Ayuda con la «mudanza»


Estoy recibiendo muchas llamadas y cartas de amigos que desean ayudarme de alguna forma. No sé como canalizar toda esta energía de buena voluntad, pero se me ha ocurrido que como tengo que trasladar miles de libros del almacén de mi casa hacia otro lugar, quizás podáis ayudarme a aligerar ese peso comprando algún lote de libros.
He preparado un link con lotes de cinco libros a 33 euros.
Los lotes incluyen:

La escritura del No (un libro histórico de Séneca donde yo mismo escribí algunos artículos con pseudónimo).
Barco de Papel en Clave de La (un libro de poesía ilustrada de nuestra colaboradora y amiga Julia Carú).
La Montaña de los Ángeles (este libro es un hermoso recuerdo de este lugar tan mágico que tanto me ha dado).
El Misterioso Templo de Salomón (un clásico de Séneca que dio mucho que hablar).
Un quinto libro a elegir, siempre que queden existencias.

Podéis hacer la compra por tarjeta de crédito, paypal o transferencia a la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

GRACIAS DE CORAZÓN POR TODO VUESTRO APOYO…

El juego de la vida


Hace un rato que se ha marchado una pick-up con los últimos muebles, mesas y ordenadores. En el comedor, semi vacío aún arde la chimenea con viejos papeles y recuerdos. Una mesa sostiene este ordenador y los sillones, los últimos de filipinas, mantienen los recuerdos aún vivos.

Hablaba con el amigo Francis de la sensación que tenía cuando viajaba por el mundo. Siempre tenía un referente, siempre tenía un lugar donde guardaba mis libros, mis recuerdos, mi vida entera. Esa era la impresión ante la aventura: en algún lugar del mundo siempre había una casa, mi casa. Y esa sensación es reconfortable porque siempre, en los malos momentos, cuando te quedas solo en una cuneta, cuando el amor te abandona o el amigo te recrimina o la vida se queda inmóvil al borde del camino, siempre tienes un lugar donde ir. Todos siempre tenemos un lugar, un referente donde volver.

A partir del miércoles ese referente dejará de existir. Será una sensación nueva, diferente, una sensación extraña que nunca había sentido hasta ahora. La casa, o mejor dicho, el hogar, siempre ha sido una parte importante de nuestras vidas. Pero, ¿qué ocurre cuando lo pierdes? Ayer me quedé parado cuando veía como parte de mi vida se esparcía en nuevos hogares, en nuevas casas. Hoy la sensación era diferente. Pensaba como en el sueño de ese loco que deseaba estar en todas partes a la vez, y quizás ahora estaré en muchas partes. Habrá una mesita que soportó cientos de sueños en alguna otra habitación. Habrá una mesa que sostendrá nuevos vasos y nuevas copas, habrá ese cuadro que me acompañó por tantas y tantas casas colgado en una nueva pared. Y habrá un guiño en cada uno de esos objetos con sus historias, con sus relatos, con su energía.

En el mundo de las causas, una parte de mí se va con ellos y permanecerá impregnando nuevas estancias. En el plano de las formas solo son objetos, pero más allá de esos objetos hay vida, mucha vida. Espero que los nuevos dueños de ese destino sepan disfrutar de esa energía que ahora les acompaña.

Están ocurriendo muchas anécdotas con todo lo que está pasando. Hoy alguien me llamaba diciendo que daría cualquier cosa por tener un trocito de algo en su casa, aunque fuera una piedra del jardín. Me resultaba emocionante el pensar que muchos habéis comprendido que esto es tan solo un paso más en el juego de la vida, un movimiento en el tablero del existir. Por dentro estoy feliz a pesar de la pérdida, porque soy consciente de que todos nos llevaremos ese trocito de jardín en el corazón. Ya queda menos para el miércoles, y mucho trabajo por delante. Día agotador, día lleno de enseñanzas. Día lleno de vida. Porque así es la vida, hoy lo tenemos todo, mañana lo perdemos y pasado somos afortunados porque a veces perder es ganar.

En tránsito


Se acaban de ir las últimas personas. Se han llevado el frigorífico nuevo, la vitrocerámica nueva, algún cuadro que compré en un monasterio de Cantabria, algunos recuerdos de la India, la tabla de ejercicios, bicicleta, estanterías recién montadas, ordenadores que han levantado una empresa, algunas cosas que solo de pensarlo se me revuelve todo no sólo por el cúmulo de recuerdos, sino por el cúmulo de energías que se van con ellas. Cuando he visto de noche como la nevera hacía un nuevo viaje cargada en un gran todoterreno he sentido algo extraño. Realmente no estoy apegado a las cosas, pero este proceso de total desapego, de pérdida de casa, de hogar, de recuerdos, de vivencias y de magia acumulada tiene sin duda un algo que trasciende de forma increíble.
Hoy recibía casi dos mil visitas en el blog. Tenía en la cuenta de correo cientos de mails interesándose por alguna cafetera o alguna silla o alguna estantería. Me hubiera gustado tener todas esas ciento de cafeteras y estanterías que solicitaban y regalarlas una a una mirando a los ojos de quien las necesita. Como si fuera una ofrenda, como si fuera un trozo de alma que se despega y se comparte. Ahora puedo entender cuando hay un huracán y se pierde todo. Es una sensación extraña que me ha hecho recordar esa frase de Krishnamurti que dice eso de que cuando estamos libres de temor hacemos exactamente lo que deseamos. Solo somos libres si arriesgamos, no podemos ser esclavos de nuestros apegos y nuestros miedos. El coraje y la fortaleza de estos días han sido la enseñanza de esta prueba. Pero también la intuición de que todo esto era necesario.
Me ha sorprendido el pequeño terremoto que se ha originado en este apacible pueblo. Ha venido mucha gente interesándose por lo que ha pasado, dándome su apoyo. El teléfono no ha parado de sonar. No he podido contestar todas las llamadas entre visitas continuas. Así que desde aquí os doy mil gracias por vuestro interés y preocupación y sintiéndome realmente afortunado y rico por dentro, que es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.
Por cierto, ¿qué podemos hacer con estos dos grandes amigos que han vivido esta experiencia desde su perspectiva? Estos perros que estaban abandonados han vivido como reyes estos últimos meses… ¿alguien desea cuidar de dos increíbles criaturas cariñosas y agradecidas?

VENTA DE TROZOS DE VIDA


El día 28 de este mes tengo que abandonar la casa. Todo ha ido muy rápido y la compra-venta con el banco se firma en una semana. Me urge vender todo lo que tengo porque prefiero ir ligero de equipaje. Os invito a que participéis en esta subasta de trozos de mi vida. Gracias de corazón. Un abrazo.

Todo aquello que queráis comprar podéis hacer el ingreso en la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

ARTÍCULO PRECIO PRECIO DE VENTA
TOYOTA PRIUS ’05  28.000 €  4.500 €
RENAULT LAGUNA ’05  25.000 €  5.500 €
ORDENADORES MAC 2  500 €  150 €
BICICLETA 2  600 €  75 €
LITERAS 6  130 €  60 €
MESA COMEDOR PEQUEÑA  100 €  50 €
MESA COMEDOR GRANDE  2.000 €  250 €
MESA COCINA  100 €  50 €
LIBRERÍA GRANDE 2  160 €  80 €
LIBRERÍA MEDIANA 2  130 €  70 €
LIBRERÍA MADERA GRANDE  260 €  100 €
LIBRERÍA MADERA PEQUEÑA  150 €  50 €
CHIMENEA  600 €  300 €
SILLAS OFICINA 30  50 €  25 €
MESAS OFICINA  60 €  20 €
CÓMODA 2  200 €  75 €
COLCHONES 30  100 €  50 €
MESITAS 2  100 €  50 €
LAVADORA  500 €  100 €
LAVAVAJILLAS  500 €  150 €
NEVERA NUEVA 2 MESES  500 €  250 €
VITROCERÁMICA INDUCCIÓN  500 €  200 €
CAFETERA NUEVA 2 MESES  90 €  30 €
ZAPATERO  50 €  20 €
ARMARIOS 2  100 €  50 €
CALENTADORES AGUA 3  200 €  100 €
15 LOTE JUEGO SIN ESTRENAR CAMA 90  200 €  100 €
MESA DE EJERCICIOS  100 €  30 €
ESPEJOS  100 €  30 €
PARAPENTE  3.500 €  1.500 €
MECEDORAS 3  60 €  30 €
TODO EL LOTE € 13.000

Volver a nacer


Estábamos a la altura del 400 de Linconl Road, comiendo un bocadillo de setas con cebolla y queso fundido en el Paul, un agradable restaurante frecuentado por turistas de Miami Beach. El lugar tenía wifi gratis así que aprovechamos para poner al día los correos. Hacía una temperatura agradable en Florida. La ciudad estaba plagada de personas que venían de todas partes del mundo para pasar un invierno agradable. En uno de los correos estaba la noticia. El banco había aceptado la operación de la dación en pago. Mi casa, mi hogar, mi refugio, a cambio de la hipoteca de trescientos mil euros. No me esperaba esta “buena” noticia. Buena porque aceptan la operación sin tener que seguir pagando nada. Quedaría con el expediente limpio y sin deudas con nadie. Menos buena porque perder una casa en la que he invertido todos los ahorros de una vida a cambio de nada y sin posibilidad de empezar de nuevo en ningún otro sitio resulta una decisión dura, muy dura. Después de la experiencia en el Caribe, intenté tomarme esta noticia con humor, como si fuera una broma más del destino. Así lo hice hasta que llegué a la casa ayer mismo y me di de bruces con el jardín plagado de recuerdos, con la inmensa luz que recorre todas las habitaciones y estancias, con la amplitud del lugar, con sus muebles, sus detalles, sus inolvidables reminiscencias. Recordé las experiencias que me contaban en República Dominicana cuando pasa un huracán. Cuando familias enteras lo pierden todo y deben empezar de nuevo. Pensé que la vida a veces es así. Te viene un huracán en forma de enfermedad, de pérdida, de fracaso, de ruptura, de lo que sea, y hay que aprender a soportar el peso de la realidad. A veces hay que sucumbir al destino y la fortuna. Así que aquí estoy, apurando mis últimos días en esta inmensa casa y perfilando fórmulas para la nueva vida cotidiana. El futuro espera, el presente ya pasó. Toca valentía y coraje, mucho coraje. Fuerzas tengo, optimismo me sobra, voluntad albergo. Toca volver a nacer, otra vez. Ahora estoy haciendo un inventario de las cosas que no me podré llevar a ninguna parte. Las intentaré vender, así que estáis invitados a participar en esta subasta de cosas a precios simbólicos.

Quiero ser feliz


 

Qué responsabilidad más grande la de infundir felicidad, amor, alegría, cariño a todos aquellos que nos rodean. ¿Quién desea estar aferrado a gente egoísta y ruin, a faltos de corazón, aburridos, terroristas del espíritu? ¿Quién desea estar con los tristes, con los amargados? Y ahí está la magia del payaso, que no deja de ser el símbolo de lo surrealista de esta vida. Una nariz roja puede cambiar el ánimo de unos niños pobres y desamparados. Pero sobre todo, puede hacernos ver a los que lo tenemos todo, que aquellos que no tienen nada son capaces de sonreír. ¿Y si hiciéramos de nuestras vidas algo así como una locura constante? Una sonrisa, compartir ese abrazo, ese cariño, compartir cosas pequeñas, pero llenas de entusiasmo. Leía hoy un bonito texto de una persona cuya pareja no tiene nada, excepto un gran corazón, y ese gran corazón le era suficiente para ser la más dichosa de todas. ¿Acaso no hemos venido aquí a ser felices?

En República Dominicana hemos aprendido que la felicidad no consiste en tener una mansión en el resort más lujoso de la isla, ni vivir en lo más miserable de algún poblado perdido en la sabana. La felicidad es algo tan sencillo como mirar al otro a los ojos, sea cual sea su grado o condición en la vida, y de forma humana, amarlo.

Hoy es nuestro último día en la isla. Y aún golpean en nuestro recuerdo los cientos de niños que hemos abrazado estos días… ¿Cuánta vida hemos compartido? ¿Cuánta felicidad había en esos gritos de locura vital? Cuanto deseamos seguir amando… cuanto deseamos seguir viviendo… en la pobreza o en la riqueza, en la salud o en la enfermedad, hasta que el destino decida… Que el propósito nos siga guiando… que la vida sea nuestra meta…

Desde la bahía de Ocoa


Estamos en la bahía de Ocoa, descansando en una playa privada en un lugar privilegiado del sur del país donde podemos ver el atardecer desde una espectacular atalaya plagada de cocoteros. El sonido del mar Caribe relaja nuestras mentes y espíritus mientras nos interrogamos sobre la vida y algunos de sus misterios que se codean con los animalitos del mar, el sonido del oleaje, las majestuosas montañas que rodean toda la inmensa bahía y el horizonte infinito e inacabado teñido de nubes amenazantes.

 

¿Somos dueños de nuestras vidas? ¿De nuestra misión enla Tierra? ¿De nuestro propósito en la existencia? ¿Cuántas veces hemos planificado algo que nunca ha salido? ¿O cuantas veces hemos recibido auténticos tesoros sin esperarlos en ningún momento? ¿Qué determina que hoy estemos vivos o que mañana suframos un accidente? ¿Es la precaución, la suerte, el infortunio? ¿Vivimos una vida predeterminada o antojadiza? ¿Y qué ocurre cuando la vida se impone aún a pesar de nuestras creencias, de nuestros esquemas y de nuestra lógica? ¿Qué ocurre cuando de repente nos vemos solos ante un camino por el que jamás hemos transitado, cuya lógica se aleja de todo cuanto habíamos conocido hasta ahora y cuyas reglas no conocemos? ¿Estamos preparados para los avatares de la aventura? ¿Somos fuertes y disciplinados para poder soportar la arrogancia y el desprecio de sus obstáculos? ¿O más bien, la dicha de sus enseñanzas, la valentía para soportar su sabiduría? ¿Somos capaces de caminar con los más ricos de la tierra sin modificar nuestra conducta ni arrendar nuestra dignidad ante los más pobres? ¿Somos capaces de vencer la inercia de lo que presumiblemente resulta normal, cuando, fuera de nosotros mismos, eso podría parecer una aberración? ¿Somos capaces de no perder un ápice de humanidad ante los cataclismos que se avecinan siempre en nuestro interior, y a veces, por reflejo, en lo exterior?

Constanza


Hoy he visto por primera vez en mi vida un colibrí. Me ha parecido algo lleno de magia, de descubrimiento, de emoción porque siempre me han maravillado estos increíbles animales y hoy por primera vez podía disfrutar en directo de su vuelo. Aún recuerdo cuando leía de pequeñito una gran enciclopedia de la naturaleza y me paraba una y otra vez en las páginas que describían las aves del paraíso. Hoy he visto una. Hoy estuve en el paraíso.

La República Dominicana está plagada de paraísos diversos, de lugares mágicos y de amables contrastes que llenan de riqueza la ya de por sí riqueza de esta isla. Esta mañana, tras terminar nuestra última actuación en OneRespe, nos fuimos a uno de los lugares más altos del Caribe, y al lugar más frío de todo este mar: el hermoso valle de Constanza. Aislado en mitad de unas majestuosas montañas, hemos disfrutado de sus paisajes, de su fresquito montañoso y de su gente bonita. Nos ha encantado fotografiar los plataneros cargados de plátanos que crecen solos en las cunetas de las carreteras y comer de los exóticos frutos de sus jardines.

Como dicen aquí: «tú me estás relajando», algo así como me estás vacilando. Porque es tanta la fruta que nace de cualquier árbol que resulta difícil entender como esta mañana, unas niñas haitianas, tras la actuación, nos han pedido por favor que les consiguiéramos algo más de comida. Hemos hecho lo posible, pero es cierto que algunos profesores se quejan de que hay niños que se desmayan en clase porque lo único que comen al día es la «merienda» que les dan en las escuelas.

Hay mucho por hacer en este país, igual que ocurría en España tras la guerra civil. Pero este es un país paradisíaco, y sé con certeza que en un par de generaciones sabrán aprovechar sus recursos y su riqueza para que todos puedan vivir dignamente.

Hoy, por un momento, no sabía si estaba en el Caribe o en Asturias. Cuando cerraba los ojos estaba en ambos lugares a la vez, acompañado por la magia de la impermanencia.

Mañana de nuevo viaje hacia el sur… Y posiblemente tres días sin internet. Será bueno para pensar, para reflexionar sobre la vida y sobre la necesidad de que encontremos sentido y propósito como individuos y como humanidad.

One Respe, Honor y Respeto


Siempre que el payaso se caía ella venía a recogerlo. Si el sombrero lo perdía entre caída y caída, se lo acercaba. Si las gafas saltaban disparabas, ella las rescataba y se las hacía acercar. El payaso la miraba con sumo respeto. Tres o cuatro añitos de grandeza y un corazón rebosante. A veces no encontramos palabras para describir todo cuanto vemos y sentimos al cabo de una jornada. A veces cualquier adjetivo se queda corto para expresar todos esos abrazos, todas esas miradas, todas esas caras iluminadas por sonrisas y alegrías.

Hoy estábamos tan cansados y agotados, que mientras esperábamos en el lavabo para entrar en la segunda actuación, nos hemos quedado literalmente dormidos. El agotamiento se va acumulando pero somos capaces de estar al cien por cien en cada actuación, en cada abrazo sentido a cada uno de esos niños. También nos lesionamos las manos y los pies. Así que mañana veremos en qué condiciones estamos…

Nuestras vestimentas extravagantes pueden asustar al principio, como nos confesaba la niña de la foto, pero luego, todo termina en abrazos y complicidad. Esa es la magia de la vida, esa es la magia del amor cuando vence al miedo.

Y eso demuestran todos los voluntarios que trabajan en OneRespe, una institución que lucha por el respeto y el honor, especialmente hacia la etnia haitiana la cual sufre el racismo por parte de muchos. Un centro de reflexión, encuentro y solidaridad donde hemos disfrutado durante unos días con mucho cariño y amor.

Jaulas de oro


Algunos privilegiados, sin saberlo, vivimos en jaulas de oro. Esta isla caribeña está llena de contrastes extremos, donde se aprecia bien las diferencias. Si entras en los resorts, lugares donde hemos pasado la primera parte de nuestro viaje rodeados de celebridades y millonarios, parece que estás en otro mundo. Pero cuando sales de ellos y penetras en la miseria consumida por la pobreza extrema, algo cambia, en lo interior y en lo exterio, en el nosotros sumergido de la inconsciencia. En Occidente estas diferencias están más disimuladas gracias a esa masa que llamamos clase media. Pero aquí todo parece extremo, sin haber punto medio.

Pero a pesar de lo llamativo de los extremos, observamos que hay una pobreza aún mayor que la económica, y es la miserable pobreza del espíritu. Esa se encuentra en todas partes, en las jaulas de oro y en las jaulas de hojalata, en las de hierro y en las de cartón-piedra. Es una pobreza más sutil, que llama menos la atención, que a casi nadie le importa, siendo, a pesar de ello, la más grave de todas. La pobreza de ser egos inconscientes y cegados por nuestra realidad individualista y egoísta.

Siempre ha existido algún tipo de temor hacia lo diferente… Ahora lo que más tememos debería ser esa pobreza interna… Hemos visto a personas ricas exteriormente llenos de espíritu y generosidad y también viceversa, o  personas pobres exteriormente pero con una riqueza interior increíble. Y personas ricas, pero miserables, y pobres, pero aún más miserables.

¿Y qué hacer para que esa miseria interna se transforme en riqueza? Solo se me ocurre una cosa: educación. Educar en valores, valores de consciencia, de solidaridad, de amor al prójimo, de cooperación, de ayuda mutua, de generosidad. Mostrar al mundo la realidad del mundo. Sugerir respuestas a las inquietudes individuales y globales. Observar aquello que falla, aquello que está mal, y combatirlo, de forma individual y colectiva. Por eso es bueno poner los privilegios de los que contamos al servicio de la necesidad. Por eso es bueno contabilizar todas aquellas miserias para poder transformarlas en riqueza, mucha riqueza para todos. En luz, más luz para el alma y el mundo.

En los Platanitos


Los Platanitos es una comunidad, un barrio marginal cerca de Santiago, al norte del país. Esta mañana nos levantábamos temprano en Santo Domingo. Hicimos un agradable viaje hasta Villa Alta Gracia, un hermoso lugar donde nos esperaban de nuevo más de cien niños de la Escuelita Rayo de Sol II que está en este lugar. Allí nos recibieron con música y canciones dedicadas especialmente a nosotros. Fue tanta la emoción del recibimiento y la sorpresa que saltó alguna lágrima interna.

Tras una bellísima mañana con estos niños tan especiales, viajamos de nuevo hasta Santiago, al norte del país, donde pasaremos al menos tres días. Desde allí visitamos dos comunidades en barrios marginales en las que la ONG llamada OneRespe (Honor y Respeto en idioma creol), crean una red de solidaridad y apoyo a la comunidad. Además practican meditación, acupuntura y medicina china en toda la comunidad. Fue como entrar en otro mundo, fue como entrar en otra realidad. Mañana más…

Colegio Orden, un lugar de luz


Hoy era el día especial. El día de estar con esos niños con mayores dificultades que el resto, porque si además de vivir en condiciones difíciles en los planos externos tienes dificultades añadidas en lo interno, todo se complica. El colegio Orden lo fundó una niña ya adulta con síndrome de Dawn. Quería ayudar a los que son como ella y lo consiguió. Cuando llegamos nos recibieron con una pantalla gigante donde proyectaban los videos de KK&KK por el mundo. Me quedé exhorto, petrificado, mirando y sintiendo aquellos recuerdos de esos otros viajes. Luego, la luz de los niños, su angélica mirada e inocencia, su ternura, su amor incondicional. Luego el paraíso…

 

Oncológico de Santo Domingo, la prueba más dura


Cuando vas a estos lugares a veces todo se paraliza. Cuando nos pintamos la cara de payaso lo hacemos muy lentamente. Cuando nos ponemos la chaqueta y los sombreros y los calcetines multicolores miles de pensamientos contradictorios se entremezclan con el olor a hospital y el silencio del lugar. De repente todo cambia. Una especie de magia contamina todo lo que a partir de ese momento ocurre. Y esa es la clave: «ese momento». Porque quizás mañana «ese momento» para algunos niños del oncológico ya no exista. En India los padres lloraban cuando actuábamos en el oncológico de Bombay. Aquí todos reían, como si lo irremediable fuera parte de la vida. Como si «ese momento» fuera lo único importante. Había una niña a la que le habían dado máximo diez días de vida. Cuando supimos la noticia nos crujió el alma. Pero ahí estaba «ese momento», ese último grito de rebeldía existencial.

 

 

Santuario de Schoenstatt, el paraíso en la Tierra


Existe otra Iglesia y es la de ese ejército de monjitas que entregan en cuerpo y alma toda su vida a la causa del espíritu, de la educación, de la marginación, de la esperanza. En uno de los barrios más marginales de Santo Domingo, La Victoria, hay un pequeño paraíso regentado por estas monjitas provenientes de una orden alemana. Ese espíritu se notaba en el orden, en la disciplina de los niños, en la educación y en la perfección y armonía de todo lo que allí ocurrió. Maravilloso día lleno de gente bonita.

 

 

Escuelita Rayo De Sol, un lugar mágico para crecer


Escuelita Rayo de Sol es un lugar mágico, donde los niños con síndrome de Dawn, autismo y todo tipo de discapacidad son los seres más agradecidos y amorosos que nunca hemos visto. Abrazos, complicidad, alegría y una bienvenida que nos ha sorprendido con su música y su letra de bienvenida. Increíble todo lo que hemos experimentado en este lugar de máxima marginación, pero de máximo espíritu humano. Sin palabras.

Desde Santo Domingo


Llevamos unos días de no parar… Tras dejar el resort y a Luis llegamos hasta la capital, nos instalamos en un hotel cerca del malecón y la ciudad colonial. Nada más llegar tuvimos nuestra primera actuación para más de doscientos niños en un colegio ubicado en el barrio marginal deLa Victoria.Fuetodo excelente y hermoso. Los niños eran muy bien atendidos por unas monjas cuya misión es originaria de Alemania. Y eso se notaba en la educación de los mismos.

Ayer fue un día duro en muchos aspectos. Por la mañana actuamos para un grupo de niños con cáncer en el oncológico de la ciudad. Fue muy duro pensar que algunos de ellos les daban no más de diez días de vida. Fue una sensación extraña a la que no quisimos obedecer. Sino más bien, intentar darlo todo para que sacar sonrisas a los niños, aunque fueran las últimas. Al menos no ocurrió como en el oncológico de India donde los padres de los niños se ponían a llorar. Aquí todo parecía alegre, como si todo estuviera bien.

Por la tarde tuvimos una experiencia difícil con un orfanato de niñas abandonadas. La actuación fue muy dura porque las niñas estaban medio asalvajadas y derrumbaron todo los esquemas y guiones que teníamos para ellas. Fue como una especie de rebelión contra los payasos, o contra todo, porque las monitoras no movieron ni un dedo para ayudar a establecer cierto orden. Una situación difícil que gestionamos como pudimos.

Luego marché corriendo a darme una ducha porque tenía una entrevista con sesión fotográfica para una revista de vida social de la isla. Fue divertido y hablamos del libro “Ama hasta que te duela”, que fue el motivo de la entrevista.

Por la noche aún tuvimos un poco de tiempo para visitar corriendo y en coche algo de la ciudad colonial y el malecón. Estábamos rendidos… Y hoy más… mucho más…

Experiencias en el Asilo de Ancianos


Ramona, Pilar, Grecia, Michelle, Marina, Ana Rosa… La prueba más difícil de todas, actuar en un asilo de ancianos. Difícil, muy difícil. Pero al final ha sido una experiencia increíble donde nada de lo hecho hasta ahora servía. Casi todo ha sido improvisado, pero la experiencia de escuchar a la simpática Ramona como me protegía y cuidaba en cada caída junto a Grecia y Pilar ha sido increíble. ¿Qué se puede decir? Os dejamos algunas fotos que hablan por sí solas…

Iluminando el lado oscuro


Lo justo sería que todos viviéramos bien. Que todos pudiéramos disfrutar algunas vez de los lujos que en estos días estamos disfrutando. Que al mismo tiempo, todos pudieran tener la oportunidad de ayudar al otro, en lo que fuera. Nosotros estos días lo intentamos robando sonrisas a los niños. Pero también esperanza. Porque cuando un niño ríe, se abre una inmensa puerta de esperanza. Y esa esperanza viene de la crisis que se avecina. Porque esta crisis que estamos viviendo solo es la punta de un iceberg inmenso.

Estamos en los inicios de una gran transformación a nivel planetario. Ya hubieron otras en el pasado. La naturaleza ha sufrido grandes cambios, grandes transformaciones, grandes crisis que han terminado en producir algo mejor, una nueva consciencia, un nuevo despertar, una nueva iluminación. Lo vemos en el reino mineral, cuando desde la opaca roca, el universo de la oscuridad doy paso a los cristales que dejan pasar la luz, a las piedras preciosas, a los diamantes. También lo vimos en el reino vegetal cuando el frondoso verde quiso desplegar aún más belleza y riqueza dando nacimiento a las maravillosas e increíbles flores. Y luego, esa increíble transformación del reino animal. Tenemos el ejemplo de los reptiles, seres que se arrastran por la tierra hasta que un día decidieron volar y convertirse en pájaros de todos los tamaños y formas. ¿No es esta una iluminación increíble, un cambio de consciencia fascinante?

El humano también ha vivido diferentes transformaciones, y ahora estamos en la antesala de un increíble cambio de consciencia que nos ha de llevar desde la consciencia del ego, del egoísmo, a la consciencia del nosotros, de la generosidad, del amor incondicional. Ese es el nuevo cielo y la nueva era que muchas tradiciones pregonan. Esa será la nueva iluminación que la naturaleza perpetuará en nosotros. Por eso es necesario que nos iluminemos los unos a los otros para que la iluminación sea colectiva y el egoísmo, el poder, las guerras, la vanidad y el terror deje paso a la generosidad, el amor y la alegría.

La oscuridad del ego solo puede desaparecer con luz, más luz. No se puede vencer al ego combatiendo contra él. No podemos vencer nuestros traumas, ni nuestras miserias. Solo podemos transformar nuestras vidas con el ejemplo activo, con la llama del hacer, con los pequeños gestos del día a día. Esa es la luz del mundo, y esa es la llama y la chispa que debemos compartir.

Hogar del niño Padre Abreu


 

Día intenso con dos actuaciones en un hogar de niños precioso, lleno de vida y ternura, de miradas cómplices, de alegría, de sabor a entusiasmo. Miradas de alma a alma, lentas, diseñadas en algún sueño, reflejando la oportunidad única del momento. El regalo de compartir exige sudor, esfuerzo, pero sobre todo, frenesí y algo de locura. Y hoy nos hemos dejado impregnar por esa locura improvisada y manifestada en esta pequeña mota en mitad de un océano de magia.

Casi trescientos niños por la mañana y casi trescientos por la tarde. Agotador. Pero todo un regalo para el alma, que es, dicen, el lugar donde se acumulan las más hermosas riquezas. Por eso hoy nos hemos sentido afortunados, por obrar el milagro de la sonrisa y la alegría, por reencontrarnos con lo milagroso de la vida.

Hay un momento especial que recuerdo. Al final, algunos niños venían para abrazarnos. Y se quedaban un rato atrapados en la magia y el embrujo de ese abrazo sentido, nacido del corazón inocente. Y luego la emoción de la niña Selva que vio desde el otro lado el espectáculo. Me encantaba escucharla en su catalán de tres añitos relatar las aventuras de Kili y Kolo. ¿Qué más podemos pedir? ¿Qué más se puede pedir? La vida solo existe en este presente, en este ahora. Todo lo de ayer ya no existe y todo lo de mañana está por llegar. Y hoy había pureza, había esas cosas que solo se pueden explicar con alguna imagen, con algún suspiro.

Hemos disfrutado después de nuestro último viaje hace dos años en India. En la segunda actuación, emocionados, incluso hemos desordenado el espectáculo para bailar encima de una mesa o para revolcar nuestros cuerpos contra los niños que se reían de nuestras payasadas. No somos payasos profesionales, pero hoy nos hemos sentido auténticos niños disfrutando de cada instante. Espero que esos niños duerman bien, recordando lo importante de dejarse llevar por cierta locura. Y parece que esa locura, en los tiempos que corren, no hacen daño a nadie, y además, tonifica las fortalezas del espíritu.

La pobreza no reside en el dinero o en el pan, ser pobre es no poder dar y recibir amor. Hoy hemos estado con niños inmensamente ricos, porque han sido reconocidos en su más increíble grandeza. Y nosotros hemos disfrutado de su riqueza, y por lo tanto, hoy hemos sido inmensamente afortunados.

Desde un país tropical


El resort “Casa de Campo” dicen que es uno de los más importantes del mundo. Nuestro anfitrión, nieto de uno de los decanos de una vieja universidad italiana, nos decía que aquí no hay ricos, sino tan solo millonarios. Acostumbrados a vivir en auténticos infiernos cuando hacemos nuestros viajes solidarios, casi nos parecía un sueño extraño el estar aquí entre tanto lujo y riqueza. Las mansiones que nos rodean en el resort deLa Romanacontrastan con lo que hay unos kilómetros más allá… Pero de eso ya hablaremos con calma.

Estamos muy agradecidos por las atenciones recibidas. Nos han dado una casa-palacete con yacuzzi solo para nosotros y todo el servicio que queramos. Grandes coches, chófer y cualquier lujo imaginable. Pero hay algo que nos ha llamado la atención de nuestro anfitrión. Su extrema generosidad, su entrega hacia causas nobles, su especial sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y su capacidad de disfrutar de las cosas vidas de la vida sin olvidar a los que quizás no lo estén pasando. Eso contrasta con la hipocresía de muchos que vienen aquí para presumir o simplemente para ostentar.

Llevamos aquí 24 horas… Han sido tan intensas y hemos vivido tantas experiencias que no puedo relatarlas todas juntas. Necesitaré muchos días y muchas horas para ordenar impresiones sobre el país, sobre sus gentes.

Solo una anécdota. Hoy hemos ido a un asilo de ancianos. Había dominicanos y haitianos que convivían pacíficamente en este hermoso país tropical. Nos hemos juntado con unos amigos del anfitrión y hemos ido con unos tambores para alegrar la fiesta de los ancianos. Tocábamos cuatro. Uno de ellos un viejo haitiano de mirada profunda. Ha sido increíble compartir el ritmo tropical con él mientras nos miraba fijamente a los ojos. Hemos sentido todos el alma de los antiguos habitantes de estas tierras, y hemos danzado y tocado los tambores hasta que ya no podíamos más.

Ahora paz y calma. Cenar un poco, ensayar un poco y mañana empieza nuestro periplo por la isla. Mil niños nos esperan. Mil aventuras nos aguardan. Un abrazo sentido desde República Dominicana, un país tropical anclado en lo más hermoso del mar Caribe.

Viaje al Nuevo Mundo


Una semana viviendo en una de las zonas con mayor renta per capita de España. Con todos lo cuidados y atenciones de una de las personas más maravillosas que he conocido en los últimos tiempos. Bella por fuera, bellísima como pocas, pero sobre todo, bella por dentro. Con una profundidad capaz de anestesiar a cualquiera. Con un sentido común y una fortaleza admirable. Y luchadora. Esa ha sido su gran lección. Cuando luchas por algo, sea lo que sea, al final lo consigues. Ella lo ha demostrado, por eso resuelve la vida de victoria en victoria, sin miedo, sin desconfianza, con un profundo sentido de la responsabilidad hacia su camino. No le ha importado abandonar reinos y palacios. Ha sabido siempre caminar por ese sentido de la impermanencia, por ese filo de la navaja que tantos temen. Pero ella, diosa venida de no se sabe qué estrella, es capaz de transformar con su magia y presencia todo cuanto toca. Le gusta decir eso de “recolocar” las cosas en su justo lugar. Las cosas físicas, que siempre tienen un orden en todo su vasto imperio. Las cosas vitales, ejercitando cualquier disciplina con tal de lucir todo su esplendor físico. Las cosas emocionales, las cuales lleva años trabajando y eso provoca en ella y en los demás una seguridad admirable. Las cosas mentales, con ese sentido común tan característico de los sabios de viejas edades. Y con ese humor y sonrisa que la conecta directamente con los planos más sutiles. Y esa alma grande que la habita y que cuando mira con su poderosa llama violeta, a cual hierofante de mundos pletóricos, ciega al desprevenido e ilumina al sediento. Le estoy inmensamente agradecido por su generosidad, pero sobre todo, ante todo, por esa magia que ha obrado en mí en un momento especialmente delicado.
Todo esto pensaba cuando lejos de chóferes y palacios deambulaba hoy por Madrid hacia la Plaza Castilla. Allí el último ensayo, el último instante reconciliador antes de la aventura. Mañana estaré volando hacia Miami y unas horas más tarde llegamos a Santo Domingo… La aventura empieza… Ya con cierta melancolía, pero también con cierto cosquilleo por lo que ha de venir… Os espero al otro lado del charco… Nos vamos a hacer las Américas, justamente a ese primer lugar donde Cristóbal desembocó nuestras ansias de conquista, miseria y rabia al Nuevo Mundo…

Nadie quiere morir miserable


Estimado L.,

Me gustó mucho esa frase que también me hizo pensar: quiero ser peregrino, no vagabundo. Cuando has pasado muchas horas trabajando con vagabundos (he llegado a dormir con ellos cuando hice las prácticas de mi primera carrera) te das cuenta de lo fácil que resulta que la vida te arrastre a ese mundo. Y no me refiero a la indigencia física, sino a la moral, que es la peor de las indigencias. Ser pobre de espíritu es mucho peor que ser pobre de materia a pesar de las bienaventuranzas. Lo primero ni siquiera nos acerca a eso que vagamente llamamos humanidad. De ahí la importancia, en algún momento de nuestras vidas, de poder trascender nuestras miserias y albergar algún tipo de esperanza en el género humano, que a fin de cuentas, es el nuestro, aunque muchos lo hayamos olvidado.

Es bueno estar alertas para no caer en la tentación de la indigencia humana y moral. Es bueno estar despiertos para no terminar nuestros días de forma miserable, quizás rodeados de falsos idólatras y cientos de palacios, pero completamente solos y vacíos. Sin nada de valor que otorgar al mundo y los nuestros.

Sabes que te he escrito estas cosas desde el cariño y el respeto, y con ganas de que tu carrera vaya creciendo no solo hacia lo ancho, sino también en la vértical que hos ha de llevar a otros vuelos y visiones. Admiro tu sensatez y libertad y deseo que sigas siendo así: un alma libre.

Lo de pensar en las ballenas o en los etíopes es solo una forma de aproximarnos a ese otro mundo que a veces se nos escapa y que está más allá de nosotros mismos. Es solo una forma de sentir en la piel nuestra algún tipo de sensibilidad hacia el mundo que nos rodea. Ese mundo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Tú eres un buen escritor, no te preocupes por eso. Nuestro reto, a partir de los bienes raíces que la vida nos ha dado como apoyos, siempre será ser buenas personas. Y en nuestro espíritu libre siempre estará el deseo de ser mejores.
Felicidades de corazón por el espectáculo. Que la fiesta continue… y nos vemos en unos días en el Caribe…

Un abrazo sentido,

J.

Últimos preparativos


Mañana, en la madrileña plaza de Castilla será nuestro último ensayo. Pasado mañana estamos viajando dirección Miami y de ahí, vuelo hacia Santo Domingo, capital de República Dominicana. Un chofer nos esperará en el aeropuerto y nos llevará hastaLa Romana, muy cerca de Punta Cana. En el viaje coincidiremos con L., el cual también viaja a la isla por otros motivos. A partir de ahí, nos esperan quince días de periplos entre orfanatos y hospitales y campos de refugiados a los que nos gustaría, en nuestros ratos libres, poder visitar. Intentaremos llegar hasta las desgracias haitianas, y como antropólogo, sería apasionante poder tener contacto directo con la cultura vudú.

El viaje, como todo viaje, será apasionante. Pero dentro de mí existe un mar de dudas y contradicciones que intento ordenar a medida que los días se acercan. No puedo ignorar el desasosiego que impera en estos días en Europa, y especialmente en España y particularmente en mi propia vida. Un desconcierto que tiene que ver con el futuro inmediato y que requiere la mayor de las concentraciones y energías para afrontar el reto de la incertidumbre. Por un lado me alegra este viaje, que de paso, servirá para coger cierta distancia necesaria sobre todo lo que en este pequeño mundo ocurre. Pero por otro, siento que quizás estos no sean tiempos para este tipo de viajes. En todo caso, los más de mil niños a los que llegaremos estoy seguro que agradecerán ese ratito de amor y alegría. Y las crónicas servirán para dar una visión del mundo que seguro nos ayudará a comprender más los estratos humanos que imperan en ese rincón del planeta. Además, con esta tercera crónica, esperamos poder terminar el libro que empezamos sobre las aventuras y desventuras de KK & KK por medio mundo. Y luego la vuelta, y sus retos, y sus desafíos, y siempre, afrontando las cosas con entusiasmo y cariño, con verdadero agradecimiento. Porque en el fondo, detrás de cada drama humano siempre hay una luz de esperanza.

Erre que Erre


Mientras ayer planificaba con C. las bases de un nuevo proyecto empresarial en el centro de Madrid, me regalaba, sin ningún motivo aparente, una bonita camiseta con el logo ecologista de las tres R. : Reutilizar, Reciclar y Reducir. Leía hoy en El País el proyecto de una casa, de una pequeña masía restaurada en Olot. Y también leía el otro día la maravillosa noticia de que Simon Dale, un joven galés había construido una casa ecológica por menos de tres mil libras. Estas son algunas de las cosas buenas de la crisis, el darnos cuenta de que se puede vivir mejor con menos.

Viajar es gratis


¿Cuánto pagaríamos por viajar en un maravilloso crucero alrededor del sol? ¿Y cuanto pagaríamos por ir al planetario más espectacular del universo? Esas cosas son gratis. Todos los años hacemos un viaje alrededor del sol en la nave tierra. Todas las noches podemos asomarnos y disfrutar del universo entero mirando por nuestra ventana. Y si además de tener capacidad para ver esas cosas, la tenemos para observar en lo pequeño, no dudéis en agachar vuestra vista en el próximo jardín que veáis. Hay un mundo ahí abajo lleno de miles de criaturas. Cuando paseo por mi jardín me gusta hacerlo agachado, inclinando la vista a cada uno de los rincones. Os aseguro que la visión es increíble. Es como si otro mundo viviera ahí debajo de nuestros pies y no fuéramos capaces de verlo. Pero cuando aprendemos a observar en silencio y escuchamos los conciertos de la naturaleza, sus majestuosas vistas y a todos los placeres que nos rodean, uno no puede más que estar agradecido maravillado por tan generoso espectáculo. ¿Qué más podemos hacer gratis? Solo debemos agudizar el ingenio y la visión, tener consciencia de todo cuanto se nos da a cada momento y sabernos partícipes de este maravilloso regalo que es la vida.

¿Qué más podemos pedir? Constatada dicha generosidad, ya solo nos queda participar en la misma y entregar nuestra parte. Y que dicha parte sea una constante renovación interior, un fortísimo anhelo de cambio hacia mejor, una proyección positiva sobre la vida, pero también una revisión crítica y autocrítica de aquello que pueda mejorar. Un idílico romance entre el yo y el superyo, entre la personalidad y el alma, entre el nosotros y el ellos. Una apuesta firme por sentirnos merecedores de todo cuanto nos hace vivir todos los días.

Han pasado algunos minutos desde que empezaste a leer este texto. Han sido unos minutos de intensa vida. Da gracias por ello, da gracias por sentir y estar aquí, da gracias por crear una realidad más amable.