La despedida del poblado fue triste… intentamos hacerlo con la canción estrella de la actuación. Jambóooo… Los niños corrían detrás del coche… quería abrazarlos y solo podía hacerlo desde la palabra, desde la música que tanto les gustaba… Sus almas latían en un ritmo hermoso… sus miradas delataban esperanza… Me hubiera gustado bajar del coche… seguir con ellos una vida más… un tiempo más… Me hubiera gustado seguir cantando con ellos… La sabana les abrace por siempre…
Abrazos sentidos
15 euros
Payasos en África
La imagen es surrealista. Dos hombres vestidos de marcianos visitan un poblado Oromo en mitad de la sabana africana. Al principio miedo y extrañeza, curiosidad por ver que son esas criaturas. Luego risas, juegos y el lenguaje universal expresando las sutilezas de la raza humana, sin distinción de color, de religión, de ideas. Éramos uno interpretando su nota cósmica, su propia y esencial armónica. Los venerables ancianos nos rodearon, nos cogieron de la mano y posaron, casi ciegos, para ser testigos de un momento único, de un tiempo único. El resto del poblado se acercó para participar de la fiesta. Una fiesta extraña cuyo denominador común era la Alegría. Un hombre mayor vino con su lanza. Al parecer todos los miembros del poblado, especialmente los niños, habían abandonado sus tareas, el ganado y todo cuanto hacían para participar del espectáculo. Algunos niños también llevaban lanzas. Me agarré a una de ellas y luego me subí a un árbol. Imaginad un mono verde en un árbol. Desde allí arriba todo se veía distinto. Kolo-Kolo en mitad de la sabana rodeado de niños. La lanza junto al ajedrez. Angi y Pedro a lo lejos, en alguna parte. El sol bajaba lento mientras derramaba sus últimos rayos sobre el poblado de barro, paja y ramas secas. No había mucho más, excepto la frescura de sentir la vida tan cerca.
La Venerable Anciana
El Venerable Anciano
La mirada triste
¿Demagogia?
Kolo-Kolo
El payaso vuelve a casa
El Hombre-Basura
Acabo de llegar de África. Estoy a las afueras de Madrid, en un
restaurante basura donde como comida basura producida por una sociedad
basura antes de seguir mi viaje hasta La Montaña. El viaje ha sido
impresionante. Qué puedo decir? Después de ser abrazado por casi dos
mil quinientos niños llenos de alma y generosidad no me quedan
palabras. Así que seguiré comiendo mi basura mientras contemplo a mi
izquierda a los otros niños, los de aquí, gorditos ellos, pero
vacíos, inmensamente vacíos. Somos lo que comemos. Aquí comemos
basura y eso somos. En África no comen, por eso sus ojos están más
cerca de Dios.
Desde Addis Ababa, Ethiopia
La capital y el norte del país es verde y hace algo de frío. Llegamos
ayer bien tarde y tras dormir cinco horas nos preparamos para viajar
al sur, hasta Zway, donde la pobreza es más extrema. Los etíopes son
muy hermosos y amables y sus mujeres, altas y hermosas podrían ser
perfectamente modelos. La comida escasea, incluso en este hotel donde
hemos pasado la primera noche. La capital no es muy sucia y por la
noche, a diferencia de otros países como la India, no hay ni un alma.
Seguimos la aventura…
La despedida
Ensayando en el embarque
Kili-Kili y Kolo-Kolo
Mi equipaje para Etiopia
Koldo dice que parezco un franciscano, por lo de la austeridad incluso
en la pequeña "maleta"… Algo de razón lleva… Es bonito viajar
ligero de equipaje, sobre todo si con ello tienes mas espacio para
medicamentos. En mi caso, como no llevo maleta, los cuarenta kilos que
me corresponden serán íntegros para África…
Medicamentos para Etiopia
El payaso eutópico
El vagabundo
Uno puede pasar frío durmiendo en la calle y calor en un palacio. Hoy
toca calor para no preocupar en exceso a los que creen que me equivoco
a mi manera. Así que dormiré en una cama junto a una moderna chimenea
regulada por mando a distancia, sin olvidar el frío de la calle que
millones de seres sienten como yo sentí anoche, de forma voluntaria y
caprichosa. A cuento de chimeneas, Joaquin me preguntaba sobre la
necesidad laboriosa de mantener en Alemania los fuegos encendidos a
base de leña con el trabajo que eso supone. La chimenea con mando a
distancia que ahora disfruto me ha dado la respuesta. No he encontrado
en ella el placer intenso de poder oler a leña quemada, ni el crujir
mágico de sus trocos. La chimenea moderna sin duda es más limpia y
cómoda, pero carece de vida, de magia, de amor. Por eso añoro
aquellas laboriosas chimeneas alemanas, aquel verdadero y puro
calor… Pero esto solo son palabras de un pobre vagabundo…
La Florida
Desde el Cerro de los Ángeles
La abundancia de vivir bien
A dos días del viaje a África intento acostumbrar a mi cuerpo, pero
sobre todo a mi consciencia, a la amplitud de la escased. Esta noche
he preferido dormir en el coche. Me siento libre al hacerlo, me siento
un vagabundo errante. En África posiblemente no tendré ni coche para
dormir. Aquí vivimos muy bien, y nos podemos permitir estos pequeños
lujos… Allí el único lujo será poder hacer reír a los niños…
Cine mudo
Desde Madrid
Como están ustedes?
Yoko Loco
Etiopía
El Pleno Espectacular
Espacio y vacío
Pensaba pasar el puente en casa, limpiando, arreglando el jardín, contestando mails, leyendo, escribiendo… MA. me envió un mensaje y al poco tiempo ya estaba de viaje para visitar por segunda vez La Montaña. A la altura de Jérez, cosas de la vida, se le averió el coche, así que invertimos la visita y a las pocas horas andaba por tierras gaditanas. Aterricé en Conil y paseamos por ese hermoso pueblo hasta bien entrada la noche. Al día siguiente, nuevos paseos por la hermosa costa, tumbados en la arena o charlando sobre cualquier cosa con tal de sentirnos vivos ante el gran espacio y vacío que transmite el océano. Hacía tiempo que no sentía esa sensación de no hacer absolutamente nada con tal de sentir el placer de eso mismo, de no hacer nada, de no pensar en nada, de disfrutar intensamente de la buena compañía y dejarte llevar por el sonido de las olas. Era como estar bocarriba, mirando el cielo y dejándote mecer por el oleaje suave. Fue hermoso, muy hermoso. A la vuelta me esperaba Koldo en Sevilla. Comimos en la casa de una hermosa mujer suiza que amablemente nos invitó a saborear un arroz y una buena charla. Volvimos juntos a la Montaña con la intención de preparar el viaje a Etiopia. Estos días serán intensos y de ausencia, precisamente por dejar todo el trabajo listo antes del viaje…

































