Le llamaban Manuel
“No importa que el tiempo pase si lo que hacemos se queda aquí”. Eso es lo que reza en la hermosa página web de este empresario llamado Manuel que explota varias fincas en el sur de Andalucía. Hoy he recibido su grata visita. Le he puesto a pelar patatas para invitarle a unas papas con huevo. Me parecía atrevido y al mismo tiempo gratificante compartir ese rato en la cocina, desde la humildad más exquisita, compartiendo una comida sencilla pero placentera.
Hemos hablado durante todo el día de lo humano y lo divino, de la crisis, de lo difícil y de lo fácil, del amor y el desamor, de los «pagafantas», dícese de esos hombres que por buenos o tontos terminamos dando media vida en el amor para luego quedarnos completamente vacíos y desnudos en todos los aspectos, incluidos el material.
Me he sentido aliviado hablando con él. Sus consejos e ideas han iluminado un trozo de vida estancada en sentimientos pasados y rabia contenida. Han sido milagrosas sus recetas y su experiencia como empresario y emprendedor. La gestión de explotaciones agrícolas en plena crisis es parecida a la gestión de empresas culturales: retos difíciles. Pero como él muy bien decía, sus fincas dan de comer a las personas al igual que nuestra cultura da de comer al alma, cosa que jamás podrán hacer los futuros financieros y especulativos de la banca.
Sentados en el porche del jardín mecíamos con calma pensamientos e ideas, nuevas formas de negocio, nuevas luces para emprender proyectos que puedan acercarnos a dos ideas que nos pueden sacar de la crisis: la economía del don y el apoyo mutuo. Hablábamos sobre el final de este momento crítico para la sociedad mundial, y le exponía los ejemplos de mis pequeñas comunidades utópicas desarrolladas en mi tesis doctoral. Con cierta timidez hablaba de esas grandes ideas que allí se desarrollan como núcleo principal de sus existencias. La ayuda mutua, la economía del don. Le decía que estamos ante el nacimiento de la consciencia global. Internet ha posibilitado el parto de esa consciencia universal. Y de ahí que esta crisis sea para encajar esa nueva consciencia en un nuevo paradigma de convivencia universal. Estamos ante el nacimiento de una nueva forma de entender la vida, y ese exponencial cambio ya se ha dado en esas pequeñas comunidades. Por eso, ahora, unos ayudarán a otros, y se desarrollará la generosidad como método alternativo al lucro y el egoísmo individual. Ya no será el Estado el que dirija nuestros destinos, sino la sociedad civil, organizada y desarrollada en un vínculo universal, la que prospere de forma independiente. Ya no será un trato ni un pacto social entre estados e individuos, sino entre ciudadanos de todo el mundo. Por fin, está naciendo el ciudadano global, aquel que mira de igual a igual al otro y gestiona sus necesidades y sus crisis como si fueran propias. Por eso, la utopía de las pequeñas comunidades se está plasmando en la consciencia global pasando de ser individuos egoístas y aislados por estados-naciones a ser partícipes de un gran gesto mundial por la convivencia universal.
Hermoso día con ese hombre al que llaman Manuel… Gracias de corazón por su grata visita y por todo lo que ha inspirado.
(Foto: la foto me la acaba de enviar, precisamente, Dolores desde Huelva… Gracias por la bonita puesta de sol)…
Vientos otoñales, soplos desde la estepa
Me comentaba la amiga Y. que cuando el viento otoñal, según la sabiduría china, sopla sobre las estepas de nuestras almas y estos se juntan con los desequilibrios de la vesícula, aparecen brotes de agresividad e ira contenida que desean salir como sea. No lo había pensado, pero llevaba unos días, desde el viernes, con un ataque de ira incapaz de controlar. No sé si me habían poseído los siete jinetes del Apocalipsis, o la luna creciente de libra me estaba afectando a los “yoes” o la bilis se había transformado en ajenjo y azufre.
Los que me conocen bien saben que por norma disfruto de un carácter amable y pacífico, quizás un carácter marcado por ciertos halos de rabia por las injusticias de cualquier tipo, ya sean sociales, universales, personales, emocionales… La rabia actúa a veces como ese fuego purificador que desea destruir lo añejo, lo injusto. Y a veces creo que funciona siempre que sea un fuego controlado donde se vayan echando a sus llamas los espectros del pasado o las amarguras y grilletes de lo inicuo.
Al parecer, estos días han sido una procesión de leños que iban a la pila depuradora. Un leño verde, un leño seco, un leño podrido. Todos dentro, pagando las tributaciones y las tribulaciones que la vida nos pone delante.
Así que ahora, de nuevo, otra vez, una vez pagado el peaje, toca mirar hacia delante. Con fuerza y optimismo, con energía renovada para seguir caminando en esta pequeña mota de polvo estelar. Toca rendir homenaje a la triple llama, a las voces que se alzan sobre las colinas y siembras, sobre las veredas verdes y los floridos caminos. Dejaré que la divina música golpeé de nuevo las brasas del abismo para ser transportado en arrebato hacia las cumbres sabias. El verbo poético, que venga a nosotros de nuevo, y nos posea el espíritu de la comprensión clara y sucesiva. Que el Misterio siga los avatares del trono milagroso. Que la dulce sonrisa haga temblar al corazón frío.
Suspiro… suspiro… suspiro… para que los vientos otoñales limpien la estepa clara y deliciosa de este lobo que canta de nuevo a la rosa, a lo frondoso, al campo, al céfiro poniente, al susurro… Ofrezco de nuevo mi corazón a cambio de mi pobreza… ¿Dónde estás de nuevo, hechicera?
Carta a su señoría don Durán i Lleida
Estimado Señor (ía) Durán i Lleida,
Este que está tumbado lamentablemente en mi sillón se llama Fran, es de la especie andalusí que usted tanto ha criticado en sus polémicas declaraciones. Dormía a eso de las once de la mañana tras leer el primer capítulo de mi último libro. Se quedó frito, el pobre. Como ve, el bueno de Fran no estaba en el bar, estaba leyendo un libro por el que le pago, de forma sumergida, diez euros. Como solo le pagaré esos diez euros por sus correcciones y comentarios en las próximas dos semanas, pues dosifica el trabajo, y de vez en cuando, se echa una “cabezailla”, como aquí lo llaman, en mi sillón. Con esos diez euros, que también dosificará, quizás pueda recargar el móvil, o echar algo de gasolina para ir al instituto. Poco más. Claro, no hay mucho más trabajo por aquí cerca. Ni siquiera subvenciones para que el pobre Fran vaya al bar. Y yo, que soy ciudadano de buen corazón, pues intento ayudarle en lo que puedo, aunque sea con diez euros. Por eso de practicar eso tan anarquista y revolucionario del «apoyo mutuo». Es lo que hay en los tiempos que corren… Diez euros no es mucho, pero da para algo…
Quizás, con el salario que usted perciba, podrá dar diez euros de propina al restaurante donde todos los días come. Su lujoso coche, su lujoso apartamento en Madrid, sus lujosos trajes, sus lujosos paseos por la Castellana han sido pagados por todos nosotros, con nuestros impuestos, con nuestros sudores.
Pero a partir de ahora, no por Fran, ni por mí, porque esos miserables diez euros no están declarados, ni pagarán más impuestos. Es dinero negro, puro y cristalino, sacado de la evasión de impuestos, de la economía sumergida, de la necesidad de ahorrar hasta el último céntimo para que Fran pueda dosificar su trabajo y yo… pues seguir ayudando a quien pueda.
Así que aprovechando que ustedes empiezan a recortar de la sanidad y la educación y no a recortar sus maravillosos sueldos y privilegios, nosotros, el ciudadano común, también vamos a empezar a recortar… Así de claro se lo digo, su señoría, así que guárdese sus diez euros de propina, sus subvenciones y su cara dura hasta que nuestros recortes asfixien también su vida. Como dijo Luther King, me niego a colaborar rotundamente con un sistema injusto.
Pd.- Dicho esto, opino como usted con respecto a los subsidios… Eso sí, nosotros también queremos dejar de subsidiar a la casta política…
La otra cara
No es un sacrificio
Requiem
Ama desde Alemania…
Teresa, desde mi añorada Alemania, nos envía esta serie de fotos de las cuales me dijo que seleccionara un par, pero me han traído tantos recuerdos hermosos que no he podido con la tentación de ponerlas todas. Gracias Teresa por tu magia y por tu trabajo. Te imaginaba haciendo las fotos por todos esos mágicos lugares y me salía una cómplice sonrisa que ahora comparto con el mundo… Gracias de corazón… Estas son sus palabras:
Ama hasta que te duela,
desde el lago azul, inmensamente azul…
Ama… desde una parte de mi jardín en flores…
Ama… sobre un piano del año 1890, que en él se tocaron bellas melodías de amor, y ahora espera paciente volver a la vida.
Ama en reposo…
Ama haciéndole compañía a Theodor Fontane, habitante de nuestra casa en épocas pasadas…
Ama en el inmenso bosque, un bosque donde no habita nada más que uno mismo y comparte sus suspiros, los miedos y silencios con esos otros habitantes desconocidos que habitan los bosques.
Ama sobre un roble doble, dos almas gemelas unidas para siempre.
Desde unas piedras que han visto miles de historias…
Ella mira por la ventana y sueña que un mundo mejor es posible.
Ama contempla el bosque y sueña con su príncipe azul.
Javier desde mi Jardín de Flores te deseo buenas noches.
Pensé que Ama hasta que te duela, era una narración de vivencias continuas, una historia real narrada desde tu propio enfoque y percepción del amor.
He encontrado un libro lleno de reflexiones, sentimientos, un libro que invita a desconectar nuestros pensamientos, adentrarse en nuestros océanos particulares, escucharnos y sobre todo entendernos de verdad…
El libro es mágico, un libro para la reflexión, para mirarnos hacia dentro, y comenzar a entendernos un poquito mejor.
Javier, cuánto sabemos ya…
pero cuanto cuesta ponerlo en práctica.
Te envío en distintos correos varias imágenes del libro en mi Jardin, en mi espacio, en mi vida… en Brandenburg, los bosques, mi lago (no azul), en los robles y tilos que rodean el inmenso bosque…
Un abrazo, a descansar y soñar con cosas bonitas…
Besos,
Teresa
El fracaso de la verdad ante un mundo hipócrita
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre,
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos,
y sé todos los cuentos”.
León Felipe
Cuando estás rodeado de mentira y engaño resulta difícil abstraerte de lo que debería ser moralmente correcto o éticamente admisible. Hay trabajos que se alimentan de la hipocresía y la falsedad, de la apariencia y lo irreal. Hay personas que van por el mundo engañando y mintiendo como única alternativa a la vida real. Quién no ha tenido alguna vez un amante, quién no ha traicionado a un amigo, quién no ha mentido a unos padres, quién no ha engañado a una esposa… La mentira se ha vuelto costumbre y norma, porque vivimos en un mundo engañoso y mentiroso.
Estos días me he debatido largamente entre la sabiduría del silencio y el perdón y la antipatía por dejar que la mentira fluya a su antojo. Por eso a veces la indignación y la rabia, porque no puedes soportar tanta crueldad embustera. Es inevitable que vivamos en un mundo de tramposos porque nos educan, desde pequeños, a ser farsantes compulsivos. Somos conscientes de que muchas de las cosas que nos dicen no pueden ser ciertas. Nuestro propio sistema de valores está tan dañado que preferimos dejarnos llevar por el curso de lo corriente, de la norma, antes que rebelarnos ante ella. Por eso cuando se destapa alguna verdad nos duele tan poderosamente. No podemos resistirnos al llanto porque la ficción en la que vivíamos era excesivamente poderosa.
Las consecuencias de todo eso ya lo conocemos. El fanatismo, lo radical, lo desesperante y por último, la locura colectiva.
La sensación de que nos mienten desde que nos mecían en la cuna es tan grande que ahora, cuando cierto atisbo de luz se apodera de nosotros para iluminar un marco mayor de realidad, resulta ser una impresión demoledora. Ya lo decía León Felipe en su célebre frase: “cuentos, todos son cuentos, no me contéis más cuentos”.
De ahí que nazca cierto recelo ante la norma y ante cualquier clase de autoridad nacida de esta gran mentira en la que vivimos. Una actitud escéptica ante todo aquello que crece de esta podredumbre.
¿Y qué hacer ahora? De momento seguir buscando la verdad y compartirla. Aunque cuando lo hagas, esto produzca dolor, mucho dolor…
Sobre el deber de la desobediencia civil
Ayer, en un arrebato de desesperación enfilé el coche dirección norte, en vez de dirección sur. Circulaba en una autovía donde, en algunos tramos, había que conducir a cincuenta. Como es natural, nadie en su sano juicio frena su coche para en esos tramos ir a cincuenta en una autovía de doble carril. Incluso resulta peligroso circular a setenta, que es la velocidad que yo llevaba. Pues bien, allí estaba la policía para recordarnos que de lo absurdo también se puede vivir, y por ir a setenta en una autovía de doble carril, como hace todo el mundo en su sano juicio, me pusieron una multa de trescientos euros. Fue tal mi indignación que empecé a enfrentarme a los policías, cosa que jamás había hecho. Les dije que no tenían vergüenza, que eso no se hacía, que se fueran a buscar a ladrones y delincuentes y dejaran a la gente decente en paz.
Fue tal el cabreo supino por ese tipo de atracos de guante blanco que el Estado realiza sobre el ciudadano que de repente me imaginaba estrellando mi coche contra el coche de policía. A tomar por culo. Fui un cobarde porque no lo hice, pero debería haberlo hecho, ejercer un acto violento como respuesta a una tomadura de pelo que dura ya demasiado tiempo.
Mientras pensaba esas cosas tan terribles y a la vez tan reales me preguntaba de donde surgía esa violencia, de donde había brotado ese halo de indignación y rabia. Empecé a reflexionar sobre todos esos atracos a mano armada que realizan constantemente contra nosotros desde ese Sistema que hemos montado en nombre del progreso. Y el progreso no es más que una recaudación constante y milimetrada de dinero por parte de los de siempre. La servidumbre a la que estamos sometidos en nombre del progreso es irrespirable e insoportable. Impuestos en la gasolina, impuestos cuando vas a comprar tomates, impuestos de catastro para pagar las diputaciones, impuestos en la renta, impuestos en las nóminas, impuestos en la luz, en el teléfono, en el agua, impuestos en los viajes y en la prensa, impuestos, impuestos, impuestos…
Y la trampa bien argumentada y demagógica para seguir manteniendo a los mismos es que hay que pagar las pensiones, la educación y la sanidad.
Por supuesto no soy matemático ni economista, pero si hacemos cuentas de todos los impuestos que pagamos al año en todo lo que hacemos, me parece que los cálculos no salen y alguien se está aprovechando de todo esto.
Y cuando esto ocurre y nos quedamos sin trabajo, sin coche, sin vivienda y como sigan así las cosas pronto sin educación, sin pensiones, sin sanidad y sin pan, un espíritu de indignación violento se apodera de nosotros. Y esa rabia que me poseyó ayer de forma endiablada es de nuevo el Espíritu de los Tiempos que se avecina. Si las cosas siguen así, los movimientos dejarán de ser pacíficos porque la indignación se convertirá en rabia y la rabia se encauzará hacia los políticos, hacia los bancos, hacía las instituciones, hacia todo lo que tenga que ver con el Sistema. Y entonces nos acordaremos de las palabras de Thoreau sobre la obligación de la desobediencia civil. Debemos negarnos a cooperar con un sistema injusto. La no cooperación con el mal es una obligación moral en la misma medida que lo es la cooperación con el bien, nos recordaba Martin Luther King.
¿Quién cuida a los ángeles?
Al llegar algo retrasado me permitió sentarme en los pocos huecos que quedaban en la platea de arriba. Había un silencio expectante a pesar de que la sala estaba repleta de almas con sed y esperanza. Más de mil personas atendiendo a ese ser generoso que derrama amor allá donde va.
Estuve atento y reía como un descosido cuando las bromas destensaban la charla seria y profunda. Cosas tan importantes como la respiración o la meditación centraban, de forma muy sencilla y amena, todo el melodrama de ese momento de existencia.
Había toda clase de personas. Ricos y pobres, personas buscadoras y personas normales y corrientes que quizás nunca habían respirado en consciencia o habían oído hablar de la meditación. Me resultó chocante ver como todos atendían en escrupuloso respeto y con una atención absoluta.
Y ella desplegaba con paciencia y amor toda su artillería dialéctica, afinando cada párrafo del guión para captar no solo la atención de aquellos seres, sino también para aproximar sus almas a una nueva dimensión.
Cuando todo terminó tras dos horas intensas, antes de salir del plató por la puerta de atrás me guiñó el ojo para que la siguiera. Fui corriendo y atravesamos túneles y pasillos inmensos por todo el hotel hasta que, gracias a la inestimable guía de su secretaria llegamos a la habitación del hotel. Allí, los tres, mientras el bebecito de su compañera de viajes y aventuras dormía profundamente, hablamos durante dos largas horas sobre chimeneas, sobre lo que allí había ocurrido, sobre amor y esperanza, sobre la generosidad del universo por permitir tanto milagro, sobre anécdotas que ilustran una vida llena de experiencias únicas.
A media noche en punto me fui corriendo a La Montaña, a la Montaña de los Ángeles, al hogar de todos ellos, meditando sobre lo que había pasado. Recordaba a ese ángel celestial, generosa, entregada, dándolo todo sin esperar nada a cambio. Y a la entrega de sus compañeros de viaje, de sus voluntarios que le ayudaban a cambio de amor infinito en toda esa labor… Y me preguntaba a mi vuelta: ¿quién cuida a esos ángeles?
Antes de marcharme la agarré con fuerza y le di un sentido abrazo. Sentí el roce de sus alas y me apresuré a susurrarle al oído, en el idioma angélico, un inescrutable… gracias…
Ahora queda en la consciencia estar atento, a cual arcángel cuidador de esos tesoros y maravillas… Cualquier otra palabra quedaría hueca para describir todo lo ocurrido, así que dejemos que el eco y la resonancia de la imaginación retomen el hilo de lo milagroso.
Ángeles en todos vuestros grados y condiciones: aquí tenéis vuestro hogar. Y además, ahora, con una nueva chimenea de amor.
Lo difícil se hace, lo imposible se intenta
Hoy hablaba con X. la cual siempre desea protegerme porque son muchos años de amistad y no le gusta verme sufrir por imposibles. “Eres muy obstinado y cabezón”, me repite una y otra vez. Debes fluir con el universo, y si el universo no quiere eso para ti, debes soltarlo, debes dejarlo marchar… Entiendo que tiene razón aunque lleve más de dos meses intentando rebelarme contra lo evidente. Así que hoy acepto la rendición ante la evidencia y me dejo fluir a partir de ahora por los regalos que me da la vida.
Es evidente que luchar contra corriente puede llenarte de fuerza y satisfacción, pero también puede ondear las peligrosas banderas de la decepción y la apatía. Y no hay tiempo para el derrumbe. Es tiempo de fluir hacia todo aquello que desee fluir con nosotros. No hay que forzar nada, hay que rendirse ante las evidencias y saber soltar todo aquello que nos ate a la obstinada renuncia de nosotros mismos.
Hoy recibía una bonita carta de O. Me ha gustado precisamente porque me ha recordado todo esto que digo. Me ha recordado que en cualquier momento los milagros pueden llamar a la puerta sin necesidad de ir a buscarlos con cerrazón y desespero. Solo hay que mantenerse firme en nuestros propósitos internos y seguir mirando hacia delante… Así que gracias a todas las luminarias que adornan el camino y lo hacen más agradable… Gracias a aquellos que construyen y encienden chimeneas en el frío invierno…
(Foto: el otro día por tierras de Castilla-León, por caminos desérticos y abandonados, teñidos de cruceros y campanarios encantados, dejándome fluir por el Camino…)
Encontrad lo que amáis
Hoy todo el mundo habla de la muerte de Steve Jobs… Supongo que porque de alguna manera ha representado una revolución para todos nosotros, al menos para todos aquellos que aún nos dejamos seducir por las sorpresas tecnológicas. Pero yo quiero pensar en la poderosa flama de la vida que le acompañó… Creo que de alguna forma el sentía desde dentro la intensa llama de poder estar consciente y presente en este infinito ahora… ¿Sois conscientes? Parad un instante, respirar profundamente tres veces y sentir como la vida fluye por vuestro cuerpo… ¿os dais cuenta? ¿Verdad que es una enérgica y poderosa sensación? Jobs sentía así, por eso prendía de ilusión todas nuestras expectativas. Por eso tenía esa poderosa fuerza a la hora de llenar nuestras vidas con algo diferente, algo espectacular y nuevo. Él tenía el poder y la visión de saber conectar los puntos de la vida, de saber comprenderlos y aceptarlos, tenía la capacidad de creer en algo, lo que fuera. Cuando amas lo que haces, nada puede impedir que suceda.
Eso fue lo que ayer aprendí como una gran lección: no hay que luchar ante nuestras exigencias a la vida, sino rendirse con plena y absoluta humildad ante lo que ésta nos ofrece, porque todo de alguna forma está conectado con un hecho mayor. Respirar profundamente tres veces y dar gracias por todo aquello que recibimos, aunque en ese momento nos duela, aunque en ese instante no lo entendamos.
Sin saberlo, mientras ayer desayunaba con un amigo en Olesa de Montserrat por la mañana y viajaba por tierras sorianas por el día, atravesando aldeas perdidas por esos increíbles paisajes castellano leoneses y luego seguía por dos horas en Madrid para atravesar con llanto todo el sur de España hasta La Montaña, de alguna forma, todo ese viaje estaba conectado. Desde algún remoto futuro, todo tendrá sentido cuando se vea con perspectiva y sabiduría.
Hay una luz en nosotros, un brillo mayor, algo que cuando podemos abrazarlo, alcanzarlo, comprendemos que todo está enlazado en esa red invisible que nos une. Y cuando respiras conscientemente puedes sentir la fuerza y el poder, el carácter de la vida que se imprime en cada una de nuestras moléculas. Lo he sentido hoy cuando hablaba con A. por teléfono, cuando tocaba la guitarra en el jardín con fuerza y sentimiento, cuando intercambiaba ilusiones con unos y con otros. He sentido como estamos aquí de paso y debemos aprovechar cada segundo, cada instante como si fuera único e irrepetible. He sentido y comprendido que todos moriremos, como Jobs lo decía claramente en su discurso. Y al sentirlo, respiraba profundamente, sintiendo la vida recorrer mis venas. Por eso la nostalgia de estar vivos, de poder abrazar a los nuestros, de estar agradecidos a todos y a todo cuanto tenemos. No importa lo difícil de cada momento, no importa lo impactante de algunas decisiones o palabras erróneas. Lo que importa es lo que late dentro de nosotros, lo que sentimos con fuerza y anhelo. Lo que importa, y de esto ya no hay duda, es poder encontrar lo que verdaderamente amamos…
«Ama» desde Segovia

El amigo Alejandro nos sorprende con estas maravillosas fotos desde Segovia, lugar donde está destinado y desde donde nos manda estas palabras que ahora acompaño. Gracias de corazón… Cada día disfruto más con esta idea…
Hola Javier.
Pocas cosas más bonitas que cumplir una promesa. He disfrutado mucho con tu libro. Otro de esos que tardas media tarde en leerlos, o media vida. Un abrazo.
Sé Feliz
Solo quiero que te quedes
«Ama hasta que te duela»: PREPARANDO LA SEGUNDA EDICIÓN
Estimados amigos,
el librito está gustando y ya estamos preparando la segunda edición. Ahora espero vuestros comentarios para poder mejorar esta segunda tirada. ¿Qué os ha gustado más? ¿Qué os ha gustado menos? ¿Qué se puede mejorar? ¿Algo que quitar? ¿Alguna errata en alguna página? Siempre se escapan cosas… Por favor, cualquier cosita compartirla para que la segunda edición sea aún mejor… GRACIAS de corazón por todas vuestras palabras de ánimo, y por todos vuestros abrazos sentidos y palabras-caricia…
Por fin el libro “Ama hasta que te duela” está en La Montaña de los Ángeles.
Ya podéis COMPRARLO en la página web de Nous: http://www.editorialnous.com/JAVIER-LEON.htm
Su precio es de 12€.
Espero que os guste esta nueva rareza editorial.
Este es un libro para románticos, esa raza maldita que ha sobrevivido a los tiempos de forma poética y a veces, miserable. Y también para personas de carne y hueso, reales, sintientes, con deseos de expresar y experimentar, de amar y ser amados. Amando.
Nostalgia, dolor, sufrimiento, pero también alegría, estupor, felicidad, amor… Son palabras que derraman sangre y vida en un momento donde amar parece cada vez más difícil. Estos escritos quieren acompañarnos en esa tarea, especialmente para no sentirnos solos, para creer de nuevo en la esperanza del amor y sobre todo, para rescatar del olvido su nobleza, su belleza y su sentir.
Encuentros y reencuentros
Tras unos días muy intensos en Barcelona, de encuentros y reencuentros con viejos amigos y viejas almas del camino, esta noche termina mi viaje por tierras catalanas. Hoy a las siete de la tarde, en el Fnac de L’Illa Diagonal de Barcelona presentaremos el libro de Gloria Martín “Nos recibirá la tierra”. Me marcho feliz por todo lo vivido, con un sabor hermoso. Y regreso con un deseo ardiente de volver al “hogar”, con una necesidad urgente de abrazar a los míos.
El sábado lo pasé muy bien con los viejos amigos de la infancia. Fuimos a cenar a nuestro querido “Potato” y disfrutamos de una noche hermosa recordando viejos tiempos y hablando de todo lo que había cambiado nuestras vidas en estos años. Ellos, que me conocen mucho, me notaron ese día algo triste, porque sentía cierta melancolía cuando me hablaban de sus familias ya hechas y yo no hacía más que recordar a la mía propia, que haberla hayla, al menos dentro de mí, en mi corazón.
El domingo tocó un bonito paseo con M., una buena amiga que conocí en el desierto del Gobi, en Mongolia. Tocó por la mágica montaña de Montserrat. Llegamos hasta una de las cumbres más altas y allí nos sentamos a meditar y abrir nuestros corazones al destino. Le hablaba de todo lo que sentía por dentro, de esa inquietud que tengo en el corazón por lo que siento y por lo que necesito. Expresé en voz alta la necesidad de volver a la vida sencilla de un abrazo, de un beso a los seres queridos, de un paseo por cualquier retiro…
Ayer también fue un día muy especial. Mientras comía en un restaurante vegetariano con la excepcional SP, apareció mágico y veloz el también excepcional Joaquinet… Por un momento nos sentamos los tres en un círculo mágico y hermoso y me gustó que pudiéramos coincidir, aunque fuera por un instante en mi Barcelona natal. Luego el círculo se completó con la también excepcional hija de SP, J., con la cual pasamos un buen rato en su casa haciendo fotos divertidas y jugando como niños chicos. Es agradable reencontrarte con amigos del alma y disfrutar de momentos únicos.
Horas antes había paseado por el barrio donde me crié con la hermosa M. Seguía igual de increíble a pesar de los años que hacía que no nos veíamos. Hablamos de nuestras cosas, de nuestros miedos, de nuestras esperanzas. Le contaba las ganas que tenía y sentía por recuperar el amor, la vida en familia, las cosas sencillas de la existencia que nos toca vivir. Fue hermoso el paseo y el reencuentro. Fue increíble comprobar como los sentimientos quedan intactos a pesar de que hacía más de veinte años que no nos veíamos.
Ayer fue un día especial… Un día mágico, bonito, para recordar. Un día de reencuentros, un día que ya no nos pertenece, porque quedó anclado en algún tiempo.
(Foto: ayer en el epicentro de la plaza Cataluña esperando a SP).
La humildad cósmica
«Ama» desde la «Luna»…
Luna, con mucho amor y cariño me envía esta fotografía desde Roses plagada de simbólicos motivos que identifican a la obra y su autor… Qué puntazo lo de la magdalena… Se nota que algunos conocéis a fondo mi dieta «galletariana»… Cada día me sorprendéis más con vuestras fotos… ¡no paréis de enviarlas! Me hace, nos hace, mucha ilusión verlas y compartirlas… Gracias de corazón mi querida Luna…
El misterio de las coincidencias
Cena Solidaria para Colores de Calcuta
Recuerdos
Siempre que vengo a Barcelona se me hace todo muy extraño. Más especialmente en este viaje que parece ser que está cargado de reencuentros con amigos de la infancia que han hecho ya sus vidas, tienen familia y viven en esa felicidad que marca la normalidad de sus años. Ayer sentí una especie de angustia al ver que muchos de ellos, al menos la mitad, habían podido organizar su existencia alrededor de un hogar, de una familia.
Cuando un lobo estepario hace incursiones a la manada, siente inevitablemente la llamada de la selva. Recuerdo que hace justamente hoy una semana una mujer mayor me hablaba angustiosamente de la soledad. “No es buena, la soledad no es buena”. Repetía una y otra vez con una tristeza profunda. Ayer, en términos parecidos me escribía una buena amiga que vive en el norte y me decía lo mismo: “no, no estoy bien, tengo una soledad tan desolada”…
Es cierto que la convivencia a veces resulta difícil, pero su recompensa merece la pena. Ayer, mientras mis amigos me hablaban de sus hijos y de su familia con plena satisfacción me sentía extraño y ajeno. Me preguntaba porqué esta moda de estar solos y ser individualistas pesa tanto, se vuelve tan corrosiva para el alma. Me preguntaba cuanto puede durar una soledad bien consumida, y qué ocurre cuando la misma atraviesa la barrera de la madurez.
Me preguntaba todo esto mientras cenábamos en el “Potato” y reíamos recordando viejos tiempos. Lo hacía inevitablemente con cierto halo de tristeza a pesar de la felicidad del reencuentro. Recordábamos cuando íbamos con las misioneras y queríamos marcharnos a las misiones… Ninguno de nosotros lo hizo, a pesar de que yo estuve a punto. Recordábamos las travesuras de aquellos tiempos que quince años después se volcaron en la mesa con entusiasmo y alegría. Recordábamos…
(Foto: el Castillo del pueblo viejo donde me crié, ahora convertido en ciudad desorbitada… )
«Ama» llegando a las Canarias
Celia me envía desde las Islas Afortunadas esta foto del momento, ese momento de nervios que tanto me gusta, de sacar el librito de su envoltorio. Vamos a editar en dos semanas un hermoso librito de Celia que recomiendo ardientemente titulado «Hacer el Amor». Así que este mes va de Amor, de Amores… Gracias Celia… Aquí dejo sus palabras:
YA LLEGÓ!!! Gracias…
Como hago con todos los libros, lo he hojeado… he ido leyendo salpicado de aquí y de allá… para conocerlo, para sentirlo y que él me sienta a mi…
Ya me doy cuenta que es un libro para leer muy despacio… dándole tiempo a cada párrafo de llegar al alma!
Tiene buena vibración… es un libro que enamora a primera vista!!!
«AMA HASTA QUE TE DUELA» BIENVENIDO A MI HOGAR… BIENVENIDO A MI CORAZÓN!!!
«Ama» en familia… desde Málaga
Linares, Araya, Barcelona
Ayer a la una estaba improvisando un viaje hacia el norte. Tenía que ir a Madrid, pero al final me desvié primero hacia Linares, para compartir un delicioso cuscús de calabaza y verduras con los amigos J. y E. y hablar de arte, pintura y nuestro nuevo libro de “Poetas del 15M”.
Tras la agradable charla, viaje a Araya, en Castellón, disfrutando de uno de mis platos favoritos: papas fritas con huevo que el viejo amigo E. me ofreció a las once de la noche, cuando llegué. Quedé allí a dormir, en una perdida masía entre montes y pinos, desconectado del mundo, sin cobertura, sin red, excepto la de la propia naturaleza. El viaje fue plácido y tranquilo, alejado de autovías, preferí marchar cerca de la Sierra de Cazorla que veía de frente mientras recordaba esos pueblos que alguna vez visité en bicicleta o autobús: Canena, Rus, Torreperojil, Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo, Arroyo del Ojanco, Puente de Génave… Así por valles y montañas alejadas de los circuitos normales, disfrutando del silencio y la reflexión.
Y hoy por la mañana un largo desayuno de casi cuatro horas hablando con los viejos amigos y G., un interesante anarco-masón con el que hemos tratado todo tipo de temas sagrados y profanos.
Un viaje de dos días sin desperdicio hasta llegar esta tarde, algo cansado, a Barcelona, donde una apretada agenda y la presentación del libro de Gloria me espera hasta el miércoles. Luego… de regreso…
El camino de las pequeñas cosas
He salido un rato al jardín para despejar la vista de la pantalla del ordenador. He regado los romeros y el orégano silvestre y ahora hay un olor increíble por todas partes. Me he sentado fuera para escuchar los pajaritos y contemplar un poco los árboles y las lagartijas. También he sembrado cuatro patatas en la tierra, a ver si sale alguna cosecha.
Me escribía esta mañana mi directora de tesis asombrada por no saber de donde sacaba el tiempo para escribir libros, llevar una empresa y soportar los entresijos de una tesis doctoral. El misterio no es más que no saliendo de casa prácticamente, trabajar doce horas en la empresa, dormir poco, comer menos y robarle tiempo al ocio. Creo no ser una persona hiperactiva, de esas nerviosas que no son capaces de estar parados un rato. Hay tiempos en los que soy capaz de no hacer nada si el momento lo requiere. Capaz de ir al cine, dar un paseo o perderme en la ensoñación de la vida buena.
El otro día en Madrid fui con Ella a ver por segunda vez la película de “El árbol de la Vida”. En esos escenarios los tiempos se eternizan y te das cuenta de que el milagro de toda existencia está en apreciar las cosas sencillas de la vida. El abrazo a tu familia, las risas, el correr por los campos, el juego, la complicidad de una mirada. Todo lo demás, como decía el Tao, no son más que distracciones que nos alejan de lo esencial. Esas diez mil cosas superficiales que nos confunden y destrozan abrazos, juegos, risas, familias…
Por eso a veces, en esta soledad añadida, me gusta destripar una magdalena para compartirla con los pajaritos, o regar el romero y disfrutar del olor intenso del orégano. Cazar alguna lagartija y seguirla después por todo el jardín o salvar a los caracolillos de las paredes blancas. Soñar, soñar con esos momentos únicos mientras jugábamos al ajedrez a tres bandas o reíamos ante las torturas chinas que usábamos como juego cómplice. Me gusta completar la vida con las cosas reales, pero también con las imaginarias, con esas que aún no han ocurrido y que pueden llegar a existir, quién sabe si en un futuro o simplemente en lo más profundo de nuestros sueños… Imaginar mundos también es una sana manera de visualizar el camino… El camino sencillo, el camino de las pequeñas cosas…
(Foto: Hoy hace uno de esos días grises en las que las nubes tapan todo el cielo y parece como si la niebla fuera a caer de un momento a otro sobre el bosque. Los árboles y plantas de mi jardín son silvestres, resquicios de lo que antes fue un bosque completo… )
Sociedad Civil y Poder Político, nuevo libro senequista de Mario Conde
Estimados amigos,
Ya está a la venta el nuevo libro de Mario Conde: Sociedad Civil y Poder Político. Se puede adquirir libre de Gastos de Envío en el siguiente enlace al precio de 10€:
http://www.editorialseneca.es/MARIO-CONDE.html
SOCIEDAD CIVIL Y PODER POLÍTICO: 10€
El documento que contiene este libro dedicado al discurso pronunciado en 1993 en la Universidad Complutense de Madrid con la presencia de Su Majestad el Rey, y la ausenciapremeditada de miembros de la clase política, fue traducido en los cenáculos políticos españoles como un deliberado, consciente y evidente propósito de su autor de dedicarse a la labor profesional de los políticos, es decir, ponerse a competir con ellos de manera directa en conquistar parcelas de poder político. Los tiempos han cambiado pero este mensaje sobre la sociedad civil y el poder político mantienen en este momento su vitalidad y vigencia. Especialmente ahora con la agitación social y la indignación que recorre toda la esfera política y económica.
Tres conversaciones sentidas…
Mis amigos saben que soy poco dado al teléfono. Dolores lo experimenta estas semanas en las que intenta comunicarse conmigo y siempre ando con el teléfono abandonado. Recuerdo la anécdota que me contaba Luis sobre su tío, el cual, lo primero que hacía por las mañanas desde su oficina de la presidencia del banco era llamar a todos sus amigos y conocidos durante una hora para mantener cierto vínculo. Supongo que ahora con las tecnologías y los mails el vínculo se trata de otra manera, en todo caso, Luis aprendió bien la lección y siempre tiene tiempo para llamar a unos y a otros.
En La Montaña además hay poca cobertura, así que es un suplicio hablar con el móvil. Me pasó ayer cuando un alto grado de la masonería, un venerable anciano que había sido amigo de los reyes de Marruecos me llamó para conocerme. Un amigo suyo le había regalado mi libro “Entrevista a un masón” y quiso invitarme a su casa para charlar. Su vida, plagada de aventuras y desventuras merecen la edición de un libro propio porque era fascinante escuchar sus relatos de más de ochenta años de vida intensa.
Y sobre libros he hablado hoy con otro ser que ha vivido la vida con intensidad. Fernando Sánchez Dragó es conocido por todos y ha sido emocionante escucharle desde La Montaña. También por teléfono me contaba proyectos y vida, ilusionado por sus próximas andanzas. En Séneca le vamos a editar algún librito como ya hicimos con su amigo Fernando Arrabal y hemos hablado largo y tendido sobre varias opciones. A ver si hay suerte y el proyecto cuaja porque me hace ilusión poder editar a este singular y apreciado autor. Uno de sus temas preferidos, la muerte, la hemos dejado para hablarlo en persona en otro momento.
Así que han sido dos días de suerte telefónica, porque incluso Dolores ha podido hablar hoy conmigo, siempre con su cariño y su buen hacer, con esas ganas de ayudar a este Loco que anda en mil historias y le roba horas a la vida para intentar estar en todas partes. Mi querida Dolores, aunque la cobertura del móvil o de mis teléfonos sea escasa, el radar de mi corazón está bien despierto y capta las ondas de vuestra generosidad y amor. Seguimos avanzando… despacito… suavecito… seguimos creyendo en la esperanza…
Pd.- Me acaba de escribir Fernando para invitarme a su programa de televisión y poder presentar allí mis libros… ¡qué honor más grande! Al final ganaré la apuesta y venderemos el millón…
«Ama» desde Sevilla… romántica…
Jaime, incondicional y ya amigo del alma nos sorprende con esta serie de fotos realizada desde Sevilla… Él también ha vivido intensamente las vivencias de este libro, sus relatos y sus hechos, así que desde el corazón le mando un sentido abrazo para él y su familia. Hoy le decía que abrazara a los suyos con intensidad, porque es lo más grande que la vida nos ha dado… Gracias Jaime por estar siempre ahí…
Estas son sus palabras:
Me alegro muchisimo Javier por ti. Disfrútalo y ama todo lo que puedas, tu corazón es grande.
Te mando 3 fotitos que he hecho esta mañana con los crios. Sevilla es una ciudad para enamorarse, para amar y eternamente romántica, sino que se lo pregunten a Bécquer.
No te quito tiempo Javier, disfrútalo y ama en silencio.
Con cariño.
Jaime






































