
La luz pervierte la realidad. Pensamos que lo que vemos es cierto y quizás lo único que vemos, observamos y percibimos es tan sólo una perversión de la “realidad”, de lo que realmente es, una gran mentira natural. Ya lo explicaba de forma magnifica Platón con su alegoría de la caverna. Vivimos en un mundo de sombras… Pero, ¿qué es real? Ocurre lo mismo en las relaciones humanas. Hablamos, compartimos, exageramos y mentimos. De forma consciente o inconciente damos datos incorrectos, información desvirtuada, decimos cosas que no existen y cambiamos la realidad a nuestro antojo o simplemente, adaptamos el discurso al interlocutor que tenemos en frente. En el mundo “real”, -ya ni siquiera hablemos del virtual donde detrás de un nick cambiamos todo lo cambiable-, sostenemos un discurso falso, mentiroso y obscenamente farsante. ¿Somos falsos o simplemente imitamos a la naturaleza pervirtiendo la razón de las cosas? ¿Es necesario mentir para sobrevivir en el mundo real? ¿Es una defensa para adaptarnos al medio, al trabajo, a las relaciones, a las dificultades diarias? ¿O es un síntoma de debilidad, de inseguridad, de anemia espiritual?
Para algunos sí… la mentira es necesaria, imprescindible, ineludible, vital… Hay mucha gente que desea, necesita vivir en la falsa, en las tinieblas platónicas…
Pero hay otra que se esfuerza, o al menos quiero pensar en eso, para vivir en un mundo donde la luz rescata al mundo de las sombras. Gente que se esfuerza, sin pretender ningún tipo de perfección, en tener como bandera la honestidad, la sinceridad, el pudor y la modestia de vivir limpios de corazón. Eso no significa ser puros, ser perfectos, ser semidioses de ningún Olimpo imaginado. Sólo significa, y quiero creerlo así, que hay personas que se esfuerzan por practicar la virtud y huir de los vicios, que pretenden crear-creer en un mundo mejor, cada día mejor… Hacer de hombres buenos, hombres mejores, no sólo es una opción de vida de muchos constructores de la honradez, sino, además, un propósito de vida, una actitud ante la vida, una visión a la hora de compartir experiencias y vivencias con el resto del mundo.