Recibo de Olga esta hermosa fotografía… Una mujer sensible, escritora de buenas letras y buenos libros, regalando otro libro sensible… Ayer me llamó mucho la atención que venía gente a comprar el libro porque lo había leído y les encantaba tanto que lo querían para regalar a los amigos. Merichen compró cinco y dijo: «Cuando me inviten a cenar regalaré tu librito»… Así que gracias por estos hermosos regalos… Gracias Olga por la foto y por el detalle…
Feliz, muy feliz
En la despedida nos abrazamos los tres. Esa imagen se me quedó grabada, muy adentro. Para mí fue impactante. La retina quería cincelar ese momento y alargarlo hasta el infinito. Durante todo el viaje no paraba de pensar en ese instante único. Al despertar esta mañana pensé que lo había soñado todo, que había tenido uno de esos hermosos y oníricos momentos que tanto se han repetido este verano. Pero cuando fui al coche y vi el espejo retrovisor roto recordé que había sido real. Que había estado en Madrid, que los había visto, que los había abrazado con amor y cariño. Ya no podía pedir más a la vida porque una gran paz interior se apoderó de mí. Una sensación de alivio, de bienestar, de plenitud.
Por la mañana fue hermoso estar en “Contigo somos más paz”. Qué curioso que fuera precisamente paz lo que tanto necesitaba y lo que encontré estos días. Estoy muy agradecido a Koldi y Carlitos que arrimaron el hombro con todo de forma incondicional, como siempre. A Joaquin y José Luis que me cuidan como si fuera ese hermanito pequeño que necesita cierta guía y apoyo. También a Rosa y Mari Paz que de forma espontánea estuvieron en la cita ayudándome a “venderme”. Me emocionaba ver como “Ama hasta que te duela” se lo llevaban con entusiasmo y alegría unos y otros. Firmé muchos ejemplares y fue emotivo cuando venía esa gente bonita a abrazarme y animarme a que siguiera escribiendo. Disfrutaba mucho cuando alguien compraba el librito, lo hojeaba o leía un poco y venía a comprar dos o tres más para regalar. Esa fue una sensación hermosa, no la propia de un autor que se confiesa vanidoso ante el pequeño éxito de su obrita, sino hermosa en cuanto agradecimiento infinito por todos los momentos increíbles y únicos que este librito está ofreciendo.
Y la predicción del primer párrafo de la página 221 se cumplió. Terminé el libro y hablamos, claro que hablamos, pero sobre todo, hablaron los corazones. Más allá de toda circunstancia, más allá de las barreras críticas y propias de nuestro tiempo, más allá de crisis, de fracasos, de miedos, de dificultades, los corazones pudieron expresarse en el silencio, en la mirada, en los abrazos, en las caricias perdidas que caían como bálsamo entre momentos y espacios.
Fueron momentos increíbles. De esos que ya no puedes olvidar por la magia de todo lo que lo rodea. Quizás, ahora que estamos en el día después ande totalmente entusiasmado y engrandeciendo todo momento. Quiero ser cauto y precavido, y lo seré además de paciente, muy paciente. Pero no quiero borrar de aquí dentro esa llama de esperanza. Porque ella ha sido la que ha mantenido con vida todo el deseo ardiente. Ahora solo queda esperar a que la Fuerza del Destino haga todo lo demás… Estoy feliz, muy feliz, símbolo inequívoco de que todo está bien y de que lo que ha pasado es lo que inevitablemente debía suceder.
Feliz
Ayer fue uno de los días más felices de mi vida. Es como si hubiera ido al mismísimo infierno o volviera de una terrible guerra y de repente me reencontrara con la familia, sintiendo sus abrazos, su amor, su calor, su presencia. Me sentí liberado de ese infierno por el que he atravesado por las circunstancias de la vida y me sentí totalmente libre para seguir el camino en paz, sea cual sea.
Mientras volvía al hotel inmensamente feliz por haber podido abrazar a la mujer a la que amo, me di cuenta de lo hermoso y profundo que es el amar en silencio, el amar incondicionalmente a sabiendas de que ese amor no conoce de más fronteras que las que nos imponemos en nuestras pequeñeces. Y el descubrir de que serías capaz de cualquier cosa con tal de alargarlo un segundo más.
Ahora de nuevo toca afrontar el reto del vivir. Con ilusión, con desapego, con amor incondicional. Y feliz por haber expulsado mi propio infierno y mentira de mis adentros para afrontar lo verdadero. El triunfo del amor siempre podrá con todo…
Afrontando la Fuerza del Destino
A las seis ya estaba despierto, meditando sobre la vida y sus cosas. Más tranquilo, más despejado. He desayunado con JL, el cual llevaba desde muy temprano haciendo yoga en alguna zona de este inmenso zen-hotel. Tras darle un intenso repaso a nuestras vidas me fui a pasear al hermoso parque que hay justo en frente del hotel. Hay un lago azul y recordé otros viejos lagos, otras viejas aventuras. Un paseo agradable para conectar de nuevo con las esencias de la vida, para reflexionar sobre las cosas importantes.
De aquí a un rato me marcho de nuevo a Madrid, a enfrentarme a la Fuerza del Destino. Lo hago con ilusión y desprendimiento, con aceptación y comprensión y sobre todo, con el máximo de los respetos… Me siento bien, me siento fuerte, me siento con ganas de mirar de frente a la vida. Me siento con ganas de abrazar a la vida.
«Tengo miedo»
Acabo de llegar al hotel Princesa de Éboli, propiedad de un buen amigo que sabe que soy amante de dormir en coches y cunetas y ante la tentativa ha preferido ofrecerme una buena habitación en este hermoso espacio, medio zen, medio lugar de muchos recuerdos de estos años que han pasado desde la primera vez que pisé sus suelos. JL es un gran hombre que siempre muestra su espiritualidad práctica en este tipo de gestos. Amor en acción, que es el mayor de los amores. Un gran empresario que se levanta por las mañanas a meditar y por las tardes aún le queda tiempo en su agitada vida para dar clases de yoga. Paradójica la visión que siempre tenemos de la gente que se dedica al espíritu. Y cuando conoces a gente como JL se te rompen un poco los esquemas.
Llegué esta mañana temprano a Madrid. Llegaba feliz, alegre y lleno de fuerza, pero a medida que me adentraba por la Castellana, por Serrano, por Recoletos, por López de Hoyos… un nudo se me hacía en la garganta y el llanto no podía esconderse. Tantos y tantos recuerdos hermosos que de repente se agolparon en mi cabeza y en el corazón… Tantos y tantos momentos, lugares, rincones, miradas, secretos, abrazos, complicidad, encuentros.
Dos meses sin salir de casa y cuando lo hago me encuentro con esta montaña rusa que aún no soy capaz de gestionar con equilibrio. Quizás por la incertidumbre, por el deseo, por las ganas, por la emoción, por el qué pasará, por seguir empeñado en profundizar en ese “ama hasta que te duela”. Y como digo en el epílogo: duele, claro que duele.
Estuve comiendo con dos viejos amigos. E. y C. Había miedo en el ambiente por el panorama laboral de ambos y por la situación en general de una generación que no ve futuro por ninguna parte. Me ha estremecido las palabras de C.: “tengo miedo”. Lo ha dicho con esa profundidad que sale del alma, con ese aliento que describía no un miedo individual, sino colectivo, de un tiempo y de un país que no sabe hacia donde va. Un miedo que he hecho mío porque también sentía cierto temor hacia esas cosas que a veces no podemos controlar. Pero la vida es así, y como ayer me decía con cierto cariño MC: “estas cosas te harán fuerte”. Sin duda, todo lo que está pasando nos hace fuertes. Así que toca seguir luchando por lo que queremos y amamos hasta el final de nuestros días…
«Ama» en la intimidad, con Carmen, en Madrid
Carmen, Carmencita ha sido muy importante en la existencia de este libro. De ella fue la idea, ella fue la que durante muchos meses estuvo recopilando textos sin parar, dándole forma y sentido. Sin ella este libro no estaría en vuestras manos. Además, ella lo ha sentido, lo ha vivido en sus carnes porque ha tenido una relación íntima con todos los textos. Me hacía gracia cuando quedábamos en Madrid y me recordaba algunos pasajes del mismo que yo ya había olvidado… Ella aparece de forma destacada en los agradecimientos y ella ha materializado con su generosidad y entrega este librito. Así que Carmen… mi niña… ¿qué más puedo decir que no te haya dicho ya? Te debo tanto… le debemos tanto… Gracias de Corazón…
Estas son sus palabras:
Javi, mil gracias! ... "Ama hasta que te duela"... y recuerda " Hemos sido creados para grandes destinos. Solo tenemos que comprenderlos" Abrazo fuerte, mi niño!
«Ama» en Esparraguera
Nuestra querida Isabel nos sorprende con estas fotos que también han servido para sacarle una sonrisa cómplice a más de uno… Gracias Isabel!!!
Hola querido Javier, ya ves que no solo a la especie humana le interesa el libro…Como ves, dejé el libro en la tumbona donde plácidamente leía y cuando volví observé que mi perra me había quitado el sitio…Además es que no tenía ganas de despegarse del librito, así que se lo enseñé y parece que le gusta…al menos le presta atención 🙂
Espero que os guste ver que «Amar» traspasa las barreras de las especies.
Besos para tod@s
Cambia tus palabras. Cambia tu mundo
«Ama» en Madrid
Joaquinet, veloz como un rayo nos envía su fotografía desde su mágico y maravilloso jardín en Madrid… ¡¡¡Gracias Joaquinet!!! Seguro que los duendes del jardín también están disfrutando y sintiendo el cariño de ese librito…
Este es el texto que acompaña Joaquin:
Bona tarda Xavi, Aquí está la foto de tu flamante libro en la ventana de mi cuarto de trabajo, con los hermosos árboles al fondo. Hace una tarde bien bonita hoy. Abrazo fuerte Joaquin
«Ama hasta que te duela» en Málaga
¿Qué os parece si me enviáis una foto del librito en vuestra mesita, en vuestras manos, en vuestra casa, en vuestro jardín? Así podremos publicarlas, darles un poco de publicidad y ver hasta donde ha viajado el libro… Publicaré todas las fotos y todos vuestros comentarios añadidos que las acompañe…
Empiezo con esta foto que me envía Dolores desde Málaga… ¡Gracias por el envío y la sorpresa!
¡Venga animaros! Seguro que será divertido…
Texto de Dolores:
Sonido equinoccial
Vivimos en una especie de círculo vicioso donde los círculos se repiten. Estoy atento a los mismos desde hace algún tiempo y me encanta romperlos cuando veo que se están repitiendo. Repasando lo que hacía por estas fechas el año pasado veo que estoy siguiendo los mismos patrones que hace un año. Exactamente las mismas cosas, las mismas emociones, el mismo círculo. Es curioso…
Al ver la repetición, hace un par de días rompí una lanza para no caer en el mismo error. Lo hablaba el otro día con una amiga. Ella lo llama las pruebas del camino. Pues quizás sean pruebas que se repiten una y otra vez hasta que aprendemos, hasta que las superamos.
No deja de ser curioso como pueden cambiar nuestras vidas si tomas una u otra decisión. Hace dos días tomé una con fuerza y sentí cierto alivio, cierta paz interior. Fue la señal, inequívoca, de que hice bien. Ese suspiro interior, ese consuelo balsámico era la señal. Ahora me espera un fin de semana que promete ser duro en lo interior… Si todo sale como en el sueño que he tenido esta noche será maravilloso. Si se trunca por las cosas de la vida, pues entonces habrá que mirar al destino de frente y afrontar las cosas que pasan… De nuevo aceptación…
El caso es que hoy entramos en el otoño, en mi querido y esperado equinoccio. Siempre ocurren cosas bellas e increíbles. El equinoccio pasado, tras un duro verano, fue maravilloso. Ojalá este sea aún mejor…
(Foto: Ayer paseando por Córdoba. Atravesando puertas…)
¿Quién es «Tom Farrell»?
La ventaja de ser antropólogo es que puedes entrar a lugares excepcionales y conocer a gente excepcional. Durante estos últimos años he tenido experiencias increíbles en lugares aún más increíbles. He conocido a gente que parecían sacadas de novelas. Si además de ser antropólogo eres editor y si además tienes la suerte de tener una peculiar red de contactos, entonces la mezcla puede llegar a ser como mínimo surrealista. Y cuando la mezcla, además de surrealista puede incluso tornarse oscura o peligrosa, hay que seguir la recomendación de Azaña: si quieres que una verdad se sepa, escríbela en un libro. Como los tiempos cambian y ahora hay blogs, daré algunas pistas de lo ocurrido hoy porque nunca se sabe. ¿No fue una famosa actriz la que puso, ante el miedo inminente, una denuncia para cubrirse las espaldas? Si denuncio, pensaría ella, y luego ocurren cosas, todo va a ser más sospechoso. Muy lista esa actriz… Pues eso…
Hace unos meses, mientras vivía en Madrid, recibí de forma misteriosa un aún más misterioso escrito sin firmar. Sólo venía una cuenta de correo electrónico y una breve nota. Leí el manuscrito en menos de tres horas. Desde que aquella noche de primavera había leído aquel otro libro de más de mil páginas con contenido inédito sobre las cloacas del Estado y el cual me dejó colocado durante más de dos meses, no había leído nada parecido. Cuando terminé de leerlo sentí cierto miedo, casi terror por su contenido. Escribí con cierta ansiedad al correo que el “autor” me había facilitado. Con ansiedad y angustia. Por dentro sabía que en ese momento no podía editar ese libro. Tendría que dejar Madrid, quizás también mi relación de pareja por eso de los conflictos inter-pares y quién sabe si también España. Sentí pánico y en cierta forma me obsesioné con la idea de tener ese libro entre mis manos. De momento me vinieron a la cabeza todas esas historias de espías y contraespías y personas resentidas con el Sistema que buscaban su propia venganza…
Para cubrirme las espaldas, como hizo la actriz famosa, quedé hoy en la estación del AVE. Busqué a personas conocidas para que casualmente pasaran por ahí a esa misma hora. La verdad es que no pensé que todo saliera tan bien porque a esa hora pasó la alcaldesa del pueblo y X. acompañado de un interesante catedrático de Harvard.
Tom Farrell, que así se hace llamar para no dar más pistas sobre su identidad se sintió algo molesto por tanto casual encuentro. Yo me sentí tranquilo. Algo he aprendido de los “muchachos” en estos años… Así que cinco horas de charla misteriosa, plagada de prudencia y anonimato que ha servido para conocer de frente al misterioso personaje. El motivo del encuentro, el libro-bomba. La pregunta interna: ¿qué hacer? Como en una película de espías, Tom Farrell me dio en un microchip (pendrive) el texto ya que el original lo había mandado en papel, a la antigua usanza. Sus últimas palabras de despedida en el AVE tras cinco intensas horas de charla: “Me pondré en contacto en diez días para ver qué has decidido”.
Así que mientras lo decido, y por si acaso, aquí lo dejo, como dijo Azaña y como aprendizaje de la inteligente actriz. Hoy día nunca se sabe…
Contigo somos más paz
Vida, muerte y resurrección
“A dos luces”, como dicen en el sur para referirse a ese momento de duermevela en el que la luz del día se confunde con la oscuridad de la noche, salí a regar el jardín. Disfruto viendo como crece sana y salva la higuera que nació misteriosamente de una de las rocas del muro. Me apasionan las historias de supervivencia, porque esta higuera fue aplastada y partida en dos, pero la atamos con fuerza y resucitó… Así que su mérito es doble: salir de una roca inerte y remontar la vida después de ser partida en dos. Quizás su historia sea parecida a mi actual epopeya personal. Pero no hablemos de mí hoy.
Hablemos también de esos dos árboles más que también sobrevivieron a avatares parecidos en la construcción de esta casa. Hubo un tercero que no sobrevivió, pero que aún sigue plantado en mitad del jardín como símbolo de que en la vida nada permanece, todo es temporal. Pero el árbol muerto ahora contempla desde su plenitud a los otros ejemplos… Árboles que si no ocurre nada me sobrevivirán, y quizás a alguna que otra generación más… Veremos…
Vida, muerte y resurrección mientras regaba plácidamente el jardín. Mientras respiraba el aire de sus plantas y observaba el ágil correr de las lagartijas de un lado para otro. Aquí las llaman “rayadas”, no sé si por costumbre o por tratarse de otro tipo de animal. El caso es que es un ser que me fascina, quizás por su talante primitivo o por su capacidad para atraer la atención de cualquier curioso con capacidad de abstracción. Recuerdo que de pequeño me fascinaba cazarlas en el camino que separaba la escuela de mi casa. Era un camino largo, de unos veinte minutos que se eternizaba cuando la cacería o nuestras curiosidades podían más que el orden establecido. Teníamos que atravesar campos, huertos y la vía del tren con cierta cautela. Cuando llovía podíamos ver las ranitas de San Antón correr de charco en charco. Y cientos de caracolillos que atravesaban pausados los caminos. A veces recogíamos a los más grandes y los alimentábamos con hojas de lechuga en cajas de zapatos. Ahora ya no existen esos caminos, ni esos huertos, ni esas ranitas ni esos caracoles. Hicieron un enorme centro comercial y plantaron el campo de fútbol de un equipo nacional. Increíble como cambia todo de una generación a otra… Por eso, cuando llegué aquí e hice mi casa intenté dejar tal cual el bosque original que había aquí plantado. Y sólo había un árbol que la arquitectura no podía respetar a pesar de que hice la casa de tal forma que no dañara a ninguno de ellos. Por eso gasté un dineral en rescatar ese árbol de la roca para plantarlo al otro lado del jardín. Todo fue inútil. Es el árbol que ahora yace muerto como símbolo de que nada es perpetuo. Pero me entusiasma ver como mira de frente a la higuera y a los otros dos árboles. Vida, muerte y resurrección. El milagro sigue…
Apuntes sobre la Pedocracia
Cuando se ningunea a los tribunales que están al servicio de las fuerzas públicas, cuando los políticos crean privilegios para ellos mismos que niegan a la ciudadanía. Cuando en nuestros pueblos vemos como los de siempre alcanzar el poder para enchufar a primos y hermanos. Cuando los políticos tienen como objetivo primordial proteger a su propia casta, a los suyos, e inventan organismos, instituciones y demás parabienes para unos y otros. Cuando las leyes son creadas para proyectar sus extravagancias y desvaríos y no para ordenar el progreso de la sociedad en su conjunto. Cuando crean sistemas ideológicos donde refugian sus frustraciones y desmanes, desdeñando cualquier posibilidad de libre albedrio. Cuando la libertad, la fraternidad y la igualdad son desprotegidas y pisoteadas en nombre de cualquier bandera o nación. Cuando el tirano de turno se defiende de los suyos ordenando con desprecio a las fuerzas del orden público. Cuando la educación y la sanidad, conquistas sagradas de nuestra historia son tratadas como prostitutas vendidas al mejor postor. Cuando todo huele en exceso en las arcas del poder y los templos del saber son mancillados con insultos y risas. Cuando el circo sigue gobernando nuestras vidas y el pan escasea. Cuando las cloacas de estados y gobiernos empiezan a pudrirse y el tufo ya se muestra insoportable y hemos convertido la democracia en pedocracia y el mal olor se expande por todos los vértices de la vida… Cuando eso ocurre y el gran pedo social estalla, no queda otro remedio que limpiarnos el culo por haberla cagado.
El problema de la perspectiva
Echando el polvo de nuestra vida
Estamos desconectados de nosotros mismos. Nuestras antenas están plagadas de polvo, de suciedad. Y nos quejamos cuando la vida nos va mal, cuando la tormentosa carga de las desgracias penetra en nuestra existencia. Y es porque estamos sucios. Porque tenemos la mente llena de polvo, de suciedad. Y nuestras emociones, y en general, vibramos a una densidad espesa, cargada, oscura.
Somos seres multidimensionales, atrapados en esta caja que llamamos cuerpo. Pero también somos seres perdidos porque nos identificamos con esta caja de zapatos. Pensamos que somos ese cartón arrugado, ese trozo de papel, olvidando todo lo demás. Y como pensamos que somos eso, tratamos a la caja dándole patadas, ensuciándola, maltratándola constantemente.
¿Y cómo conectar con nosotros mismos? Primero, quitando esa visión errónea de nosotros. Olvidando que somos una caja de cartón. Expulsando todo aquello que nos sobra y nos limita. Echando el sucio polvo de nuestras antenas, de nuestros radares, de nuestra visión humana. Debemos sacudirnos con fuerza para echar el polvo de nuestras vidas.
Debemos comenzar a limpiarnos por dentro para poder empezar a escucharnos, a saber cual es nuestro propósito en la vida, nuestra tarea para esta oportunidad existencial. Debemos empezar a caminar en nuestra senda, en nuestro camino. O ser lo suficientemente poderosos para navegar, para volar por encima de todas ellas y esculpir nuestra vida desde el más amplio de los horizontes. Pero para eso hay que estar limpios y ligeros, muy ligeros de equipaje… Empecemos por lo tanto echando el polvo de nuestra vida.
Ese jodido sapiens
Me fui de Cataluña cansado y aburrido de escuchar el mismo discurso político-patriótico-nacionalista de más patria, más nación, más territorio. En la calle jugábamos al futbol y a las canicas en catalán y en castellano, y nadie tenía ningún problema, excepto esos que «inventan conflictos y falsean la realidad».
Me sentía enclaustrado en una edad media ideológica, encasillada en los avatares de las fronteras, de las leyendas míticas de los héroes de la patria, de los abanderados y constructores de naciones oprimidas por el enemigo.
O peor aún, sentirte preso en una jaula donde debes defender la suela de tus zapatos, que es tu territorio, y pedir al orbe universal –la jaula- que reconozca esa suela como un hecho diferencial, independiente, con carácter e identidad.
Algo absurdo y vomitivo en pleno siglo XXI, un siglo que será el comienzo de un mundo sin fronteras, un mundo que cabalgará por la Era de Acuario, la Era del Conocimiento, del Saber… Y el saber estipula que la tierra en su conjunto no conoce de fronteras, excepto las inventadas por el estúpido humano en su medieval historia.
Fronteras ideológicas, políticas, culturales, económicas, raciales, sociales… En vez de ver al otro como un ser humano, lo vemos como un negro, como un catalanoparlante, como uno de derechas o de izquierdas, como un gitano o judío… En este mundo de totalitarismos y xenofobias ideológicas, no somos capaces de ver al otro como lo que realmente es, como un jodido ser humano.
La sociedad no debe seguir caminando por la oscura senda del separatismo, sino por la clara luz de la interdependencia. Todos dependemos de todos, todos necesitamos de todos. El autogobierno debe ser legitimado por la razón, obtenido no por la lucha contra el otro, sino por el reconocimiento maduro del otro. Por la fraternal, libre e igualitaria aceptación del otro. No quemando banderas a cual trogloditas, sino aceptando la historia y la identidad de todas ellas. No queremos países independientes, queremos países interdependientes, y si apuramos hasta el máximo, no hablemos de países, hablemos, por favor, de personas, de ciudadanos. No queremos un mundo excluyente, sino un mundo que acepta su complejidad asumiendo sus diferencias y respetándolas.
El árbol de la vida
Mi querida T.,
Gracias por tus siempre sentidas palabras… He copiado tus dos hermosos versos y los he pegado en el Twitter, al cual me estoy aficionando… Así que agradezco la inspiración de los mismos, que como amante de la buena poesía y del buen escribir, adoro con cierto grado de locura…
Gracias también por el consuelo… Estoy bien, de verdad, pero a veces, cuando la luz del día nos deja y llega la noche, cierta nostalgia y melancolía se apoderan de mi alma… Y entonces encuentro refugio en las letras, en los escritos, en la belleza del encuentro con lo esencial… Es poderosa la enseñanza y ando aceptando todo aquello que el Destino antoja como necesario para seguir inscribiendo en nuestras páginas vitales la experiencia que nos ha de conducir hacia la virtud y el talento, hacia la generosidad y el desapego.
Sigo aprendiendo del árbol de la vida y del conocimiento, ambos presentes en el Edén de nuestras vidas. Y también en la película que vi ayer de mi querido Malik. Al principio puede parecer una película aburrida, pesada. Como si llegaras a casa y siempre vieras la misma imagen: tu pareja sentada en el sillón, sin hacer nada, sin provocar nada. Pero luego, cuando estás a solas y recuerdas la película, entiendes cuan hondo ha calado su mensaje. Al igual que cuando esa persona que siempre estaba ahí, en el sillón, acompañando nuestras vidas, de repente desaparece, y entiendes cuan importante era su presencia, sus silencios, sus miradas. Son cosas que aprecias con la pérdida, con el tiempo, con el silencio, con la soledad, con la reflexión, con el sentir. Como la película de Malik que nos transporta al mundo de la familia, pero sobre todo, al mundo de la existencia. Así es la vida, y así debemos contemplarla. Con aceptación, con amor y con respeto. Recogiendo una y otra vez los frutos del árbol del conocimiento y de la vida…
Gracias de nuevo y un fuerte abrazo sentido…
En la última orilla
Mañana tenía una importante reunión en Barcelona. Y hoy un importante encuentro en Madrid. Pero hace dos días, cuando se presentó la oportunidad del mismo, de repente sentí como si la tierra se abriera debajo de mis pies y cayera como un jinete sin montura en ese abismo tenebroso de la incertidumbre. Por suerte las lágrimas inundaron los abismos y salí a flote. Nunca pensé que de tanto llorar se pudiera uno salvar del dolor. Me di cuenta de que la cobardía y el terror al rechazo aún vagan como fantasmas horrendos dentro de mí. Supongo que todo es muy reciente y me aferro al pasado con nostalgia y dolor a pesar de que intento sobrevivir a base de optimismo y distracción.
Y me enfrento a él encerrado en mi morada, aislado del mundo y sin ganas de explorar ningún nuevo horizonte. Los puentes se rompen uno a uno y cada vez resulta más difícil volver hacia atrás. No porque no lo desee, sino porque todo puente requiere de al menos dos pilares. Y si uno de ellos no desea sostener el antakarana vital, el otro poco o nada puede hacer para que los peregrinos del destino desembarquen en la otra orilla.
Y cada vez que llega la noche, alejado de la suave brisa del día, me atormentan esos fantasmas, esos recuerdos inevitables. Había un corazón verde que nos vigilaba todas las noches, un corazón mágico que la protegía. Me alegra saber que sigue con ella, resguardándola de los peligros de nuestra mirada enfrentada al abismo. Será un buen amuleto, será un símbolo inequívoco de que la esperanza siempre seguirá viva.
Hace dos noches le escribía llorando: “lo siento, no soy un cazador”… Nadie me enseñó a cazar, a luchar, a conquistar. Y por eso, por ser presa, aunque no fácil, jamás podré atravesar a la otra orilla en busca de esos abrazos perdidos. Sólo puedo esperar, aún a riesgo de perderlo todo, sentado, junto al barquero que nos ha de llevar a la otra orilla. Porque me siento agotado, cansado, sin fuerzas. Sólo con ganas de amar, pero sobre todo, de ser amado.
Colgado en la nevera
Hoy he probado mi primera ciruela. El amigo F. me las ha traído recién cogidas y estaban deliciosas. Milagroso verme comer fruta. Pero esta parecía traída del mismísimo paraíso. Y habían muchas más… Hoy ha sido un día de recogida de frutos, de cosecha de palabras hermosas y profundas, sentidas. El cariño se muestra y manifiesta de tantas maneras que resulta difícil ordenarlo por momentos y promesas. Justamente en este peculiar caminar en silencio, con cierta y prudente ilusión, sin alejarnos del camino trazado para no desviar la atención en los excesos, en las imprudencias, en lo improvisado.
Era un día para caminar sobre el aire, como decía la canción, para mirar sin protección, para abrazar con cuidado merecido aquellas cosas que amamos. Y siempre esos pequeños gestos, como la carta de L. diciéndome que me tiene colgado en su nevera… “y te puedo asegurar, que sólo se ponen las cosas absolutamente importantes”, me decía rotunda. Realmente ha conseguido emocionarme. Quizás porque nunca nadie me había colgado en su nevera, clavando mi escrito junto a los dibujos de sus hijos. Me ha hecho ilusión y me ha creado una sonrisa agradable que aún me dura. Siempre es bonito recibir halagos, especialmente si nacen del corazón, de forma sentida, humilde y sincera. Como ese abrazo que recibía hoy desde esa habitación con adornos de color dorado. “Ven”, me decía… Y sentía ese gusanillo interior que clama la aventura, el dejarlo todo y lanzarme al vacío abismal de lo desconocido. “Ven”… Como si fuera un mantra que salía de la dulce y sabrosa ciruela, de esa nevera cargada de cosas importantes, de esa habitación con adornos dorados… Pero luego venía la otra voz, la que sonaba en la banda sonora de hoy, esa que surgió tras una noche, de nuevo, complicada en los planos emocionales… y decía eso de: “no te alejes del camino”… Así que aquí estoy, de nuevo, enfrentándome a la noche oscura, a la espera de que mañana, cuando me levante, un nuevo día milagroso llene cada rincón y cada instante. Gracias a L. por la inspiración y gracias a la vida, que nos da tanto…
(Foto: mi templo, mi palacio, mi nuevo lugar de trabajo e inspiración…)
Camina en silencio
Supresión de Diputaciones y Senado
La propuesta es clara y simple: reducción del Estado a partir del exceso de cargos públicos y políticos. Reducción, por tanto, de organismos que duplican competencias, como por el ejemplo las Diputaciones y el Senado.
¿Por qué? Porque estamos en crisis y hay que recortar. ¿Dónde? ¿En educación y sanidad? No, en cargos públicos y políticos, en embajadas, en diputaciones, en senados, en estructuras políticas, en ese exceso de instituciones que durante años de bonanza hemos creado y mantenido y que ahora resultan ser innecesarias.
La casta política se está convirtiendo en un estamento social con un exceso de privilegios insostenibles. Esos excesos los pagamos todos con nuestros impuestos. Es hora de recortar esos privilegios y es hora de que los políticos se conviertan en servidores de lo público. Y si no, si desean seguir en sus posturas absolutistas, pues habrá que montarles otra revolución francesa, como se les hizo a los absolutistas del antiguo régimen.
Anonymous y los animales
Ama lo que siempre existe
Treinta grados en mi casa y treinta y seis grados ahí fuera. Acabo de llegar de comer en casa de mi tía unos deliciosos macarrones aprovechando que otra tía acaba de llegar de Barcelona a pasar unos días en este mágico lugar. Hice antes un viajecito de tres minutos al mundo exterior para visitar a mi prima A., la cual ha abierto un bazar en el pueblo. He comprado un bonito cubo de fregar de color azul, un recogedor de color azul, algunos víveres como pasta y cereales para apoyar la causa y que se sienta acompañada en los primeros pasos… Quería ayudar con lo que he podido y ambos hemos quedado felices.
Por la mañana recibía la llamada de L. Íbamos juntos a la escuela cuando debíamos tener diez años. Desde entonces no hablaba con ella, pero las tecnologías y las redes sociales hacen que todo parezca mágico. Quería comprar el librito “Ama hasta que te duela” y se sorprendió cuando fui yo el que le atendió directamente al otro lado de la línea. Le explicaba que la crisis hizo que nos quedáramos sin secretaria, sin maquetadores, sin ilustradores… Así que ahora era yo el que atendía llamadas, facturas, barría la oficina, enviaba los libros por Correo, maquetaba, ilustraba y hasta me quedaba tiempo para escribir algún libro y mantener al día la web… Toda una cura de humildad para apreciar en tiempos de crisis las cosas buenas de la vida y el esfuerzo del trabajo. Pero feliz, ahora feliz porque el aprendizaje no tiene desperdicio. Así que cuando la lección esté aprendida, podré valorar mucho mejor todo cuanto tengo. Le explicaba todo esto con la naturalidad de siempre, como si aún estuviéramos riendo en el colegio de nuestras travesuras, como si hubiera sido ayer la última vez que quedamos para jugar. Estas experiencias me parecen increíbles. Gracias L. por trasladarme de golpe al patio del colegio… ufffff…
Me alegra mucho saber que el librito recién editado me esté dando tan hermosas sorpresas. De repente es como si todo el mundo recordara la urgencia del vivir y del amar y comprendiera la importancia de los pequeños gestos. Estoy disfrutando mucho con las cartas que me están llegando, con los SMS, con las llamadas, con los mails… En fin… me alegra que el librito os esté gustando. El último mensaje lo comparto porque me ha hecho especial ilusión por venir de una persona que marcó mi vida de forma significativa hace más de catorce años: “Me llegó el libro ayer y no he podido parar de leer. Gracias por esta obra de Amor, por enamorarte, por querernos, por amarnos, por Gema, por Juan Salvador Gaviota… Gracias a Dios por Crearte”…
Bueno, como un amigo muy querido dice que tengo que venderme, pues ahí dejo pequeños detalles y gustaciones para abrir el apetito. Gracias L. por tu llamada, gracias P. por tus palabras, gracias M. por tus ánimos recién llegada de Europa, gracias J. por tu carta que acabo de recibir, gracias S. porque estás ahí a todas horas dándome ánimos y apoyo, por tus mensajes diarios de buenos días y buenas noches y por tus palabras-caricia. Gracias a todos por vuestro amor incondicional que me llega cada vez de forma más hermosa e increíble. Os abrazo, sentidamente, a todos…
Ayer, una amiga del alma, en una conferencia que dio en Córdoba dijo una frase que me impactó: ama lo que siempre existe… Me recordó una frase que me repetían mucho cuando estaba en política: «para estar vivo en política tienes que estar ahí»… Conjugo ambas experiencias y llego a la conclusión de que se puede amar con mayor intensidad a los que están ahí, todos los días, apoyándote, pero también se puede amar a los que alguna vez estuvieron…
El milenarismo va a llegar
Hace unos meses editamos un libro de Fernando Arrabal en nuestra editorial. Famosa fue esa frase suya que decía eso de “el milenarismo va a llegar”… Sin duda, no se equivocó en su augurio. Llegó hace tiempo, antes de que las profecías sobre el fin del mundo se pusieran tan de moda. De hecho, creo que nunca nos abandonó, que siempre hubo ese miedo injertado en la humanidad sobre un posible y probable fin del mundo. Quizás porque en la antigüedad ya vivimos alguno y eso quedó grabado en nuestra psique colectiva. Recuérdense los mitos y leyendas en torno al diluvio universal, la Atlántida sumergida, Lemuria…
No hay más que repasar los textos antiguos, las crónicas clásicas, incluso los religiosos o filosóficos de todas las culturas para comprobar que el Apocalipsis siempre ha estado presente en nuestras vidas. Desde la antropología los llamamos “movimientos milenaristas” y particularmente siempre he sentido una gran curiosidad por los mismos.
Recuerdo que cuando vivía en Barcelona, frecuentaba en plena adolescencia el Centro de Estudios de Ciencias Universales que regentaba el ya fallecido Josep Fabregat. Allí, a través de él, podíamos escuchar las revelaciones de Tefilo, un ser extraterrestre oriundo de Orión. Para un adolescente como yo con ganas de descubrir cualquier cosa que tuviera que ver con lo mistérico, todo aquello me parecía increíble. Siempre sentí mucha curiosidad por el fenómeno que fue llamado de los “contactados” y que ahora se prefiere llamar de los “canalizados” o “canalizadores” y que en la antigüedad eran llamados “profetas” o “mensajeros”. Personas que supuestamente contactan con otros planos de la realidad o con sus moradores para ofrecernos un mensaje de paz, de esperanza o alivio. Es un hecho histórico que se ha repetido en la historia humana. Sin querer juzgarlo, y siempre con la curiosidad a flor de piel, me interrogo sobre sus causas. Especialmente porque para el noventa por ciento de la humanidad no deja de ser una especie de esquizofrenia o locura y para el resto quizás quepa la posibilidad de que sea algo real, aunque la realidad esté matizada por diferentes interpretaciones.
Sea como sea, hoy igual que ayer, los mensajes sobre el fin del mundo están de nuevo aquí en ese miedo psíquico común y los movimientos milenaristas están haciendo su agosto con el 2012. ¿Qué ocurrirá entonces en esa fecha? Lo mismo que en 1987 y en 1999 y en el año 999 de nuestra era. Es decir, absolutamente nada. Al menos nada en las orbes visibles ya que el tiempo que nosotros contamos es puramente humano, y las orbes cósmicas no se rigen por nuestro calendario gregoriano, sino que deben responder a otro tipo de tiempos… En todo caso, en los planos invisibles habrá que ver que se está tejiendo… Y estoy convencido de que la humanidad, una vez traspasado el umbral del 2012, inventará otra nueva fecha para mantener el miedo en nuestros cuerpos y olvidar que la vida no está en el futuro sino en nuestro querido y amado eterno Ahora… El milenarismo va a llegar, una y otra vez, como siempre, en nuestras mentes… Pero no tengamos miedo, abracemos a la vida una y otra vez… y a su Destino…
La dama del lago azul
La dama estaba sentada en un jardín encantado, más allá de las tierras del norte… Tuvo la valentía de escribir estas letras que ahora acompaño, y tuvo la valentía de compartirlas… Así que con su permiso, y para que no caigan en el olvido, tomo la iniciativa de volcarlas al infinito… Es hermoso compartir la belleza compulsiva de un momento realmente emotivo…
El avatar se despierta en el ahora, el presente… lleva guardando su espada en silencio, es su secreto de hace vidas… Es para defender a los seres de luz…
La dama del lago resurge bajo su disfraz siendo realmente Alexandra, cuyo color de siempre es el azul como sus ojos… Siempre viste de azul, así realza los portales de su alma para que quien la mire, pueda navegar por ella.
La sincronicidad unirá a los dos después de tanto tiempo ansiando ese encuentro mágico. Lugar del encuentro…La Montañade los Ángeles. Otro no sería adecuado para ese gran momento de magia cósmica.
Como mariposa azul lleva un tiempo visitando el lugar para rozar cariñosamente con sus alas el aura del avatar y dejarse notar sutilmente… Así, preparando el terreno para ese momento que pronto será señalado en el calendario para nunca ser olvidado.
El vuelo se tomará para alcanzar las más elevadas aspiraciones jamás imaginadas y estando ya libre la autopista de amor, el jumbo ya podrá tomar tierra para no despegarse nunca jamás de su dama del lago azul… El amor ha dejado de doler… Y sólo puede vivirse con el más increíble deleite que provoca lágrimas de placer, gozo, felicidad, y AMOR… infinito. Dos almas gemelas en sincronía… en armonía, encantados.
Texto inspirado de este otro, un original canalizado para seguir inspirando a Alexandra…
Y todo un avatar se despierta en el ahora…. y una espada es defendida en silencio y socorre en la luz que la contiene… Y un santo grial lleva por estandarte en su empuñadura… la dama del lago vuelve a resurgir… Alexandra en la azul llamarada se hace presente… En la santidad del santo ermitaño… el amor no duele… El amor contiene mariposas azules en el aire… silencios eternos en la Montaña…Caminos que ahora son reales porque dejaron de ser una utopía… La sincronicidad es el milagro de lo que se siente imposible… El amor dejó de doler al ser uno mismo en todos y todos en uno mismo y así nacen los hijos de Alexndra, la dama del lago, que abraza el santo grial en su propia alma… Y aquel que la vea la verá como una mariposa azul volando libre con el viento… Y su soledad será calmada porque verá a su gemela alma…
El lazo que nos une
Todos los días son milagrosos… todos los días ocurren pequeñas cosas que hacen única la existencia… Ayer, mientras daba de comer a las hormigas que se han instalado en mi cocina y observaba su comportamiento a la hora de organizarse de forma asombrosa para rescatar ese trozo de magdalena gigante que de repente había caído como maná del cielo, pensaba en como la naturaleza se organiza a todos los niveles de forma asombrosa, increíble. Cualquiera que me viera tumbado en el suelo, viendo a cientos de hormigas correr de un lado para otro de forma organizada, pensaría que estoy como una cabra con cencerro incluido… Como últimamente me tomo muy en serio eso de la práctica de la ahimsa, iba recogiendo las hormiguitas y dejándolas en algún lugar del jardín con la esperanza de que abandonaran la cocina, a pesar del buen servicio de limpieza que me hacen al recoger todo tipo de migas (principalmente migas de galletas y magdalenas, que es en lo que se basa mi dieta principalmente)… Pues lo milagroso resultaba de la observación hacia esa unidad en la que vivían, todos a una, como un conglomerado armónico y para nada fragmentado que en unidad se disponían a arrancar hasta el último trozo de maná-magdalena.
Y en esa unidad estaba pensando cuando de repente esta mañana sonó el teléfono. Era una mujer que deseaba comprar un libro… Me dijo su nombre y el corazón me dio un vuelco. No dije nada hasta que no me dio el nombre del libro que deseaba comprar a lo que yo contesté, para su sorpresa y arriesgándome a equivocarme: “el libro de tu amigo Javier León”… A pesar de que habían pasado más de veinte años, pude reconocerla. La última vez que nos vimos le prometí que siempre le escribiría una carta, al menos una carta al año. Y eso hice durante casi veinte años por Navidad, hasta que en 2008, mientras vivía en Alemania y escribía la última tradicional postal de Navidad a los viejos amigos, sin saber porqué, las cogí todas y las lancé al fuego de la chimenea sin volver a recuperar esa hermosa tradición. Y cuando hoy M. me lo ha recordado diciendo que todos los años esperaba con alegría esa carta, esa postal, me he emocionado, y he visto que la unidad no se ha perdido. Pueden pasar años, eternidades, pero hay algo que nos une, un lazo misterioso que nunca muere y que, como ocurre en el increíble mundo de las hormigas, nos mantiene cohesionados y vivos. Quizás este año vuelva a retomar mi promesa, y siga alimentando el lazo místico del amor humano. Gracias M. por tu llamada… Nunca imaginamos hasta donde puede llegar la verdadera amistad…
¿Qué ves cuando no ves?
Carta recibida de una buena amiga que me ve con buenos ojos. Con su permiso, me ha gustado tanto que me permito compartirla. Gracias de corazón por estas dulces palabras que resucitan a un muerto… Así da gusto seguir apostando por la esperanza… y por el amor… Da gusto saber que hay ángeles capaces de escribir cosas tan hermosas hacia otro ser humano… ángeles sintientes capaces de ver lo bello de entre el alboroto de este mundo… Qué bello sería el mundo si fuéramos capaces de ver en el otro su parte más profunda y hermosa… Gracias de corazón…
……veo un hombre sensible, tierno, romántico, fiel, reflexivo, frustrado en este mundo donde no se siente comprendido ni de niño ni de mayor…y que siente que no encaja en este mundo…sueña con otra casa, otro mundo, otras personas como él….anhela el amor profundo y la entrega incondicional y la grata felicidad de estar «en casa» con los suyos….veo un hombre soñador, creativo, juguetón y complaciente cuando se siente a gusto y correspondido….siento un hombre cariñoso, mimoso, y entregado en el amor verdadero cuando su corazón late en armonía con su compañera del camino…..un hombre dispuesto a arriesgarse en todo por conseguir lo que su alma anhela y reclama…..un hombre capaz de remangarse para trepar al árbol más alto y coger la manzana más apetitosa para su amada caprichosa…..veo un hombre que disfrutaría saltando la valla más alta para entrar dentro de un jardín de rosas silvestres y coger la más bella y entregársela a su dama con las manos ensangrentadas por las zarzas que decoran el camino del rosal.
Carta a un católico de un hijo de las luces
Perdona que no te haya contestado antes pero septiembre ha sido de vértigo, así que aprovecho ahora que me has llamado para puntualizar lo que ya te he adelantado por teléfono.
La masonería es una escuela iniciática en la que, a medida que vas avanzando en ella te das cuenta de todo su origen cristiano y su conexión inevitable con la Iglesia Católica. Muchos masones y católicos contaminan este hecho con falacias y propaganda insulsa, pero lo cierto es que masonería y catolicismo están más conectados de lo que muchos creen.
Los masones antiguos construían templos cristianos y católicos, los modernos, templos interiores, pero su esencia es cristiana y católica y eso se ve claramente en sus ritos y costumbres, en sus signos y símbolos.
Las contradicciones de las que hablas nacen de la ignorancia pura y dura, que es el mayor de los pecados humanos. Por eso los masones reclaman luz, más luz, siendo ellos mismos muchas veces cegados por la misma. En mi libro (yo he venido a hablar de mi libro) Antiguos manuscritos hago una crítica feroz a esa ignorancia de los propios masones y católicos…
Lo importante, y tú lo has expresado muy bien es que nos reconozcan por nuestras obras, y no por nuestras afiliaciones. Lo importante es que el resto de la comunidad diga de ti lo que eres por ser buen hombre, buen padre, buen amigo. Todo lo demás solo son sistemas que pretenden mejorarnos como seres humanos, ya sea desde la compasión cristiana, la fe y la esperanza judía, desde la luz cabal de los sistemas iniciáticos, la práctica de la voluntad búdica, la mística musulmana, la devoción hinduista o… Todo esto solo son manifestaciones de un mismo espíritu que supera el entendimiento racional. Son productos culturales que se adaptan a cada pueblo y tiempo para expresar una única verdad. Todos los místicos de corazón lo saben y llegan a esta misma conclusión. Todo es Uno, y solo el hombre es capaz, con su mente dual y circunstancial, separar la Unidad.
Lo importante, como digo, es ser buena persona, y hacer de este mundo bueno, un mundo mejor… Al menos luchar todos los días para dejarlo mejor de como lo encontramos… Ese es nuestro reto como personas, como sociedad y como generación… Pulir nuestra piedra humana para construir un edificio social excelente… Como esos templos antiguos que se alzaron para conmover al espíritu y traerlo a la luz… ¡¡¡luz, más luz!!!
un abrazo sentido y fraternal…


























