Transmisores de Luz


Son casi las seis de la madrugada. A estas horas todo parece diferente. Aún recuerdo fresco los sueños de la noche, el duro día de trabajo de ayer, las buenas noticias, especialmente esa en la que Pilar, amiga y generosa editora de una gran editorial, nos cedía la edición de un libro muy querido por mí. Una gran noticia y una gran responsabilidad. Los monjes de todos los tiempos hacían grandes esfuerzos para perpetuar el conocimiento y las obras y la cultura de cada época. Transcribían todos los días a todas horas cada letra. Su misión era la de ser transmisores del alma de todos los tiempos. Los editores modernos tienen una particular labor, muy parecida a la de esos monjes de antaño. La transmisión de la sabiduría perennis, de los valores e ideas de una época, de la cultura de un espacio y de un momento único. En la mitología iniciática, son los transmisores de la luz del alma, los portadores de la llama del conocimiento. Una labor poco reconocida y que requiere de grandes sacrificios y amor incondicional hacia la cultura y el Arte. Y resulta bonito despertarse con esa sensación de que hoy, sin importar si es sábado o cualquier otro día de la semana, nos espera un gran momento de transición, de transmisión de las ideas que habrán de transformar el mundo. Hoy encenderemos una vela y seguiremos transmitiendo su luz, aunque sea a base de píxeles y megas. Luz, más Luz para el Sabat.

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