Desde un país tropical


El resort “Casa de Campo” dicen que es uno de los más importantes del mundo. Nuestro anfitrión, nieto de uno de los decanos de una vieja universidad italiana, nos decía que aquí no hay ricos, sino tan solo millonarios. Acostumbrados a vivir en auténticos infiernos cuando hacemos nuestros viajes solidarios, casi nos parecía un sueño extraño el estar aquí entre tanto lujo y riqueza. Las mansiones que nos rodean en el resort deLa Romanacontrastan con lo que hay unos kilómetros más allá… Pero de eso ya hablaremos con calma.

Estamos muy agradecidos por las atenciones recibidas. Nos han dado una casa-palacete con yacuzzi solo para nosotros y todo el servicio que queramos. Grandes coches, chófer y cualquier lujo imaginable. Pero hay algo que nos ha llamado la atención de nuestro anfitrión. Su extrema generosidad, su entrega hacia causas nobles, su especial sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y su capacidad de disfrutar de las cosas vidas de la vida sin olvidar a los que quizás no lo estén pasando. Eso contrasta con la hipocresía de muchos que vienen aquí para presumir o simplemente para ostentar.

Llevamos aquí 24 horas… Han sido tan intensas y hemos vivido tantas experiencias que no puedo relatarlas todas juntas. Necesitaré muchos días y muchas horas para ordenar impresiones sobre el país, sobre sus gentes.

Solo una anécdota. Hoy hemos ido a un asilo de ancianos. Había dominicanos y haitianos que convivían pacíficamente en este hermoso país tropical. Nos hemos juntado con unos amigos del anfitrión y hemos ido con unos tambores para alegrar la fiesta de los ancianos. Tocábamos cuatro. Uno de ellos un viejo haitiano de mirada profunda. Ha sido increíble compartir el ritmo tropical con él mientras nos miraba fijamente a los ojos. Hemos sentido todos el alma de los antiguos habitantes de estas tierras, y hemos danzado y tocado los tambores hasta que ya no podíamos más.

Ahora paz y calma. Cenar un poco, ensayar un poco y mañana empieza nuestro periplo por la isla. Mil niños nos esperan. Mil aventuras nos aguardan. Un abrazo sentido desde República Dominicana, un país tropical anclado en lo más hermoso del mar Caribe.

7 respuestas a «Desde un país tropical»

  1. Me encantaria poder danzar con vosotros al son de esos tambores.
    El pais es muy especial y el contraste todavia mucho más… en todo buen corazon hay nobleza y con ella desde cualquier altura se pueden hacer cosas muy bellas por los demas.
    Feliz estancia, la proxima me apunto…
    Un abrazo grande para ambos.

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  2. Se os vé felices, gracias por compartir y por transmitirnos a través de las fotos, vuestro entusiasmo y ver la cara de los niños, «eso no tiene precio» lo demás mastercard, jajajaja besitos amigo…

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