Hay proyectos que nacen alrededor de una mesa, otros que aparecen después de años de darle vueltas a una idea y algunos que, casi sin saber muy bien cómo, terminan obligándote a aprender cosas que jamás imaginaste que necesitarías saber.
Nuestra participación en Tierra de Oportunidades, el programa de Acción Social de CaixaBank dedicado al emprendimiento y al desarrollo del medio rural, ha tenido un poco de todo eso. Tras ser ganadores en la primera ronda de participación comarcal entre miles de proyectos, ahora nos toca seguir adelante con el reto. El programa pretende apoyar iniciativas capaces de generar actividad económica, empleo y nuevas oportunidades en los pueblos. En su edición de 2026 han sido seleccionados 216 proyectos de toda España para participar en la fase nacional de El reto de Tierra de Oportunidades. CaixaBank, de los cuales, el nuestro ha sido uno de ellos.
Un Centro de Interpretación del Libro en Chapinería
Nuestra propuesta nace de una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué ocurre antes de que un libro llegue a nuestras manos? Quienes trabajamos en una editorial sabemos que detrás de ese objeto cotidiano existe un proceso fascinante que normalmente permanece invisible para el lector. Antes del libro está la idea. Después llega la escritura. Y tras ella, la lectura del original, la corrección, la edición, la ilustración, el diseño, la maquetación, la impresión, la encuadernación, la distribución… hasta que, finalmente, alguien abre sus páginas y comienza a leer.
Después de veinte años dedicados a la edición, desde Dharana Press queremos que todo ese proceso pueda ser conocido, experimentado y vivido. Así nació la idea del proyecto del Centro de Interpretación del Libro, que queremos desarrollar en Chapinería, en plena Sierra Oeste de Madrid. Imaginamos un espacio especialmente dirigido a colegios, institutos, familias, niños y jóvenes; un lugar en el que sea posible seguir el viaje completo de un libro y participar en él: escribir, ilustrar, imprimir, encuadernar, descubrir antiguos oficios y comprender que detrás de cada volumen hay personas, conocimiento, creatividad y trabajo. Pero también imaginamos algo más.
Creemos que la cultura puede ser una herramienta de desarrollo rural. Que un proyecto cultural puede atraer visitantes, colaborar con centros educativos, generar actividad para otros establecimientos de la zona y contribuir, modestamente, a que nuestros pueblos sean lugares en los que no solo sea posible vivir, sino también crear. Precisamente esa relación entre emprendimiento y territorio está en el corazón de Tierra de Oportunidades, cuya convocatoria busca favorecer la creación de empleo, la fijación de población y la cultura emprendedora en el medio rural. Tierra de Oportunidades
El reto dentro del reto
Después de resultar seleccionado nuestro proyecto llegó una nueva aventura: había que contar todo esto en un vídeo de alrededor de minuto y medio. Parecía un reto fácil, pero no lo ha sido. ¿Cómo explicas en apenas unos segundos qué es una editorial, quiénes la forman, cómo nace un libro, qué queremos construir, dónde queremos hacerlo y qué puede aportar al territorio? Y, además, ¿cómo consigues que alguien quiera seguir mirando, buscando una manera de hacerlo original? Decidimos entonces hacer algo diferente: convertir un libro en el protagonista de la historia. No queríamos un vídeo convencional con alguien hablando delante de una cámara. Queríamos que las imágenes contaran la historia.
Así apareció un pequeño libro de tapas marrones que cobró vida y comenzó a recorrer nuestro mundo. A través de él fuimos construyendo visualmente el viaje: la aparición de una idea, las palabras, Chapinería, la llegada a Dharana Press, el trabajo editorial, nuestro equipo, el proceso de creación de un libro y, finalmente, el salto hacia el futuro Centro de Interpretación del Libro. En ese recorrido aparecemos quienes formamos parte de esta aventura cotidiana — Ariadna, Alexandra y Javier,— y también nuestros dos colaboradores más pequeños, Noam y Deva, cuya contribución fundamental consiste muchas veces en conseguir que cualquier planificación empresarial dure aproximadamente cinco minutos.
Cuando la inteligencia artificial entra en la editorial
Y entonces apareció otro protagonista inesperado: la inteligencia artificial. Las imágenes comenzaron a cobrar vida. Los personajes caminaban. Los libros se abrían. Los niños imprimían y encuadernaban. La cámara podía entrar en espacios que todavía solo existen en nuestra imaginación. Fue un proceso largo, pero extraordinario. Y también algo desesperante.
Durante varios días descubrimos en primera persona una de las grandes paradojas de la inteligencia artificial actual: puede realizar en segundos cosas que hace muy poco parecían imposibles y, acto seguido, ser incapaz de resolver algo aparentemente elemental. Probamos diferentes modelos y herramientas. Generamos imágenes, animamos escenas, cambiamos instrucciones, descartamos resultados y volvimos a empezar. Una máquina de imprenta decidió aparecer de repente ocupando medio plano. Personajes que hablaban español en una escena adquirían misteriosamente otra voz en la siguiente. Otros comenzaban a hablar en inglés. Las transiciones parecían pertenecer a películas diferentes.
Y mientras intentábamos resolverlo descubrimos también el nuevo vocabulario de la creación audiovisual con inteligencia artificial: prompts, créditos generativos, modelos de vídeo, imagen a vídeo, sincronización labial, voces sintéticas, continuidad de personajes…
Por momentos tuvimos la sensación de que para presentar un proyecto dedicado a explicar cómo se fabrica un libro íbamos a necesitar previamente un máster en producción cinematográfica digital, es decir, entrar en una paradoja creativa singular.
La tecnología es una herramienta, no el proyecto
Pero quizá todo ese proceso nos haya dejado una enseñanza interesante. La inteligencia artificial puede ser extraordinariamente poderosa, pero continúa necesitando algo profundamente humano: saber qué queremos contar. Puede crear una montaña, animar un personaje o construir en segundos un edificio que todavía no existe. Pero la razón por la que ese edificio debería existir no la proporciona ningún algoritmo.
Eso procede de las personas. De veinte años editando libros. De autores que nos han confiado sus obras. De lectores que las han hecho suyas. De una editorial instalada en un pequeño y tranquilo municipio de la sierra. Y de la convicción de que el libro, incluso en una sociedad cada vez más digital, sigue siendo una de las herramientas más extraordinarias que hemos inventado para transmitir conocimiento, imaginación y memoria.
Al final, después de muchos experimentos —y de alguna conversación poco fraternal con las máquinas— conseguimos terminar el vídeo. Y curiosamente la solución final llegó cuando dejamos de obsesionarnos con las herramientas y volvimos a concentrarnos en la historia.
Y esta historia acaba de empezar
Durante estos días hemos hablado mucho de tecnología, inteligencia artificial, vídeos, animaciones y concursos. Pero detrás de todo ello continúa existiendo algo extraordinariamente sencillo.
Un libro.
Un objeto formado por papel, tinta y palabras que lleva siglos permitiendo que una persona pueda hablar con otra a través del espacio y del tiempo. Queremos que niños y jóvenes puedan descubrir cómo nace. Queremos conservar y mostrar los oficios que lo hacen posible. Queremos explicar qué ocurre desde que alguien escribe la primera palabra hasta que otra persona abre el ejemplar terminado. Y queremos hacerlo desde nuestro pueblo. Eso es, en esencia, el Centro de Interpretación del Libro.
No sabemos hasta dónde llegará nuestra aventura en Tierra de Oportunidades. Pero sí sabemos que participar ya nos ha obligado a mirar nuestro propio proyecto desde fuera, explicarlo, imaginarlo y, de alguna manera, verlo existir antes de que exista. Y quizá esa sea también una buena definición de lo que hacemos quienes trabajamos con libros. Primero imaginamos algo que todavía no existe. Eso que llaman la magia de pensar en grande. Después empezamos a construirlo.
Centro de Interpretación del Libro
Un lugar donde los libros cobran vida.
Pd. El reto consiste no solo en crear y publicar el video, sino también en recibir muchos me gusta. Así que estás invitado a ello.