Tenía catorce o quince años cuando aquella tarde empezamos a caminar hacia la Montaña Sagrada. Fue la primera vez que nos veíamos y desde entonces sembramos la semilla de la amistad. Toda una noche caminando y parece que con los años, toda una vida caminando a veces juntos y a veces reencontrándonos en lugares increíbles. Hoy vino a cenar. La anfitriona nos sorprendió con exquisitos platos, con exóticos manjares y con un final sorprendente. Él había llegado dos días antes que yo a Madrid. Casualmente, él quería establecerse en Madrid. Y al final parece ser que los dos hemos vuelto a coincidir, una vez más, en una misma ciudad. Antes habíamos estado juntos en la Montaña, en Edimburgo, en Linares, en Barcelona, en… En cada ciudad vivimos aventuras, proyectos, emprendimos empresas y… Y ahora, de nuevo aquí, rodeados de ternura y amistad. Ella me volvió a sorprender. Él se quedó sorprendido. Hermosa velada. Hermoso reencuentro. Hermoso y placentero compartir… Sólo faltó el pisco sour, pero será en la próxima…
El problema del pequeño mundo
Cuando tenemos mentes mediocres solemos vivir en mundos mediocres. Cuando nuestra inquietud interna es pequeña, solemos recibir de la vida un mundo arraigado en la miseria y la desdicha. Recuerdo que una vez alguien me dijo que vivimos en el mundo que somos capaces de imaginar. Cuando las cosas van bien es fácil acordarse de este tipo de frases. Cuando las cosas van mal, ningún tipo de epistolario ideal puede ofrecernos el salvavidas que necesitamos. Por eso hay que estar siempre atentos, conectados a las fuentes de nuestro propósito interno, audaces con todos los reclamos que la vida nos ofrece. Atentos para escuchar y valorar los regalos que nos llegan, los abrazos que nos dan, los guiños que traspasan la barrera de lo aparentemente espontáneo y casual. El problema de vivir en mundos reducidos es que no somos capaces de imaginar otros mundos posibles. Y lo peor de todo, ¡cuantos soñadores habremos conocido que prefirieron regocijarse entre mantas cálidas en la perfección de sus sueños olvidando la noble y difícil tarea de intentar transformarlos en realidad! El problema del pequeño mundo es que nos costará salir de la desdicha a no ser que seamos capaces de dejar de compadecernos de la mala suerte y empecemos a diseñar un nuevo proyecto de vida, un nuevo proyecto que fije nuestros objetivos en cosas buenas, en cosas mejores. Y esas cosas, que al final se reducen a cosas simples, pasan inevitablemente por el amar y agradecer todo cuanto tenemos, todo cuanto se nos ha dado en esta vida…
Decíamos ayer
Escribo desde cualquier calle del barrio de Salamanca, en Madrid. La ciudad duerme, o descansa, o ambas cosas. No hay exceso de ruidos, quizás porque desde este ático altísimo esté más cerca del cielo que de la tierra. Retomo la escritura después de un tiempo de pausas, de suspiros, de anhelos. La escritura del No murió ante las ganas inevitables de compartir. Pensé que el virus del silencio me atacaría. Pero no puedo. Un artista muere cuando muere su alma, pero mientras la misma siga avanzando, siga creyendo en la vida, el artista debe seguir a su arte, debe expresar con alarido ardiente y chillido estremecedor todo cuanto observa, todo cuanto siente. Y cuando se muera el alma será porque no hay más vida que abarcar, porque la oxidación pudo más que el sustento, porque el cuerpo débil, amarrado a la fortuna de lo finito, ya no pueda levantar suspiros… Por eso retomo el vuelo, este y el que viene, con ganas de seguir explorando las cosas de lo humano, de la vida, de la inteligencia, de la consciencia. Me detendré de vez en cuando a respirar, pero cuando lo haga será para que el recuerdo penetre ampliamente en mis venas. Dicen que la memoria no se registra en el cerebro, sino en la sangre, y que llega a ella mediante la respiración profunda… Respiremos pues, para que el alma no muera, para que la vida penetre en cada poro de nuestra existencia… Pues eso… decíamos ayer…
1-1-11
Parece una fecha mágica, a pesar de que los augurios para este año no parecen muy halagüeños. Pero empecemos el nuevo ciclo con optimismo y esperanza. Seamos capaces de reinventarnos de nuevo, de desear de nuevo lo mejor para todos aquellos que nos protegen desde lo visible y lo invisible. Pensemos en la magia de la vida, en la capacidad de regenerarse, en las sensaciones que implica la oportunidad de seguir vivos, y por lo tanto, inconformistas. Seamos poseedores de un nuevo mensaje, de un nuevo don, de una nueva entrega, de una nueva historia mágica. Un nuevo año y un nuevo sentir. Un nuevo tiempo acompañado de un nuevo propósito, de una nueva utopía en la que creer, con la que luchar.
Aprovecho, además de para felicitaros a todos por seguir vivos en este momento único, para daros las gracias por vuestras llamadas, escritos y ánimos. Se cierra un ciclo pero se abre otro, y en esa nueva onda, seguimos botando lo viejo y dejando sitio para lo nuevo.
Llevo dos meses viviendo en una especie de dimensión diferente, desconocida hasta ahora, impregnada de un sabor especial e intenso. Parece que la vida se ha parado, o al menos, es como si la vida hubiera llegado a otro punto de inserción, a otra posibilidad única de seguir aprendiendo y compartiendo. En eso reduzco todo el contenido vital: aprender y compartir. En esas palabras me apoyo para seguir adelante… Gracias a todos para estar ahí… y ¡feliz año nuevo!
Feliz Navidad
Estimados todos,
Este ha sido de nuevo un año duro, lleno de enseñanzas y pruebas, lleno de angustias y soledades. Pero sobre todo, ha sido un año para la esperanza, esa esperanza que renace una y otra vez en los corazones humanos.
Es la esperanza la que conmueve de nuevo el ritmo acelerado de nuestras vidas. La esperanza que nos lleva ante el milagro de la vida, ante la sorpresa de las cosas inesperadas y bienvenidas, ante el amor que siempre retorna a expensas de todo lo que resultaba difícil e imposible. La esperanza que siempre nos abraza en los momentos más inesperados… La que nos da coraje y fuerzas para continuar…
Así que con este mensaje de esperanza os deseo un hermoso nuevo año y unas felices fiestas entrañables, imbuidos en el mensaje de amor y compasión que cada año pretende renovarse en nuestras almas… Pasadlo bien con la familia y amigos, seres clave en nuestro prodigioso ascenso hacia la vida…
Que la esperanza renueve vuestras fuerzas y vuestras ganas de seguir adelante…
Sed felices…
Un sentido abrazo a todos…
Hasta pronto…
Fue hace unos años cuando editamos en Séneca el libro de María José Hermida titulado “El umbral de mi blog”. Ella había sido pionera bloguera mientras que otros como Mario Conde o yo mismo nos acogimos a esa novedad más tarde con cierta curiosidad y extrañeza. Meses antes, mientras editábamos el libro de Hermida, tuvimos una reunión con Mario en Los Carrizos para determinar estrategias para Séneca. Le hablé del libro de Hermida y le expuse la necesidad de tener nosotros mismos un blog para expresar opinión, pero sobre todo, para publicitar las novedades de nuestro joven sello editorial. Y así lo hicimos… Empecé el experimento primero yo y luego Mario. El mío una mañana del sábado 13 de septiembre de 2008 donde hablé de todo menos de libros. Los primeros post fueron sobre mis viajes y luego se transformaron en una especie de diario, de testimonio, de eso que tanto nos gusta a los antropólogos: relatos de vida, trozos de alma.
Disfrutaba y compartía pensamientos, ilusiones, tristezas, alegrías, de todo tipo de experiencias y de todo tipo de pensamientos y ocurrencias. Gracias al blog he hecho muchos amigos y he conseguido el propósito que siempre he perseguido: compartir. Muchos de vosotros me habéis seguido desde el principio. A veces me ha sorprendido ver hasta qué punto conocéis mis inquietudes, mi vida entera. Nunca fui consciente de que todo aquello que compartía podía calar en vosotros hasta el punto de que cuando reía, también lo hacíais vosotros conmigo, y cuando estaba triste, también afectaba a vuestros corazones. En estos dos años he escrito casi diariamente, faltando pocos días a la cita. Ha sido un esfuerzo pero también un placer. Lo que más me gusta es escribir y para mí resultaba una especie de práctica diaria… Hay muchos anónimos que nunca se manifestaron. Otros, la mayoría, lo hicieron con nicks… A veces eso me daba un poco de tristeza porque vosotros conocíais mucho de mí y yo casi nada de vosotros excepto aquellos que se atrevieron a escribirme con más apertura y proximidad. Nunca hice un reproche. Todo lo contrario.
Hoy ha sido un día importante para mí… He tomado una decisión seria y me he sentido totalmente aliviado. He dado un paso hacia el anonimato, lejos de la plaza pública. Deseaba volver a ser invisible y creo que hoy he abierto una puerta hacia lo incorpóreo, hacia lo ignoto.
Muchas veces he tenido la tentación de cerrar este blog precisamente por ese exceso de visibilidad y claridad que mostraba, a veces de forma exagerada, sobre lo que ocurría en mi vida. Pensé que sería bueno para mostrar una parte de mí mientras conservaba a buen recaudo esos secretos que todos llevamos dentro. Si mostraba mis cosas del día a día podría ocultar todo ese iceberg que cuido y mimo con recelo. Pero mientras paseaba por el campo y miraba el mundo, pensé que hoy era un día de cambio y transformación y que debía aprovechar para cerrar y abrir nuevas puertas.
No quiero hacer desaparecer, al menos de momento, todos los escritos que durante estos años nos han acompañado. De hecho, gracias a la ayuda de la amiga C. vamos a editar algunos en formato libro. Pero si quiero darme un respiro, unas vacaciones. Y quiero hacerlo ahora que me encuentro sanamente feliz, plenamente emocionado por la vida. Voy a dejar pasar diciembre en silencio y luego, con el nuevo año, ya veremos qué ocurre… No pretende ser esto una despedida… Sólo un hasta luego… Y lo hago agradeciendo desde lo más profundo del corazón vuestra constancia, vuestros ánimos en los momentos difíciles, vuestro apoyo y vuestro esfuerzo, así como vuestra eterna paciencia. Un blog no tiene sentido sin la gente que lo apoya día a día con sus visitas y comentarios. Y en estos dos años han sido muchos los que nos han visitado, nos han leído y nos han acompañado durante mucho o poco tiempo. Gracias sinceras a todos. Ya sabéis donde vivo y ya sabéis donde tenéis un amigo… Quizás un amigo un poco loco, pero al fin de cuentas, un amigo…
Os deseo unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Y sobre todo, la mayor de las felicidades… No dejéis nunca de creer en vuestra utopía… Vuestro, siempre… un abrazo sentido…
Pd.- Y ahora, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante…
Rito de pasaje Cherokee

Los indios Cherokee tienen un hermoso rito de pasaje para procurar el pase de la edad infantil a la edad adulta del niño que ya está listo para este importante cambio en su vida.
Su padre le lleva al bosque, con los ojos vendados y le deja solo. Él tiene
la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no quitarse la venda
hasta que los rayos del sol brillan a través de la mañana.
Él no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive la noche, él ya es
un hombre. Él no puede hablar a los otros muchachos acerca de esta
experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su
cuenta.
El niño está naturalmente aterrorizado. Él puede oír toda clase de ruidos.
Bestias salvajes que rondan a su alrededor. Quizás algún humano le puede
hacer daño. Escucha el viento soplar y la hierba crujir, él sentado
estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda. Ya que es la única manera
en que podrá llegar a ser un hombre.
Por último, después de una horrible noche, el sol aparece y al quitarse la
venda, es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre
veló toda la noche, para proteger a su hijo del peligro.
Así, nosotros tampoco estamos nunca solos. Aun cuando no lo sabemos, siempre hay alguien que está velando por nosotros, sentado en un tronco a nuestro lado.
Cuando vienen los problemas, lo que tenemos que hacer es sólo confiar.
Todos nos necesitamos: Contigo somos más paz
Paseos otoñales
De nuevo un día lleno de visitas, de políticos que ultiman y apuran hasta el último minuto, de amigos que se preocupan por sus hijos, por sus amantes, por sus cosas… A las doce y media me he marchado a Correos para llevar algunos paquetes y retirar otros… Me llegó el mallete hecho de madera de olivo de Tierra Santa que un cónsul israelí, amigo entrañable y sabio anciano me envía desde su país. Me ha parecido un gesto hermoso y afectuoso. Ya empiezan a llegar las cartas de Navidad y los regalos… Antes era muy tradicional en eso de enviar postales… Hace tres años escribía las últimas que recuerdo… Fue junto a una chimenea en Alemania… De repente, cuando ya había terminado la última, las arrojé todas al fuego… No entendí el gesto… Llevaba años enviando cientos de postales escritas una a una a amigos y conocidos… ¿Por qué rompí con esa hermosa tradición?
Hoy he dejado el coche en el pueblo y he venido andando. Hacía tan buen día que me apetecía pasear. He visitado el castillo y luego he vuelto por el campo… Deseaba tocar la tierra aún mojada, oler sus hierbas, sentir esta paz interna que me protege y me acompaña… Venía esa placidez en el pensamiento y en el recuerdo, pero al mismo tiempo en el presente… como si estuviera viva dentro de mí… Sentía sosiego y calma, mucha calma… Una extraña felicidad que intento suministrar con serenidad y cariño… Por el camino me encontré con una amiga… Me contaba triste lo mal que le había ido en el amor… Le intentaba dar ánimos y sobre todo, le decía que fuera paciente, que la esperanza existe… que todo, inclusive lo milagroso, es posible. Como dijo alguna vez Ovidio, todo amante es un soldado en guerra. El amor es una conquista diaria, una batalla que no permite treguas ni descansos. De ahí la necesidad constante de esperanza…
Auctoritas vs Potestas
“Para cuidar de los demás y servir al cielo, lo mejor es la moderación. La moderación empieza con la renuncia a las ideas propias. Esto depende de la Virtud que se haya acumulado en el pasado. Si se tiene un acopio de Virtud, no hay nada imposible. Si no hay nada imposible, no hay límites”…
Leía estas viejas y sabias palabras que algún día copié del Tao y envié a un amigo. Ser moderado es sin duda harto difícil hoy día. Requiere disciplina, atención, inteligencia y aplomo. La compostura nace de la serenidad de saberse embriagado por la virtud de renunciar a casi todo, inclusive, como dice Laozi, a nuestras propias ideas o intereses personales. Hoy ocurrirá algo importante en la plaza pública, en la res política. Renuncio a glorias y honores, renuncio al poder y al dilema de mancillar una vida entera al preludio del arte de la astucia. No será una decisión fácil, pero será porque las grandes cosas siempre nacen de grandes decisiones. De nada sirve dedicar una vida a la punta de un iceberg cuando tienes la oportunidad de bucear en toda su profundidad… Más si somos sabedores de que el verdadero poder radica en aquello que el derecho romano llamaba Auctoritas y que tan bien explicó, casi intuyendo mis decisiones, MC en Los Asientos. No hay mayor poder que la sabiduría legitimada socialmente, la autoridad moral que deriva del respeto y el reconocimiento. Su contraparte, la Potestas, nunca será un poder real, sino más bien un poder burócrata. Por eso el camino de la moderación y la virtud serán siempre estrechos más poderosos que cualquier otro que tenga que ver con la vanidad o la ambición. El poder radica en la fuerza que somos capaces de transmitir. Y esa fuerza proviene siempre de ese más allá que nace del centro de cualquier infinito. ¿Qué clase de virtud hemos acumulado en el pasado? Si se tiene un acopio de Virtud, no hay nada imposible. Si no hay nada imposible, no hay límites…
El camino de la genialidad
Estimado A.,
Nunca sabemos porqué ocurren las cosas. Hay algo que siempre se nos escapa. Cuando escuchaba la lectura de las cartas la verdad es que me parecían ridículas. Al menos en este tiempo, seis años después. Quizás en aquel tiempo tuvieron algún sentido y querían expresar algo. Seis años es toda una vida… Es casi el tiempo que llevo aquí luchando contra gigantes, dragones y mazmorras… No lo cambio por nada, pero estoy cansado, muy cansado… Antes de que tú pudieras entrar a esta casa y tuvieras llave y te diera toda la confianza del mundo habían pasado muchas cosas. Malos tiempos, mucho dolor que no viviste, mucha tristeza… El tono, que no quiere ser limosnero ni patético, tenía que ver con la vida. Ahora, en el cansancio de todo, sólo me apetece reírme un poco y estar bien… Necesito volver a cierta sencillez y tranquilidad…
Aprecio cuando estoy rodeado de gente buena y le doy toda mi confianza… Quizás eso tenga un precio, pero nadie dijo que vivir entre genios fuera fácil… ¿Dije genios? Sí, no lo dudes… La gente buena siempre es genial y sensata en el sentido amplio de la palabra. Genio viene de genial, de genialidad… Un genio es aquel que expresa de alguna forma algo de consciencia… Requiere cosas difíciles como algo de locura y libertad. De ahí derivan sus consecuencias, los ataques de los necios, la ruptura o conquista de una vida… El fluir inspirador de un genio no debe mancillarse por lo mediocre, ni rodearse de tedio o amargura. Debe aflorar hacia cuotas altas de inspiración… Debe sentir la fuerza creadora del devenir humano y convertirse en semidioses.
¿Por qué temes a la expresión? ¿Hasta cuando podrás sufrir las consecuencias de la vida vulgar? ¿Qué tardarás en asumir tu papel protagonista? ¿Cuándo darás rienda suelta a la libertad de sentirte superior a las circunstancias? Eres un hombre bueno, no tengo duda de ello. Y eres un ente creador. Tu genialidad fluye en todo lo que haces, pero debes utilizar la fuerza de tu inteligencia para darle forma y expresión. Siempre habrá dos caminos en la vida que podrás elegir. El tedio será el fácil, el cobarde, el perezoso. El genial será el valiente salto hacia la incertidumbre, hacia el sosiego, pero sobre todo, hacia la vida plena… Nunca dudes cual te conviene más. La duda siempre será tu peor enemiga…
El bosque mágico
Estar a veinte grados en pleno diciembre no es normal. Había momentos que hacía más frío dentro de casa que fuera. Había momentos en los que nada importaba, ni el frío ni el calor, excepto la unión y la complicidad. Por ejemplo cuando veíamos crecer al bosque animado, al bosque mágico. Allí, los tres, portando velas, creando lugares y momentos, esparciendo alimentos para los duendes, viendo como las setas crecían alrededor de todo el suelo mojado. Hacíamos fotos desde la hierba y el resultado era mágico. Al verlas desde la pantalla, realmente parecía un bosque encantado, lleno de criaturas, lleno de vida multicolor. Los cinco días juntos han sido maravillosos. Los tres nos hemos olvidado del mundo. Hemos tomado decisiones serias que deberé digerir ya que modifican sustancialmente proyectos vitales. También hemos sembrado semillas que deberán germinar hacia donde el destino nos fije. Pero lo importante de todo era la felicidad en las pequeñas cosas. Aquella que se gestionaba entre risas y juegos, duendes y bosques encantados… Esa felicidad que no puede nombrarse, que no puede explicarse, que solo cabe en el estallido de una lágrima o en el decoro de una sonrisa pungida por el olor del momento. Nadie nos enseña que la felicidad nace de lo auténticamente sencillo. Nadie nos explica que el calor de un momento puede llenar de vida a todo un bosque… Doy gracias a la vida, que me ha dado tanto…
De viajes y gestos
Días intensos, días compartidos, días de emociones, de improvisación, de reencuentros, días de momentos. Todo empezó en la estación de tren. Allí un hombre mayor me pidió ayuda. Se la ofrecí. Tenía una enfermedad y no alcanzaba a llegar al lavabo. Le ayudé y le acompañé. Se llama Manolo. Todas las tardes, quizás también todas las mañanas, va a la estación a compartir historias y momentos. Allí había otros Manolos como él. Personas jubiladas que pronto, ante la alegría del hombre, se iban acercando para conversar. Manolo presumió de mi atención hacia él y empezó a contar cuando él una vez ayudó al “Bola”, una persona enferma que necesitaba trabajo en un momento delicado de su vida. El “Bola” murió al poco tiempo, pero a Manolo le quedó el buen sabor de poder haber ayudado a alguien. Me presentó a los demás jubilados del grupo a los que uno a uno le contó la historia de mi ayuda hasta el lavabo. “Veis como en el mundo hay hombres buenos”, decía a unos y a otros con cierta emoción. Ya terminada la historia del “Bola” apareció radiante A. Le presenté a mi nuevo amigo, el cual seguía dando las gracias mientras felicitaba a A. por su suerte. “Ya no quedan hombres así”… No contaría esta historia si no fuera por la amarga historia que había detrás. Pensando yo que todo hijo de vecino ayudaría a Manolo, al parecer el incivismo galopa campante por todas partes en voz de Manolo, que observa diariamente uno a uno todos los inquilinos y visitantes de la estación del AVE sin que no siempre encuentre a alguien que le acompañe hasta el lavabo cuando la enfermedad que padece lo requiere.
Así que con esta anécdota nos fuimos a La Montaña donde pasamos una hermosa y tranquila tarde y noche repasando fotos y recuerdos… Hasta cuatro veces cuatro se encarnó la emoción y el estruendo de la pasión generosa y compartida…
Al día siguiente fuimos a la finca de MC, a los Asientos. Pensábamos estar unas horas pero al final nos quedamos a cenar, a dormir, a desayunar, a comer, a… Fueron momentos agradables, divertidos. Pudimos visitar la almazara y beber el líquido verde recién prensado. También vimos los majestuosos ciervos de la finca que buceaban entre la neblina. Mientras hablábamos de lo divino y lo humano el caos aéreo se apoderaba de los cielos y el caos interno del país se regulaba a base de asaltos militares. La imagen, dantesca, nos sorprendió y me preguntaba qué pensaría Manolo, que andaría en la estación ajeno a todo, sobre lo que allí ocurría. Un país bananero en un delirio tropical.
Al día siguiente nos fuimos a Marbella por asuntos de trabajo de A. Escribo desde el hotel donde nos hemos alojado, en Puerto Banús. Todo parece calmo, con un calor inusual para estas fechas. Acabamos de conocer al niño Javier que juega con C. a las peonzas. C. explica con atención las proezas de la peonza cuando le aplica las piezas de aluminio. El tiempo transcurre rápido, todo se acaba. Pronto volveremos a La Montaña y luego de nuevo a la estación, donde Manolo, un día más, pedirá ayuda para ir al lavabo. Espero que hombres buenos le acompañen mientras duren sus días. Cuando lo hagan, serán hombres mejores. De eso se trata, de hacer de hombres buenos, hombres mejores, y de una sociedad buena, una sociedad mejor… Quizás el civismo se pueda aplicar en las pequeñas cosas, y a las grandes, y no haga falta dar golpes de efecto políticos ni militares para regularizar situaciones de injusticia. Quizás la construcción de la categoría humana se construya a base de pequeños gestos… Quizás el hombre nuevo soñado por filósofos y místicos se recupere a base de minúsculas acciones diarias.
Naciones y Estados: la ilusión de un destino
Leía con atención un texto sobre crítica antropológica que trataba sobre el uso, o mejor dicho, el mal uso de la palabra cultura. Coincidía con la idea de que la cultura no se puede unificar en un campo ideológico o territorial como algo sólido e inamovible. Conceptos como “cultura europea”, “cultura española” o “cultura catalana” son estereotipos de algo que realmente no existe más que en la ideología política de algunos.
Se habla desde siempre de los peligros que comporta la idea de una identidad única, casi elitista en contraposición con el resto, de un concepto claro de poder absoluto en nombre de la cultura, la lengua, el territorio… Este tipo de ambigüedades fueron las primeras argumentaciones que se utilizaron políticamente para conseguir réditos electorales. En Cataluña había funcionado hasta cierto punto. El batacazo del tripartito ha supuesto un cambio epidérmico en el electorado que premia más al discurso identitario-económico –véase el vertiginoso ascenso de Laporta y su Solidaridad Catalana o la victoria de CIU- que al identitario-cultural con PSC, ERC y IC a la cabeza. Ciudadanos por Cataluña, la plataforma que nació desde la crítica intelectual, ha quedado igual, quizás porque la crítica intelectual no puede existir en un país donde el pensamiento único –nacionalismo o catalanismo- supone el magma mayoritario y sociológico de Cataluña.
Los analistas quizás conciban que la sociedad está madura para entender que no es un problema cultural lo que separa a Cataluña de España, sino un problema económico. Dicho así, muchos no entienden porqué desvincularse de España como proyecto político pero no de Europa. ¿Por qué la necesidad de un nuevo Estado dentro de una región supranacional como lo es Europa? El problema no es ni mucho menos económico. No se trata del expolio español hacia el territorio catalán. Se trata de ciudadanos que viven en España, y por suerte o desgracia, la España de nuestros días tiene ciudadanos con más recursos en unos que en otros territorios. Lo mismo ocurre en el proyecto Europeo. No creo que los alemanes o franceses piensen que España, Portugal o Grecia estén expoliando a Europa o viceversa, no creo que piensen que Europa los estén expoliando a ellos… ¿o sí? De nuevo un problema de interpretación, de semántica, o quizás de egoísmo humano extrapolado a territorios y sociedades. De nuevo el egoísmo, de nuevo la visceral manía animal de pensar en territorios, y no en personas. De nuevo los animales políticos meando en las esquinas para señalar su espacio y mostrar ante el resto donde empieza y acaba sus dominios. Absurdo, totalmente absurdo.
La buena vida colectiva no tiene porqué matizarse en la posesión, en nombre de la cultura o la economía, de más o menos poder, de más o menos Estado, de más o menos autodeterminación, de más o menos territorio. La convivencia entre los pueblos, una convivencia social y cultural, pero también económica y política, debe pasar por el buen entendimiento de unos con otros. La polaridad del Estado-nación no tiene porqué ser el objetivo a seguir de los políticos que pretenden una mejor calidad de vida de sus conciudadanos.
La autodeterminación es necesaria, no dudo de ello. Pero debe empezar de abajo a arriba. Es decir, la esencia de la misma debe partir del ciudadano, de ahí a su barrio, a su pueblo o ciudad, a su comarca, a su región, a su país… No al revés. La tutela absolutista de los políticos con respecto a la gobernabilidad de sus ciudadanos pasa por ese matiz que subraya la incapacidad del ciudadano a dirigir su destino, necesitando de una determinación política que arremeta sobre decisiones importantes para la organización de la vida privada.
No hay que crear más estados-naciones, sino reducir, adelgazar los que existen. Eliminar la máquina burocrática y reembolsar la soberanía al ciudadano, al individuo libre que presta parte de su vida a la convivencia pacífica y solidaria. O quizás, para ser más certeros, lo más conveniente sería reorganizar la convivencia política. Pensar en los territorios no como organismos petrificados en un mapa geopolítico, sino como entidades vivas capaces de decisión sobre su presente y futuro. Organismos vivos, habitados, en todo caso, por hombres y mujeres de carne y hueso, capaces de pensar y capaces de dirigir libremente sus destinos.
¿Somos alguien?
El miércoles di un paseo por el bosque con R. Fue hermoso caminar rodeado de verde intenso, de tierra mojada, saltando charcos y hundiendo nuestras carnes en el barro de la tierra doliente. Estaba todo lleno de setas. Me hubiera gustado diferenciarlas para poder hacer un buen guiso con las mismas. Hablamos de lo humano y lo divino, especialmente de literatura, de libros y solidaridad. El paseo de dos horas fue entrañable y hermoso. Llegamos hasta casa andando y antes de despedirnos, cuando subíamos el último repecho, mencionamos lo frágil de la vida. Todo lo que te puede cambiar la existencia en un solo segundo de descuido o mala suerte. Ayer vino a comer a casa X. Preparó con sus propias manos arepa, una especie de tortas de maíz y tortitas mexicanas con frijoles. Horas antes me había comentado un terrible suceso. El amigo JM había ido con su mujer a Nueva York a disfrutar de un musical. Al salir del mismo, un taxi atropelló a la mujer dejándola en coma. La noticia me dejó helado. Realmente no somos nadie, y cualquier segundo puede determinar tu existencia para siempre. Estemos alertas, estemos concentrados, estemos despiertos. La vida no se detiene. Nosotros tampoco. Hoy abrazaré de nuevo a la Tormenta. Lo haré como si no existiera más vida que esa. Será con tal intensidad que no habrá segundos, ni tiempo, ni espacios. Recordaré la caminata por el bosque, el canto de los pajarillos en los árboles, las flores… pero también Nueva York, y el fatídico taxi y los hospitales… Así es la vida… te espero Tormenta…
Unión Europea, ¿fracaso de un ideal o fortaleza del mismo?
Dublín ha vivido una convulsa protesta contra la Unión Europea en particular pero también contra los estamentos que pretenden orientar la crisis que asola como un nuevo fantasma a todo el continente. Grecia, pero también, no lo olvidemos, Letonia e Islandia y ahora Irlanda y posiblemente otros caerán en un juego de dominó cuyo final no se puede predecir. La inquietud y la incertidumbre crece y ya se habla de que esta crisis puede llegar a tambalear o destruir definitivamente el proyecto ideal de la Unión Europea. Los euroescépticos afilan los cuchillos y proyectan la idea de que el error del euro, la eurozona y la Unión Europea en general era evidente. A pesar de que la economía de la Unión Europea es la más grande del mundo superando a la de Estados Unidos en mil millones de euros, muchos ven en los recientes problemas estructurales un momento ideal para reivindicar el nacionalismo estatal y la soberanía nacional de sus estados miembros.
La crisis financiera ha evidenciado la fragilidad de todo el sistema y como madre de todos los males se apunta al experimento europeo y al euro. Pero este no ha sido un problema europeo exclusivamente, sino del sistema financiero en general y del excesivo endeudamiento de Estados y ciudadanos en particular. Los inversores recogen los beneficios cuando todo va bien, pero han sido los Estados, y por lo tanto, sus ciudadanos, quienes se han ocupado de las pérdidas cuando todo ha ido mal. ¿Es la solución nacionalizar la banca para que el dinero esté en manos de los ciudadanos y no de gestores privados que aprovechan la coyuntura para apuntalar ese popular dicho de que “la banca siempre gana”? Estas preguntas no entran al fondo de la cuestión del diseño de la política financiera pasada, presente y futura.
Por eso el problema va más allá de un simple hecho financiero. Algo se cuece en las entrañas del Sistema, pero sobre todo, algo se cuece en el espíritu humano por encima de los efectos colaterales del calentamiento global y la crisis financiera. Europa está luchando cara a cara con su destino. Y también el modelo ideal, nacido quizás de la Ilustración, de una Europa unida, y por lo tanto, extensamente, de un mundo unido, al menos, un mundo unido quizás más en las tesis altermundialistas que en las exclusivas posturas neoliberales. El proyecto europeo ha sido el experimento en cubeta para un proyecto más ambicioso que engloba a la que será la tercera unión de todos los pueblos tras el fracaso de la Sociedad de Naciones (SDN) y las Naciones Unidas (ONU). Un proyecto que ya se está gestando en los estamentos del Espíritu Libre y el ADN psíquico de la humanidad.
Pero la tensión crece a medida que la crisis repunta y se endurece. La burbuja inmobiliaria ahogó a los bancos y estos ahogan, mediante la carencia de créditos, a las empresas. La asfixia se generaliza y pronto serán los estados los que se verán afectados por la misma, si es que ya no lo están notando a la vista de las drásticas e impopulares medidas adoptadas por la mayoría de los países.
Hay miedo y el descontrol puede provocar el caos y el caos la destrucción. La moneda única, proyecto que nació del alto ideal de la unión de los pueblos tambalea y sufre los envites de la crisis. Trichet advierte que su futuro se jugará en 2011. Algunos analistas esperan lo peor.
Es por eso que el ideal de la Unión sufre los envites de la crisis con fuerza, una fuerza que de ser mal regulada podría ser desperdicia en el vacío. Por ello prima la necesidad de regular con serenidad esta situación. Todo lo que no está regulado por la inteligencia termina en un retroceso perjudicial para la humanidad. La destrucción y la ruina es el resultado de la falta de rectitud y aplomo en tiempos difíciles. Por eso sólo podemos avanzar, no hacia la destrucción de Europa (¿otra vez?), sino a reforzar su unión política, social y financiera.
El miedo siempre ha provocado guerras y las guerras siempre han provocado dolor y sufrimiento innecesario. Y ahora las guerras nacen del fracaso, de la pérdida de rumbo, de la falta de coraje y decisión. La ignorancia y la miseria podrían apoderarse definitivamente del alto ideal y hacer desplomar un imperio que persigue el bienestar de los pueblos y la unión de sus naciones. El apetito animal podría imponerse a la saciedad humana. La tiranía de la ignorancia y el miedo podrían apoderarse de la razón y la armonía, de la belleza y el progreso humano.
Los legisladores han procurado siempre, ante el temor de que la turba humana acabara descontrolada y sin control, administrar y gobernar buscando el bien común mediante la aplicación del intelecto. La inteligencia ha sido para el pueblo como la aguja de la brújula es para el barco: el alma que nos guía y nos dirige. Pero, ¿qué ocurre cuando el pueblo es guiado por mediocres y el alma está orientada hacia un mar de confusión? ¿Cómo retomar la esencia de los sabios? ¿Cómo hacer que las autoridades públicas vuelvan a la limpieza de corazón y al alto ideal del progreso humano? Los corazones se han venido abajo, las consciencias están encogidas, perturbadas, perdidas, las almas han abandonado el espíritu de la consciencia. ¿Cómo recuperar el valor humano? ¿Cómo endurecer el camino para crear y recordar nuestras propias esencias? ¿No es acaso el ideal de la Unión Europea mucho mayor que el sufrimiento de su pérdida?
Nuestra crisis, la crisis del Sistema, no es más que una pérdida de orientación basada en la superstición, el despotismo y el prejuicio que asola a toda la humanidad en su conjunto. Los políticos se han alejado del pensamiento, de la profundidad del pensamiento que es una energía noble y ostenta la soberanía de guiarnos y gobernarnos con sabiduría. Los motores que siempre nos han guiado, la verdad y el amor, han sido sustituidos por la falsa y el egoísmo. El derecho y la justicia, mecanismos que creamos para el progreso de nuestra humanidad, ha caído en manos del mediocre sentimiento y la disciplina de lo vulgar.
Las revoluciones han fracasado. El hombre ha fracasado. Por eso es necesaria la reconstrucción del hombre y de la humanidad. El progreso del género humano exige que los altos ideales brillen con nobles y perdurables lecciones de coraje. Necesitamos de ese coraje para encarar el futuro y el presente. Por eso necesitamos fijar de nuevo la atención en el alto ideal. Por eso debemos realizar un doble esfuerzo por reconducir la idea de una Unión Europea como ejemplo de convivencia, paz y progreso.
Lo que ocurre solo es una prueba para fortalecer el ideal, para afianzarlo y protegerlo, para inyectarle una dosis de vacuna que permita fortalecerlo para futuros envites. Más allá de la crisis hay un bien común al que servir, y los ideales están ahí para ayudarnos.
La originalidad consiste en volver al origen
El origen de todas las cosas es la naturaleza, creada, además, por Dios. Así lo creía la inquebrantable fe de Gaudí, el cual apostó toda su vida por imitar la maravillosa eficiencia de la ingeniería natural. Reflexionaba sobre ello esta mañana movida, tras una breve charla con Mc que me sorprendió cuando desayunaba a punto de irme a Córdoba. Tras pasear por los interminables subterráneos del campus universitario me dirigí a un insustancioso tiempo en el taller mecánico que aproveché para repasar todo el correo postal de esta semana y algunas revistas recibidas, entre ellas, el número de este mes del National Geographic. Allí me empapé de la vida y obra de Gaudí. Me encantó la frase que encabezaba el artículo: “mi cliente no tiene prisa”, refiriéndose a Dios. Lo cierto es que si la naturaleza es la obra de Dios, hizo bien este excelente arquitecto en aprender de él e imitar en todo cuanto pudo a ese otro Gran Arquitecto del Universo. Realmente la geometría natural es increíble… ¿Geometría sagrada? Podemos verla en cualquier parte del cosmos. En las alas de una libélula, en el caparazón de un caracol, en el vuelo de un abejorro, en la esbelta figura de un sauce o un baobad, pero también en el sol, en las estrellas, en el viento, en la luz, en la energía, en la fuerza, en las fuerzas… Todo lo creado está perfectamente ensamblado, perfectamente pensado (¿?) y construido. La técnica natural, la metodología cósmica es asombrosa.
Hay que ver las cosas en las que se piensa en un taller mecánico… bueno, en estas y otras… especialmente las relacionadas con la Tormenta…
Táctica y Estrategia
La vida y la lámpara de Diógenes
Ayer paseábamos por el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Mirábamos con atención los fósiles de hace millones de años, los minerales cristalizados, las siluetas que algunas formas habían construido de forma inimaginable. La visita, corta pero emocionante, vino acompañada de una pregunta: ¿tienen vida los minerales? El niño filósofo dijo que sí en una primera respuesta inspirativa. El sábado por la mañana habíamos tratado ese tema cuando hablamos durante una hora larga en Lérida sobre los átomos y el universo. Planteé allí la misma cuestión, lo interesante de pensar en los átomos y en todos los componentes del universo como entidades vivas, ya fuera un trozo de roca granítica o una supernova, un pequeño átomo o un molusco del Caribe. Cuestioné en voz alta dos aspectos del universo que para mí están llenos de misterio: la propia vida y la consciencia que, al menos en la especie humana, parece albergar. Vida y consciencia, para mí son atributos universales. Quizás la cuestión sea adivinar en qué grado o sutileza se manifiestan unos y otros. Hoy, siguiendo el ritmo de las sincronías, recibimos de J. T. un pensamiento simiente que habla precisamente de la vida que se expresa en todas las manifestaciones. Sea como sea, el sábado concluí mi intervención diciendo que el ser humano resulta ser como un grupo de ciegos murciélagos que intentan describir un universo luminoso. Una empresa inútil. Nuestro conocimiento con respecto al universo y sus misterios es como la lámpara de Diógenes, encendida en pleno día a la búsqueda de un hombre honesto. Sea como sea, la vida existe, la consciencia existe y la unión entre la una y la otra forma un aspecto aún mayor que podríamos llamar de alguna forma hermosa…
Cámara de reflexión
Tras el intenso jueves llegó el intenso viernes. Apuré los cuidados y los abrazos hasta el límite ya que a las siete debía estar en Lérida. Viajé desde Madrid, trabajamos en la preparación del sábado y marché corriendo a Barcelona. Tiempo suficiente para estar unas horas con la familia, acostarme, levantarme temprano y desayunar una hora con C. para analizar la tremenda situación política que se avecina en Cataluña. Los resultados de hoy confirman la catástrofe de la socialdemocracia y el escarmiento de los abusos partidistas que se reflejan en las urnas. Bien por el cambio, para qué vamos a decir lo contrario, aunque el cambio esté auspiciado por el rival.
A las pocas horas de nuevo en Lérida. Los príncipes desfilaban orgullosos por el trabajo realizado. La mañana transcurrió tranquila. Comida y una pequeña siesta de una hora porque estaba muerto. Lo hice medio tumbado en una de las salas del hotel, en un cómodo sillón donde reinaba el silencio y el recuerdo permanente de A. En la siesta tuve un sueño. Había hombres vestidos con extrañas vestimentas. Era la primera vez que dirigían unos trabajos con tanta responsabilidad. Nada más y nada menos que dar entrada a un «lobetón». Recordaba en la ensoñación las palabras de Blasco Ibañez: «se trata de liberarles de los males con que le amenaza la superstición; iniciarle en la vida de la inteligencia; quitarle el velo material que cubre sus ojos y purificando su cuerpo, llevar a su espíritu con el amor al estudio, la inspiración de la virtud y de la fraternidad universal, para que esta, su primera iniciación, le abra el camino de la felicidad«…
Me aproximé en el sueño al recuerdo de la cámara de reflexión y recordé sus símbolos: el gallo, el azufre, la sal, el mercurio, el Vitriol, la calavera que nos recuerda lo pasajero de todo, el reloj de arena, el trozo de pan, el agua, el testamento vital… Un útero perfecto para un segundo nacimiento perfecto. Todo estaba en orden mientras flotaba en los brazos de Morfeo. Me adentré en el lugar sagrado. De repente me vi a mi mismo como a un príncipe azul solicitando solemnidad para el acto y el psicodrama importante que íbamos a representar. Cogí una espada y un mallete con fuerza y di el primer golpe para reclamar silencio. La sala estaba a rebosar, pero el orden y la firmeza se impusieron. Música de Mozart y pensamientos simientes. Los trabajos transcurrieron justos y perfectos y todos nos sentimos orgullosos por ese día.
Cuando desperté de todo estaba conduciendo sin parar hasta Madrid. Llegué muerto a eso de las tres de la madrugada. Abrí despacio la puerta y entré, esta vez sí, en los verdaderos y augustos secretos de la vida. Resucité, o sería más justo decir que me resucitaron. Parece que haya pasado un siglo de todo esto y todo ocurrió hace unas horas. En ese espacio-tiempo, lo más sagrado fue el respeto, la amabilidad y el encanto por hacer las cosas bellas y dignas. La recompensa vino después, con los abrazos sentidos y el amor proyectado entre la penumbra de la noche añeja y el amanecer de un nuevo día. Por la mañana estaba rodeado de príncipes. Por la noche, la gran Princesa supo tocar a la perfección los acordes de la vida. Las sensaciones, indescriptibles, saltaban desde lo más profundo de cada poro. Ahora que intento relatar todo lo ocurrido estos días, no sé distinguir realmente qué fue sueño y que realidad. Príncipes y princesas que desfilan en mi mente sin entender qué está pasando realmente. ¿Será todo un sueño? ¿Será todo el maravilloso reflejo de alguna increíble realidad? Estoy cansado… voy a seguir sus pasos… otra vez…
Día de Gloria
La sala estaba llena. Pude disfrutar del espectáculo en primera fila. Pude saludar y abrazar a amigos, sentir su presencia, su latir. Había una mano que apretaba la mía. Unos ojos, diría luminarias, que acariciaban mi rostro y me dejaba mudo. MC estuvo a la altura, espectacular. Me miró y la miro a Ella. Me guiñó el ojo y M. dijo: «creo que te acaba de dar su aprobación». Apreté de nuevo con fuerza su mano. Estaba ahí, presente, podía sentirla, podía escuchar su latir. Hace un año yo estaba sentado en el escenario. Este año, por cosas del guión, no había sido así. No me importaba. Estaba feliz, muy feliz. La gloria, y sus días, son efímeros, duran un instante. Pero la felicidad compartida, el poder mirar a los ojos frente a frente a un ser al que amas, eso no tiene precio. Hubieron luego abrazos sentidos. De unos y de otros, de tantos que ya no podría ni siquiera nombrar. MC seguía firmando libros dos horas después. En la cena le envié un mensaje mientras nos mirábamos a los ojos. Nos dio tiempo a cenar y volver, volver y seguir caminando juntos, felices, temblorosos por la emoción de pensar que los momentos vividos solo están ahí en ese instante. Luego desaparecen y hay que volver a renovarlos, hay que volver a luchar por conquistar un nuevo segundo. Hoy se presentaba «Días de Gloria», seguramente un nuevo éxito de ventas. Pero hoy he comprendido la esencia de la verdadera gloria. Un beso, un abrazo, mi mundo, mi reino por un beso, un abrazo y su mirada…
El vuelo del solitario
Un día muy intenso, lleno de encuentros hermosos con gente hermosa. Por la mañana desayuno en la sede de Intereconomía con MC, repasando algunos asuntos antes de la presentación mañana de su esperado segundo libro de memorias. Mañana seguida de llamadas inesperadas y encuentros hermosos. Luego comida en el hotel de JL con los amigos de la Fundación A. Un encuentro agradable repasando el año ya pasado y proyectando el futuro. Luego vuelta y paseo agradable con K. hablando sobre cosas del camino. Paseo largo y vuelta a… Pues no lo sé, pero de repente me encontré, quizás porque hacía frío en la calle, en una biblioteca leyendo un libro recién comprado que trataba sobre antiguos ritos de Egipto. Interesante lectura hasta que cerraron las puertas del templo del saber y seguí con el paseo hasta… Creo que fue Ptolomeo el que hablaba sobre el vuelo del solitario. Hoy, mientras paseaba y sentía como la ola de frío llegaba hasta Madrid, recordé una noche de Navidad de hace muchos años en la que pasé, por cosas de la vida, unas largas y duras horas en un cementerio. Llegué hasta allí porque el dueño del pequeño hotel me pidió que lo abandonara en ese día tan especial, creyendo que tendría con quien compartir esa noche. Así que me fuí del hotel en mital de aquel frío invierno. Empecé a caminar y sintiendo una tremenda soledad terminé mi paseo en las puertas del cementerio de aquel pequeño pueblo perdido en la nada. La dureza de aquella noche me hizo pensar que cualquier noche podría ser especial si aguantaba esa extraña circunstancia. Algunas cosas fortalecen el alma. La soledad a veces también puede ser una llama… al menos eso dijo el poeta… Una soledad en la gran ciudad, rodeado de más de tres millones de criaturas… una soledad mientras que esperas el nuevo reencuentro…
El Gran Dictador: hacia un mundo nuevo
Paseos anónimos
Los sueños se hacen realidad. Ocurre a veces, especialmente cuando creemos en ellos. Llevaba años soñando con acompañarla a ese musical. Años sin saber quién era, esperando el momento, esperándola a ella. Y cuando sueñas algo, cuando deseas algo ardientemente, inevitablemente sucede. Así lo demuestra la vida cuando menos te lo esperas. Y hoy era consciente, en esta especial mañana de otoño.
Miraba desde primera hora, angustiado, las noticias en la prensa digital sobre el conflicto de las Coreas. Estaba al mismo tiempo redactando las preguntas para una entrevista que debía hacer pero no podía concentrarme viendo que los tambores de guerra empezaban a sonar de nuevo: primero en el Sahara, ahora en Oriente.
Salí a la calle y paseé por Serrano pensando en ella, como hago a casi cada momento de estos últimos intensos veinte días. Compré vitamina C condensada en kiwis y naranjas ya que en las ciudades no puedes coger la fruta de los árboles. Está resfriada y deseaba cuidarla con ese amor que se exprime en los pequeños detalles, en las pequeñas atenciones. Se terminó el tiempo de las grandes gestas. Ahora vence lo pequeño. El día a día, la aventura del minuto compartido con atención, cariño y respeto. El amor condensado en miradas, en abrazos y en sonrisas.
Y a la vuelta miraba los rostros de la gente. La ciudad y sus ruidos, los cigarros que descansaban en las manos caídas y nerviosas. Los rostros sin voz, ausentes, anónimos. Nadie saludaba a nadie. Nada pasaba excepto el pasar. Mientras volvía leía un hermoso mail escrito con rebosante poesía. Me detuve en una frase: “qué sabe nadie lo que nos pasa por dentro».
Y eso me interrogaba mientras miraba a la gente y observaba cuanto me había alejado de la ausencia. Tanto tiempo en la Montaña había moldeado en mí una especie de forma de ser, incluso de forma de vestir, alejado de aquellas modas que antaño seguía en la gran ciudad. Creo que era el único en la gran manzana que llevaba vaqueros, zapatos marrones y forro polar. Los trajes de moda, las corbatas y los atuendos propios de la vanguardia invadían el decorado urbano. Pero detrás de los mismos, de nuevo soledad, angustia, preocupación.
Volví a casa por la Castellana con tal de cambiar el paisaje y fue a la vuelta cuando recibí con alegría el cantar de la sorpresa. Otro gesto, otro guiño. Hicimos setas con nata y comimos juntos mientras leíamos el prólogo del libro que traía consigo. Me rebelé ante el título: “al final de la utopía”. Lo cerré en la primera página, miré sus profundos ojos azules y dibujé en su rostro un nuevo prólogo: “el principio de la utopía”. Es así, en las pequeñas cosas, en los pequeños paseos anónimos donde se construye la vida, donde se crean los sueños, donde lo inevitable, acaba sucediendo…
El árbol de la Vida
La recepción en Madrid terminaba a las cuatro. A las nueve teníamos que estar en la otra punta del país. Tras un tranquilo viaje de más de cinco horas llenas de apasionantes charlas sobre política, cultura, filosofía o religión, llegamos justo a tiempo para la reunión. Había problemas que necesitaban soluciones y había también circunstancias que requerían vivencias para poder comprobar la salud moral de aquellos que se esfuerzan por mantenerla a flote. Tras despedirme de la reunión, ya por la noche, fuimos a cenar y retomamos de nuevo la emocionante tertulia sobre el árbol del conocimiento y el árbol de la vida. Tras la cena, más allá de media noche, necesitábamos encontrar un libro sagrado para salir de dudas con respecto a varias interpretaciones que habían surgido en la excitante charla. El templo estaba cerrado a esas horas pero disponíamos de llaves y acceso. Todo estaba oscuro. Abrimos la puerta y nos acercamos al ara con sumo respeto. La leve luz nos llevó hasta el libro sagrado y empezamos atentos la lectura del Génesis. La primera duda quedó aclarada con el siguiente pasaje: “(1:26) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Aquí encontramos la primera contradicción bíblica, ya que más tarde habla el texto de que Dios sacó a la hembra de una costilla del hombre, cuando en el primer relato ya habla de que creó Dios a varón y hembra. El segundo relato tenía que ver con la verdadera razón que motivó la expulsión del Paraíso por parte de Dios: (3:22) “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. (3:23) Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. (3:24) Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”. Dios estaba temeroso de que tras tomar del fruto del árbol de bien y del mal, tomáramos también del fruto del árbol de la vida y nos volviéramos inmortales… Las conversaciones siguieron apasionadas todo el sábado y el domingo hasta llegar rendidos a casa… Un viaje de ida y vuelta a tierras más allá de Argón y a lugares donde la experiencia requería afianzar algo que nació hermoso y que promete profundidad y entusiasmo. Tras vivir por situaciones completamente surrealistas de todo tipo y calado, el abrazo sincero y la mirada franca selló un fin de semana inolvidable, donde el árbol de la vida demostró que está por encima del árbol del conocimiento, del árbol del bien y del mal.
El Intelectual
Ayer me tocó presentar en el marco del Festival de Cine Europeo de Segovia el libro “Rodamos Historia”, escrito por los amigos Álvaro y Yannick. Un presentador normalmente nunca se presenta, pero ante la insistencia de Yannick, lo hice contando la anécdota que un día antes me había ocurrido en el poblado de Bembézar, en Hornachuelos, Córdoba. Llegué para la presentación del libro de Eugenia y como no sabía donde era, aparqué el coche en la plaza del pueblo. Estaba oscureciendo y había algo de niebla. El pueblo estaba absolutamente desierto hasta que apareció un hombre que se me acercó con paso tranquilo. Se me quedó mirando de arriba abajo y me dijo: “Usted debe ser el intelectual y viene a la presentación del libro”. Al día siguiente, curiosa sincronía, Yannick me llamó recién llegado de Brasil para decirme algo parecido: “Si te parece te presentas como un intelectual”. Decir hoy día que eres un intelectual o no puede resultar incluso despectivo. Sobre todo cuando algunos “intelectualoides” mediopensionistas nos quejamos tanto de la ausencia de los mismos en los momentos de crisis. En todo caso, me quedo con la definición wiki, sobre todo, de su segunda parte y su aportación crítica a la realidad: Un intelectual es aquella persona que dedica una parte importante de su actividad vital al estudio y a la reflexión crítica sobre la realidad. A lo que yo añadiría, si los intelectuales me lo permiten: y a su transformación radical. En todo caso fueron hermosas las dos actividades que presenté en Córdoba y Segovia. La de Eugenia cariñosa por familiar, y la de Yannick, divertida y especial. Luego, todo el día en el festival de cine viendo visionados de películas y…
Cuando despertemos, hagámoslo juntos
Esta mañana A.A. me preguntaba como me sentía. Le explicaba alegre que después de un verano duro, el otoño se mostraba ante mí como un cuento de hadas, como una especie de historia de príncipes y princesas llena de magia y encuentros increíbles. Un momento que merece la pena saborear y conquistar a cada momento para hacerlo eterno y duradero. Ella, intuitiva, como si leyera en mi rostro de voz todo eso que siento, me envía este escrito que comparto:
Tus fantasías de cuento; un cuento de personajes de lugares lejanos, que hablan lenguas inteligibles y se visten con ropajes hermosos y variopintos, que miran de modo diferente y en la enigmática mirada se refleja la belleza de un alma sin matices, personajes que se recrean en bellas mujeres que por lejanas parecen inalcanzables y entonces el héroe ,de tu cuento de princesas, plebeyo que se hace príncipe por amor, lucha desaforadamente por rescatar a la bella dama de las garras de cualquier dragón que la persigue de siglo en siglo, de vida en vida y de galaxia en galaxia…y entonces, en esa cadencia de los tiempos y espacios se pierde la mirada en el infinito y ohhhh, se cruza con la suya y un rayo fugaz, imperceptible a los adormecidos ojos de cualquier lector, crea la realidad del amor.
Añado a esta historia lo que la Princesa Real, además, me dijo: “Y cuando despertemos de este sueño, hagámoslo juntos”.
La rebelión de la masa
Paseaba hoy por el bosque colindante a mi casa. El sol otoñal, el sonido de los pájaros, el verde que todo lo cubre y las florecillas que nacen por todas partes hacían del paseo algo agradable a la vista y el alma. A la vuelta regresé por el sendero del Águila y de repente observé de nuevo como la vocación humana seguía su curso destructor. Había unas bonitas vistas del bosque de encinar, de la vega del Guadalquivir al fondo, de la sierra y el valle y de las montañas de Granada y Málaga a lo lejos cubiertas por la neblina. El cielo andaluz está radiante en estas fechas. También la nueva residencia de la tercera edad, casi acabada -y abandonada a su suerte- y reluciente bajo el sol. Ante el sol y los escombros de los vecinos, de la plaga humana que acumula y amontona bajo el beneplácito del poder establecido todo tipo de basuras. La imagen dantesca. Todo el pueblo en obras para poder decir en las próximas elecciones todo cuanto se ha hecho en ladrillo, pero ni un ápice de conciencia a la hora de limpiar eso que los propios vecinos, en su cínica inconsciencia, en ensuciado día tras día. Sí, bonita la estampa otoñal, pero majadera la reflexión que sacas al final del camino… absorto por las contradicciones de la naturaleza humana y el sinsabor de la dejadez y la ignorancia. Así se rebela la masa, a base de estupidez, incivismo e inopia.
Elecciones ¿libres? en Cataluña
El problema del Sahara
El sábado pasamos por casualidad por la manifestación que se había organizado en la Plaza del Sol de Madrid con motivo de las reivindicaciones sobre el Sahara Occidental. La postura de España no puede ser más que ambigua. Reconocer la soberanía del pueblo saharaui crearía un conflicto con Marruecos, la cual aprovecharía para reivindicar su soberanía sobre Ceuta y Melilla y quién sabe si algún día también, puestos a pedir, sobre las Islas Canarias. El tema de las colonizaciones es un tema no zanjado aún para ese territorio. Tampoco los problemas de la independencia, la autodeterminación y demás cuestiones nacionales. Resulta difícil valorar qué territorios tienen derecho a la autodeterminación. A mi parecer, todos los que libremente así lo decidan. El problema es cuando una minoría política impone cuestiones de ese tipo: véase lo que ocurre en Euskadi y Cataluña. Pero es que además Marruecos mantiene buenas relaciones comerciales con España, incluidas, valga la paradoja, las que tienen que ver con armamento. Así que el problema del Sahara puede ser comercialmente rentable para España en cuanto que Marruecos nos compra armamento precisamente para defenderse o atacar al Frente Polisario del Sahara. Más surrealista no puede ser la situación. Ni tampoco más cínica y embustera.























