Impecabilidad


Son más de las diez de la noche y sigo viajando. Estos viajes tan largos sirven para sumergirte a cual submarino volátil en océanos profundos, teñidos de esos silencios que te permiten escuchar la voz interior al tiempo que acallas la exterior.
Ayer Rafael Redondo, el autor de El Informe Nagual dijo cosas muy interesantes sobre este punto. Sobre la necesidad de silenciar los ruidos de nuestra mente para aprender a escuchar esa voz que nos habla en susurro…
Y cuando eso se consigue, la voz nos guía claramente hacia el camino de la impecabilidad. Es importante, nos decía con voz suave pero firme, ser impecables.
Esto es lo que también le contaba el chaman tolteca Don Juan al antropólogo Carlos Castaneda.
Ese tambien es uno de los caminos del guerrero, ese que lucha para vencer el sinsentido aparente de la vida hasta conseguir alcanzar el misterio del propósito.
Y la conclusión siempre es la misma en todas partes, en Oriente y Occidente, en el Septentrión y en el Mediodía: un guerrero ha venido al mundo para amar, para reconciliarse con el dolor y la duda abrazando la fe y la esperanza colmadas en eso que vagamente llamamos compasión.
Compasión hacia los seres sintientes, hacia nuestros hermanos más pequeños, hacia los seres más queridos, pero también hacia ese millón de refugiados sirios que en estos momentos pasan noches heladas en tiendas de lona y compasión hacia esos hermanos que se matan unos a otros en nombre de la libertad.
Pensar en el otro lejano es pensar en nosotros, minúsculas gotas en la maraña de la familia humana.
Seamos impecables, incluso cuando nos equivoquemos y naveguemos en la ceguera del error.

9 respuestas a «Impecabilidad»

  1. Buenos días a tod@s
    Sinceramente me asusta un poco la impecabilidad…pienso que si no consigues llegar a ella puede dejar frustración…claro que es bueno superarse, buscar la superación y mejora en todo, pero siempre con coherencia sobre las posibilidades de uno…Personalmente si pensara que todo he de hacerlo impecable, creo que muchas cosas no las intentaría 🙂 me evitaría disgustos je je…
    Comprendo en mi misma que habrá cosas para las que podre llegar a la impecabilidad, pero admitiré humildemente, que en otras no llegaré.
    Abrazos «pa tos»

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