Compartir el Camino


En el camino de la vida no hay victorias ni derrotas. Uno puede llorar o reír por ambas cosas, de igual forma. Adentrarte en la proyección de un mundo, de una vida, sin que ninguna aflicción te embargue parece un reto difícil. Por eso, cuando ya has llevado un tiempo llenando tus campos vitales de derrotas y victorias, ambas igual de impostoras, descubres que lo verdadero no consiste en llegar primero, sino en saber llegar, como dice la canción. Y en esa reflexión descubres que no hay mayor camino que el que puedes compartir con amor, respeto y admiración con otro ser.

No hay mayor poder que el compartir todo lo que uno genera y regenera en el discurso vital. ¿Para qué entonces buscar afanosamente poder, dinero o influencia en aquellas cosas que producirán rancias derrotas o superfluas victorias? El verdadero poder y la verdadera riqueza consisten en estar bien con uno mismo y con el resto, en ayudar y en dejarse ayudar, en fabricar momentos generosos que iluminen el brillo de aquel que recibe, y también, del que da. No importa si se es rico o pobre, no importa si estás en la cima o el valle. Sólo importa el grado y la calidad del compartir, la exquisitez a la hora de tender la mano, de abrazar al otro, de sentirte partícipe del maravilloso canto de la vida. Mirar a los ojos a otro ser humano y leer en su brillo el libro de sus vidas vividas, de sentir su sentir, de penetrar en lo más profundo de su alma para desvelar sus necesidades, sus inquietudes, sus tristezas y alegrías. Leer y escuchar en su luz, bucear en su ritmo, en su musicalidad, en su aliento vital que le mueve y le conmueve. Y entonces, experimentar la gracia de poder ser uno con el otro y por lo tanto, de ser seres humanos abrazados a otros seres humanos que se sienten hijos de una familia. Compartir el camino es el mejor premio a una vida llena, plena y vivida.

5 respuestas a «Compartir el Camino»

  1. Es precioso tu comentario. Llevo días reflexionando sobre ello y al leerlo me resuena. En estos momentos yo le pido a la vida un compañero de viaje, no necesito acompañantes. Mientras tanto a todos Buen Camino!

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  2. Excelente artículo estimado Amigo Javier. Desde hace mucho tiempo, comprendía que conjugar el verbo Dar, es una de las mejores acciones que un Ser humano puede realizar, si desea sentirse en armonía.

    Las palabras que no van acompañadas de acciones, solo serán bellos trajes o vestidos, que adornarán vacíos cuerpos.

    Esta vida es como un cuento
    nacido de polvo de estrellas;
    siendo las palabras caminos
    y nuestras acciones, las huellas.:

    Rafael.

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