El inesperado vuelo


Hacía un día precioso de primavera. Los grandes bloques no dejaban respirar los pocos trozos de cielo que brotaban más allá de nuestras miradas. Sin embargo, el niño, en un tranquilo paseo hacia el Retiro, pudo contemplar, casi milagrosamente, la formación de cientos de gaviotas que migraban hacia el norte. Sus movimientos circulares, quizás mirando desde su altura la pequeñez de nuestras vidas, creaban esculturas que el niño imaginaba como peces saltando de un lado a otro de un ficticio arroyo. Me pareció extraño el obligarme a mirar hacia arriba, muy hacia arriba, sorteando los obstáculos de la calle, los ruidos, las sombras de los grandes bloques de macizo gris, para tener que contemplar un trozo de cielo azul, un poquito de luz luminosa. Antes era algo normal. Sólo tenía que mirar por alguna de las grandes ventanas que cubren con cierto decoro y amplitud los valles y paisajes. El niño también se quejaba del asfalto y recordaba con cierta melancolía bosques y ríos lejanos. El alma se seca ante tanto pavimento, empedrado, alquitrán y enlosado. Y esa sequedad puede resultar peligrosa, porque nos aleja de la vida, del sentido y la comunión a la hora de abrazar a un hermano árbol, al viento o a la plenitud de un paisaje. Quizás en mi próximo viaje traiga un poco de tierra y siembre algo en ella. Así, creeré en la ficción de que la esperanza también puede hallarse en una maceta.

Ars Sacra


Ayer fuimos a la presentación de un libro de poesía mística, Ars Sacra, escrito por un amigo que vive a caballo entre la ascensión del espíritu y sus clases de estética y teoría del arte en la universidad. La presentación fue en el Ateneo de Madrid, en un ambiente que venía acompañado con música de piano y versos de hace tiempo.

Puede parecer extraño, y de hecho ocurrió eso de la extrañeza, hablar de mística entremezclada con la cultura poética en un ambiente occidental de nuestro tiempo. Extraño e incluso, para algunos, insultante, quizás por eso de que la verdadera mística, como el verdadero amor, es íntima, y nace desde las sombras y aledaños de lugares misteriosos y sensibles, pero absolutamente intrínsecos.

Pero defiendo la apuesta valiente de poner sobre la mesa, y de paso, hablar sin tapujos, sobre algo que no está de moda y que, en una sociedad consumista y materialista, parece no tener huecos ni atisbos de futuro.

El homo común, ese que habita los hipermercados y duerme en la televisión, como lo define el autor, quizás se sienta atacado con tan insultante poesía metafísica. El homo erectus ni siquiera, más allá de sus erecciones nocturnas, podrá asimilar ni una sola palabra de estas rimas humanas y divinas, de sus esencias nacidas del romancero espiritual que requiere no ya sensibilidad, sino de grandes ayunos trascendentes para poder encontrar algún tipo de significado oculto en sus palabras.

Esta ofrenda lírica, imitando los versos de Rabrindanath Tagore, de un Schiller, Goethe o Hölderlin, son sin duda un acto rebelde, una acción que desea provocar, remover y retorcer al homo tontus, al homo trepitus, al homo crápula… Su éxito, es decir, el éxito de cualquier rebelde, está garantizado porque las mazmorras de la estupidez siempre vencerán… Por eso estará condenado a seguir rebelándose… y ahí radica el éxito de la empresa… La estupidez y el tedio siempre vencerán en una revolución imposible… Seguiremos viendo la tele, seguiremos repasando los días contando las cuestiones vanas de cada momento… pero sobre todo, seguiremos de espaldas al infinito, al universo entero, porque Dios abandonó al hombre, y el hombre, a su imagen y semejanza, abandonó a Dios… Así que agradezco el Ars Sacra, el Arte Sagrado, que consiste, ni más ni menos, en recordar el origen de todo, pero sobre todo, el origen de nosotros mismos… Como dice el autor en uno de sus versos: “te amo pese a todo, pese a mí mismo, y tú lo sabes, aunque permaneces callado, aguardándome”…

Proactividad


La tecnología a veces nos traiciona, a veces crea revoluciones como las que estamos viviendo en el mundo árabe, o al menos en parte del mismo. Estos días he tenido problemas con el servidor que al parecer ya se han resuelto. Y mientras eso ocurría la vida ha transcurrido de forma más o menos normal. Comida grata y amable con J., el cual me dio sabios consejos sobre la venta proactiva, versus la pasiva. Nunca se me había ocurrido, o al menos, nunca lo había visto tan claro tras su exposición. Y es que para vender hay que ser vendedor, y cuando uno monta un negocio, tiene que pensar que vivirá precisamente de eso, de la venta. Cuando el negocio es una editorial y uno lo único que desea es editar libros olvidando expresamente la importancia de vender, las cosas no acaban de ir bien. Pero las evidencias son claras y hay que saberlas manejar. Así que intentaré ser un poco más proactivo y buscar fórmulas para vender más y mejor. Dicho así, es evidente que la proactividad debe funcionar en todas las relaciones humanas, ya sean relaciones basadas en el interés, en la amistad o en el amor. No se puede esperar pasivamente a que el otro haga algo sin que nosotros movamos un dedo. Si hay problemas debemos ser proactivos, pero si no los hay, también, porque toda relación se alimenta de pequeños gestos que siempre deben terminar en la generosa expresión del compartir. Como muy sabiamente decía la Bruja Avería (y no se ría): «solo no puedes, con amigos, sí»… Pues eso…

Epistolario, 2004-2006


Acabo de terminar la tercera revisión del libro de epístolas que estamos preparando para editar este año. Esta vez he tardado más de un mes hasta completar una a una las más de cuatrocientas páginas, en el formato reducido, de tan sólo dos años epistolares con MC. Un trabajo arduo y pesado que esperamos de buenos resultados. Quedan muchos años por revisar, pero ese trabajo ingente quedará para otro tiempo. Ahora baste este aperitivo con la ilusión de que vea pronto la luz y sea un éxito editorial. Sin duda, el libro, por sus rarezas e intimidades puede crear cierta expectación, a pesar de que he intentando pulir hasta el máximo todo aquello que pudiera tocar lo delicado o sensible, omitiendo pasajes extremos o de cierta dureza. Ahora me iré a dormir algo tranquilo, a la espera de ver qué ocurre en el otro lado…

Agni Yoga


El Yoga – puente supremo hacia el logro cósmico – ha existido en todas las épocas. Toda Enseñanza abarca su propio Yoga, aplicable al paso de la evolución. Los Yogas no se contradicenentre sí. Como ramas de un árbol, esparcen su sombra y refrescan al viajero exhausto por el calor.Recobradas sus fuerzas, el viajero continúa su camino. No toma nada que no le pertenezca, ni se desvía de su esfuerzo. Adopta la benevolencia manifestada del espacio. Libera las fuerzas predestinadas. Domina sus pertenencias simples.No rechacemos las fuerzas del Yoga, carguémoslas a cambio, como luz hacia el ocaso de la labor sin realizar.Por el futuro, nos levantamos de nuestro sueño Por el futuro, renovamos nuestras vestimentas.Por el futuro, nos alentamos. Por el futuro, nos esforzamos por nuestros pensamientos. Por el futuro, cobramos fuerzas.En primer lugar, aplicaremos los consejos de la vida. Luego pronunciaremos el nombre del Yoga en el tiempo que se acerca. Oiremos los pasos en progreso del elemento del fuego, pero ya estaremos preparados para dominar las ondulaciones de la flama.Por lo tanto, aclamemos el yoga del pasado: el Raja Yoga. Y afirmaremos el del futuro: el Agni Yoga.

“Agni Yoga”, Prefacio. 1929.

Discernir


Estimada A.,

Antes de ponerme a preparar las clases en la universidad, no quería pasar sin seguir con la promesa de continuar un poco más. Como te decía ayer, es tan profundo tu mensaje, que necesitaría años para poder averiguar sobre sus interrogantes. ¿Y sabes por qué creo que pasa todo esto? Creo que nuestra timidez, porque me consta que tú también eres tímida, como yo, hace o hizo que empleáramos mucho tiempo en bucear en los misterios y caminos de lo interior, de la introspección. Al no poseer una buena relación con el paisaje externo, con el mundo que nos rodeaba, buceábamos en exceso dentro de nosotros. Eso trajo inconvenientes y ventajas. El inconveniente es que nos perdimos en el contacto con la realidad y con las personas. A los tímidos nos suele ocurrir que nos cuesta relacionarnos con lo demás, con los demás. Carecemos de habilidades sociales, como dicen los psicólogos. La ventaja es que gracias a ello, hemos crecido interiormente en exceso, y eso ha desarrollado otro tipo de valores hacia la vida. Lo finito nos aburre, y como decían los pitagóricos, tenemos sed de infinito. El vacío existencial del que hablas es haber llegado a esa conclusión, pero en su polo negativo. Intento entender que existe otro polo, al que llamaremos ingenuamente positivo, y que nos aproxima al deseo de vivir precisamente para eso, para intentar abordar ese infinito que se nos escapa. Entonces el vacío empieza a llenarse y el universo parece querer conspirar con nosotros. Todo conspira para que comiences el verdadero camino de la vida, el camino real del que hablábamos ayer.

¿Sentido a la vida? ¿Tiene sentido que dos amigos se escriban después de más de una década y empiecen a profundizar sobre la vida? El único sentido que yo le encuentro es que el corazón parece palpitar más deprisa y la sangre parece que vuela por entre las venas. Eso produce una sensación de placer pero también de emoción contenida, de alegría, de casi elevación hacia otro estadio de cosas. E imagínate que esa sensación pudiera multiplicarse todos los días con pequeñas cosas: haciendo la comida, mirando un paisaje, contemplando sonreír a cualquier humano, apreciando el momento de cualquier charla… Imagínate que la sangre corriera así de deprisa en cualquier circunstancia… ¿qué mayor sentido tendría la vida que el disfrute constante de todas esas pequeñas cosas?

Si te soy franco, ahora te está hablando mi parte más optimista. Durante muchos años he estado lleno de sueños y luchas por conseguir todos esos sueños. Recuerdo que en la época en la que te conocí, soñaba con encontrar a la mujer de mi vida. Con los años, descubrí que la mujer de mi vida había llamado muchas veces a mi puerta y yo la había rechazado. Porque el miedo, o quizás la timidez, me alejó siempre de momentos que sin duda hubieran sido inolvidables. Y siempre la misma pregunta… ¿qué hubiera pasado sí…? Pero para eso está la experiencia… Ahora, cada vez que tengo un sueño no le cierro la puerta, sino que se la abro, y también las ventanas, y todo lo que haga falta para conseguirlo. Por eso ahora estoy haciendo el doctorado y dando algunas clases en la universidad. Formaba parte de mi sueño… También el mudarme de lugar de residencia una y otra vez, con tal de aprender y seguir creciendo.

Si sigo desnudándome, ahora me veo en una difícil encrucijada. He conseguido muchas de las cosas por las que había soñado. Al menos las cosas materiales. Y necesito una renovación interior, un cambio de ropajes que no sé como afectará a mi vida. No me puedo quejar de mi vida porque es lo que siempre había soñado, pero… ¿qué me ocurre que siempre necesito más? Como dice el poema de Walt Whitman: “Hoy, antes del alba, subí a las colinas…»

Amiga, he ganado estas alturas sólo para seguir adelante… Pero te aseguro de que ese adelante está lleno de interrogantes, preguntas sin resolver, cosas que deberé aclarar en mi viaje a Los Ángeles. Allí, en solitario, divagaré hacia donde quiero seguir mi viaje infinito…

¿Quién soy? Es que amiga, tus interrogantes no son sencillos. Además, media humanidad lleva tras ellos desde el origen de los tiempos. Habría que releer a los clásicos para darnos cuenta de cuan inútil fue su búsqueda al intentar responder a esa pregunta. ¿Crees que nosotros lo vamos a conseguir? Creo que eso nos angustia a todos. Sin embargo yo he preferido cambiar el interrogante: yo que deseo ser un ser vivo consciente y despierto, ¿qué me pide el universo que haga? ¿Cuál es la intencionalidad, el propósito de mi existencia despierta?

¿Qué hay que buscar cuando se medita? Me preguntas… Esa sí que creo saberla: el discernimiento. Discernir lo que es correcto de lo que no lo es, discernir lo que es positivo, discernir lo que nos sirve realmente de lo que no sirve en ese nuestro particular “camino”. Tú practicas artes marciales. Y casi todas pretenden algo similiar: la perfección en el Do, en el camino. Cada una con sus técnicas pertinentes: Ai Ki Do, Tai Khon Do, etc… Cuando disciernes en ese tipo de artes, sientes la fuerza, y con esa fuerza interior que va creciendo dentro de ti, puedes manejar mejor las energías externas que pululan de un lado a otro. Y la inteligencia en acción, mediante el estudio, la meditación y el servicio, completan ese ciclo maravilloso llamado existencia. El Do, el camino, solo es posible si empezamos a caminar en él. Y la perfección que las Artes nos proporcionan, hacen de ese camino un lugar lleno de satisfacciones. Esa creo que es la finalidad de la meditación. Al meditar, te alejas de lo superfluo y te acercas a lo verdadero, a lo real. Y entonces, comprendes…

Lo importante no es llegar a la pura consciencia… Lo importante es comenzar su búsqueda, comenzar a caminar en ella, a discernir, a indagar cuales son los motivos por los que la Vida nos ha parido en este mundo. Llegará un día en que empezaremos a sentir esa vida dentro de nosotros y a comprender ese propósito… Y ese día maravilloso ocurrirá el milagro de la acción… De caminar ligero de equipaje pero lleno de buenos propósitos, para contigo, para con tu familia, para con tus amigos, para con el mundo… Ese día la muerte dejará de preocuparnos, porque estaremos excesivamente ocupados en la vida.

Espero amiga, y solo deseo esto, que mis palabras solo desencadenen cosas positivas en tu vida. Espero que sirvan de bálsamo, y no de tormento.

Por lo demás solo agradecerte el que sigas ahí. A veces pasan personas en tu vida que ya nunca puedes olvidar, aunque pase la distancia o el tiempo. Esos que siempre permanecen despiertos dentro de ti, esos son los imprescindibles. Así que me alegro de que tú siempre, de alguna u otra forma, permanecieras.

Un abrazo amiga.

(15-5-2006)

Desde La Montaña


Ayer llegamos tarde a La Montaña. El viaje se me hizo ameno porque C. me acompañó. Nos esperaba el Aguililla con el que compartimos abrazos, alguna pizza y conversación. En cuanto llegué me acosté ya que tenía algo de fiebre y estaba abatido, pero C. estuvo aún un buen rato, hasta media noche, hablando y compartiendo cosas con el capataz de la casa. Hoy presentamos, en la biblioteca del pueblo, a eso de las siete, el libro de una autora local, ya amiga después de compartir tantas y tantas experiencias en este maravilloso mundo de la edición. Esta mañana se me hacía extraño pasear por las calles del pueblo. Sentía cierta añoranza porque este lugar es un pequeño paraíso. Disfruté con C. de una buena tostada con tomate y luego fuimos a la biblioteca para saludar a O. Mi casa seguía en su lugar, esperando el calor humano que ahora sólo recibe de mis visitas esporádicas y las continuas del Aguililla, que encuentra en el sótano de este inmenso lugar un refugio para sus sueños e ilusiones. Esta noche, tras la presentación, volvemos a Madrid. C. sigue buscando trabajo y yo sigo trabajando duro para nuevos proyectos que deberán ver la luz muy pronto. Además, me espera el sueño de la esperanza, el susurro de ese aire que siempre anhelamos cuando todo parece derrumbarse. Se echan de menos los abrazos y miradas profundas, las conversaciones hasta altas horas de la madrugada, los paseos, la complicidad… Aquí todo parece tranquilo, muy silencioso. Las calles estaban hoy vacías. Mañana estarán llenas…

(Foto: Con O y C en la biblioteca del pueblo, en La Montaña)

La tarea del héroe


“Todas las potencialidades que tenemos en la vida que nunca conseguimos materializar en la edad adulta, todas esas otras porciones de nosotros mismos, están ahí (en nuestro mundo interior); y esas semillas de oro puro no mueren nunca. Si una sola porción de esa pérdida pudiera ser sacada a la luz del día, experimentaríamos una maravillosa expansión de nuestros poderes, una vívida renovación vital. Creceríamos como gigantes. Más aún, si consiguiéramos arrastrar hasta la luz algo que no sólo hubiéramos olvidado nosotros mismos, sino una generación o toda nuestra civilización, nos convertiríamos en el héroe cultural del día; una figura de talla histórica mundial”.
Joseph Campbell

Encuentros


Estimado M,
Ayer paseaba por Roma,  la Ciudad Eterna, y se acercó misterioso un hombre anciano, con cara iluminada, vestido de negro y escondido tras una larga barba blanca. Parecia uno de esos ancianos de los tiempos. Se me quedó mirando fijamente y se sentó a mi lado. Me dijo en un italiano entendible: «Nosotros nos conocemos». Yo contesté: «Quizás de otra vida». Fue emocionante el encuentro. El anciano insistía en el casual encuentro y empezó a contarme historias lejanas, leyendas de otro tiempo en un italiano que yo mismo parecia entender. El encuentro me impactó. Quise abrazar al anciano de mirada tierna y tez profunda»…   (24-09-2006)

Positivos


Otro día más, otra oportunidad más. Con sus noticias, con sus cosas. Ayer me llamó una vieja amiga que hacía más de diez años que no sabía de ella. Aún guardaba mi teléfono, que no he cambiado en tanto tiempo. Y me llamó con la buena nueva de que había sido mamá. Me conmovió la llamada y la noticia. Fue increíble que después de tanto tiempo su felicidad irradiara tantas ganas de comunicar ese maravilloso acontecimiento. Diez años de silencios para ser rotos por un nuevo nacimiento. Tan extraordinario resulta tener un hijo y tan fantástico poder compartir ese hecho con los seres queridos que permanecen en algún rincón de nuestros corazones… Gracias por compartir buenas noticias, hechos positivos en un mundo tan lleno de sinsentidos…

Hasta que uno se compromete…


La frase es de un hermoso escrito de Goethe que leía esta mañana en unas viejas cartas. Esta la escribía desde Las Rozas de Madrid, hace ahora cuatro años, momento en el que, cosas de la vida, me interrogaba sobre la intuición de vivir algún día por estos lares. Y es cierto que hasta que uno se compromete, como decía Goethe, existen dudas, e incluso, como él dice, la posibilidad de volverse atrás. Pero cuando das el paso, cuando te sientes seguro, el universo conspira siempre a tu favor. Goethe lo afirmaba de forma más rotunda y hermosa: “En lo concerniente a todos los actos de iniciativa y creación existe una verdad elemental, cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes, esto es: que en el momento en que uno se compromete definitivamente, también la providencia se conmueve”.

Así que no tengamos miedo en comprometernos con alguna causa, con alguna relación, con alguna idea, con algún propósito, porque cuando lo hacemos de corazón y nos entregamos con limpieza, toda una corriente de sucesos hermosos fluyen de esa decisión. Lo que puedas hacer, nos decía Goethe, o sueñes poder hacer, comiénzalo. La audacia lleva genio, poder y magia en sí misma. ¡Comiénzalo ya! Comprométete con la vida.

Abarcando la vida


Viendo fotos y videos sobre las aventuras de Kolo Kolo & Kili Kili me topé con esta que desconocía, o que nunca había visto. La encontré en Internet y me sorprendió verla. La expresión de la niña me trajo cientos de expresiones, miles de rostros que contemplamos en los periplos viajeros. Eran viajes de sonrisas y lágrimas. De contradicciones, de dolor y alegría, de perplejidad y asombro. De optimismo, pero a veces, también de un profundo pesimismo ante lo que veíamos. De esperanza, sí, de mucha esperanza, pero también de frustración, de impotencia, de incomprensión. Ahora que escribo desde un lugar tranquilo me interrogo sobre las contradicciones de la vida, sobre como hacer frente a todo ese cúmulo de trabajo ingente que requiere tanto y tanto servicio y entrega. Resulta complejo vagar por este mar de contradicciones físicas y metafísicas. Uno adolece de simplicidad ante tanta complejidad. Ya sólo podemos vivir de gestos, no importa si son grandes o pequeños. Sólo podemos rogar al universo y su absoluto para que nos permita abrazar toda esa vida que se nos escapa a cada instante. Abrazarla y suplicar para poder abarcarla toda. Por eso me sorprende esta foto… Está tan llena de vida…

La lección de un niño


Cocinó él. Fideos con leche. Nunca lo había probado pero le salieron exquisitos. Tras la cena, nos fuimos al salón y empezamos a ver los videos de Kili Kili & Kolo Kolo en África e India. A petición suya, mostrando un gran interés a pesar de su corta edad, estaba ansioso por saber todo lo que ocurría al otro lado del mundo. Sentí cierta inquietud por su entusiasmo. Antes de que terminara el último video, poseído por la emoción,  corrió hasta su habitación. Primero trajo una gran caja llena de juguetes y luego su hucha. Sacó todo el dinero y dijo que era para ellos. Su generosidad me pareció abrumadora. Le expliqué que la solidaridad tenía que empezar por nosotros mismos, que él debía guardar algo para sí mismo y luego donar lo que pudiera. Hicimos una selección de juguetes y le hablé de Joaquin para donárselos a los niños y niñas de Colores de Calcuta. El gesto me pareció hermoso y humano. Sobre todo el interés que mostró y la generosidad que surgía de forma innata, como si fuera consciente de todo lo que hay que hacer aún por el mundo. Ese equilibrio me resultó grato y ojalá todos los niños de la Tierra nacieran con la semilla de la generosidad y la virtud de la compasión hacia el resto de los mortales. Agradezco la lección de este niño de ocho años y agradezco el que me haya dado la oportunidad de creer de nuevo que otro mundo es posible. Hablemos con nuestros niños, y escuchemos todo lo que traen para nosotros. Seguro que no dejarán de sorprendernos. Sólo hay que estimularlos hacia los caminos verdaderamente humanos.

¿Es la vida extraterrestre?


Hay tres aspectos interesantes en el Planeta Tierra. El primero de ellos es la propia vida, algo que al parecer es una de las mayores características no tan sólo de nuestro pequeño planeta, sino, al parecer, de nuestro Sistema Solar. Aún no tenemos un exceso de indicios que demuestren que existió vida en nuestros vecinos, ni siquiera, a nivel molecular o bacteriano, por eso nuestro planeta es único. Otro de los aspectos increíbles es el que esa vida posea o albergue inteligencia. No deja de ser maravilloso, además, el pensar que esa vida y esa inteligencia se hayan conjurado para además, crear eso que llamamos consciencia, es decir, algo capaz de interrogarse sobre la vida misma y sobre la inteligencia en un planeta tan minúsculo y poco importante como es el nuestro. Según los últimos estudios de la Nasa, los asteroides son capaces de albergar los aminoácidos y proteínas necesarios para albergar vida en nuestro planeta. Esto sugiere que la vida podría provenir de fuera, y no de dentro de nuestro planeta. O más aún, que la vida puede manifestarse en cualquier parte del universo. La noticia, apasionante, sugiere lo siguiente: el hallazgo realizado por los investigadores del Goddard Space Flight Center de la NASA, ha determinado que existe un exceso de la forma ‘zurda’ del aminoácido isovalina en muestras de meteoritos que procedían de asteroides ricos en carbono. Esto sugiere a los expertos que «quizás la vida ‘zurda’ empezó en el espacio, donde las condiciones en los asteroides favorecieron la creación de aminoácidos ‘zurdos'». Además, el responsable de la investigación, Daniel Glavin, ha señalado que «los impactos con meteoritos habrían transportado este material, enriquecido con moléculas ‘zurdas’, a la Tierra».

La reflexión me parece apasionante, no porque nos vaya a resolver la vida en este planeta, especialmente en tiempos de crisis, el pensar sobre si la vida se originó en la tierra o en el espacio, pero al menos, nos sirve para poder entender un poco más la peculiaridad, física o metafísica, de nuestra existencia… Increíble…

El libro de los gestos


Cuando entras a una sala llena de gente, lo primero que puedes observar es la forma en que se organizan los círculos, y sobre todo, y lo más divertido, es ver como se interrelacionan unos con otros y como la comunicación no verbal expresa cosas asombrosas. Las imágenes transmitidas con este “paralenguaje” son estudiadas por especialistas, especialmente en las ramas de la antropología de la gestualidad o la psicología. Gracias a diversos estudios sabemos que nuestra comunicación no verbal, es decir, los gestos, confieren el 90 por ciento de nuestra expresión, de todo lo que decimos, quedando la palabra relegada sólo al 10 por cien.

Antropólogos como el norteamericano Edwar T. Hall estudiaron temas como la próxemica, es decir, como organizamos el territorio y la distancia para comunicarnos con los otros. Ray Birdwhistell fue pionero en la investigación sobre la kinesia, es decir, los gestos o movimientos corporales. Por ellos sabemos que existen “un conjunto de signos mucho más complejos que el lenguaje humano y con mayor contenido en cuanto a lo que expresamos tanto voluntaria como involuntariamente. Es decir, todo lo que hace referencia al «cómo se dice»: gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, el espacio que nos separa del otro,… comunicación a través de la forma en que vestimos, en como nos mostramos, en como nos sentamos, si miramos o no a la cara, si hablamos despacio o deprisa,…todo ello son signos que permiten a la persona que nos escucha hacerse una idea de quiénes y cómo somos”.

Esto es importante a la hora de visualizar un panorama, interpretar una conversación o vislumbrar emociones ocultas, diálogos incoherentes o contradicciones extrañas. De ahí lo divertido de interaccionar en grupos o con personas. Con cierto afino, puedes “ver” y “leer” cosas que sin atención no tendrían mayor relevancia. Casi todos los círculos son grupos de afinidad que vienen organizados por el estatus de cada uno de ellos. Normalmente, cada grupo suele liderarlo alguien con cierto carisma, ya sea porque el resto le otorgue ese carisma o porque él mismo, por sus méritos, lo posea innatamente. A su alrededor se agrupan personas que desean saber más de él, que desean estar a su lado simplemente porque eso les otorga cierto “endiosamiento” o poder social o que por afinidad o amistad resultan pertenecer a un mismo grupo. Los vínculos de afinidad pueden ser por muchas causas. Grupos de intereses, familiares, de estatus, de poder… Lo curioso de todo es observar como se jerarquizan las afinidades, y a qué cosas son capaces algunos para intentar estar “ahí” o para llamar la atención sobre “algo”. Si volviéramos a entrar a esa sala llena de gente podríamos observar y jerarquizar a los mismos en una clasificación divertida, la cual podríamos ordenar interpretando los gestos, las miradas, los diálogos no verbales que tanto nos dicen. No perdáis la oportunidad de jugar a leer en el libro de los gestos… Puede ser una aventura fascinante…

Prioridades


Estoy preparando un nuevo libro, una recopilación de viejas epístolas que intercambiaba con MC en su etapa carcelaria y en las que se recogen el proceso que viví entre 2004 y 2007 en tres años de auténtico cambio y revolución interior. Por aquellas fechas, mis prioridades pasaban por abandonar Cataluña, y todo lo que eso suponía, y buscar un lugar tranquilo para empezar mi tesis doctoral… Así que eso hice, sacrificando por el camino muchas cosas. Tantas que ahora me sería imposible retomarlas o volver al mismo punto de retorno sin que, a su vez, volviera a hacer grandes sacrificios. Visto con cierta perspectiva, todo aquello que sucedió tiene cierto sentido a pesar de que a día de hoy no haya culminado con éxito el motivo principal por el que empecé mi aventura: la tesis doctoral. No es ahora un reproche ni siento extrañeza. Simplemente el dejarse fluir por las circunstancias provoca que las prioridades se solapen unas a otras retrasando día tras día “la prioridad” primera. Nada importa. Todo fluye hacia donde tiene que fluir. Tal vez esas primeras prioridades tan sólo fueron excusas perfectas para adentrarnos en caminos que nos llevarían a lugares necesarios. A veces tengo la sensación de que todo responde a un propósito evidente, y que nada ocurre por azar. Es como si todo estuviera tejido irremediablemente y tan sólo tuviéramos que dejarnos fluir por las señales… Extraña sensación, ahora que me veo flotando en un mundo inconexo con casi todo.

Amando


Abiertamente consagramos el corazón a todo cuanto amamos. Entonces, las noches se vuelven sagradas y los días se llenan de promesas que consisten en amar con fidelidad, hasta la muerte, sin miedo. La pesada carga de fatalidad que todo lo envuelve irremediablemente es esquivada con grumos de esperanza. Ataduras que nos amarran a la vida sedienta. Sedienta y hambrienta de nosotros sin despreciar ninguno de sus enigmas, recordando lo frágil que puede resultar todo. Así nos atamos al amor, en un lazo mortal que nos aproxima al imaginario de lo excelso. Sin embargo, alguien me hablaba ayer de la fuerza del desapego. El amor sólo es verdadero cuando nace desde la tibieza de no sentirnos atados a nada, ni a nadie, por eso la verdadera consagración pasa por una inevitable conjura del amando. Sólo se puede amar desde el gerundio inmediato. Todo lo demás carece de sentido porque dejó de existir o porque aún no ha existido. Por eso no hay mayor fidelidad que la de amar en silencio, en cada noche sagrada, en cada día sublime, soportando los posos de lo irremediable.

Túnez y la revuelta de la sociedad civil


El hartazgo está ahí, sólo basta una pequeña chispa, un pequeño disparate para que prenda la mecha que ha de hacer explotar en mil pedazos el status quo establecido hasta ese momento. Lo de Túnez es un aviso para navegantes: nada ni nadie está seguro en un momento de crisis, de caos. Todo parece tranquilo. Veintitrés años de gobierno en un país aparentemente normal. Pero el contexto, la crisis mundial quizás y tal vez alguna que otra crisis interna hace que todo cambie de la noche a la mañana. Y eso nos puede pasar a nosotros. La psique social va acumulando presión. La presión va acelerando procesos que estaban escondidos o estancados. Muchos trabajan intentando condensar esa tensión-presión. Muchos buscan indicios de anormalidad. Pero a veces, la tensión no es bien regulada, o no se encuentran fórmulas para controlarla, y todo estalla. Ocurre en la vida común. De repente todo va bien, y al día siguiente, por un despiste, una estupidez, un error, y todo se pierde. Por eso hay que estar alertas, en constante alerta. No se puede bajar la guardia en los asuntos mundiales. Tampoco en los personales. De ahí que lo de Túnez haya puesto en alarma a regímenes que parecían tenerlo todo controlado. Nada más allá de la realidad. Puede ocurrir cualquier día que la sociedad se revele contra la injusticia y aparezca un caos irreverente. En lo común, el caos puede llegar incluso a ser tragedia. Estemos despiertos. Estemos alerta.

La realidad secreta


A veces la realidad supera la ficción, y cuando eso ocurre, es mejor callarla, mantenerla de forma discreta, inclusive secreta si se trata de algo que supera lo cotidiano en exceso. He conocido a lo largo de la vida a gente extraordinaria, diría que excepcional. Callaban más que hablaban porque su condición no necesitaba comas, ni paréntesis, ni interrogantes. Veían la vida con cierta distancia, a pesar de que la sentían con la mayor de las intensidades. Y callaban entendiendo que el poder del silencio es mucho mayor que el de la palabra. La palabra es creadora, construye, el verbo posiciona la construcción, pero todo nace del silencio, por eso el silencio es más poderoso.

Y por eso el mundo a veces aborrece a los que hablan mucho y no hacen nada, a los que pretenden gatear en la escala de la vida a base de cumplidos, de promesas, de fantasías. Hay gente que no necesita nada de eso. Su propio carisma, su poder interior, les permite atravesar cualquier barrera y situarse justamente allí donde más se necesita. ¿Para qué contar más? Mejor el silencio, y como decía León Felipe, no me contéis más cuentos…

“Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,

pero me han dormido con todos los cuentos…

y sé todos los cuentos”.

Apocalipsis o la Doctrina del Corazón


La verdad es que viendo las noticias parece como si viviéramos en un continuo apocalipsis del que es imposible escapar. No importa si estás en Túnez, en Australia, en Brasil, en Irlanda… Algo pasa en todo el mundo, ya sean catástrofes humanas, económicas, naturales… Parece como si ya no hubiera tregua posible y ahora solo valiera el sálvese quién pueda… Pero, ¿sálvese dónde, cómo, con quien? La humanidad en su conjunto vive en una pesadilla constante… Quizás siempre fue así, y exista ahora un cierto pánico colectivo por algo que se está cociendo en la psique colectiva… Ya no un miedo al fin del mundo, ni al tan cercano 2012 ni a una nueva era que debería empezar de cero… Quizás algo profundo que nos inquieta, que intuimos, pero a lo que no sabemos dar respuesta… Guerras y catástrofes se amontonan en las urgencias de los diarios… ¿Qué nos espera como humanidad? ¿Dónde se encuentra la real y verdadera dicha? Los creadores del universo siempre abogaron por la “Doctrina del Corazón” como única fuente verdadera de la llamada “Buena Ley”. Todo lo demás son extremos que conducen a la autoliquidación y el exterminio no sólo de la raza, sino de todo cuanto conocemos. Por eso la necesidad de parar por un momento y retomar las enseñanzas sencillas… Aquellas que nos aproximan a la buena ley, al buen hacer, al buen criterio…

La cueva del bolero


Ayer fuimos a un lugar perdido para disfrutar de una música en directo hermosa, mitad melancolía con tonos franceses, mitad rabia… Una de las canciones hablaba de una pareja sentada en un bar, rodeada de gente que disfrutaba de una velada parecida a la nuestra, en un ambiente parecido al nuestro. La mujer parecía nerviosa, inquieta. Miraba hacia la puerta de atrás en un bolero imposible. Allí apareció el amante, apuesto, luminoso, increíble mientras su pareja se ahogaba en alcohol. La canción, en francés, contaba las veces que la mujer miraba hasta la mesa donde él se encontraba, ignorando al resto del mundo…Un, deux, trois, quatre, cinq… La melodía era triste pero a su vez contemplaba lo difícil que resulta engañar al mundo… Podemos engañar a nuestros amigos, a nuestras parejas, podemos engañarnos a nosotros mismos, incluso racionalizar nuestras actitudes, pero jamás podemos engañar al corazón y todo lo que muestra, todo lo que enseña… Al corazón no se puede engañar, ni a lo que alberga en su interior. Cuando se intenta engañar, grita de rabia, de rabia contenida, e intenta volver una y otra vez hasta el punto de su deseo… Deseos, emociones, aspiraciones, esperanzas… No recuerdo el final de la canción… ni como terminaba la melodía… Sólo resuena el estribillo melancólico y triste, la rabia final contenida, en un francés adecuado al momento… un, deux, trois, quatre, cinq… así hasta treinta veces treinta… ¿Qué hacer? ¿Qué decir? El corazón siempre manda… hay que seguir sus pasos… O perseguir nuevos deseos, nuevas esperanzas, nuevas y emotivas aventuras… No vale la tregua… todo es lucha constante… No vale la venganza… todo se ha de hacer con amor verdadero…

11-1-11


De nuevo una fecha extraña… El sol sale tímido mientras me rodeo de nuevo de ordenadores, papeles y trabajo. Veo las noticias a primera hora y el mundo sigue convulso. Nada nuevo ni excepcional bajo el sol. Ni siquiera el anuncio de ETA, un anuncio ambiguo en tiempos pre-electorales. Más de lo mismo. Apurando hasta el último día para intentar a la desesperada entrar en política. Asunto difícil y peliagudo que se resolverá con calma y prudencia, pero no con la presión de las elecciones enfrentadas al deseo de seguir financiando la lucha sea como sea. Me da pena todo lo que tiene que ver con el dolor y el fracaso de un ideal. Y el ideal de la paz fracasa con estas artimañas de última hora. No me gusta la improvisación para asuntos importantes. Hay cosas que requieren de una profunda reflexión. Todo cambio necesita ser hablado y adaptado a la realidad. Improvisar ante no sé cuantos muertos, crímenes, extorsiones, vidas destrozadas y una lista macabra interminable me parece vergonzoso… Chicos de ETA… entregad las armas, pedid perdón y empezad de nuevo vuestras vidas… si es que eso es posible… Pero al menos, no metáis en ese laberinto a nuevos gudaris que vuelvan a caer en el pozo ciego de la sinrazón…

Cartas desde la embajada


Hoy ha sido un día extraño, con un despertar extraño a eso de las cinco de la mañana y con un continuar el día desde esa hora hasta ahora de forma extraña. En la sobremesa he leído algunas cartas publicadas de la esposa del embajador de USA en España, Susan Lewis. Muy interesante la visión de la conyugue de un diplomático asentado en Madrid, al menos muy interesante ahora que parece que la diplomacia cabalga libre por los anchos mares del imaginario utópico. Extrañas son las derivas del destino como extrañas son las experiencias que se acumulan en la vida una. En Madrid sigue lloviendo. Un día extraño para una vida extraña. Y solo hoy he tomado cierta consciencia de que estoy en Madrid, y no en ninguna otra parte. Así que me he puesto a trabajar para conocer esta realidad que deberé explorar y a la que me deberé hasta que el destino decida. Susan Lewis escribía en sus cartas que lo mejor para integrarse en Madrid era hacer muchas cosas… Eso evitaba sentir añoranza por las cosas pasadas… En mi caso, la añoranza se reduce a los amigos que dejé, a las increíbles vistas desde mi ventana, mis libros, el jardín, y eso que alguien dijo alguna vez: mi trozo de cielo… Pero no puedo quejarme para nada, porque el amor lo compensa todo… y eso lo vale todo… Estos últimos años he vivido en sitios diferentes, conocido a gente diversa, y siempre ocurre lo mismo… Los ciclos se combinan, hay algunos que se van pero otros, los menos, permanecen… Desde que decidí marcharme de Barcelona, la vida ha transcurrido por eso que llaman la aventura del sentir… que así sea por muchos años…

Sobre la profundidad de la Estética


Ayer paseábamos por el centro de Madrid. Había mucha gente a pesar de la tímida lluvia. Todos parecían buscar algo. Me encantó el paseo porque podía ver la realidad del mundo, de la gente en su estado de ensueño voluntario. Mientras paseaban ignoraban qué podía estar pasando más allá de sus fronteras visuales. Quizás el motivo del paseo, el ir de copas, el beber y disfrutar con los amigos tuviera que ver precisamente con ciertas formas de profundizar en el olvido.

Fuimos a tomar algo tras ver una pésima película futurista en versión original. Pedí una infusión digestiva y mientras charlábamos sentía cierto alivio al poder entrar a cualquier bar de copas y no salir tufado a humo. Me pareció un gran progreso social el que estuviera prohibido fumar en lugares públicos, aunque la palabra prohibir nunca me gustó mucho. Los fumadores aguardaban en la entrada, muertos de frío, apurando la última calada. Vistos así, parecían enfermos sociales, excluidos, renegados, maldecidos por una costumbre barroca que ya no está de moda. Fumar no sólo perjudica a la salud física, sino también a la social, a la propia estética que tanto se puso de moda hace medio siglo. Fumar ya no «mola».  No sólo molesta, sino que además es estéticamente horrendo.

Ahora la pregunta versa sobre si la sociedad civil en su conjunto entenderá la ausencia de estímulo estético en ese mal hábito. En ese y en tantos otros que deberían surgir de forma inteligente en el debate público. ¿Es estético, ni siquiera hablamos de valores, el ver matar a un toro? ¿Es estético, dejo de nuevo de lado los valores, el comerse su carne recién sacrificada? Resulta difícil estimular a la sociedad civil en estos discursos o análisis profundos. El hábito y la costumbre pueden más que los valores y las creencias. Por eso quizás la estética juegue un papel importante en el futuro. La estética, convertida en moda, puede ejercer positivamente una gran influencia en la asunción de nuevos hábitos.

Por eso la sociedad a veces es excesivamente pesimista con su posible «despertar»… ¿Despertar a qué, para qué, donde, cuando, cómo, por qué…? Si hablamos en términos de consciencia, de justicia social, de progreso social, de valores, etc… eso es un ingente trabajo que se intenta llevar a cabo desde la Grecia más antigua sin mucho éxito. Es más, algunos pensadores son de la opinión de que la sociedad actual se está degradando, autoliquidando en una especie de decadencia sin límites. La eugenesia social y cultural es un fracaso. Por activa y por pasiva parece que vamos a menos, a pesar de los avances científicos y sociales… Por eso quizás debamos buscar las claves en otras formas. ¿Cómo engañar a una sociedad decadente, inculta, tecnológicamente avanzada pero culturalmente degradada? Quizás, como hacían los antiguos filósofos, profundizando en la esencia y la percepción de la belleza. Alejándonos de lo horrendo, de lo socialmente entendido como horrendo, quizás podamos progresar algo… Tal vez la gente entienda ahora que fumar no es bello, y se aleje de esa costumbre. Tal vez algún día la gente entienda que hay cosas horrendas, que no son bellas, ni estéticas, y soporten el cambio con tal de parecer más atractivos al otro…

El fracaso de la Disuasión Nuclear


Hace unos meses quedamos para comer en un discreto restaurante de Madrid. No recuerdo el menú, pero sí recuerdo su petición: “deja que pague en cash”. Habló con cierta preocupación sobre el peligro del contrabando, cada vez más preocupante para las potencias mundiales, de armas nucleares o dispositivos que permitieran su construcción. La llamada “credibilidad nuclear” con respecto a ese tipo de grupos había puesto en alarma roja a todos los países. Se sabía que el invisible y escurridizo adversario tenía capacidad técnica de alcanzar al enemigo –lo había demostrado con los ataques del 11-S-, podría poseer o estar en fase de posesión de armamento nuclear de corto y medio alcance y se tenía la certeza de que podía ser empleado en caso necesario.

Irán y Corea del Norte sólo eran a corto plazo males menores. Dos ejemplos que al parecer estaban aparentemente bajo control mediante pactos secretos entre China, la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia. La llamada “Destrucción Mutua Asegurada” funcionó durante años como estrategia nuclear para disuadir a los enemigos de lo inviable de una guerra nuclear total que acabara con la vida en todo el planeta.

Sin embargo, el nuevo y turbulento problema reside en el contrabando nuclear y en los grupos terroristas ansiosos de hacerse con ese negocio capaz de hacer tambalear los tratados nucleares y las estrategias llamadas de “Disuasión Máxima”. En su libro “Estrategia Militar”, el mariscal ruso Vasili Sokolovski explicaba la visión de Rusia con respecto a las estrategias nucleares, siendo él mismo uno de los protagonistas, hasta su muerte, del estallido de la Guerra Fría. Pero todas esas estrategias y pactos secretos entre las potencias nucleares quedaban totalmente anulados en cuanto las armas nucleares pudieran convertirse en objeto de culto para grupos terroristas de cualquier índole.

Es por ello que los proyectos llamados de “Alta Frontera”, entre los cuales destaca el escudo antimisiles o “Star Wars”, pretenden centrar su estrategia en estos posibles ataques anárquicos por parte no de países enemigos sino de grupos terroristas fuertemente organizados y financiados. Pero hay algo más. Pretenden, más allá de posibles ataques nucleares, defender la extensa red de satélites de todo tipo sin los cuales la organización y el orden mundial actual no serían posible. Los ataques de China en 2007 a satélites norteamericanos evidenciaron la fragilidad de un sistema que debía ser protegido.

Los ataques de Al Qaeda en el 11-S sólo fueron avisos al mundo occidental sobre lo que en diez o veinte años podría ocurrir a mayor escala, no sólo en el mundo terrenal con peligros nucleares, sino, además, en el mundo «estelar» con ataques a satélites estratégicos. Cualquier grupo armado y dirigido bajo la batuta de una fuerte doctrina ideológica podría hacer estragos en las civilizaciones occidentales. La guerra de Irak sólo fue un aviso para navegantes, pero ridículo ante una amenaza que no obedece a ningún tipo de interés excepto al suyo propio. Corea del Norte e Irán seguirán siendo males menores en comparación con un ataque masivo, inteligentemente orquestado y destructor de un grupo organizado terrorista que no obedezca a ningún tipo de Estado u organización mayor. China cada vez es un país más amigo y aliado porque cada vez compra más deuda exterior y representa una potencia mundial. Es por ello que la mayor preocupación de la “intelligence” sea el de tratar de eliminar ese tipo de amenazas anárquicas que proliferan cada vez más por todo el planeta. La obsesión de los países occidentales por la seguridad podría no ser baladí. Sólo es cuestión de tiempo que el chaos se apodere de nuevo del ordo y arremeta hacia una crisis mundial sin precedentes. ¿El principio de un nuevo orden mundial? …

El protagonismo de ser observados


Las rebajas pueden ser una buena excusa para aparecer desapercibido. Uno puede esconderse en plantas subterráneas y observar el comportamiento humano, las entregas de reclamos, de cortejos, de intercambios de placeres ocultos entre el que vende y el que compra. Una especie de baile de emociones y sensaciones que pueden representar el teatro y la obra de toda una vida. Y cuando uno observa, porque en el fondo ese es su oficio, observar, apuntar con detalle… reclama un nulo protagonismo para parecer invisible, extender wikileaks sociales, culturales y ancestrales a diestro y siniestro y de paso…

Es como el oficio de espía. Penetrar, observar, participar, camuflar, perseguir, disfrazar, confundir, jugar… No deja de ser divertido. Puedes hacer parecer una cosa, o incluso diez cosas a la vez, con tal de esconder tu verdadero cometido, tu verdadera misión. Lo vimos ayer en una película: The Tourist. Pero a veces lo vemos en muchas otras situaciones extrañas, en muchas vivencias inquietantes. En nuestra vida común somos observados. Hay gente que toma buena nota de nuestros actos, de nuestras conductas. Incluso hay gente que vive de eso. Unos se espían a otros porque estamos en la era de la información, y la información es poder, y el poder… La industria de la información es la que domina actualmente el mundo, por eso, el aprender de la información social puede enseñarnos herramientas para emprender proyectos importantes, empresas rentables, “rebajas” que perfilen un futuro poderoso… Los espías están de suerte… en la era de la información, van a tener mucho trabajo… las máscaras también…

Flea Market


El anciano miraba al infinito. Me llamó la atención su soledad, su silencio, su espera, su forma de tejer el tiempo, de mirarlo, de contemplarlo de forma pausada, sin prisas. Traía desde hacía años aparadores de roble desde el norte de Europa, especialmente de Francia. Nos explicaba presumido la hazaña de vender, incluso en tiempos de crisis, más de treinta aparadores en menos de un año. Empezó a relatarnos con orgullo que ya nadie hacía muebles de esa calidad. Pero él ahí los tenía, a sus ochenta o noventa años, esperando que algún cliente despistado comprara en el Flea Market, en las Galerías Piquer, en el local 22, justo entrando a la izquierda, en el 29 de la calle Ribera de Curtidores. Su mujer, tres locales más arriba, esperaba en una mecedora la llegada de alguna voz. La nuestra se interesó por algún escritorio. La mujer, amable y de mirada dulce, explicaba los orígenes ingleses de los que allí poseía. Me sentí extraño ante ese cruce de vidas. Dos seres unidos por un negocio de antigüedades, que compartirían sus noches de invierno cerca del Hotel Prado, nacido él en la calle Velazquez y ella, quién sabe… Y luego, por el día, separados por la distancia de tres locales, revisando la vida, ya casi apagada pero viva, muy viva, y recordando viejas glorias pasadas, cuando vender aparadores o escritorios ingleses permitía una vida más o menos holgada. Momentos antes, en el paseo por las calles de invierno, me paré a contemplarlos, de nuevo. Estaban allí, unos con algún colchón, otros con simples cartones amontonados y mojados por la lluvia reciente. De nuevo espectadores de la calle, ausentes de la vida, inertes a los estímulos diarios. Allí, de nuevo, me recordaron cuando dormía con ellos, cuando vagaba intentando hacer un exhaustivo estudio sobre sus vidas, sus deseos, sus anhelos. Me paré en la gran plaza. Había un hombre de color tocando una trompeta. Me pareció una melodía excesivamente triste. La gente lo ignoraba. Los vagabundos lo ignoraban. La nobleza lo ignoraba. Había un niño, en alguna parte, en el corredor izquierdo, entrando al fondo, que paró su vida y escuchó el sonido. La tristeza lo envolvió. Pero pensó, o quería pensar, que la vida a veces merece esos momentos. Un cierto aire melancólico ante la presencia de los ancianos vendedores de muebles ingleses y franceses, los vagabundos siempre presentes y la trompeta honda y penetrante. Tanto que aún la recuerdo como si fuera ella…

Más allá de los reyes magos…


A veces, especialmente en noches mágicas como esta, no puedo evitar cierta melancolía acompañada, incluso, de fracciones de tristeza que caen suaves y despacio por el camino que separa la consciencia del mundo real. Hoy hablábamos sobre ello, o más bien, sobre ellos. Días tranquilos, de mucha calma, de tranquilidad interior y anhelos suficientes para salir al paso. Pero inevitable acordarse de los otros, de los olvidados, de esos que hoy no recibirán ningún tipo de grata sorpresa, ni regalo, ni visita inesperada. Posiblemente, ni siquiera el abrazo de alguien querido. No sentía ganas de atacar a mi consciencia. Al final de una vida llena de activismos, llegas a la triste conclusión de que solo no puedes cambiar el mundo, de que el mundo, nuestro mundo, es infinitamente mayor que nuestras capacidades, virtudes o posibilidades. Podríamos hacer un generoso donativo, una peculiar entrega masiva de buenos deseos… Pero todo sería insuficiente… Hay tanto qué hacer, hay tantos que deberían recordar, aunque fuera sólo por un instante, la imagen desgarradora de aquellas caras y rostros sin voz, durmiendo en cualquier calle de Calcuta o muriendo en cualquier barraca etíope. No puedo evitarlo… Siento felicidad interna, siento paz y amor, pero también guardo en la angustia de mi existencia el recuerdo vivo de esos niños…

Feliz noche de magia… feliz noche de reencuentros y regalos… disfrutad de todo lo que la vida os da, de lo pequeño y de lo grande… Disfrutad con fuerza y agradecimiento… Mañana será otro día… mañana el mundo seguirá gimiendo… y nosotros, conscientes de nuestra suerte, querremos ser agradecidos… desearemos compartir todo cuanto tenemos… Que así sea…

Pd.-

«La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados.»

Tyler Durden. El club de la lucha.