivencia que está demostrando por activa y por pasiva su mal funcionamiento.

No se trata de viejos rencores, ni de una antigua discusión entre las viejas y caducas izquierdas y derechas. Intelectualmente ya se han superado esas diferencias, por eso todo discurre hacia un sentido más profundo. Simplemente esto no funciona.

El despotismo ilustrado ha vuelto. Hemos vivido durante muchos años bajo la protección de una dictadura encubierta y benevolente que pretendía conducir nuestras vidas hacia un remanso y apacible mundo multicolor. Sin darnos cuenta, hemos picado el anzuelo de la comodidad y la seguridad a cambio de casi todo.

El viejo lema de «todo para el pueblo, pero sin el pueblo» se ha manifestado claramente en estas últimas semanas, imitando las reformas del Antiguo Régimen que pretendían dar un poco al pueblo, sin excesos, para que el absolutismo pudiera perpetuarse ante la amenaza de la crítica ilustrada de la época.

Y como en aquel tiempo de poder absoluto concentrado en pocas manos, los grandes principios de nuestra época están muriendo. Estamos siendo conscientes y pronto saldrán voces capaces de ordenar todo lo que está ocurriendo. Anquilosado modelo económico y político, valores de una sociedad decadente, imposición de modelos territoriales que nada tienen que ver con el sentir humano de la libertad, despropósito de las clases privilegiadas (económicas y políticas) que no dudan en imponer sus condiciones para seguir actualizando el pacto social a su favor. No, no se trata de viejos rencores ni odios, se trata de ser partícipes de un nuevo cambio y un nuevo modelo, ser protagonistas del parto hacia una nueva sociedad.

Los sacrificios de la Casta Política Española



¿Qué recibe un diputado tras resultar elegido?
(me ha llegado por mail y me ha parecido interesante colgarlo)

1. Varios

– Un iPhone 4S.
– Un iPad.
– Un PC en el despacho.
– Módem 3G.
– Voz y datos pagados.
– ADSL en casa pagado.
– Si eres del PP o PSOE, un asistente para cada dos diputados. Si eres
de otro partido, uno propio.
– Un despacho propio.

“Estamos pidiendo un sacrificio a todos los ciudadanos…”

2.¿Y para moverse?
– Si usa su propio coche recibe 0.25€ por km, o sea, 25€ cada 100 km y
se te pagan los peajes.
– Si no tienes un coche oficial asignado, 3.000€ anuales para taxis
(250€/mes).
– Billetes de primera clase para avión, tren y barco.
“Tendremos el Estado de bienestar que podamos…”

3.¿Y el sueldo?
– Sueldo base de 3.126,52€ mensuales y dos pagas extra.
– Si formas parte de alguna comisión, recibes entre 775,15€ y
1.590,34€ más al mes.
– Si tienes algún cargo (Portavoz, Secretario, etc) en el peor de los
casos recibes 2.318,96€ más al mes.
– Puedes tener trabajos y cargos fuera del congreso sin límite ni
perjuicio en el sueldo/ayudas.
– Los sueldos que cobres de tu partido, tampoco afectan en nada.
“Los sacrificios de hoy son la puerta al bienestar del mañana…”

4.¿Y las ayudas?
– Si fuiste elegido fuera de Madrid, recibes 1.823,86€ mensuales más
para alojamiento y manutención.
– Si fuiste elegido en Madrid, recibes 870,56€ mensuales más para
alojamiento y manutención.
– Si viajas dentro de España, 120€ diarios.
– Si viajas fuera de España, 150€ diarios.
“Los españoles pueden estar seguros de que no habrá sacrificio ni
esfuerzo que no estemos dispuestos a hacer…”

5.¿Y los beneficios fiscales?
– Las dietas relacionadas con transporte no tributan, no se declaran a
Hacienda vamos.
– Las dietas relacionadas con alojamiento y manunteción no tributan.
– Los sueldos/dietas por tener un cargo en el Congreso, no tributan.
– Si dejas de ser diputado, percibes una paga mensual de 2.813,87€ hasta
un máximo de dos años. No importa si tienes un sueldo privado.
“La salida de la crisis, con el esfuerzo de todos…”

6.¿Y si se disuelven las cortes porque va a haber elecciones?
– Derecho a una indemnización consistente en el sueldo de los días
transcurridos hasta que se forma el nuevo Congreso (el sueldo de dos
meses aproximadamente), vuelvas al Congreso o no.
– El Congreso te paga las cuotas de la Seguridad Social , Derecho
pasivo y otras cosas durante ese tiempo.
– El Congreso mantendrá tu póliza de accidentes durante ese tiempo.
– El Congreso sigue pagando el ADSL, voz y datos durante ese tiempo.
– La mudanza de tu despacho corre a cargo del Congreso.
“Todos tenemos que hacer sacrificios…”

7.¿Y la jubilación?
Si tienes 55 años y…
– Has sido diputado once años: 100% de la pensión máxima (2.466,20€).
– Has sido diputado entre nueve y once años: 90% de la pensión máxma.
– Has sido diputado entre siete y nueve años: 80% de la pensión máxima.
– Por el 10 % del salario base, derecho a pensión privada a cargo del BBVA.

Como véis, son unas condiciones lamentables. Por eso los políticos son
los más adecuados a la hora de hablar de recortes y sacrificios.

PARAÍSO ETERNO, de Zaira Torres


 

Cuando Zaira nos escribió por primera vez, debía contar unos dieciséis años. Cuando empecé a leer su manuscrito me pareció inaudito que una chica tan joven hubiera podido escribir un libro como ese. Una novela romántica, casi sin faltas alguna, que nos transporta a un mundo diferente y mágico. Hemos esperado a que cumpliera la mayoría de edad y aquí tenemos su primera, y esperemos, que no la última novela. Felicidades Zaira… Espero que este sea el primer paso de una gran carrera…

http://www.editorialseneca.es/ZAIRA.html

 

¿Se puede vivir sin móvil?


 

Para muchos, el móvil es un símbolo de poder y seguridad, es un apéndice que desde la más remota prehistoria nos acompaña en forma de mando y autoridad. Muchos de los que están siempre enganchados al móvil suelen ser personas frágiles e inseguras que necesitan ese soporte para sentir cierto grado de soberanía y potestad. Es como esas personas inseguras que compran grandes coches y grandes casas para potenciar su status, es decir, para disfrazar sus inseguridades.

Pensamos que si superamos ese tipo de adicciones sociales impuestas por modas o necesidades puedes caer en posturas extremas. Pero desde una perspectiva simbólica, puede llegar a resultar muy curioso llevar de vez en cuando un poco la contraria. Quise por ello probar qué se sentía en ese otro extremo, es decir, carecer de apéndice de poder y seguridad. Y ya van casi dos meses desconectado desde que aquella mañana lúcida decidí romper la tarjetita del móvil para desengancharme durante un tiempo de la tiranía inconsciente.

Realmente siempre he sido algo autista, amante de los silencios y poco amigo de la palabra hablada, así que jugaba con cierta ventaja. De ahí quizás que me refugie con tanta pasión en la otra palabra, la escrita, que requiere de silencios para que pueda expresarse con cierto arte y salero eso que llamamos arte, que no es más que dar rienda suelta al plano de la sutileza. Hasta tal punto es mi autismo que el sonido incómodo del móvil siempre me irritaba. Hay personas capaces de estar todo el día enganchados a la comunicación verbal, pero el menda, que se ponía a llorar con cuatro o cinco años cuando alguien le hablaba en un tono más alto de lo normal, sigue teniendo cierta fobia a ese ruido exterior. Así que en cierta forma me siento doblemente liberado.

He intentado indagar de donde nace esta fobia. Es evidente que todos somos sensitivos a nuestra manera. Unos son sensibles a unos gustos, otros a otros. Mi garganta debe sufrir algún tipo de atrofia porque es la que menos me gusta utilizar. Sin embargo, presumo de una excelente visión y escucha activa. Soy capaz de escuchar y ver cosas que otros pasan desapercibidos. Esa agudeza o sensibilidad tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Por ejemplo, noto que hay personas con las que no puedo comunicarme sencillamente porque están en una onda de frecuencia diferente, en una vibración dispareja. ¿No os ha pasado alguna vez? Hay gente que modula su voz en una frecuencia, y cuando vas a hablarles, no logran escucharte o no entienden lo que dices o lo que pretendes mostrar o expresar. Mi comunicación por eso es más gestual, es decir, abuso constantemente de la comunicación no verbal, por eso creo que la incomprensión aumenta a medida que la comunicación en este mundo crea más adicción.

Todos quieren estar comunicados a todas horas, llenando sus vidas de ruidos exteriores que encierran herméticamente lo interior en un caparazón imposible de atravesar. Y en los tiempos que corren resulta muy drástico lo que he hecho, siempre tiene que existir un punto de equilibrio, pero noto, siento, que estamos en un tiempo de decisiones drásticas, y que sólo así, podemos reencontrarnos con cierto equilibrio interior. Aunque cuando el absurdo se apodera de todo (véase la realidad de ahí fuera), uno se siente protegido y seguro en esta parcela y remanso de paz intramuros. Como un niño que se refugia ante las agresiones exteriores y se protege de ese mundo caótico e injusto que los mayores prometieron como herencia. En todo caso, he soltado y dejado libre el apéndice de poder, y al hacerlo, me siento poderoso.

3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas…


«Muévete y el camino aparecerá» (Proverbio Zen)

Dicen que cuando uno camina es porque busca el camino. A veces ocurre que el camino te encuentra a ti, y sin querer, te atrapa y te embulle.

Eso pensaba mientras hoy marchaba a Correos a llevar algún que otro paquete y recoger algún que otro sobre. Allí me esperaba un interesante manuscrito muy bien presentado y explicado. Eso me hacía saborearlo y curiosear su contenido, porque cuando recibes algo que no esperas y está bien cuidado, lo mínimo que sientes son ganas de explorarlo. Así que me senté en un tranquilo banco a la sombra de cualquier árbol en una perdida plaza de la ciudad. Empecé a leer la increíble historia y me sentí satisfecho por esta casual profesión de editor.

A veces te llegan tesoros hermosos que descubres con cierta alegría. Respiré hondo mirando a ninguna parte, meditando y contemplando bajo el oculto espectro de la gnosis todo cuanto me rodeaba. Estaba apacible y sereno hasta que llegó una señora mayor y se sentó a mi lado. Me gustó la compañía, pero de repente, sacó de su bolsillo un amenazante cigarrillo que encendió sin tapujos en todas mis narices. Le tengo pánico al humo del tabaco, así que salí como un perro herido hacia ninguna parte, pero con cierta prisa y cabreo.

Empecé a andar y andar y andar sin rumbo y sin saber porqué de repente tenía tanta prisa por llegar a ninguna parte. Me acordé de Forrest Gump cuando un día empieza a andar y no puede parar durante la friolera de 3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas. Sentía ganas de hacer lo mismo, quizás hasta que pisara una mierda, como el protagonista de la película, y contestara al destino con ese peculiar It happens.

No pisé ninguna mierda, así es la vida, pero de repente me vi de frente en las afueras de la ciudad. Un sol abrasador era mi único compañero junto con una larga carretera de infinito horizonte. Seguí andando, así hasta cuatro horas bajo un candente sol de verano. Ni siquiera sé como pude llegar a mi destino sin comer y sin beber en esas cuatro interminables horas. En esa exégesis mística me hallaba, buceando por las veredas del recuerdo después de un año de interminables cambios. ¿Alguna conclusión? Ninguna, solo muchas más ganas de seguir caminando al menos durante 3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas. Hasta reventar. Como el lagarto de Jaén, engullido por el camino.

Mediocres, palurdos y patéticos


‎»Formamos parte de una sociedad tan enferma que a los que quieren sanar se les llama raros y a los sanos se les tacha de locos» (Jiddu Krishnamurti)

Cuando leía en la prensa la noticia de que un exconsejero de la Generalitat era acusado de contrabando de tabaco, me preguntaba muy seriamente y algo enfadado qué tipo de clase política nos está gobernando. Sólo a un anodino se le ocurre hacer ese tipo de cosas. Como los casos de corrupción nos salpican todos los días, la conclusión es que estamos en un país de mediocres, de palurdos y de patéticos. La corruptela y el engaño es tal que a uno se le quita las ganas de casi todo excepto de intentar poner orden en ciertas ideas para ver si tienen algo de lógica.

Antes todo esto era evidente, pero como nadie nos quitaba la paga de Navidad no importaba. La adormidera era tal que vivíamos en una sociedad anestesiada, satisfecha con sus pagas extras y sus vacaciones en la playa y nos importaba un comino si el político de turno robaba a diestro y siniestro, o si estábamos gobernados por retrasados mentales, chapuzas o bucaneros embusteros.

Pero solo con la intención de poner un poco de orden estructural en todo esto, veamos la diferencia entre un mediocre, un palurdo y un patético que llega a la política y a cierto grado de poder.

El mediocre es aquel que sin mérito alguno excepto el de manipular a unos y a otros llega hasta la cima. El palurdo es el elegido por el mediocre para que continúe su labor a sabiendas de que el segundo, por palurdo, siempre podrá ser manipulado y engañado por el mediocre. Eso le permitirá engañar al palurdo siempre que lo necesite, quitando, por ejemplo, al alcalde de una importante ciudad de su puesto para colocar a su señora mujer o poner a su hermano o familiar de turno donde el mediocre diga. El patético sería el que se quita de alcalde siguiendo las órdenes del palurdo que obedece al mediocre, persona que además nos mete en una guerra mientras jugaba a los cowboys poniendo sus pies encima de la mesa mientras fumaba un gran puro. La imagen de un mediocre absoluto que nos llevó a la guerra llevándose consigo no se sabe cuantas vidas humanas nuestras y ajenas mientras que ahora pasea tranquilo rodeado de palurdos y patéticos que le doran la píldora a cual héroe.

Otro ejemplo de patético es aquel del quiero y no puedo, pero vendo mi moto, mi abuela y mi alma con tal de seguir los pasos del mediocre, convirtiéndose así mismo en un mediocre más, que además habla y gesticula como un auténtico palurdo. De esos imitadores de lo horrendo veremos muchos en estos días de crisis, porque la crisis aviva la popularidad de lo patético.

Así que vivimos en un país que no tiene remedio, porque la lucidez, alejada de la plaza pública, jamás encontrará hueco entre lo dramático de las turbas que hemos descrito más atrás. Eso sí, ahora que no tenemos crédito para seguir comprando fincas, yates y vacaciones en el mar a costa de engañar a unos y a otros, sigamos patéticamente el juego de la mediocridad. Sigamos engañando, a unos, a otros y a nosotros mismos, porque en el fondo, es lo único que esta sociedad nos enseña.

Por la Sierra de Gredos


Hacer la revolución puede cansar, sobre todo si la llevas haciendo desde los quince años, si has estado cuatro años en caza y captura por insumiso, si has colaborado de forma voluntaria en ciento y una causas desde muy pequeñito. Recuerdo que con diez o doce años montamos una especie de grupo ecologista llamado «El Lince» y nos dedicamos a poner nidos de pájaros en los árboles que había junto al río. Luego creamos otro grupo, ya más adolescentes, que llamamos «Flores de asfalto», también de talante ecológico. Hicimos muchas reuniones y alguna actividad, pero todo quedó en la anécdota… Y luego la Cruz Roja, y Caritas y … Son tantos años de activismo que el otro día, en la manifestación por Madrid le decía a Pilar, una joven entusiasta que gritaba indignada como nadie que la revolución es lenta, porque siempre debe empezar por nosotros mismos, reconociendo nuestras miserias como humanos, y esta, tal y como decía en el libro «Creando Utopías», dura toda una vida. Y te das cuenta cuando te miras al espejo y ves al humano real, y no al ideal que siempre perseguimos, y lo vemos agotado, temblando, errático, patético. Cuando el otro día llegué de madrugada a casa tras enfrentarnos a los policías por los que estábamos allí (se lo dije a un policía cuando me increpó diciendo: «tú que eres el payaso del grupo» y le contesté, «no, soy un ciudadano que está aquí por vosotros, los funcionarios»), me sentí un poco estúpido ante la paradoja. ¿Qué hacía yo de nuevo, a mi edad, metiéndome en líos, defendiendo a funcionarios que solo se acuerdan de lo social cuando tocan su ombligo y que encima te lo agradecen, como hacían los polícias, a base de golpetazos? Por un momento me sentí ridículo e idiota. Así que al día siguiente nos fuimos a dar un paseo por la Sierra de Gredos para intentar reflexionar. Pero la cara de idiota me duraba aún, así que entré en cierto estúpido autismo y no paré de dormir en todo el fin de semana. A veces es mejor apagar la máquina y vagabundear por el mundo de los sueños todo cuanto se pueda. Si no fuera por eso, la realidad se haría insoportable.