Euskal Herria, un pueblo, una promesa


El País Vasco, Euskal Herria, siempre ha estado en el punto de mira de la actualidad política, pero también de la cultural y la mitológica. Un país con su territorio, con su cultura y lengua propia, con sus costumbres, unido a sus pueblos hermanos con los que ha compartido de forma solidaria una trayectoria común.

Koldo Aldai transmite en este libro una visión diferente del pueblo vasco, buceando en sus orígenes y reclamando su pretérita antigüedad atlante, postulando por una nueva política y por un nuevo sentido a la tierra sagrada, sus orígenes, su historia y su futuro como nación hermanada a un mundo de naciones libres. Una visión particular y sin desperdicio.

En Editorial Nous por 12€.

Más información: http://www.editorialnous.com/KoldoAldai.htm

Instantes felices


Hoy he recibido esta foto de la última presentación que hicimos en la Montaña de los Ángeles y he disfrutado mucho con esos rostros felices y satisfechos, pura expresión de lo que significa pasar un buen rato entre amigos, un rato cargado de cariño y admiración mutua donde lo importante de la vida, sin lugar a dudas, es ese instante tierno y único. He sentido cierta emoción al recordarlo y quería compartirlo con vosotros.

La Segunda Venida de Cristo. Que Cristo retorne a la Tierra


Fe es la sustancia de las cosas que no se ven”. Hebreos II-1

La vida siempre ha tenido ciclos de evolución donde las fuerzas creativas y destructivas han colaborado en esa especie de plan o propósito cósmico que se desenreda en nuestro planeta sin entender a ciencia cierta a qué se debe o cómo y porqué se desarrolla.

De la profundidad de la Tierra –o del infinito espacio- surgió la vida, de sus tierras y agua y luz y aire surgió el reino vegetal, y de ahí el animal y lo humano y las emociones y la inteligencia y más tarde, y por último, la consciencia y el Ipad y el Iphone. Todo desde un mismo centro, desde la Naturaleza más primitiva hasta los misterios más angostos.

El planeta vivió una crisis importante cuando el reino animal decidió individualizarse, dando vida al cuarto reino, el reino humano. Muchos pensadores, filósofos y poetas de todos los tiempos contemplan estos ciclos como irreversibles y en continua expansión. ¿Qué será lo próximo? Se preguntan. Para muchos místicos, lo próximo será la venida del quinto reino, lo que algunos llaman vagamente el reino espiritual o de las almas o incluso el reino de Dios. Muchos grandes seres vinieron a la Tierra para establecer, según estos místicos, el mundo del ser y la consciencia. En ese sentido, Cristo, o mejor dicho, la idea crística de divinidad, retornará de nuevo a los corazones de los hombres dando lugar a una nueva era de altos ideales y valores que nos encaminarán hacia la rectitud y el amor.

Esto no ocurrirá hasta que la propia humanidad viva en sí misma una nueva gran crisis parecida a la que vivió el reino animal ante el nacimiento de la inteligencia individualizada en el hombre. Sin duda, estamos en vísperas de ver surgir a la manifestación otro nuevo reino, y en ese sentido, quizás sea esto lo que se quiera significar con la “venida de Cristo”, es decir, la venida de una nueva consciencia, de una nueva forma de ver, vivir y entender la vida. Como seres humanos completos y almas retornando al propósito del Misterio, ese que la pobre y limitada ciencia humana aún no ha podido desentrañar. Siendo así, que Cristo retorne a la Tierra, no desde esa idea infantil y ortodoxa de la necesidad de un Padre o un Guía que nos salve del pecado del mundo, sino desde la emancipación consciente de nuestro potencial vital y soberanía existencial.

Un delicado elogio


El regalo de un libro no sólo es un obsequio, sino un delicado elogio”.

Sthendal

Y resulta difícil elogiar en los tiempos que corren, pero siempre que tengamos oportunidad, no olvidemos desentrañar la fuerza de la generosidad y del amor a la humanidad. No me refiero al amor sensiblero a las personas cercanas, si no a todas las personas, a todo el conjunto humano.

Algo así escribía hoy de forma cariñosa y agradecida:

 

Estimado J.,

Agradezco de corazón tus palabras. Este mundo está necesitado de hombres buenos, pero sobre todo, de hombres mejores, generosos y llenos de humanidad, o mejor dicho, cargados de un sentido profundo de amor hacia la humanidad y de responsabilidad hacia la misma.

Estamos atravesando momentos difíciles, pero como dice ya el clásico, también son momentos de oportunidad. Haber perdido los ahorros de toda una vida y una hermosa casa no es lo peor que le puede pasar a un hombre. Le decía ayer a un amigo sevillano que existe una necesidad interior de estar atentos ante los hechos que acontecen, porque las cosas pueden ir siempre a peor. Así que mantengo el ánimo y la alegría a flote para que las circunstancias externas no afecten en exceso. La humanidad está creciendo, y nosotros lo hacemos con ella, por eso es tiempo de hollar el camino de la alegría, la reconciliación y la paz, interior y exterior, entre nosotros y entre el mundo.

Tu invitación para viajar a los Alpes Dolomitas es muy tentadora. Seguramente estaré sobre el 26 y el 27 de mayo en Ginebra, Suiza, quizás, si esas fechas os van bien, podríamos dar un salto hasta Trieste y así poder vernos y conocernos. Aprovecharía el viaje para llevaros personalmente los ejemplares de la segunda edición de tu libro.

Sea como sea, os estoy agradecido por tus atentas y sentidas palabras.

Recibe, tú y tu mujer, también un sentido abrazo

Supermán es negro, emigrante y gay


Lo que más me sorprendió de este hombre que mendigaba algunas monedas en el céntrico barrio hispalense era su alegría.

Al principio me pareció algo esperpéntico verlo así disfrazado, con ademanes afeminados, pobre emigrante desesperado por la crisis y el hambre. Pero quise detenerme unos minutos y observarle descubriendo un mundo multicolor que brotaba de todo su ser. Pura magia, puro espectáculo. Pura vida. Pura supervivencia.

No le importó que le hiciera esta foto. Radiaba cierto amor hacia la vida, hacia la dignidad de ser hombre a pesar de las circunstancias. Estaba entero y regalaba humor y simpatía a todo el que estuviera delante. Me preguntaba de donde habría sacado ese disfraz de supermán, y me preguntaba si sería capaz de volar alto, muy alto, lejos de esas prisas y esos coches locos que vociferaban horrendos gestos.

Ahora que escribo estas palabras me hubiera gustado abrazarlo. Hubiera sido valiente por mi parte acercarme un poco más a él, sin miedo, mirarle a los ojos como hice pero con cierta cercanía. Tocarle la cara y abrazarlo como el lo hacía con su serenidad humana, con su exótica forma de llamar la atención.

Así que, aunque no conozca a ese superhombre, quiero brindarle, en honor a la vida y a su vida, este pequeño momento de gloria que reclamo al cielo para agradecer tan increíble visión. Gracias Supermán.

Experience is not to get from only one place


Es la frase que me ha entregado J. en la comida hispalense de hoy. Aparece en los papelitos que sostienen el te ayurvédico de Yogi Tea. Ambos hemos tomado el “classic”, una mezcla perfecta de jengibre, cardamomo, canela y clavo que pretenden calentar el cuerpo y el espíritu con su sabor picante y dulce. El ayurveda es la ciencia de la vida, una filosofía venida de la India que pretende encontrar el equilibrio entre la salud y nuestra ajetreada vida diaria.

Ese equilibrio parecía haber retornado hoy a los campos andaluces. Trece grados por la mañana, lejos de los más de veinte grados de estos días en pleno invierno. Lluvia, sí, por fin lluvia. Y un viaje hasta Sevilla con el olor a la tierra mojada y el esplendor de los campos sedientos, cargados de aroma y sabor profundo para acompañar durante unas horas a un gran amigo y un gran hombre.

Llegué puntual al restaurante vegetariano Gaia, en pleno centro de la capital hispalense. J. pidió un arroz buenísimo y yo una crema de verduras y unas riquísimas alubias con arroz.

J. ha pasado unos meses horribilis. Primero una operación de caderas que le deja postrado en la cama durante muchas horas al día y luego la muerte de su padre. Doble dolor, físico y espiritual. Del primero resulta difícil reponerse porque no hay remedios que calmen ese terrible malestar. Cuando físicamente te sientes impedido y además acompañado de dolor, parece como si la vida dejara de tener sentido. No puedes hacer nada, no puedes pensar en ningún futuro. No puedes creer más que en el día a día. Así me lo decía desgarrado y flaco, porque ha perdido más de quince kilos.

¿Y que sientes cuando muere un padre? Le preguntaba indiscreto con el propósito de que compartiera también su otro más profundo dolor. La muerte de un padre, decía, es algo que no se puede describir. Te deja un vacío enorme, al igual que cuando tienes un hijo, y debes tenerlo para ver como esos niños te llenan un vacío que poseías y que desconocías hasta que lo experimentas. La muerte de un padre te arrebata, te desgarra algo que creías tener para siempre. Unos vienen y otros se van, unos llenan vacíos, otros, con su marcha, nos lo dejan.

El padre de J. era un rara avis, un romántico y un idealista, como me decía y como podía leer en una carta de despedida. Tan raro que era conocido como hermano dela Santa Caridad, lugar donde ahora yace y donde fue enterrado en una humilde caja de madera de pino, cosa que le honra en el más allá y en el más acá. Generoso como pocos debió ser este hombre, que sin conocerlo, y viendo a su hijo, y sintiendo con él todas las cosas buenas que dio a la vida con su ilimitada generosidad, ya siento respeto y aprecio.

También siento gran admiración porque de las pocas cosas que conozco de él, fue un excelente educador y transmisor de valores nobles y humanos. Lo sé, porque su heredero, al menos el que conozco, no solo es un hombre bueno, de los más buenos que he conocido nunca, sino que además es un hombre mejor. Y J., como su padre, en palabras de Bertolt Brecht, es un hombre que lucha toda su vida, por eso es un hombre imprescindible. Gracias J. por este grato momento juntos. Seguimos, atentos, muy atentos.

El propósito es reunir todas las mentes para crear UNA MENTE


La cosmovisión de aquel niño de ocho años siempre me impresionó de forma increíble. Hoy se presentó dos veces. Una en sueños y otra mientras ordenaba viejos papeles. Encontré éste que he podido fotografiar. Solíamos hacer croquis de cómo él entendía el universo, el cosmos y sus diferentes dimensiones. El niño dibujaba rápido mientras me explicaba emocionado todo lo que parecía “recibir” de otros mundos. Información y más información de vida en otros planetas, de formas diferentes de entender el mundo y todo lo que en él se desarrollaba. Había pensamientos realmente revolucionarios en su mente de niño sabio. Era asombrosa su visión del tiempo, de la mente, de la vida, de la consciencia y de lo humano. Cuando una tarde le pregunté cual era el propósito de la vida me respondió de forma contundente: “el propósito es reunir todas las mentes para crear UNA MENTE”.

Su visión era multidimensional. Es decir, estábamos integrados en diferentes dimensiones y por lo tanto, vivíamos diferentes vidas en un mismo “momento”. El tiempo era un entramado de vivencias y convivencias que se desplegaban ante nuestra inconciencia. Pero lo que más me asombraba era la convicción con la que afirmaba todo. Tenía tanta certeza ante sus increíbles palabras que no podía más que atender y aprender de todo cuanto decía, explicaba, mostraba y enseñaba.

Grandes sabios hay tras esos pequeños e inocentes gestos de la infancia. Ha sido grato recordarlo y por supuesto compartirlo.

Carta a Hemingway


Estimado Hemingway,

La cultura, el arte, el espíritu, están viviendo tiempos oscuros. No queda otro remedio que seguir labrando las tierras y cultivos del alma, pero desde la férrea y oscura cueva, allá escondida, en los albores de recónditos bosques y preñados alaridos.

Decías hace tiempo eso de que el hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera. Disfrutaba de tus pensamientos en los tiempos en los que te leía cargado de libros y letras. Antes de que existieran los ebooks, y Amazón y ni tan siquiera Internet. Tiempos esos en los que navegar se hacía en barca por algún río o bahía desierta y lo de chatear era algo así como estar echado en una tumbona aplastado por los rayos de un sol primaveral acompañado de un refresco y una buena charla.

Buscando, como tú decías, la sencillez, ayer hice una especie de nueva quema de brujas. Lo primero que ardió en la chimenea plagada ya de cenizas fue un retrato tuyo que me ha acompañado durante varias décadas. Quisiste rebelarte porque las llamas no afloraron y solo un humo oscuro parecía no querer salir por el tiro de la chimenea. Es más, ennegrecieron todo el salón, teniendo que abrir todas las ventanas de la sala para que se ventilara tu espíritu rebelde.

Fue un presagio que vino acompañado de las palabras, ya por la noche, de otro poeta, esta vez de mi querido Whitman. Junto a él, y recordando la cultura, el mundo del arte y la poesía, cité los últimos párrafos de su poema: «¡Regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas! / Pero yo, con lúgubre andar / Camino la cubierta donde yace mi Capitán, / Caído, frío y muerto«.

¡Oh capitán, mi capitán! Qué será de nosotros, los portadores de la luz, que entregada de llama en llama, ya no tenemos naves para seguir navegando, ni sangre en la voluntad divina de seguir jadeantes hollando los senderos y las oscuras plazas de valles y montañas. ¡Oh capitán, mi capitán! ¿Qué harán ahora los poetas, y los halladores del espíritu? La hoguera arde, pero como aquellos del Languedoc, seguimos de bosque en bosque, de cueva en cueva, trabajando en silencio por el espíritu y la luz, la lucidez y el propósito del alma.

¿Se puede vivir con mil euros?


Estamos en crisis, y no sabemos cuanto va a durar ni cuanto vamos a tener que aguantar esta situación colectiva que nos afecta como individuos. Hay muchas familias que se quejan porque tienen trabajo pero ganan menos y deben adaptar su nivel de vida a la nueva situación. Otros, simplemente no tienen trabajo, ni lo encuentran en una situación cada vez más desesperada. ¿Cuanto más podrán aguantar estas familias que no tienen nada? El apoyo mutuo y la cooperación se están haciendo extensibles a todos los niveles. La economía sumergida surge como refugio de muchos ante la situación de no poder regular una situación irregulable.

Cuando era estudiante recuerdo que vivía con trescientos euros al mes. En aquellos tiempos era un privilegiado porque tuve la oportunidad, a pesar de la crisis que vivíamos en ese tiempo, de poder estudiar fuera de Barcelona y emprender la aventura de vivir compartiendo vida en un piso de estudiantes. Cuando terminé la carrera recuerdo que mi primer sueldo no llegaba a quinientos euros. Por aquel entonces ser mileurista era ganar cien mil de las antiguas pesetas, es decir, unos seiscientos euros actuales. Cuando llegó el euro, todo cambió, eso es cierto. Desde un punto de vista sociológico, el café empezó a costar un euro, y los sueldos, algunos, empezaron a rondar los mil.

El problema siempre ha sido el mismo. No es cuanto ganamos, sino cuanto gastamos. En el sistema consumista en el que nos movemos, tan cargados de necesidades diarias, es difícil saber qué necesitamos realmente de lo que no. La regla de “más tenemos, más gastamos” se puede aplicar en todos los ámbitos.

Es evidente que en los tiempos que corren, muchas familias están haciendo milagros económicos para sobrevivir. Un kilo de arroz, un kilo de pasta y un kilo de legumbres hacen milagros en las cocinas actuales. Las carnes y los pescados se han convertido en lujo, excepto para aquellos que llevan años sin consumirlas, con el consiguiente ahorro. El tabaco, el alcohol, las drogas, las fiestas y todos esos extras que nuestra vida realmente nunca necesitó, se están convirtiendo también en lujos, excepto para aquellos que nunca las consumieron. Luego está la moda, el vestir. Otro lujo excepto para aquellos que nunca han ido a la moda ni han tenido necesidad de ir a lo último. Y luego el ocio de consumo, excepto para aquellos que consumen atardeceres, paseos en el bosque o comen pepinos en la hierba en un picnic improvisado en cualquier parque o campo. ¿Y la gasolina? Algunos ya han vendido el coche y utilizan transporte público, o hacen como hacían antiguamente, compartir coche o ir en bicicleta.

Podríamos seguir infinitamente con esta lista porque ya sabemos que nuestras necesidades siempre son infinitas. ¿Puede entonces una familia vivir con mil euros? Pues todo dependerá de la magia económica que tengan, de los hábitos de consumo y sobre todo, del gasto que realicen muchas veces en cosas superficiales que no se necesitan. El kilo de arroz, de pasta y de legumbres son milagrosos para el ahorro, además de ser una dieta sanísima. Lo demás, pues ya se sabe, cuestión de hábitos…

(Foto: Ante esta crisis, algunos nos hemos quedado sin casa, hemos vendido los muebles y todas las pertenencias. Es una situación dramática para quién lo vive desde el dramatismo y la tristeza o el apego. Para otros, simplemente es una oportunidad para empezar de nuevo, desde la alegría y la esperanza).

Gracias Luna


A veces recibes sorpresas que no sabes como valorar porque su valor escapa a lo medible. Al poco de regresar de nuestro viaje al Caribe, recibí en correos un hermoso paquete que contenía dos calendarios con las aventuras y desventuras de Kili-Kili and Kolo-Kolo. Me emocionó mucho cuando lo abrí nervioso en la estafeta de correos. Siempre me ha encantado recibir cartas y paquetes y aún guardo ese gusanillo de explorar dentro de los mismos para ver qué se encuentra. Así que como me apetecía compartir esta emoción, pues lo hago, y le agradezco a nuestra Luna el detallazo que le robó a este loco payaso una gran sonrisa. Gracias de corazón.

La culpa de Europa y del Cha, Cha, Cha


Veo en las noticias que la gente se escandaliza porque están privatizando el agua, pero nunca nadie se escandalizó cuando privatizaron la tierra. Pronto será el aire, y el fuego, y el éter, y las estrellas. Pronto todo será del que más tiene, cuando muchos olvidan que realmente el que más tiene es el que desdobla su tiempo a cual riqueza material. Y si hablamos de tiempo como riqueza, ¿será por eso que los conservadores dicen que tenemos que trabajar más horas? ¿Es esa la reforma laboral que promete mayor empleo? Si lo que no hay es empleo, ¿por qué no lo repartimos? Pero si los que lo tienen trabajan más horas, ¿qué clase de reparto será ese? Para que salgan las cuentas no debemos aumentar la jubilación hasta los setenta años. Me da vértigo esa edad porque casi todo el mundo se muere rondando esa cifra. Deberíamos reducir la jornada de trabajo y ganar un poquito menos y así tener más tiempo para las cosas que nos gustan. Pero claro, para eso deberíamos empezar de cero. Es decir, renegar de las altas hipotecas y dedicar el ochenta por ciento de nuestro trabajo productivo no a pagar las cuatro paredes en las que vivimos sino en disfrutar más de nuestro tiempo y nuestro ocio. Pero resulta que estamos metidos en un buen lío que nadie sabe como remendar. Por eso sale ahora el bueno de Sarkozy, por cierto de ascendencia húngara, diciendo que hay que cerrar las fronteras y abandonar el tratado de Schengen haciendo de Europa, de nuevo Europa, el perfecto chivo expiatorio culpable de todos nuestros males. Que no Sarkozy, que si no fuera por las bonanzas de Europa usted no sería presidente de la República Francesa. Que el problema no es Europa, ni el euro, que el problema somos nosotros, cada uno de nosotros, con nuestras responsabilidades individuales y con nuestras elecciones colectivas. Que Europa necesita visionarios que aporten un nuevo paradigma y legislen con nuevas ideas. Que lo rancio ya no funciona, y es necesario un nuevo camino. Y ese camino pasa, irremediablemente por empezar de cero en casi todo, incluso con el agua, y la tierra, y el aire, el fuego, y el éter, antes de que todo, absolutamente todo, sea de nadie.

La felicidad se administra en los pequeños gestos


Ordenar miles de libros, salir un rato a dar un paseo, trabajar en libros con el calor de la chimenea, pasear entre riberas y tumbarnos en la hierba tras saborear un salmorejo y una de bravas. Ayer tocó paseo por San Calixto, un lugar lleno de increíble fuerza no sólo histórica, sino telúrica. Se notaba cuando paseábamos entre sus montañas o cuando nos dejábamos abrazar por las interminables sombras de sus centenarios eucaliptos. La vida parece tranquila, intentando disfrutar de las cosas sencillas. Los perritos han descubierto nuestro nuevo refugio y ahí se han instalado. Son increíbles. Su fidelidad y amor incondicional no deja de sorprenderme. Fuimos a verla casa. Seguíaahí. Fue una sensación extraña. Pero no había tristeza ni apego. Solo paz interior.

Que no nos arrebaten la Alegría


Sigo en el sur, trabajando, haciendo akelarres en la chimenea con antiguos papeles que ya no tienen sentido. El viernes por la tarde hicimos una presentación enLa Montaña. Elnoveno libro de la colección local. Toda una proeza histórica que algún día será valorado. Pero eso ocurrirá cuando todos estemos muertos y algún nuevo historiador local vea la labor que se hizo mientras estuvimos por aquí y reconozca, quizás en algún humilde acto público, la labor senequista. Mientras seguimos, a pesar de que nos hemos quedado sin oficina, sin almacén y sin casa. No importa. Seguimos porque hay que seguir, porque el espíritu, el alma, no puede ser arrebatada ni por huracanes ni por crisis. Eso dije enla presentación. Nospodrán quitar el trabajo y la casa, pero jamás la oportunidad de poder sonreír con optimismo y esperanza. Jamás nos podrán arrebatar la alegría de vivir.

Dios salve a la cultura


Por la ventana de la biblioteca puedo ver un espectáculo de naranjos cargados de frutos. Las campanas redoblan. Alguien ha muerto. Los más ancianos empiezan a rodear el portón de la Iglesia mientras el sol andaluz golpea fuerte los pavimentos de la plaza.

Detrás mía está la librería cargada con la obra senequista que durante estos años hemos creado. También antiguos libros de historia local del siglo XIX que doné cuando en aquellos tiempos había dinero para hacer ese tipo de cosas.

Los tiempos han cambiado. La biblioteca ya no tiene wifi, así que puedo conectarme gracias a la amabilidad de los que regentan sus cuatro paredes de cultura, los cuales me dejan un cable para escribir algo rápido. Dicen que quitaron el wifi porque al parecer alguien accedía a los secretísimos archivos dela biblioteca. Yclaro, eso debe ser algo terrible, por eso el nuevo gobierno ha quitado el wifi. Qué cosas. Eso me recuerda cuando llegué por primera vez a este pueblo hará unos cuantos años. La primera noche, con el coche cargado de maletas y libros, me acerqué con mi pequeño ordenador para aprovechar el wifi y contestar algunos correos. A los pocos minutos, alguien llamó ala Guardia Civil, que tras un intenso interrogatorio, se quedó algo asustada por ver a un forastero en un coche extraño (los híbridos apenas se veían en esos tiempos) con un ordenador extraño (un portátil de última generación que parecía una máquina de otro tiempo).

Pero como digo eran otros tiempos. Ahora suenan las campanas. La muerte ha vuelto a rondar. La biblioteca está vacía. Hay un silencio sepulcral que invita a sumergirse en los recuerdos. Esta tarde, si las campanas nos dejan, a pocos metros presentaremos un nuevo libro senequista, el noveno de la colección Furnûyulush. Será a las ocho. En el cine. Porque los libros ahora se presentan en los cines. Quizás sea porque en la biblioteca haya un exceso de secretos por desvelar, y por eso no hay wifi, ni presentaciones. Dios salve a la cultura. Dios salve al espíritu del hombre.

Viaje al sur


Hoy volvemos al sur. Allí tenemos una pequeña casa familiar donde guardé todos los libros y las pocas cosas que me quedaron de la mudanza. Cuando digo pocas, me refiero a grupos de cosas que fueron básicamente dos: algo de ropa y libros, muchos libros, miles de libros.

Así que estaremos unos días ordenando libros porque había tantos que en esa pequeña casa de menos de doscientos metros no cabían todos, y ahora andan repartidos entre las bañeras, las cuatro habitaciones, el salón, la chimenea… Un desastre, pero así es la vida de editor en tiempos de crisis.

También ahora comprendo la importancia del espacio que poseía hasta hace tan solo unos días. Cuatrocientos metros de casa dividida entre oficina, almacén de libros y hogar hacían una buena función. Ahora se me presenta un pequeño problema logístico diferente a cuando vivía entre España y Alemania. En aquella época la editorial era pequeña y apenas teníamos una docena de cajas que repartíamos por la inmensa oficina que teníamos en la céntrica calle José Cruz Conde de Córdoba. Ahora la editorial ha crecido tanto que deberé pensar como reorganizar toda la logística y el almacén… Y a veces lo pienso y me pregunto si todo eso tiene sentido ante el reto del mundo digital y los ebooks… Algo me dice que sí, que el papel no puede, no debe desaparecer. Un libro siempre será un libro y el conocimiento, aunque navega rápido por la red, jamás podrá detenerse plácido e inmortal en una vieja estantería de madera cargada de polvo, pero sobre todo, de recuerdos inmemoriales. Un libro de papel siempre puede ser regalado, y firmado, y tomado de la mano de un amigo. Siempre me ha encantado regalar libros y quizás eso choca frontalmente con el «negocio» que poseo. Ser empresario de libros y ser un amante de los libros a veces tiene sus cosas. Así me va… Pero el disfrute y la riqueza que todo este mundo me aporta no tiene precio. Y solo podría cambiarlo por mi otra gran pasión: la antropología.

Hemos cocinado una tortilla de calabacín para el viaje, lo que sale en la foto son los montoncitos ordenados que han salido tras el primer corte. Ahora toca disfrutarlos en el viaje… Plácida carretera que siempre espera la aventura del loco soñador…

Festival de Mantras en Madrid


Más información de nuestros amigos de Fundación Ananta sobre el festival:

http://www.fundacionananta.org/web/index.php/eventos/mantras/iv-festival-de-mantras

 

Plenilunio de Piscis


Meditar no es un acto egoísta. Es un acto de amor. Estar bien con nosotros mismos, en plena armonía, en paz con el mundo, mostrando un rostro dulce y bello es siempre una bendición para la orbe de esferas que compone el universo. Por eso hoy cuando meditábamos en el Plantío sólo veía gente bonita. Hermosos rostros que chispeaban la luz interior que recorre ambas glándulas, la pineal y la pituitaria interconectando las energías que suben por la kundalini, atravesando los cuatro centros inferiores, y aquella que desciende desde las remotas cumbres del alma, promoviendo la luz superior que emana de los tres centros superiores. Y cuando meditas y ambas luces, ambas energías, se entrecruzan entre el resonar vibracional de una y otra glándula, ese roce energético produce chispas y esas chispas provocan la conocida luz interior, la luz del alma, que no es otra cosa que ese farol que nos conduce por eso que el Tao llamaba las tinieblas dentro de tinieblas, o la oscuridad brillante de otros, o el magno trecho de la negrura absoluta. Por eso los grandes místicos, que contemplan el absoluto con cierta claridad, comprenden que la luz es necesaria para guiarnos por la tenebrosidad del mundo. La luz no es más que un símbolo de lo que el humano necesita para alimentar su sed de existencia, su necesidad de comprender. Pero sobre todo, es un manantial que debe sacarnos de nuestra propia oscuridad e ilusión. ¿Quién, hoy, al brillar el alba, ha podido contemplar el canto del ruiseñor y respetar el gemido agudo de los primeros rayos? ¿Quién hoy tomó consciencia de la mirada del hermano que agoniza en el ocaso de su día? Por eso es necesario meditar. Nos hace conscientes, nos hace bellos, nos convierte en seres deseados y limpios, en poderosos agentes del propósito oculto. Luz, más luz, reclama siempre el mundo.

Cien mil olas de deseos nos rodean


Cien mil olas de deseos nos rodean. El vasto océano astral es implacable. Podemos fácilmente dejarnos arrastrar si no conseguimos mantener nuestro centro, nuestro inmóvil tálamo de impermanencia fijado en lo más profundo del nosotros mismos. Hay cavidades por donde la luz se cuela. Pero a veces solo es capaz de centellear entre tímidos azotes de inconsciencia. ¿Dónde estamos en esos momentos de plácido deseo?
Fijamos la atención en las distracciones diarias, olvidando que la pura belleza es tan sencilla como el propio respirar. En el conjunto del respirar está la memoria que nos hace seres con imagen y semejanza, con rostro y perfil aliñado por las reglas del pasado.
Es evidente que se nos arroja al mundo con algún propósito que no siempre somos capaces de percibir. Pero detrás de todo cuanto ocurre siempre hay una causa suprema que maneja el concierto cósmico con algún tipo de perfección que se nos escapa. Todo tiene un sentido, incluso cuando tan solo somos capaces de percibir el sinsentido.
La confusión del mundo nos sirve para sentir esa inquietud extraña de desplome ante la evidencia. Sí, estamos vivos, pero somos huérfanos provisionales del empeño vital. Mañana nadie sabe lo que ocurrirá. Mañana, en algún mañana, ya no estaremos, al menos, durante un tiempo, en este maravilloso circulonosepasa que los místicos de todos los tiempos han descrito y sentido con mayor o menor visión.
Hoy paseaba por las calles de Madrid y había tanto ruido… Uno puede intoxicarse de murmullos ancestrales, de vivencias cruzadas, de árboles genealógicos torcidos o podridos desde la misma raíz. Pero el ruido… ese ruido interior y exterior, siempre ensordece nuestras vidas. ¿Queremos escuchar? ¿O quizás vivimos felices con esos ruidos, con esas cien mil olas con sus diez mil cosas? ¿Dónde está el Silencio? ¿Dónde está su Voz? Estoy bien, porque mientras paseaba entre tanto ajetreo, he podido respirar y rasgar el velo y recordar que en la luna llena siempre hay un hueco para subir a la Montaña.

El apoyo mutuo, de Kropotkin


He osado prologar este imprescindible libro con mucha felicidad interior y por muchos motivos. En Séneca queremos esforzarnos por dar a conocer esas obras imprescindibles en una biblioteca comprometida. La obra del príncipe Kropotkin es reveladora y nos ofrece una visión diferente de las cosas. La he utilizado para basar mi tesis doctoral sobre Comunidades Utópicas, y es referencia imprescindible para comprender una visión diferente del género humano en particular y de la vida en general. Sin duda, el apoyo mutuo, en los tiempos que corren, es un valor a tener muy en cuenta y que debemos poner en práctica con cierta urgencia.

Editorial Séneca. 12€

Más información:

http://www.editorialseneca.es/KROPOTKIN.html

 

El apoyo mutuo es quizás uno de los pensamientos más potentes que puede resurgir en nuestros días. Las crisis financieras y económicas que asolan a media humanidad podrían provocar una reacción masiva de resistencia y estrecha colaboración humana. Por ello, este pensamiento tan actual en nuestros días necesita ser compartido y actualizado.

Kropotkin demuestra que la cooperación y la ayuda recíproca son prácticas comunes y esenciales en la naturaleza humana. De ahí la importancia y el vigor de estas ideas.

 

PIOTR KROPOTKIN

El príncipe Piotr Alekséyevich Kropotkin (Moscú, 1842 – Dmítrov, 1921) fue geógrafo y naturalista. Como pensador político ruso, es considerado uno de los principales teóricos del movimiento anarquista, dentro del cual fue uno de los fundadores de la escuela del anarcocomunismo, desarrollando con gran empeño su teoría del apoyo mutuo.

 

La búsqueda


“La felicidad es una mariposa que cuando la persigues no se deja atrapar, pero si te quedas sentado tranquilo y quieto, quizá se pose sobre tu hombro”.

N. Hawthorne

A los pies de los montes que rodean El Escorial, alguien nos enseñaba una bonita casa anclada en un paraje natural y extraordinario. De repente fijó su atención en una pequeña ventana que resultaba ser la más grande de todas. Decía que esa era una gran ventana, y entonces, de repente, me vino a la memoria los grandes ventanales que conformaban toda mi casa. No sentí melancolía ni tristeza, pero sí algo extraño en el interior. Pasará mucho tiempo, pensaba, hasta que vuelva a disfrutar de esos ventanales y de esa luz que entraba por toda la casa a todas horas. Es tan difícil construir una casa de luz en un mundo de tantas sombras.

Suele ser algo desesperante bucear por casas, por pueblos, por ciudades, en búsqueda del lugar ideal para vivir. Tras pasar dos días de búsqueda, llegamos a la conclusión de que encontraríamos el lugar adecuado en el momento adecuado, quizás sin tener que hacer ningún esfuerzo, tan solo esperando alguna señal que identificaríamos como inequívoca. De alguna manera, algo interior nos avisaría, sentiríamos que ese sería el lugar, y la señal inequívoca sería alegría y entusiasmo. Ese convencimiento interior vio cierta luz cuando hoy, un amigo nos escribía desde Camboya y nos decía que tenía una hermosa casa en un lugar ideal en el centro de Madrid, en el barrio de Malasaña, el barrio de la “movida” madrileña, el barrio de las Maravillas. Algo nos decía que quizás ese pudiera ser el lugar. Veremos que ocurre, porque en este mundo volátil, todo es posible. Lo cierto es que cuando hemos dejado de buscar, hemos encontrado, como esa mariposa que se posa en nuestra mano cuando dejamos de perseguirla.

Sólo aquel que a nada está ligado, a nada debe reverencia


 

 

Acojamos el tiempo tal como él nos quiere

Shakespeare, Cimbelino

 

Me acaba de llegar un cargamento de libros del título “Franciscanos, místicos, herejes y alumbrados”. Era un pedido antiguo que se había perdido por la calle López de Hoyos de Madrid, lugar donde viví hasta agosto del año pasado y que hoy he podido recuperar, cosas de la vida seis meses después, en alguna otra parte de Madrid. Es como si todo hubiera cambiado y nada hubiera cambiado.

Lo cierto es que esta mañana hemos empezado la búsqueda de un nuevo hogar. Abandono mi casa y ella hace lo mismo porque, según me dice, la madurez y el compromiso hay que demostrarlos con hechos. Así que deja su bonita casa para que juntos emprendamos un nuevo reto, porque qué mejor hecho que el de estar juntos empezando de cero, sin recuerdos del pasado, compartiendo la ilusión de construir algo nuevo y compartido. Esa generosidad me da confianza. Una empresa sólida siempre se construye con cimientos sólidos. Y aquí estamos, poniendo piedra sobre piedra en este gran angular.

Y la búsqueda empezó en el hermoso barrio de Aravaca, donde un buen amigo nos esperaba para enseñarnos un hermoso piso a estrenar que nos podrían dejar a buen precio. La idea inicial era encontrar un lugar tranquilo rodeados de naturaleza. No deja de ser curioso como se afinan los sentidos cuando has vivido largo tiempo rodeado de campos y montañas. Ese silencio de la naturaleza contrasta con el rugir constante y la polución de la gran ciudad. Pero uno se hace a todo y las exigencias pueden adaptarse a los tiempos que corren.

Tras recorrer el barrio, el buen amigo, buen cumplidor de promesas, traía entre sus manos el libro de Stefan Zweig, “El mundo de ayer. Memorias de un europeo”. Qué mejor regalo a un editor que un libro, especialmente cuando el libro nos traslada a nuestro pasado más reciente de manos de un desposeído apátrida sin tierra y sin raíces, que perdió tres veces su casa en guerras y devastadoras experiencias personales, en un momento histórico, el siglo XX, donde todo parecía desintegrarse entre guerras y conflictos. Hay una frase desgarradora en su comienzo que he querido hacer mía por la complicidad y empatía de ambos momentos, el suyo y el mío: “Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, y con dramática vehemencia me han arrojado al vacío, en ese no sé adónde ir que ya me resulta tan familiar. Pero no me quejo: es precisamente el apátrida el que se convierte en un hombre libre, libre en un sentido nuevo; sólo aquel que a nada está ligado, a nada debe reverencia”.

Primer día en Madrid


Mientras paseaba por las calles de Madrid con Joaquin hablando sobre lo divino y lo humano nos cruzamos cerca de las puertas del Congreso de los Diputados con su presidente. Iba rodeado de guardaespaldas y fumaba un enorme puro. Jesús Posada caminaba tranquilo, cabizbajo. Tuvo tiempo de levantar la cabeza y observar con cierta incredulidad a la extraña pareja. Un señor elegante acompañado de un joven con la nariz y la ceja partida. La imagen del político me ha recordado al Napoleón del libro de Orwell “Rebelión en la Granja”. Decía el escritor que el poder produce corrupción y despotismo en cualquier nivel. Cuando veía el gran puro del gran político, recordaba uno de los mandamientos de la granja Manor: «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros«.

Momentos antes habíamos pasado un rato agradable en el Hub de Madrid. Allí, la cineasta Sholeh Hejazi nos presentaba su proyecto “Ciudadanos del mundo” compartiendo un rico almuerzo vegetariano cortesía de Pablo Sánchez y su tienda Bioplanet en un ambiente agradable y lleno de reflexiones en torno a la idea de ciudadanos y súbditos. Paradójica reflexión sobre el concepto de súbditos del despotismo y la política en la que vivimos hoy día, política de caciques de grandes puros y ademanes de Napoleones nacidos en granjas Manor.

Luego tocó paseo intenso con Carlos por el barrio Lavapies, por la plaza Santa Ana y por las calles de un Madrid que ya me resulta familiar, íntimo, cercano. Así que mi primer día en esta ciudad ha sido de vértigo, sin parar, sin detenerme, como si lo que ocurriera ayer fuera algo que ocurre todos los días y como si lo más natural del mundo fuera afrontarlo con sincera lejanía.

Estoy fluyendo en esta ola del Zubuya, en este cuarto creciente que parece de vértigo, como si una corriente inmensa tuviera mucho que decir y expresar, como si lo que ayer pasó tuviera que haber pasado hace mucho tiempo y ahora toca recuperar el tiempo perdido. Estoy en Madrid buscando casa nueva, con la esperanza de que esa casa se convierta pronto en hogar. La vida corre… no se detiene. La cojo, la abrazo fuerte, y danzo con ella.

Un duro golpe


Hoy era un tiempo sin tiempo. Un día que aparece y desaparece del mapa gregoriano cada cuatro años. Un día extraño en el que arrastraba un duro golpe, no el de firmar la venta de la casa a cambio de la hipoteca, sino porque ayer, mientras hacíamos la mudanza, me di un tortazo contra mis maravillosos cristales blindados y casi me rompo la nariz. Empecé a sangrar muerto de dolor tras el golpetazo y tuve que ir a urgencias a que me dieran algún punto. La cara destrozada. Ese fue el regalo de despedida de la casa. Extraño, muy extraño.

Hoy venían los apoderados del banco para revisar la casa. Se han quedado asombrados por el estado de la misma. Nunca, según comentaban, les habían entregado una casa tan limpia. Les he contestado algo sobre la dignidad y la necesidad de hacer las cosas bien, incluso en los momentos más difíciles.

Cuando he firmado he sentido cierta liberación. Cuando esta noche he llegado a Madrid, lo primero que he mirado es que ya no poseo ninguna hipoteca. Todo ha ido correcto, todo ha ido bien. Ahora ya no tendré que levantarme todas las mañanas pensando en recibos de dos mil euros mensuales. Ahora podré hacer muchas cosas de bien con ese dinero que durante cinco años he ido tirando a un pozo sin fondo. Hoy empieza un día nuevo, hoy empieza una vida nueva.

 

Un hombre rebelde es un hombre que dice No


Es importante ser prudentes cuando damos pasos de gigantes. Hace unos años decidí deshacerme de las tarjetas de crédito. Quería ser coherente con cierta forma de pensar, con cierta forma de sentir y empecé poco a poco a practicar ciertos principios que consideraba importantes. Mañana lo haré de la hipoteca. Con ese paso, estaré libre de cosas que no me pertenecen y me ganaré el pan con el sudor de la frente, y no con el fácil e ilusorio crédito que tan maniatada tiene a esta sociedad. Será un paso importante para librarme de la pesadez de tener que estar esclavizado al crédito para vivir dignamente. A partir de mañana la dignidad se medirá de forma diferente, más libre, más honesta, sin intermediarios.

Hoy toca limpiar la casa para entregarla de forma digna. Dar de baja la luz, el agua, el teléfono… Quizás estas sean las últimas palabras hasta que de nuevo encuentre Internet por alguna parte. Muchos se extrañan que no sienta pena ni tristeza por la pérdida. Es natural, no siento que pierda nada, sino que gano mucho. Esta experiencia me ha servido para analizar con cierta dosis de realidad y sentido común lo equivocados que hemos estado en este país con ese afán de acumular, de crecer desmesuradamente, de tener más, de poseer más. Las cosas materiales deben ser útiles para vivir bien, pero no deben convertirse en cadenas que mancillen nuestra felicidad.

Desde siempre comprendí que esta casa, en los tiempos que corren, se había convertido en una losa pesada. Soy obstinado y hubiera podido aguantarla toda una vida. Pero, ¿a cambio de qué? Perder es ganar, y en ese proceso me encuentro ahora. Es como si ahora volviera de repente a la bahía de Findhorn, en Escocia, cuando meditaba sobre la necesidad de no ahogarnos con tanta estructura. Pero ahora, unos años después, con la fortaleza suficiente de llevar a la práctica aquellas predicciones que relaté en el librito Creando Utopías. Ahora es el momento de sacar esa rebeldía interna capaz de decir: no. Por eso estoy feliz, por haber sido capaz de estar por encima de lo aparente y haber vencido la ilusión del ego. Lo dijo Camus: “un hombre rebelde es un hombre que dice no”. Ahora toca decir sí al espíritu libre, sí al alma servidora, sí a la promesa de hacer de este mundo bueno, un mundo mejor.

Rescatando libros


Seguimos con la “mudanza”, rescatando todos los libros que podemos y dejando la casa lo más digna que podemos para los nuevos propietarios. En dos días firmamos el contrato de compraventa y estoy apurando hasta el último minuto para intentar hacer de esta situación una experiencia enriquecedora. Siguen las cientos de anécdotas pero por falta de tiempo y de casi todo no puedo relatarlas aún. Cuando encuentre un lugar tranquilo entre tanto lío relataré la crónica de este “viaje” por la vida. No tendrá desperdicio. Siento si aún sigo sin contestar llamadas y mails, pero andamos saturadísimos de trabajo y ya todo es cuestión de horas. La vida sigue… y de momento, con buen humor y entusiasmo, a pesar de.

Gracias Maga


El “ama hasta que te duela” se ha convertido en “duele hasta que amas”. Eso es lo que la maga me ha mostrado. Un amor incondicional, en lo bueno y en lo malo, en lo hermoso y en lo sumamente difícil. Jamás había conocido a alguien no solo capaz de transformar la vida de forma tan radical, sino de hacerlo con maestría, con amor, con entrega. No dejo de aprender a su lado, no dejo de maravillarme por su cariño y atención, por su alegría y profundidad ante todas las cosas, por su misterio de mujer, por su siempre buen humor y buen carácter, por su fortaleza y determinación, por su sentido común y madurez, por su simpatía y trato agradable, por su infinita paciencia con todo este proceso que estoy viviendo, pero sobre todo, por su siempre completa presencia y apoyo en todo, siendo capaz de hacer de todas las cosas buenas, cosas mejores.

Soy consciente de que cualquier palabra que diga sobre ella será siempre corta e innecesaria. Pero hoy sentía la necesidad de hacerlo, de abrazarla de la mejor forma que sé, con sentimiento, con agradecimiento, con necesidad de gritar al mundo el entusiasmo que siento a su lado.

En ella he encontrado a una amiga, pero sobre todo a una compañera entregada, a una amante hermosa y cariñosa, a un ser inteligente, libre y fraternal, que sabe desde su alma profunda que lo único que importa en el mundo son los pequeños gestos que nos hacen humanos. Y su humanidad y amor me sirve, como decía el poeta, porque aquel que es capaz de ver en nosotros la luz desechando nuestra oscuridad, es porque tiene un corazón limpio, una mirada pura y una vida ejemplar. Gracias Maga por todo. Gracias por estar a mi lado.

La última cena


De las más de treinta camas que tenía instaladas en mi casa solo ha quedado una pequeñita. Alguien se tomó la molestia de dejarla en el mismo sitio donde horas antes había una gran cama, mi cama. Estaba hecha con amor y por encima de la almohada, adornada con flores, había una palabra que me ha impactado: determinación.

Cuando los BK hacían los retiros en mi casa solían dejar notitas por todas partes describiendo las virtudes del alma: paciencia, generosidad, humildad, sencillez, aceptación, compasión, entusiasmo, felicidad, amabilidad, esperanza… Ellos han sido los últimos en venir y mi regalo para esta gente bonita era que se llevaran todo lo que quedara de la mudanza. Habían depositado tanto esfuerzo y amor en este proyecto. Lo habían disfrutado tanto. Habían sido tan felices en esta montaña de ángeles…

El día ha estado plagado de cientos de anécdotas. Vendí el último espejo por lo que aún no he podido afeitarme. También un objeto por valor de casi trescientos euros. A la persona que lo compraba se lo dejé por 20 euros. Aún tuvo tiempo de pedirme que le hiciera una rebaja y que se lo dejara por 15. Me pareció todo tan trágico y ridículo, con tanta falta de sensibilidad. No por el precio simbólico que le había puesto al objeto en cuestión, sino por el ánimo ancestral de regatear por algo tan ridículo. Me preguntaba qué podía hacer una persona con esos cinco euros excepto perder su dignidad. ¿En qué se los habrá gastado? Ni siquiera era un objeto de primera necesidad, sino un simple y puro capricho. ¿Ese es el valor del alma, del orgullo humano, de sus miserias? Uno nunca termina de sorprenderse con la raza humana. Hay que ver donde estamos…

Por suerte ese tipo de cosas, de pequeños gestos que tanto me hacen pensar sobre donde nos encontramos, son compensados con otros de calado más positivo. Como ese generoso amigo que ante un precio estipulado ha pagado el doble, o esos otros que ya entrada la noche se han presentado con unos refrescos y unas patatas compartiendo la que ha sido la última “cena” mientras hablábamos y quemábamos en la chimenea cosas peculiares como aquellos calzoncillos que tuve que comprar en Alemania cuando me fui la primera vez con lo puesto o esos viejos calcetines que nunca supe de quién era pero que ahí estaban, compartiendo espacio con los restos. La quema de “gayumbos” en presencia de personalidades ha sido un último acto de rebeldía. ¿A alguien se le ocurriría quemar ropa interior delante del cura, del médico y del alcalde del pueblo para calentar el vacío de una estancia tan llena? Pero esos no eran “gayumbos” cualesquiera y merecían una quema digna. Cena humilde pero plagada de simbolismo. Alguien incluso notó que el sillón que quedaba y donde estaban sentados fue aquel tan famoso sillón que rescaté de un basurero a modo de protesta ecológica. Ahí seguía, adornado con un hermoso mantón comprado en Calcuta que decoraba felizmente su azul escarlata. La pobreza dela Indiaadornando la pobreza de Occidente. Qué gran lección la de hoy… ¿Pero quién mira hoy día los detalles, los pequeños gestos? La selecta aristocracia que algún día deambuló por estas cuatro luminosas paredes jamás pensaría que la última cena sería humilde, pero digna.

Así han sido las anécdotas del día y de la noche. Ya no queda nada en casa excepto la mesa de escritorio y la silla, las alfombras de los perros que intuyen que algo gordo, algo que se escapa a sus consciencias está pasando y algunos restos de cenizas de la chimenea que aún desprende calor.

El resultado de la venta de todo, absolutamente todo lo que había en esta casa no ha llegado a dos mil euros. Justo lo que pagaba al mes por esta casa. Qué ridículo. Vender media vida por un mes de hipoteca. Pero no importa, ese es el justo valor de las cosas. En la otra vida, cuando todos vayamos, nada de lo que poseemos podremos llevar, excepto esa cómica imagen de quema irreverente de “gayumbos” en la última cena. Un último guiño cósmico a esta singular historia.

A pesar de todo, me siento satisfecho y feliz porque sé que alcanzaremos estas alturas para seguir adelante… Y esta vez a lo Juan Salvador Gaviota, libre de todo equipaje…

Algunas cosas que aún quedan por vender…


Estimados amigos,

adjunto detalle de cosas que aún quedan por vender por si alguien aún está interesado. La venta de cosas a precio de saldo ha tenido cierto éxito. Una experiencia llena de anécdotas que algún día tendré que relatar con sumo detalle…

Un abrazo sentido

 

RENAULT LAGUNA SEMINUEVO ’05 90 MIL           KMS  25.000 €  5.500 €
MESA COMEDOR GRANDE DISEÑO  2.000 €  250 €
PARAPENTE SEMINUEVO. POCOS VUELOS  3.500 €  1.500 €

Gracias Luci y Luigi


Entre tanta mudanza y ajetreo aún no he tenido tiempo de lo más importante. Dar gracias a dos persona excepcionales que conocimos en República Dominicana. Se trata de nuestros anfitriones, Luci y Luigi, dos personas que nos han cuidado y nos han tratado como nunca nadie lo había hecho. Dos seres generosos hasta el extremo, cargados de paciencia, de amor incondicional, de verdadero cariño y amistad ante dos desconocidos que venían de lejos para dar espectáculo.

Nuestra nariz roja solo ha sido una excusa para entrar en sus casas, en sus vidas, y comprobar que la generosidad es un valor en alza que cada día tiene más seguidores. Luigi nos ofreció su casa, pero sobre todo su confianza y amistad. Hay personas que aún se sorprende cuando vienen a mi casa y pueden hacer uso de todo lo que aquí hay libremente, inclusive mis ordenadores personales aunque no les conozca de nada. Así actúo Luigi en todo momento ofreciéndonos todo cuanto tenía con la mayor libertad y generosidad. Su buen humor, su carácter afable y su sonrisa italiana impregnaba el lugar de cierta magia. Los destellos de su luz podían ofrecer calma a estos peregrinos y su nariz roja. La generosidad de los que en su casa nos cuidaban era extrema. Lo noté cuando ante una broma sobre mi dieta galletariana, al día siguiente había encima de la mesa diferentes clases de galletas.

Y Luci, nuestra querida Luci tuvo la paciencia y la elegancia de comportarse como una princesa de cuentos, ofreciéndonos trozos de su vida y siendo nuestra excepcional guía en la isla. Juntos recorrimos aventuras que jamás olvidaremos, momentos únicos con personas únicas y lugares de ensueño. No sólo nos mostró la isla, su país, y su vida, sino también retazos de su alma y su espíritu. Su Arte, su buen Arte, es un ejemplo a seguir por todos. El abrazo sentido que nos dimos en la despedida, de alma a alma, de ser a ser, creó un vínculo hermoso para el infinito.

Y conocimos a mucha más gente a las que debería agradecer una por una toda la generosidad expresada. Pero no encuentro palabras ni espacio suficiente para todos ellos. Así que los abrazo a todos en conjunto y les doy las gracias de corazón. Gracias amigos, GRACIAS Luci y Luigi.

Emigrantes peregrinos


Hoy ha sido un día de anécdotas. Como la vecina que lloraba porque era una pena, según decía, que un vecino tan bueno le pasara todo esto y se tuviera que marchar. O esa otra persona que puso un precio a un taburete –diez euros- y luego descubrió que valía tres euros menos y reclamaba la diferencia después de haberse ahorrado casi más de 500 euros en todo lo que había solicitado. En fin, ha sido un día donde ha habido de todo, cosas buenas y cosas menos buenas, pero que siempre nos ayudan a calibrar la calidad humana, la altura de miras y la sensibilidad de unos y otros.
Pero hay dos cosas que verdaderamente me han impactado y que acompañan este texto con sendas fotos. La primera era algo que intuía. Sabía que antes de marcharme vendrían, volvería las oscuras golondrinas. A dos luces, al atardecer, llegaban las primeras felices por ver que sus nidos seguían misteriosamente ahí, en el mismo sitio. Todos los años, desde que he vivido aquí, he intentado defender la permanencia de los mismos porque era algo increíble ver y sentir el vuelo de estos pájaros. Y han querido venir un poco antes de la primavera para despedirse con una hermosa bienvenida que he podido captar al vuelo.
La segunda imagen me ha impactado de forma significativa y profunda. Bajaba las escaleras hacia la oficina cuando “Le Petit Editor” abandonaba la que ha sido su casa durante tres años. Desde abajo veía su silueta con su maletín y su viejo ordenador. Su cara triste tras una noche sin dormir Dios sabe porqué. Ahí, en su particular templo ha aprendido cosas, lo escuchaba reír desde arriba a altas horas de la noche mientras disfrutaba de su particular vida. Un pequeño hombre sabio que se queda huérfano en un pueblo donde eso de la sabiduría es producto de la locura o la enajenación, por eso no se valora ni se aprecia. Raro será si no lo queman en algún palo mayor, por raro, por inteligente, por amable y buena gente. Quizás algún día alguien le grite, como una vez a mí me gritaron, “¡vete de aquí hijo de emigrante!” Él vivió en primera persona esa anécdota de un julio de muchas calores como dicen por aquí abajo. Un julio inolvidable que quiso ser un aviso para navegantes, porque al final, entre unas cosas y otras, el peregrino ha tenido que abandonar esta tierra con la dignidad de una errante golondrina.
Así que hoy trataba de eso, de unos que vuelven, las golondrinas, y otras que se van, los peregrinos del espíritu. Qué todos tengan un feliz viaje de regreso a su morada interior si ese es su deseo.