El problema del capital y el trabajo


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El problema del capital, el trabajo y el empleo se podría resumir diciendo que es el problema de la economía, de la subsistencia humana y su sostén. Desde un punto de vista espiritual, solo se puede atajar este problema mediante la profunda creencia en la fraternidad humana, la unidad y la supresión de la competencia y la explotación de unos sobre otros.

Cuando se resuelva el problema del dinero, de la avaricia y el egoísmo, el ser humano dispondrá de más tiempo para así poder desarrollar sus dones y talentos, sus conocimientos espirituales y su desarrollo personal. El altruismo, la cocreación, la cooperación y el apoyo mutuo serán pilares imprescindibles para que una nueva humanidad florezca.

Una persona enfocada espiritualmente no está de parte del capital o del trabajo, sino más bien en la búsqueda de correctas relaciones humanas. El anhelo de libertad y seguridad son las fuerzas que nos empujan hacia nuestro propio progreso, personal y mundial. El justo equilibrio entre capital y trabajo aún no se ha alcanzado, pero a medida que la ciencia y la tecnología avancen, el ser humano tendrá mayor capacidad de emancipación. El viejo paradigma de explotación dará paso a un nuevo paradigma de colaboración, donde ambas partes, capital y trabajo, colaborarán para conseguir mayor seguridad, mayor libertad y mayor bienestar.

La conciliación entre trabajo y capital será inevitable. Los nuevos tiempos y las nuevas crisis están provocando que esta conciliación se acelere. La crisis pandémica y su consecuencia, el teletrabajo y la disminución de la jornada de trabajo, están provocando este cambio de paradigma. El ideal futuro estará enmarcado en la liberación, de alguna manera, del factor tierra, y el trabajo, estará cada vez más enfocado en la creación de los dones y talentos.

Confiemos en el progreso humano, en el altruismo del capital y el trabajo, en la cooperación inevitable y en las palabras de las Naciones Unidas, bajo el prisma de la Organización Internacional del Trabajo cuando dice que “la paz universal y duradera puede ser establecida únicamente si está fundada en la justicia social”. La conciliación, la cooperación y la participación harán que el mundo del trabajo y el capital se transformen aún más en los próximos siglos.

Todo esto lo hemos intentado experimentar durante casi nueve años. Desde el Proyecto O Couso hemos intentado poner en práctica estos altos ideales. Creamos un entorno natural en un paisaje privilegiado del norte de España en el que no existía la propiedad privada, donde los individuos trabajaban de forma colaborativa de tres a cuatro horas al día, dedicando el resto del tiempo a desarrollar sus dones y talentos. La economía estaba basada en el don, practicando la economía del don en todas sus manifestaciones materiales, artísticas, científicas y espirituales. Existían valores de inofensividad, decrecimiento y simplicidad voluntaria, viviendo en pequeñas cabañas de madera construidas por nosotros mismos, evitando con ello entrar en el peligroso juego de la deuda y la hipoteca. El agua y la electricidad eran gratuitas, ya que provenían de nuestro propio manantial y de un sistema de placas solares independiente. Teníamos además una gran huerta con frutales abundantes de los cuales nos nutríamos en verano y otoño. Meditábamos a las ocho de la mañana y a las ocho de la tarde, creando con ello un ambiente de meditación, estudio y servicio constantes, lema del proyecto.

Fue una apuesta fuerte que terminó en inevitable fracaso, ya que aún no estamos en ese tiempo de conciliación total, fraternidad y cooperación. Pero seguimos buscando en esa semilla que se sembró soluciones futuras para los problemas de la humanidad.

Os recomiendo para buscar inspiración y visionar soluciones el libro de AAB, «Los problemas de la Humanidad». 

Una respuesta a «»

  1. Coordinación y apertura de igual a igual, con transparencia y entrega, sin egos caprichosos y tortuosos, los resultados estarán garantizados. Estamos aprendiendo a dejar ser siendo.
    La magia del amor une y crea todo aquello que deseamos, para alcanzarlo sólo falta la disponibilidad y acción.
    Feliz y hermoso renacer

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