Hacia un cierto grado de locura necesaria


Un amigo me decía el otro día que me estaba volviendo loco. Quizás ese amigo no me conozca lo suficiente, porque loco, lo que se dice loco, ya lo estaba. Solo que a veces tengo ramalazos de cierta cordura, siempre y cuando podamos entender la cordura como ese estado de normalidad, y siempre y cuando podamos gozar de la suficiente lucidez como para poder describir de forma racional qué entendemos sobre normalidad y anormalidad. Uno de los más lucidos trabajos que hice en la facultad de antropología fue precisamente sobre eso: la diferencia entre normal y anormal. Describía como en la Alemania nazi era “normal” perseguir y exterminar a los judíos.

Hoy en día, lo normal en nuestro país es que el gobierno suba los impuestos al común de los mortales, haya cinco millones de parados, se desahucien a familias enteras para luego centrar la política económica en salvar a la banca. Y cuando intentas racionalizar esto desde un punto de vista antropológico, o sociológico e intentas explicar estos hechos tal y como se están sucediendo, algunos te tildan de “loco”. Y la locura se manifiesta de forma más agresiva cuando intentas ser honesto contigo mismo, con tus ideas, con tus emociones, con tus inquietudes.

Llevo unos días intentando alejarme de mi enajenación mental y dejándome llevar por cierta normalidad. Me levantaba a una hora prudente, trabajaba sin excesos, me daba un baño en la piscina, salía a correr o a pasear en bici por el Monte del Pilar. Sí, me he sentido feliz, normalizado, integrado en la norma y en lo político y socialmente correcto. Intentaba llenar los huecos de amabilidad y alguna que otra cordial sonrisa, haciendo bien las pequeñas cosas y siendo paciente con las incorrecciones sociales que nos han tocado vivir.

De vez en cuando miraba las noticias e intentaba no horrorizarme cuando veía como unos apoyan al régimen Sirio porque les venden armas y otros apoyan el levantamiento porque de paso también les venden armas. Intentaba no perder la cordura cuando se intenta desde la ONU ordenar y reglamentar el tráfico de armas y países “desarrollados” se oponen a ello porque empañan las turbias aguas de la economía armamentística. Si fuera un sádico anormal y dijera que apoyo las guerras porque eso hace que liquide la plaga humana supongo que me meterían en el más oscuro de los manicomios. Pero si vendo armas y las legalizo y las utilizo para hacer negocio, soy un maldito cuerdo.

Sí, es posible que esté loco, pero me quedo con ese cierto grado de locura.

9 respuestas a «Hacia un cierto grado de locura necesaria»

  1. Lo de las armas es de lo más obsceno que he visto en mi vida, pero ya sabemos que el negocio de la muerte da muchos dividendos; no solo las armas, sino también las farmacéuticas y otros.

    Un poco de tu «locura» es lo que nos hace falta, así que no te rindas. 🙂

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  2. Ser un «loco» de la vida es lo mejor que te puede pasar.
    Ser «normal» sí es una verdadera locura.
    Vamos a intentar construir un mundo diferente, y alejar para siempre tanta maldad y ambición que se encuentra aposentada en todos los rincones del mundo.
    VAMOS A CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR, SI o SI…

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  3. Cuando veo cada día en TV el anuncio de «La Caixa» anunciando su «obra social» como algo maravilloso y, posteriormente, me acuerdo del matrimonio mayor de aquí que ha sido desahuciado por, no sé si equivocadamente echar una mano a su hijos, me pregunto ¿estamos locos o qué, de qué obra social me están hablando, de la que les aporta dividendos?.

    Entonces comprendo que tu locura, querido Loco, es un punto clave en la salud.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Luna. Quizás sería interesante hacérselo saber, mandarles algún tipo de escrito para que vean que la gente no es tonta. Por supuesto, no se trata solo de la Caixa, sino de casi todos los bancos.

      Un abrazo, Luna. Estás muy guerrera últimamente, como debe ser. 😉

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      1. No sé mapef, creo que en momentos me supera un poco todo esto. Tanta mentira y manipulación…

        Voy a tener que hacer lo que la mayoría de por aquí: yoga, meditación, vegetalismo… A ver si así me centro 😉

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