Desde el centro abstracto


Acabo de llegar a casa… Ha estado bien tomar algo de distancia de las cosas. Lo ves todo de forma diferente. Es lo bueno del viaje interior que se plasma en algún recorrido improvisado hacia lo exterior. Desconectar de móvil y de Internet por unos días, dejarte llevar simplemente por el paseo a cualquier hora, sin mayor rumbo que la fuerza de tus pies. Lo más impresionante era verme rodeado de trescientos sesenta grados de oportunidades. Podía ir a cualquier parte, hacer cualquier cosa. El único límite era saber dónde estaba y hacia donde quería ir. Y de repente me vi envuelto en la búsqueda inevitable del centro, de mi centro. Y allí, en su insondable envergadura, en su poderosa esfera tornasolada, podía ver claramente un solo norte. Por eso el navegar se producía pausado. Sin negligencias, sin distracciones, sin desdenes, sin mayores accidentes que los del terreno que pisaba. Nadie reclamaba explicaciones patológicas sobre las crueldades de lo abstracto. Allí estaba, varado en cualquier playa, presagiando el próximo paso, hundido en la arena mientras divisaba el horizonte con cierto temor a un tsunami. En algún momento sentí infinita lástima por el ser humano. De nuevo la fragilidad del mismo. Me senté en un acantilado precavido. Me interrogué sobre la imprudencia de un resbalón, de un despiste. Cualquier fallo mecánico de nuestra máquina y la tragedia nos invade, nos anula, nos aniquila. Por eso hay que estar atentos y precavidos. La vida es un suspiro poroso, olvidadizo. No podemos más que falsear, perdiendo siempre, la trágica erosión de los años.

Pero resulta que al llegar a casa me he encontrado un ramo de orquídeas preciosas. No me ha importado su fragilidad del instante bello que representan. Mañana estarán marchitas, pero hoy, hoy resultan un clamor de vida y esperanza.

Pd.- Después de escribir esto y empezar a leer mails que me han llegado estos días, veo uno muy triste. La trágica muerte, por suicidio, de una buena amiga de un buen amigo… Lo dicho, no somos nadie… tan frágiles y dolientes…

6 respuestas a «Desde el centro abstracto»

  1. La magia de la vida es el momento, el instante… somos frágiles todo se puede evaporar para siempre-
    Muchas veces se nos nubla la vista y no vemos bien el horizonte, pero a pesar del dolor de ese momento merece la pena seguir con el gozo de la vida-
    Hoy a pesar de tenerlo todo, nos cuestionamos demasiado las cosas, analizamos hasta el milímetro, cuando en otra época las abuelas, las mias, vivian sin pensar y profundizar en tanto, simplemente vivian la vida que les habia tocado vivir, ni mas ni menos…

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  2. DESDE que tengo uso de razón me han maltratado, primero mi padre, después mi ex marido, después mi ex novio, e incluso todavía me dura una orden de protección que solicite despues de escapar con suerte de un ex novio psicopata que tuve, y aunque soy de las que no me gusta contar penas , hoy voy a confesarme, como decía la PANTOJA y desnudar el alma, mientras estaba en mi casa discutiendo con mi novio una discusión de pareja sin mas q rutinaria, decidí liberarme de una vez, me acorde de OSHO, ME ACORDE DE JESUS, Y HASTA DE LA MADRE QUE ME PARIO, y cansada de esperar en mi torre simbólica que comparaba a la que sale en las cartas del tarot del juego virtual del internet, me cansé de esperar a mi heroe que nunca llega, así me acorde de esa frase de CAT WOMAN, que decia: «y como no viene ningún heroe a salvarme me voy a salvar a mi misma»asi que decidí tirarme de la torre sin mas , con tanta suerte que se la achaco a mis treboles de cuatro hojas, que caí de pie como un gato de siete vidas, asi que sin mas que deciros ,que algún dia escribire un libro con mi historia real, así es la vida y la supervivencia, y si no me veis escribir aqui no es por nada es porque me quitan internet, nada mas, un abrazo a todos!!, y @s.

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