La vida es cíclica y espiral


A veces ser hombre es fácil, pero ser un hombre es difícil. Eso pensaba mientras escuchaba de nuevo el sonido que viene de arriba abajo. Son dos las goteras que caen desde el techo de la cocina. No quedarán reparadas hasta después del retiro, porque hacer obra ahora sería más desastroso que intentar reparar el tejado. Ayer noche de nuevo las duras pruebas del camino. El dolor se acumula y parece como si las válvulas de escape cada vez estuvieran más oprimidas. Intento salir al jardín para distraer mi mente. Hace buen tiempo y se está bien ahí fuera. Esta mañana me corté el pelo casi al cero. Empieza el calor, y como es tradicional en mí, me gusta llegar al verano ligero de equipaje capilar. Ahora me siento cabezudamente más liviano con esta apariencia de monje budista. La última vez que me corté el pelo fue en septiembre y pasaron cosas maravillosas. Pero esto solo es un fetiche. Como decía, a veces es difícil ser un hombre.

Esta mañana vino la policía judicial a Séneca. Estaba desnudo y recién pelado, con toda la cara llena de restos del trabajo y a punto de meterme en la ducha. Me puse algo y fui a buscar a dos jóvenes de semblante amable y discreto. Enseñaron sus placas de policía y una orden judicial para solicitar información no sobre Séneca, pero sí sobre Séneca con respecto a un autor. Estaba tranquilo porque los papeles los tengo todos en orden y no hay nada que ocultar. Estuvieron haciendo preguntas, recogiendo información y recopilando papeles. Más de cuatro horas intensas. Tuve tiempo de bromear sobre mis cuentas en Suiza y en la República Dominicana, sobre los cien millones que tengo repartidos en paraísos fiscales y sobre los negocios e intereses que poseo en América del Sur. Los policías, jóvenes, reían ante mis ocurrencias. Tras el amable registro e interrogatorio, viendo que todo estaba en orden, se marcharon agradeciendo mi atención afable. Les dije, siguiendo con la broma, que a donde debía enviar la factura de las grapas, el papel y la tinta que habían gastado en cuatro horas interminables. Ni siquiera sé de donde sacaba las fuerzas para el humor, porque estas cosas realmente no son para risa y hoy andaba por los suelos con el ánimo.

Volví a la segunda planta y comí un arroz con tofu buenísimo. Me senté en el salón, ya preparado para el retiro que empieza mañana, y empecé a leer hermosas cartas de amor que durante cinco meses intensos he ido recibiendo. Eran cartas divertidas, hermosas, profundas, de lo más románticas, llenas de cariño y ternura. Me han reconfortado y me han hecho sentir bien, afortunado por tanta grandeza y generosidad compartida. Ha sido todo un regalo el poder releerlas. Es tan hermoso e increíble el amor. Es tan poderoso… ¿Y la ausencia de amor? Supongo que su ausencia produce monstruos.

Mañana me marcho unos días a hacer el vagabundo. Pensaba dar un paseo por Europa pero al final daré una vuelta por Andalucía. Iré a sus playas, me pondré algo moreno y visitaré el top manta para dar espectáculo. Dormiré en el coche, como en los viejos tiempos, o perdido en la maleza de algún bosque. Me dejaré llevar por los paseos interminables por la playa e intentaré bucear en el misterioso sonido de las olas… Comeré alguna pizza que tanto me gusta, o algunas patatas chips. Me apetece sentirme un poco abandonado a la deriva de lo espontáneo. Cuando hago este tipo de cosas siempre ocurren cosas maravillosas. A veces hay estados de ánimo que necesitan cierto deambular… cierto movimiento interior. Pronto cambiaré de ciclo solar… ya puedo notar los últimos coletazos de este increíble año pasado… Hasta finales de abrir tocarán muchos cambios y reajustes. Después, volveré a nacer y renacer a un nuevo año de aventuras y nuevas alturas para seguir adelante… La vida es cíclica, decía ayer E. mientras paseábamos entre cabras que nos rodeaban en la ruta del Águila. Cíclica y espiral, dije para acabar de liar la reflexión.

 

8 respuestas a «La vida es cíclica y espiral»

  1. Bueno ahora que te has soltado el pelo y según dices piensas visitar algunas playas de nuestra Andalucía, si no tienes ruta prevista, te recomiendo Mazagon (Huelva) mejor dicho en la entrada a la playa que hay en el parador de Cistobal Colón o cualquiera de las entradas anteriores entre Matalascañas y Mazagón.
    Es una playa en la que, al ser del Parque Natural de Doñana, se respira una paz increible, y sobre todo ahora que aun no ha llegado el verano.
    En fin hagas lo que hagas VIVE con mayúsculas.
    Un abrazo

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  2. Espiral sí, evolucionamos a través desde ese camino que es esta vida, pero si tenemos la consciencia de nuestro centro es responsibilidad nuestra evitar el bucle para progresar cambiando todo aquello que no queremos repetir, o repetimos cíclicamente todo aquello que no sabemos avanzar…

    Bssss

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  3. Dónde estás Javier?

    Espero que ese recorrido por Andalucía, por ti… ese recorrer en la sangre de tus venas, en la energía y en la rebelión que habita en cada rincón de tu alma encuentre la paz espiritual, un hueco en esta vida, una luz en el camino.

    Querias viajar a Europa, porqué no has venido aquí?, solo tenias que pedirlo y mi casa esta abierta enteramente para ti, y para cada persona que desee perderse por unos días-meses del ruído de la vida…

    Vivir continuamente en contacto con la vida, con la naturaleza es el mejor de los regalo, una experiencia de vida gratificante mas alla del mundo real, del ruído contínuo de la vida loca y absurda que antes habia recorrido.

    No echo de menos la gran ciudad, nada… he encontrado mi sitio, vivir en sintonía con la naturaleza, con los ciclos vitales, es todo tan sumamente sencillo… eso sí, tienen que dejarme los demas vivir a mi manera.

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  4. ¡Qué es bello es vivir cuando se es joven, rico, las mujeres te acosan y no hay tener obligaciones para comer todos los días¡

    Yo también recorrería las playas del Sur, durmiendo sobre la arena, bajo un manto de estrellas y con una bella mujer resguardándome del frío con su cuerpo.

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