La unidad aislada: sincronías del Caribe


Hace unos días quedaba en la madrileña plaza del Sol con LZ, responsable de ACNUR en Haití, abogada de origen italiano con una extensa formación en Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos. La charla fue agradable y necesaria. La conocí en Miami en el último viaje solidario que hicimos por el Caribe. Las sincronías del destino quiso que fuera mi compañera de vuelo hacia Madrid y tuvimos tiempo de hablar sobre “la experiencia del desierto” que se vive aún en Haití después del terrible terremoto. Los nómadas del Sahara o del Gobi saben qué significa vivir una vida plena sin nada, sin deseos insaciables de poseer nada porque en la nada del desierto lo tienen todo. Intenté convencer a LZ para que escribiera un libro sobre su experiencia como responsable de Naciones Unidas en más de doce países con historias duras, muy duras, de hambrunas, desastres, catástrofes… Sobre esa experiencia del desierto que muchas personas, sin quererlo, tienen que afrontar de la noche a la mañana por una guerra o catástrofe. Ayer me escribía contándome que habían asesinado a una colega de Naciones Unidas en una misión. Una vida muy dura de la que, después de muchos años trabajando por países como Haití, Burundi, Congo, Uganda, Costa de Marfil, Nepal y Sudán, necesita descansar. Y para ello desea venir a España y buscar un trabajo tranquilo donde la muerte y la desgracia estén lejos, porque todo caminante, en algún momento de su camino, necesita descansar.

Sincronías de la vida, ayer mismo comíamos en el madrileño barrio de Salamanca con LM y su hija. LM fue una de nuestras excelentes anfitrionas en República Dominicana. Pasamos unos quince días juntos viajando por toda la isla de aventura en aventura, también rozando esa experiencia del desierto de dejarnos llevar por la vida para ver hacia donde nos conduce. Nieta de presidente de la república, hija de diplomáticos y hermana de ministros, llegó a Madrid para acompañar a su hija en su nueva vida como estudiante universitaria en nuestra piel de toro. Recordamos viejas anécdotas de nuestro viaje, de cómo los huracanes amenazan constantemente la paz de ese tranquilo lugar y de cómo la vida sigue a pesar de todo.

Me quedé pensando en estas extrañas sincronías donde en un plazo de pocos días pude comer con dos personas que viven en una misma isla, pero en realidades totalmente antagónicas. Los expertos en las ciencias de lo invisible llaman a estas cosas la “unidad aislada”. Una misma isla, dos realidades totalmente aisladas la una de la otra. Como a veces ocurre en nuestras vidas, donde vivimos estrechamente con personas con las que a veces no tenemos nada en común, o también viceversa.

El Rasta sin rastras


 

Tras un corto fin de semana en la Sierra de Gredos, el domingo hice un rápido viaje hasta Córdoba. El motivo es que mis padres, tras un mes de convivencia con el pobre Rastra, habían sucumbido a sus encantos y han decidido adaptarlo. Así que el domingo por la tarde estaba ya con los tres, el lunes acompañé a mis padres a la estación del AVE y luego fui corriendo al veterinario para pelar, desparasitar y vacunar a Rastra. Le pusieron el chip, le hicieron el carnet de identidad perruna y le pusimos un collar. El perro parecía otro. Me dio una sensación extraña el hecho de insertar a un perro semisalvaje, que vivía en completa libertad -con sus peligros-, en el mundo civilizado humano. Esa misma tarde del lunes hice el viaje hacia Madrid con él. Estaba alucinado por todos los acontecimientos. Su primer viaje en coche lo hizo perfecto. Y ayer, para celebrarlo, le dimos un paseo por la Casa de Campo. Ahora estará dos semanas con nosotros en la Sacedilla y en luego de nuevo viaje hacia Barcelona. Al final la realidad se impuso y aquel tímido perrito que vino hace unos meses a compartir cierta soledad ahora se ve insertado en la familia. Qué cosas tiene la vida…

Hacia el camino de la bondad


«Lo esencial es invisible a nuestros ojos». El Principito, de Saint- Exupéry

Siempre he creído, contradiciendo a Hobbes sobre la cuestión de que el hombres es un lobo para el hombre, que los seres humanos somos bondadosos por naturaleza. Lo somos siempre y cuando nuestras mentes y nuestras vidas no están distorsionadas ni nuestra visión afectada por la falsa enseñanza de los intereses egoístas. Realmente, superado el estadio animal y convertidos en seres humanos, la bondad es la materia prima que nace de nosotros. Y esa bondad requiere de pequeños detalles, de cierto control de nuestra naturaleza más primitiva.

Ayer pasamos una velada hermosa de conversación profunda e interesante con M. De cena había vichyssoisse y croquetas vegetarianas de espinacas, cebolla, patata y zanahoria. Todo riquísimo. Llegué tarde de la meditación, así que esa fue excusa para empezar la amena charla sobre las diferencias entre meditar al estilo oriental y orar al estilo occidental. Explicaba, según mi concepción, que para mí era lo mismo, que meditar y orar pretendía acercarnos a eso que el cristianismo llama “hágase tu voluntad y no la nuestra”. Una especie de conexión con el quinto reino, el reino angélico, el reino de las almas, lo que los cristianos llaman el reino de Dios o cielo y en oriente llaman nirvana. Quise hacer paralelismos entre una religión y otra, entre el concepto de culpa cristiano y el karma en otras tradiciones. Karma, Samsara y Nirvana son conceptos que pueden explicar algunas ideas muy definidas en el cristianismo más esotérico.

En todo caso, en la conversación, siempre me quedaba la misma respuesta interior. Lo importante es la bondad humana. Incluso esta mañana, cuando M. me preguntaba sobre un desagradable episodio de no hace muchos meses, pensaba interiormente que ya estaba todo olvidado y de que aunque alguna vez alguien se comporte como un lobo con nosotros, es importante no perder nuestro centro, nuestro recto esparcir de conciencia humana y ser siendo, incluso en las peores crisis, seres humanos bondadosos independientemente de nuestras creencias, de nuestra epidérmica opinión sobre la existencia y de nuestros más profundos ideales. No hay mayor bien que la bondad y no hay mayor provecho para nuestra raza humana que la de ser completamente bondadosos con el otro.

Luna llena de Virgo


Luna llena de Virgo. A las siete, meditación a las orillas del Manzanares rodeados de unos plataneros enormes que sacudían sus hojas al sonido del viento. Había peces en el río a pesar de su olor y su negra agua. También algunos patos que acompañé hasta que sentí la presencia de J. y desde la invisibilidad de las “sombras” lo acompañé hasta el lugar previsto. Doble alegría por el encuentro.
La meditación pretende conciliarnos con el quinto reino. Concienciarnos sobre la necesidad de la buena voluntad y la buena voluntad dirigida al bien, a obrar con rectitud, a tener una visión inteligente y sensata sobre los acontecimientos del mundo y ser partícipes del cambio inminente que nos ha de llevar hacia una nueva era de bienestar no tan sólo físico, sino también vital, emocional, psíquico y espiritual. Así de fácil y así de difícil.
Para mi sorpresa, allí esta M. Nos conocimos en Mongolia, cuando bordeábamos los montes Altai y el desierto del Gobi buscando la perdida y mítica Shambhalla. Me gustó darle un abrazo sentido mientras recordábamos viejos tiempos. Siempre que viajo a Barcelona la visito para comprobar que todo va bien, que la vida sigue su curso, que la amistad que se teje aquí en la tierra a veces viene de otros lugares extraños, pero sensibles al encuentro.
Y en la meditación me di de bruces con septiembre, con este apasionante mes que nos espera lleno de acontecimientos, con esta oportunidad para que la responsabilidad encuentre hueco en el corazón de todos los que aspiramos a cambios necesarios. Son momentos difíciles. Una amiga de República Dominicana que ha venido a pasar unos días a nuestro país me decía que veía a los españoles tristes y grises. La creo, porque España está atravesando por un momento difícil y es nuestra obligación moral estar a la altura de las circunstancias.

Crear una empresa en España


En la delegación de la Agencia Tributaria de Pozuelo de Alarcón, en la sección de Censos, en ese lugar donde tienes que presentar el Modelo 036 para dar de alta una actividad empresarial, había un hombre bueno.

Y como había un hombre bueno, funcionario, atento, amable y considerado, preocupado por ofrecer un buen servicio al ciudadano, es bueno que se diga. Porque siempre estamos acostumbrados a esa mala imagen que a veces el funcionario de turno ofrece al ciudadano, pero en muchas ocasiones te encuentras con excepciones agradables que merecen ser destacadas como ejemplo de lo que debería ser un correcto servicio.

En España resulta muy difícil crear una empresa. Empecé mi periplo burocrático el 4 de junio con la Sección de Denominaciones del Registro Mercantil Central de Madrid. Este fue de los pocos trámites que se podían realizar de forma digital, sin necesidad de largas colas ni esperas ni prolongados enfados. La certificación número 12084904 tardó pocos días en llegar. Dharana Press SL no figuraba registrada, así que me emitieron el consiguiente certificado de reserva.

El siguiente paso fue el de abrir una cuenta e ingresar tres mil euros. Ingresé tres mil treinta y tres para ser más exactos. Lo hice en Triodos Bank, un banco que practica la banca ética y que da garantías de que no utilizará nuestro dinero para fomentar la industria armamentística, por ejemplo. La burocracia de los bancos, aunque sean éticos, a veces también es lenta. Así que tuve que esperar hasta el 4 de julio para tener toda la documentación emitida por la sucursal de la calle José Echegaray número cinco, central de este banco que se sitúa en la vecina localidad de las Rozas de Madrid.

Así que con el certificado del Registro Mercantil Central y el certificado del banco Triodos Bank, el siguiente paso era la notaria. Me pidieron papeles y más papeles, algo de dinero y menos de cuarenta segundos de mi tiempo para que el notario Don Ignacio Luis Cuervo estampara muy amablemente su rúbrica en los estatutos de la nueva sociedad.

A partir de aquí, una odisea de sellos y más sellos oficiales, de dinero y más dinero, de horas esperando, de carreras interminables de un sitio a otro. La Comunidad de Madrid, en su Dirección General de Tributos te solicitan el modelo 600 de autoliquidación en concepto de Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Con ese documento pude ir a la Agencia Tributaria de Pozuelo. Allí me pidieron papeles, más papeles y otros papeles que no disponía. Cuando ya lo tenía todo, es decir, los sellos oportunos en el papel oportuno, llevé todos los papeles de nuevo al Registro Mercantil de Madrid, pagar las tasas y esperar casi un interminable mes para volver de nuevo, pagar más tasas, coger los papeles y los sellos en los papeles e ir de nuevo a la Agencia Tributaria, donde esperaba el amable funcionario, el único que con delicada y paciente atención ha demostrado que detrás de todo este mundo de exceso de burocracia, lentitud y anacrónica forma de crear riqueza, existen personas buenas y amables.

En total, para crear una empresa en España, tienes que tardar una media de entre dos y tres meses y preparar una media de entre cuatro y cinco mil euros. Creo que los futuros gobiernos tendrán que trabajar mucho en el futuro para que cualquier persona libre y de buenas costumbres pueda crear su propio puesto de trabajo, su empresa o su negocio con menos recursos, impedimentos y tiempo. Eso sí, y motivar a su funcionariado público para que al menos, algunos como el de hoy, te alegre el eterno periplo.

En lugar de vivir la vida…


Ante mí se abre el Sendero de Luz. Veo el Camino. Detrás mío queda la senda de la montaña sembrada de pedruscos y peñascos. A mi alrededor crecen las espinas. Mis pies están cansados. Pero ante mí se extiende recto el Camino Iluminado y voy por ese Camino. (D.K.)

En lugar de vivir la vida huimos constantemente de la misma. Somos cobardes por naturaleza y expresamos esa cobardía constantemente, rechazando las pruebas del camino que nos harán fuertes y que sacarán lo mejor de nosotros mismos, esquivando los problemas y avatares que nos conducirán a cierta sabiduría. Fracasamos cuando no somos capaces de vivir una vida ejemplar, y eso significa vivir la vida que sentimos dentro, sin tener en cuenta las opiniones adversas sobre nuestro caminar, o a aquellos que desean desviarnos de nuestro sino.

Hay cosas que nos gusta afrontar. Nos da miedo. Nos da terror porque a veces eso supone destrozar todo lo creado, destruir todo cuanto hemos construido. ¿Y qué cosa rechazamos cuando obviamos ese camino? Sin duda, la vida. Encontramos siempre alguna razón que nos hace creer que deberíamos estar en otra parte. Huimos de las dificultades sin darnos cuenta. Huimos de nosotros mismos y de los demás en lugar de penetrar la vida, y preñarnos de ella.

Triunfo y fracaso dependerán de la entereza que tengamos a la hora de afrentar los retos de la existencia. Aunque eso suponga perderlo todo. Debemos vivir la vida en lugar de pensarla.

Sirviendo a la Humanidad


Estimados,

estamos terminando la edición del libro  «Sirviendo a la Humanidad». Tanto la maqueta como la portada están ya listas y entrarán la próxima semana a la imprenta.

Hemos decidido que este no será un libro comercial, es decir, no estará puesto a la venta a precio comercial (aunque se anunciará en la editorial con un precio simbólico y lo enviaremos gratuitamente a quién así lo solicite), sino que será regalado tal y como su autor deseaba con respecto a sus enseñanzas: «dad gratis lo que recibáis gratis».

Creemos que es un libro que merece la pena difundir, por ello os animo a que nos digáis cuantos necesitáis para compartir con vuestros grupos o amigos.

Por favor, hacedlo a la siguiente dirección: nous@editorialnous.com

La vida de un discípulo


«Gran parte de la enseñanza dada es nueva en su forma, y otra lo es de hecho. Pero hay algo que surge con claridad, y es que las antiguas reglas a las que fueron sometidos los discípulos en el trascurso de los siglos, son aún válidas, pero susceptibles de nuevas y con frecuencia, distintas interpretaciones». (D.K.)

Un discípulo es aquel que tiene un maestro. Un maestro no tiene porqué ser una persona. Puede ser una enseñanza, una intuición o una verdad revelada. En general, un discípulo siempre es un aprendiz, y en términos amplios, todos, desde el ser más minúsculo hasta el más desarrollado, es un discípulo de la vida.

Cuando desde la humildad más sincera se reconoce ese don natural para el aprendizaje, ocurre un lento peregrinar solitario donde la incomprensión y el desconcierto se apodera del buscador. La travesía por el Desierto, ardua y solitaria, es necesaria. Y lo es porque se aspira a saciar la sed de conocimiento y el alud de hambre intelectual y espiritual que se posee. Soledad, perdida de juicio y destierro caracterizan esta etapa, pues de alguna forma somos rechazados por el mundo en que vivimos.

La siguiente etapa tiene que ver con la reconciliación con el mundo y sus gentes. Nos volvemos invisibles y la búsqueda se encierra dentro de nosotros, volviéndonos cautos y tranquilos. La sed del desierto se convierte en una formidable aliada para superar las cimas de las montañas a las que ahora nos enfrentamos. Seguimos solos, pero percibimos cierta compañía, cierto acercamiento y reconciliación hasta llegar a la cima de nuestra aspiración.

Una vez en ella comprendemos que el verdadero sentido de todo, la verdadera causa de nuestra curiosidad, de nuestro discipulado hacia la vida, tiene que ver con la eterna reconciliación con el mundo, con el otro.

Es aquí donde nace la siguiente fase de nuestra vida, el lento descenso hacia el valle, donde el mundo, y los buscadores de nuestra misma naturaleza nos esperan con los brazos abiertos. Allí nace la comunión con el otro, con nuestro grupo, que nos hará más fuerte y nos obligará a compartir todo aquello que hemos aprendido. Es en ese valle de servicio y amor donde ya no deseamos adquirir conocimiento ni experiencia individual, sino donde, mediante un acto de renuncia y generosidad, volcamos toda nuestra existencia en el anhelo de actuar como parte consciente de un todo mayor. Es así como la vida, nuestra verdadera maestra, nos enseña desde el egoísmo y el orgullo a trascendernos a nosotros mismos para, a través de la entrega y la generosidad comprender la esencia de la aspiración transcendental.

Hacia la próxima revelación


«La revelación revela lo que está siempre presente; no revela en realidad algo nuevo y desconocido hasta ahora.» (D.K.)

Cuando nos desprendemos de la pesada carga de nuestras limitaciones personales y sociales, se muestra ante nosotros un campo de experiencia diferente. No nuevo, porque siempre estuvo ahí, pero sí, al menos para nosotros, ciegos y cegados, sí una nueva visión. Es evidente que esto está ocurriendo, ahora mismo, en este instante, y que existe un nuevo concierto social, una nueva luz y un nuevo sumidero de ilusiones y esperanzas que antes no existían, o mejor dicho, no percibíamos. La sociedad en su conjunto despierta al poder de saberse poseedora de la necesaria voluntad para cambiar y transformar situaciones difíciles. Tras años de auténtica oscuridad, ceguera e ignorancia, estamos abriéndonos hacia un nuevo amanecer donde el contrato social parece estar vinculado a otro tipo de energías y poderes.

Ese despertar es común, aunque algunos tardemos más en captar el nuevo paradigma y otros nos excitemos en exceso ante las pioneras ideas que deberán emanciparnos en el futuro. Esa excitación es imprudente, porque los cambios sociales solo pueden entenderse en el largo plazo, y todas las tendencias que ahora están naciendo en el jardín social deberán madurar durante al menos doscientos años para ver su luz.

Así, unos por pasivos y otros pocos sobreexcitados ante la posibilidad de cambio inminente, existe cierta y errónea postura de unos y otros.

La prudencia nos dice que el cambio es necesario, aunque la prudencia siempre había mantenido la premisa de someternos a la seguridad ortodoxa de lo conocido y cercano. Pero ese cambio acelerado y asombroso que estamos experimentando en los últimos cien años nos aleja de lo prudente y nos acerca a la necesaria reorganización de nuestra humanidad.

Estamos muy lejos de lo que los economistas llaman el punto de equilibrio, ese lugar donde se puede vivir sin que ninguna de las partes concurrentes a la existencia sufra ningún tipo de anomalía o pérdida, y en todo caso, andemos cerca del momento de ejercer algún tipo de influencia orgánica positiva en beneficio común.

Por eso ahora debemos esforzarnos en dirigir nuestras energías a la siguiente revelación, una vez comprendido que el egoísmo personal solo provoca irreverentes guerras, hambrunas y enfermedades. Pero, ¿cuál es esa revelación? En los próximos cien años las futuras generaciones habrán aprendido muchas cosas de nuestros errores y se esforzarán en poner en práctica las llamadas “justas y correctas relaciones humanas”. Algo aprendimos sobre la necesidad de paz tras sendas guerras mundiales. Pero no fue suficiente. Por eso, entender la frase de «justas y correctas relaciones humanas» en su más absoluta profundidad y ponerla en práctica será el reto futuro, y una experiencia que llenará de mucha más luz al conjunto de las sociedades.

Ahora sigamos sembrando, sigamos poseyendo a la vida de la excitante oportunidad del cambio.

Sobre la necesidad del apoyo mutuo


El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.

Johann Wolfgang von Goethe

Muchos ideólogos olvidan mencionar en sus recetas alternativas a los modelos existentes. Modelos que de alguna forma están demostrando su fracaso en momentos de tensión y crisis.

Esta mañana hacia un donativo a la fundación de Wikipedia. Enviaba también un paquete de libros sobre al apoyo mutuo y la utopía al alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Me esforzaba en rematar la corrección de un libro titulado “Sirviendo a la Humanidad” cuya inversión, más de cuatro mil euros, será desembolsada de forma altruista ya que los mil ejemplares que vamos a editar serán prácticamente donados. Son solo algunos ejemplos del día de hoy que pretenden demostrar que hay una forma diferente de hacer las cosas.

Una persona decente debe esforzarse en hacer las cosas bien, en intentar poner orden en su vida y poder asumir su responsabilidad familiar y personal con la mayor dignidad posible. Una vez conseguido esto, tiene una doble responsabilidad que consiste en hacer el bien, practicar el apoyo mutuo y la cooperación y descifrar las claves para poder hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. De ahí que el altruismo y la filantropía sean valores que se han de poner en marcha, aunque sea de forma simbólica al principio y de forma cada vez más seria y poderosa a medida que nuestro poder en la vida se acrecienta.

El egoísmo animal debe aparcarse. El sentido parcelario de la vida debe estancarse para dar paso a un sentido generoso, donde nos preguntemos todas las mañanas: ¿qué podemos hacer por nosotros mismos? ¿qué podemos hacer por los míos? Y, aún más importante: ¿qué podemos hacer por el otro?

Sólo se me ocurre esta fórmula para salir del atolladero en el que nos encontramos, para poder visualizar un mundo nuevo, un mundo humano, cariñoso y alegre. Un mundo en paz donde la sonrisa y el humor gobiernen todas las facetas de nuestras vidas. Esto se conseguirá, poco a poco, tomando consciencia de nuestra propia responsabilidad como seres vivos, inteligentes y en plena consciencia.

Sobre el Viejo Orden Mundial


‎»Todo acto de bondad es una demostración de poderío», Miguel de Unamuno.

Estamos en estado de urgencia. El cielo y el calor de la tierra está siendo poderosamente dañados. Para muchos, esta idea sigue pareciendo extraña, lejana e incluso absurda, eludiendo con su ceguera, egoísmo e ignorancia todo cuanto está acaeciendo en nuestro mundo.

Muchos hablan de que estamos ante la necesidad de despertar no a ninguna verdad, sino, y por el momento, despertar a la realidad envolvente. Despertar significa abrir los ojos, alejarnos de nuestra dormidera y ensoñación y contemplar todo cuanto ocurre a nuestro alrededor. Despertar también significa estar atentos y observar todo aquello que aparentemente contradice los principios básicos de la supervivencia, no sólo de la física y material, sino también de la emocional, la mental y la espiritual.

Olvidamos que somos parte de la tierra, del sol, del aire, del agua, de las poderosas fuerzas invisibles, y que ellos son parte de nosotros. Olvidamos que todo lo que hemos construido en el nombre del progreso ha creado una sensación de fracaso por haber roto el justo equilibrio de todas las cosas. Olvidamos que cuando tiramos basura en la calle o en el monte o en el aire o en los ríos estamos tirando basura en nuestra casa, en nuestros pulmones, en nuestra sangre, en nuestras vidas.

Por eso hay que despertar a la realidad y ver que más allá de ser seres aparentemente inteligentes, somos seres con cierto desarrollo de consciencia. Y eso implica responsabilidad, compromiso y trabajo para mejorar la condición de vida no tan solo de nosotros mismos, sino también del resto. Y el resto es la amapola que crece en el campo, el insecto que revolotea entre sus pétalos, el aire que lo transporta, el ave que se zambulle en los riachuelos y disfruta de los frutos de la tierra y de sus bosques. El resto también es el prójimo que necesita ayuda, y la prójima que nos pide un abrazo. Y el resto también son los otros, los que mueren en pateras, los que piden en la puerta de los mercados, los que, confundidos, erran el camino y destruyen su propia dignidad y la de otros.

Debemos despertar a la realidad de que somos finas hebras del tejido de la gran red de la vida. Debemos darnos cuenta de que el viejo orden que hemos construido con sudor, lágrimas y sangre no puede ser la guía de nuestro futuro. Debemos trabajar todas las horas de nuestra breve existencia para conseguir que la herencia que vamos a dejar es lo más perfecto que hemos sacado de nosotros mismos. Eso será lo que realmente nos llene de satisfacción, porque habremos participado del gran ciclo vital y del verdadero propósito de la vida. Sí, despertemos a un nuevo orden mundial donde la fraternidad, la igualdad y la libertad sean verdaderamente nuestra patria. Despertemos de la pesadilla del viejo orden mundial y seamos capaces de crear un mundo nuevo.

La dificultad de ser libres


”Recordad, no creáis nada porque yo lo haya dicho. Nunca creáis nada a no ser que lo hayáis experimentado”.

Buda

Las imposiciones exteriores nos convierten en siervos, en esclavos, en personas rígidas y definidas. Cuando Jesús, látigo en mano, expulsó a los cambistas y comerciantes del templo de Jerusalem lo hizo por amor, desde el amor que otorga el estar despierto a una mayor consciencia. El mismo acto realizado por un ser egoísta carece de virtud. Pero hecho por alguien de la talla de un despierto, no puede ser un acto viciado ni inmoral ni violento. Jesús actúa drásticamente para provocar un cambio en las consciencias, en las masas dormidas, en la estructura de las cosas. Pretende avisarnos sobre la libertad y por ello se comporta como un auténtico sannyasin, una persona lucida y constantemente alerta, un ser que ha renunciado a la ilusión de la existencia y por lo tanto es completamente libre.

Ser libre no significa crear un modelo diferente al existente. No significa crear una nueva estructura. Significa estar fuera del modelo, fuera de la estructura. No significa ser un revolucionario, sino ser un rebelde constante, un ser líquido, fluido.

Durante muchos siglos en India estaba prohibido que la casta de los Intocables pudiera entrar en los templos. Gandhi luchó toda su vida para que esto no ocurriera y los Intocables pudieran acceder a los templos. Cuando se le preguntó a Krishnamurti sobre este hecho, contestó: ¿Y para qué quieren los Intocables entrar a los templos? Dios no está en los templos”. La visión de Gandhi es revolucionaria, desea poder cambiar la estructura pero sin salir de ella. En cambio, Krishnamurti da una visión diferente, sale de la lógica y de la estructura y ofrece por lo tanto una respuesta que rompe con la razón.

Un ser libre es un ser creador, pero impredecible. Por su propia naturaleza, por guiarse únicamente por su interior y no por las aberraciones exteriores, es totalmente impredecible. Vive en una constante rebelión creativa. Ha renunciado a su pasado y por lo tanto carece de carácter, viviendo una vida sencilla, de juego constante, de alegría, sin prisión. Carece por lo tanto de hábitos, condicionamientos, viejas experiencias o creencias que atrapen su caminar, reinventando cada instante en interminable acto creativo.

Pero resulta una gran responsabilidad ser libre, o pretenderlo, porque careces de apoyos pasados para poder sostener tu peregrinar, y sin embargo, estás completamente abierto a la experiencia. No tienes nada en que apoyarte excepto en tu propio ser y consciencia, en nuestra propia dignidad, en cada instante porque cada instante es único e irrepetible, y nunca, nunca, nunca puede ser predecido, ordenado o planificado. Porque ser libres, al fin y al cabo es ser dignos, llenar nuestras vidas de luz y esplendor y vivir la experiencia del instante único sin atadura, sin condicionantes, sin exigencias y siempre desde un agudo sentido del humor. Ser libre es estar aquí, y ahora, sonriente. Eso es permitir que la vida actúe, que la vida se muestre y que nos ofrezca sus regalos. En las cosas sencillas, en lo espontaneo, en la naturalidad está la fortaleza del instante que se abre para mostrarnos sus dádivas.

Y además un ser libre escucha todo cuanto le rodea desde ese estado meditativo que se consigue desde la soledad. Eso no significa estar solo, sino simplemente el ser feliz en esa condición, escuchando, aprendiendo, compartiendo. Empieza por su propio organismo, por su propia sexualidad, por su propia compañía. Cuando tiene hambre, come, cuando tiene sed, bebe. Pero nunca fuerza nada. Cuando ama, lo hace con pasión y cuando deja de amar, se muestra franco y honesto. Lo mismo ocurre con las parejas o con la amistad o con la familia. Siempre actúa francamente, sin ocultar nada de lo que siente por unos y por otros, alejándose del chantaje, la máscara, el disimulo o el fingir.

Ser libre es amar, es decir, relacionarnos con todo cuanto existe, y esto solo es posible cuando hemos aprendido a estar solos, cuando hemos conseguido penetrar en la profundidad de nosotros mismos.

(Extracto del prefacio a la segunda edición de Creando Utopías, el papel de la rebeldía ante el viejo orden mundial)

Samia y su doble visión


Hay personas que en su inmenso desarrollo personal tienen la capacidad de ver doble. Se acercan con claridad a la visión de la forma, del mundo de la materia y la manifestación, al mismo tiempo que, en una doblez hacia el infinito, son capaces de percibir los asuntos del alma, de lo intangible, de las fuerzas invisibles que nos rodean e influyen. Vibra en dos mundos de percepciones diferentes y es capaz de sustraerse desde lo irreal a lo real, desde lo tosco hasta lo más sutil. Eso le crea un doble sufrimiento, pero también una doble satisfacción.

Samia disponía de esa doble visión. Era capaz de sacrificarse, inclusive de arriesgar su vida por rozar un ápice de realidad. Surcó con su esfuerzo esas etapas de la transición entre lo viejo y caduco y lo nuevo y bueno. En su doble visión, se había saciado de lo añejo y aspiraba a un mundo nuevo y mejor. Y no temió arriesgarlo todo para conseguir algo. Y ahora que el mar la ha engullido y sesgado su vida, ha conseguido parte de su propósito, quizás sin ella saberlo.

Cuando veo su rostro en las carroñeras noticias algo horrible me perturba. Algo que tiene que ver con la sensibilidad humana (para quién la tenga), con el horror de ver como una vida bella, luchadora, libre e infatigable ha muerto de forma atroz, sesgando sueños y promesas, pero sobre todo, sesgando la esperanza en una humanidad cada día más opresora y esclava.

He visto muchas Samia en mi vida. He podido abrazar en el cuerno de África a muchas de ellas, sintiendo su necesidad de meterse en alguno de mis bolsillos para poder atravesar el estrecho que separa un mundo atroz de otro cargado de esperanza. Pero la esperanza a veces es truncada incluso aquí. Un modelo en quiebra donde personas que antes lo tenían todo se quedan sin nada, contando los años que según las estadísticas les queda por vivir y pensando como hacerlo de la forma más digna y humana posible.

Por eso decía que Samia ha cumplido con parte de su sueño. Ha sido capaz, con su sacrificio, de dotarnos de su doble visión, de su capacidad de lucha hasta el final. Ahora ya no tenemos excusa para no saber mirar, para no poder mirar despiertos, atentos, con ganas de lucha y esperanza. Samia nos ha enseñado muchas cosas, y deberemos reflexionarlas en nuestras oscuras noches, cuando un inmenso océano de miedos y frustraciones desee engullir nuestras vidas.

Suzanne Powell, cuarta edición ya a la venta


 

Estimados amigos,

en Séneca y Nous estamos contentos por el éxito del libro de Suzanne Powell, «El Reset Colectivo», del cual ya se está vendiendo la cuarta edición y andamos preparando una quinta. Estamos muy agradecidos a Suzanne por su generosidad, su amistad y su apoyo incondicional en este pequeño éxito editorial.

Gracias también a vosotros por vuestro apoyo.

 

El reto de relacionarnos


No podemos negar dos cosas: el capitalismo ha fracasado al mismo tiempo que nos ha traído cosas buenas. El fracaso tiene que ver más con nosotros que con el sistema en sí. Al fin y al cabo, nuestras formas, aún primitivas de organizarnos y responder a lo exterior surgen inequívocamente de nuestro interior.

Vivimos en un mundo hostil donde hay guerras, hambrunas, sequías, incendios, muerte y destrucción. Pero también es posible vivir en un mundo amable.

Sistemas como el socialismo y el anarquismo también han fracasado en parte. Especialmente porque la humanidad en su conjunto no está preparada para adoptar altos ideales y una libertad absoluta del individuo y sus sociedades. Los proyectos utópicos, pioneros en muchos sentidos, aún son tímidas efervescencias de una sociedad decadente.

Pero esa decadencia es buena porque de alguna forma estamos en el recto, en la etapa final de un ciclo, a puntos de depurar ese mal olor de los desechos de tantas y tantas generaciones. Habrá un impulso final. Tiene que haberlo para que de alguna forma nuestra visión sobre el mundo y nosotros mismos pueda ser cambiada. Algún día se restaurará cierta unidad esencial entre los seres humanos y entre nosotros y el entorno. Cierta integridad deberá nacer de esas visiones que pretenden hacer de un mundo bueno, un mundo mejor.

Cuando miro a mi alrededor me pregunto por donde empezar, consciente de que parte de este mundo sólo podrá ser cambiado por nuestros cambios interiores. Pero a veces es todo tan complicado. Suspiramos constantemente para cometer el mínimo de errores, para perfeccionar nuestros actos, intenciones, pensamientos y emociones. Reflexionamos todas las noches sobre las buenas y malas experiencias, regenerando con ello la oportunidad de que al día siguiente seremos más conscientes, estaremos más atentos y centraremos nuestra intención en un propósito más elevado. ¿Tendremos tiempo de mejorar nuestro carácter, de ayudar en algo a la humanidad, de servirla de alguna forma, transcendiendo con ello nuestros irrisorios problemas y nuestro ridículo egoísmo? A veces todo puede resumirse en eso mismo. Estamos centrados tanto en nosotros, y no me refiero a perfeccionarnos como seres, sino en nuestro egoísmo y ceguera, que perdemos la perspectiva para la cual hemos sido creados. Porque queramos o no, afortunadamente estamos vivos, tenemos un matiz de inteligencia que aspira a convertirse en consciencia, en despertar a un ápice de verdad mayor. Y en este inevitable viaje nos relacionamos, siendo este nuestro mayor reto. Nos relacionamos con nuestro interior, con nuestro cuerpo físico, con nuestras emociones, con nuestros pensamientos, siendo observadores de todo cuanto ocurre dentro de nosotros. Pero también nos relacionamos con nuestro prójimo y nuestra prójima. Como hacen los astros con sus planetas, las constelaciones con sus propios universos en ese compartir magnético que todo lo atrae. Amor es relación, tanto entre la organización y estructura de nuestro mundo interior como en lo más infinito del universo.

Y habrá otra Montaña


“Es la mente la que crea el mundo que nos rodea y aún cuando nos encontramos juntos, parados en la misma pradera, mis ojos nunca verán lo que los tuyos contemplan y mi corazón nunca se agitará con las emociones que conmueven al tuyo”.

“George Gissing”

El último día en Asturias fue el mejor. Quizás porque agazapados entre montañas elevadas y valles profundos descubrimos el lugar. Al menos esa fue mi sensación. Me vi de repente acurrucado por aquel sitio que tantas y tantas veces había soñado. Pude verlo en sus riachuelos, en su inmensidad de alturas, en su silencio, en sus caminos que entrecortaban lagos y llanuras. A poca distancia, el lugar salvaje estaba acompañado de osos, lobos, urogallos y sobre todo ese manto espeso de hayedos y robledades plagados de leyenda e historia. Sí, ese es el lugar, la nueva Montaña, el cobijo montañero que debe aspirar acercarnos a lo más alto. Pudimos ver algunas casas con ganas de ser habitadas, de piedra noble y con necesidad de reforma. Así que ahora toca una paciente travesía por el Desierto hasta que llegue el momento para emprender la conquista angélica. Y desde allí ,desde las altas cumbres…

El anciano Amado


Días de paseos interminables por toda Asturias, de Occidente a Oriente y de Norte a Sur. Nos gustó especialmente el pueblo de Llanes. También los Picos de Europa y Covadonga. Y las increíbles playas que aparecen y desaparecen según la marea del Cantábrico.

Ayer visitamos la zona de Quirós, donde acompañamos a Pablo, un luthier suizo y su pareja Nuria a la romería de la virgen del Alba. Una peregrinación andando hasta lo más alto de la montaña ante un increíble y único paisaje de montañas y valles cerrados. Luego pasamos la tarde tranquilos en la casa que habían restaurado en la pequeña aldea de Coañana, un lugar aún habitado por lobos y osos.

De eso nos hablaba el anciano Amado, vecino de nuestros amigos. Nos explicaba como en los años de pobreza tenían que matar a los lobos y los osos, los cuales competían por la comida con el hombre. Explicaba con cierta pena y repetición el hambre de aquellos tiempos, y como sobrevivían a base de leche y tortas de maíz, su dieta básica. Era hermoso escuchar sus palabras cargadas de de casi un siglo de historia.

También hablamos de lo extraño que resulta que un luthier suizo terminara en una aldea tan alejada del mundo, intentando buscar la tranquilidad que las ciudades no ofrecen… Un oficio artesano en una aldea artesana que sobrevive al tiempo. Una tarde bonita en un lugar hermoso con gente bonita…

La Asturias rural


Ayer exploramos la montañosa, aislada y paradisiaca Asturias rural. Fuimos por el norte, por la cosa hasta llegar a Ribadeo, en Galicia. Desde allí nos adentramos en zona montañosa, desde donde disfrutamos de unos paisajes increíbles, llenos de lugares inhóspitos donde siempre me hacía la misma pregunta: ¿cómo seres humanos aislados del mundo podían sobrevivir en aquellos montes? Es increíble como de repente te encontrabas a una abuela en la mitad de la nada paseando o sentada en el porche de una vieja casa de pizarra. Increíble Asturias con su verde y con su fresquita de 16 grados.

Asturias, patria querida


Ayer entramos desde León al increíble paisaje montañoso de Asturias. Se agradece el clima oceánico en un verano especialmente caluroso. Pasamos la tarde en la señorial Oviedo, donde pudimos merendar las tremendas moscovitas en el tradicional café Rialto.
Estaremos unos días en Gijón desde donde exploraremos las zonas más rurales de esta hermosa tierra.

Dos días…


“Vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aún más cruel y más inhumano, porque estuve entre los hombres”. (Séneca)

El hombre, capaz de llegar a Marte con un excelente grado de curiosidad por el cosmos circundante, es capaz, al mismo tiempo, de autoliquidarse de forma sistemática en cualquier parte del mundo. Ya redoblan de nuevo los tambores de guerra contra Irán, y la amenaza cada vez está más cerca. Suponemos que Israel no cometerá por sí sola ninguna locura, a la vez que Estados Unidos, enfrascada en próximas elecciones, no tendrá tiempo operativo para lanzar ninguna campaña de terror. Al menos, esperemos, hasta que el premio Nobel de la Paz siga en su presidencia.

Nietzsche decía que el superhombre siempre sentiría cierta vergüenza dolorosa por lo humano, por el hombre. Es inevitable sentir cierta misantropía cuando ves como seguimos comportándonos como un auténtico animal salvaje.

Lo contrario a la misantropía es la filantropía, el amor inequívoco a la humanidad. Por suerte, una gran parte de la humanidad es capaz de crear y hacer cosas maravillosas. Esperemos que esa sea la que predomine en los próximos dos días.

¿Dos días dije? Un amigo me contaba el otro día en el sur la teoría de los nenúfares, los cuales se multiplican por dos cada veinticuatro horas. La teoría dice que un nenúfar es capaz de cubrir totalmente un estanque en tan solo treinta días. Me preguntó: ¿en qué día el nenúfar, estando a la mitad de la capacidad del estanque, lo cubriría totalmente? Si se multiplica por dos, el nenúfar cubriría el estanque de la mitad a la totalidad en el día 29. Según la teoría de un ecologista, nosotros, como humanidad, estamos en el día 28. Eso significa que de seguir así, estamos abocados al desastre en tan solo “dos días”. Y además, el desastre total está tan próximo, que es totalmente irreversible por el avance de nuestro propio deterioro.

Sea como sea, debemos practicar hasta el extremo la filantropía, porque esa será la única puerta de esperanza que lo humano pueda albergar en los próximos dos días.

El poder de los bosques


«Formamos parte de una sociedad tan enferma que a los que quieren sanar se les llama raros y a los sanos se les tacha de locos» (Jiddu Krishnamurti)

Cuando paseaba por el jardín botánico de Copenhague disfrutaba en el paseo de esos discretos avisos que nos recuerdan la necesidad de “permanecer en silencio”. Fuera de esa paz extraña rodeada de exóticas ornamentas vegetales, el ruido parece ser la nota común de nuestro mundo. Sin embargo, los sonidos de la naturaleza son amables y se pueden degustar en largos paseos rodeados de bosques e inmensidad. Los lugares donde hay abundancia de plantas están siempre acompañados de aves, y según la prodigalidad de las mismas, será un claro indicativo de la riqueza o no de un lugar. En los abundantes bosques de la Baja Sajonia era normal rodearte de repente de soledad, silencio y musicalidad proveniente de arroyos, o mirlos, o petirrojos que acompañaban el paseo con su mágica presencia.

Uno se siente poderoso en esos instantes. El poder crece ante el silencio y la grandeza del espesor de un bosque o el llanto de un riachuelo. Cerca de Göttingen había un bosque donde íbamos a pasear. En la frontera que lo separaba de una espesa sabana verde, había un banco donde descansábamos y desde donde podíamos contemplar la ciudad a lo lejos junto al río Leine y su lago madre Kiessee. Allí encontrábamos nuestro centro de paz, un lugar donde se unían los senderos de las fuerzas corporales y las corrientes espirituales que podíamos captar en aquellos instantes.

Los bosques alemanes poseen aún intactas esas fuerzas vivas que la naturaleza comparte muy avispadamente con aquellos que desean preñarse de cierta discriminación y desapasionamiento, preceptos básicos para ponernos a la guía de nuestras almas y sus anhelos. Hay un punto de equilibrio entre esos paseos de antaño y la memoria de los presentes. Porque las experiencias se acumulan y engloban ese halo de misterio que es la vida. Y cada vez que siento el silencio y paseo por un bosque y me maravillo en un jardín botánico, entonces todos los bosques y todos los jardines y todos los silencios se condensan en uno y el alma se manifiesta.

Carta de Rato a Gordillo


Querido Juanma,

Aún no has entendido que la utopía no se consigue asaltando fincas y supermercados. Que los verdaderos héroes ya no son los que roban a los ricos para dárselo a los pobres, sino viceversa. La gente adora a los banqueros que os roban, aunque nos metan en la cárcel. La gente de verdad, la genuina raza española, prefiere codearse con el dinero, con la opulencia y la vanidad. Los rezagados utópicos llegáis tarde a la promesa del nuevo orden. Tenéis poca clase, sois bastos y torpes en vuestras acciones y encima os creéis los Robin Hood de nuestro tiempo.

Porque tienes que explicarme con mucha calma qué es eso de tener una vivienda por quince euros al mes. ¿Acaso quieres arruinar el esfuerzo y tesón de tantas generaciones? ¿Y lo de expropiar tierras para dar trabajo a los parados? ¿Y eso que te ha dado ahora por decomisar alimentos para donarlos a los pobres? ¿No te das cuenta que con esas acciones sólo vas a conseguir el repudio de la sociedad, que lo único que desea, y lo demuestra, es codearse con nosotros?

Pero en el fondo, tus fantasías trasnochadas nos vienen bien, porque demuestran que sois una panda de malhechores que no respetan la legalidad, el orden y las reglas de nuestra amada democracia. Nosotros, los valedores del orden y la disciplina, que conseguimos recortar en educación y sanidad para rescatar nuestros laudos y firmezas. ¿No os dais cuenta de cual es el verdadero camino?

Un abrazo, y suerte…

Tu siempre Rato Pa Rato…

Rozando cielos


Nunca sabemos donde nos cruzaremos con el reino de los cielos. Estos cuatro días de familia en la Montaña han estado plagados de interrogantes, de recuerdos, de dudas, de supuestos, de remolinos que nacían en el estómago y revolvían todo aquello que no se supo recolocar. Y en esa pequeña tempestad con sus pequeños oleajes siempre había momentos para mirar hacia arriba, dejando zambullir la mirada en tiernas promesas, o para pasear por bosques y playas. Y eso hicimos.

En la comarca del Campo de Gibraltar, en Cádiz, muy cerca de Tarifa y bordeada por la Sierra de la Plata hay una hermosa playa, unas de las pocas playas vírgenes de nuestro país, llamada Bolonia. En la misma playa, un gran maremoto sepultó en el siglo II d.C. la próspera ciudad romana de Baelo Claudia, cuyos restos aún son visibles desde la inmensa y viva duna que allí crece. Lo que más impresiona de aquel lugar son las increíbles vistas de África, la cual casi se puede tocar a pocos kilómetros hacia el sur. No puedes marcharte de allí sin cerrar antes los ojos e imaginar cientos y cientos de historias sobre sus orígenes.

Y también sobre los orígenes más remotos de nuestra historia humana. Aficionado a la ciencia y a las creencias, hoy, ya en la solitaria Madrid, me he dejado invitar por el poeta Carlos Ramos a una sesión de cine para ver una terrible película de extraterrestres. Disfruto mucho con este tipo de películas hasta que al director de turno se le ocurre sacar bichos y hacer de los pobres ETs una panda de crueles y reptilianos seres xenomorfos. La película iba bien, al menos en el aspecto filosófico, hasta que destruyeron el argumento con ese tipo de marcianos sin sentido. Y digo sin sentido porque, siguiendo el argumento de la película, si existen o existieron civilizaciones más avanzadas que las nuestras, más inteligentes y más evolucionadas, estoy casi completamente seguro de que no tendrán o tendrían rasgo alguno de violencia. Creo que la sabiduría tiene que ir siempre acompañada de cierta compasión para que sea posible, o viceversa. El caso es que el reino de los cielos, desde un punto de vista antropológico, siempre se me antoja diverso e increíble, y plagado de interrogantes que siguen palpitando en mi corazón inquieto. Por eso he disfrutado estos días viendo África tan cerca, y hoy viendo que el universo humano está plagado de extrañas creencias.

Crédito o la vida en los bosques…


Cuando llegué a Andalucía hace siete años tenía doscientos mil euros en el bolsillo y andaba buscando el ideal de la vida en el campo, alejado del ruido, buscando momentos de lucidez y contemplación. Tras vivir unos años en la opulencia del crédito y el dinero fácil debido a la especulación inmobiliaria que todos padecimos en mayor o menor medida en la gran ciudad, estaba hastiado y decidí dar un cambio radical en la misma. Recuerdo que por aquel entonces tenía tarjetas de crédito de mil colores: American Express, Master Card, Visa… por un valor total de treinta mil euros en crédito fácil. En esa época no resultaba difícil gastar todo el crédito y luego devolverlo de mil maneras. Todo eran facilidades. Incluso recuerdo que si en algún momento tenías un apuro, podías pedir minicréditos en tu bancaonline que te ingresaban en el instante. ¡Qué tiempos!

Antes de que estallara la crisis decidí plantarme, porque veía que la gallina de los huevos de oro no podía durar toda la vida y necesitaba un cambio de vida radical y vital. En ese momento de éxodo político e intelectual pensé que en vez de gastar los ahorros en una casa, podía dedicarlos a mi carrera académica, que era el motivo por el cual había ido hasta Andalucía cansado del nacionalismo asfixiante (imposible hacer una tesis doctoral en Cataluña que no tuviera que ver con la identidad de los pueblos o el nacionalismo) y a una vida mucho más sencilla y desprendida.

Me planteaba el hacer una casa modesta, y el hacerla con nuestras manos, sin prisas. Es cierto que quizás hubiéramos tardado cinco o diez años, exagerando un poco, pero luego hubiéramos tenido toda la vida para disfrutarla, sin necesidad de hipoteca ni créditos y con la tranquilidad de no deber nada a nadie. Pero aquella idea fracasó precisamente por los motivos que describía en el librito «Creando Utopías», libro que escribí como advertencia a lo que luego inevitablemente sucedió.

Imagino a veces si ahora tuviera capacidad para pedir un crédito y poder contratar cuatro o cinco personas para Séneca, que es lo que realmente necesitaría para tener una empresa en condiciones: una secretaria, un maquetador, un comercial, algún editor, algún corrector… Seguramente Séneca crearía empleos y crecería vertiginosamente, pero me pregunto cual sería el precio a pagar… Pongamos pedir un crédito de 300 mil euros para pagar el sueldo de cinco personas durante tres años. ¿Sería capaz de amortizar ese dinero en esos tres años? No lo sé… Pero… ¿qué necesidad tengo de crecer y crecer a costa de deuda y crédito? ¿Puedo seguir así y vivir bien con lo que tengo?

Ante la experiencia que he tenido con las casas (compré tres de propiedad y la tercera, fruto del esfuerzo de años de trabajo y un poquito de suerte especulativa, terminó en el banco) no me atrevo a decir que el crédito y la generación de deuda sea la mejor salida. Sí que es la más cómoda, pero no sé si la mejor, excepto para las teorías que fijan el crecimiento como esencia de su filosofía.

Llevo tres o cuatro años sin tarjetas de crédito y no me va tan mal sin ellas… ¿Por qué antes, cuando las tenía, estaba tan angustiado a pesar de que gozaba de más dinero? Ahora tampoco tengo hipoteca y ya son pocas las deudas que arrastro debido a la quiebra de mis distribuidores. Y ahora me pregunto, ¿tendría ahora capacidad de ahorro para volver a empezar y construir una nueva casa y una nueva vida sin crédito, sin hipoteca?

Thoreau fue capaz durante dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña construida por él mismo, cercana al lago Walden. De esa experiencia escribió un libro con ese mismo título y que editaremos en breve en Séneca: Walden, la vida en los bosques. Y quizás ese sea el próximo reto, hacer lo que hizo Thoreau en Walden y retirarme dos años a los bosques para ver si es posible vivir de esa manera, es decir, del fruto de mi trabajo, y no del crédito fácil y mentiroso… Un mundo nuevo es posible, claro que sí, pero requiere de mucho sacrificio y de mucho camino y experiencia que recorrer… Acepto el reto, acepto la disciplina.

Algunas reflexiones sobre la deuda y su prima


En siglos pasados, los problemas de deuda se terminaban a base de guerras. El caso de los Templarios fue quizás la primera intervención de un «estado» que no podía seguir pagando intereses por su deuda a unos «banqueros»-monje-guerrilleros que terminaron en la hoguera…

Ahora, ¿cual es la solución para terminar con este círculo vicioso de la deuda? Le preguntaba al amigo J. hoy mismo… ¿O la solución es estar dependiendo de la deuda de por vida, heredando nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos todo este desaguisado? Es un tema que como el nacionalismo, intento resolver en mi interior… Y J. me ayudaba en la reflexión que yo mismo hacía en voz alta. (Más abajo su respuesta).

En mi caso particular, lo que estoy haciendo es reducir todo tipo de gastos y no entrar en mas gastos (es decir, los famosos recortes del gobierno). Pero lo que sí tengo claro es que no pido más deuda para pagar la deuda, sino que intento trabajar más, comer menos y disfrutar menos hasta que consiga terminar con mi propia sangría. ¿Qué hacen los gobiernos en ese sentido?

Sí, me he quedado sin casa, he tenido que reestructurar toda mi vida y conduzco un coche híbrido con más de quinientos mil kilómetros sin posibilidad de cambio. No tengo móvil e intento reinventar mi negocio ya que mis distribuidores, la mitad quebrados y la otra mitad sin pagar desde casi un año asfixian la ya de por sí asfixiante situación. ¿Qué se hace en estos casos de pura supervivencia? Sobre todo revisar nuestros valores, nuestras conductas, nuestras formas de vivir, y lo más importante, nuestros hábitos.

Nunca he cobrado una prestación social, ni recibido una beca. Cuando me quedaba en el paro, me iba a la calle y me tiraba las veinticuatro horas buscando trabajo, aunque fuera de telepizzero o repartidor de propaganda o lo que fuera. Cuando no había nada de trabajo, entonces inventaba mi propio puesto de trabajo, ya fuera pintando muñequitos o vendiendo libros. Nunca había tiempo para la queja, que es la madre de todas las desgracias.

Así que me pregunto qué más hace el gobierno aparte de seguir apoyando a los bancos, que son los que desahucian a las personas que se han quedado sin trabajo. Porque esta es para la sociedad la paradoja. Rescatan bancos y no personas… ¿Y quién nos rescata a nosotros mismos? La supervivencia, la pura y dura supervivencia que se apoya en estos momentos y más que nunca en la cooperación y el apoyo mutuo entre nosotros. Pero J. tiene más respuestas que con su permiso y el vuestro comparto:

 

En mi opinión lo que está haciendo Europa liderada por Alemania-Francia y el BCE tiene sentido:

  • Por un lado, los paises del norte están mejor gestionados y son más productivos.
  • Por otro, tienen menor corrupción pública y privada (no debemos olvidar esta última, muy alta en España en “pequeñas” cosas que multiplicadas por millones suman millones.
  • Finalmente, asignan mejor los recursos; (1) no hacen obras sin sentido tipo Ave Albacete-Cuenca con 19 pasajeros; (2) no construyen un parque de viviendas acojonante tipo Seseña que luego se quedan vacías…

Creo que la medicina es adecuada:

  1. Solidaridad entre países, pero dentro de un orden para que no haya cachondeo (el ejemplo es loq ue está pasando ahora mismo en la UE).
  2. Reducir el coste de las administraciones para que el ratio funcionario/habitante sea como el de los países más eficientes (Alemania).
  3. Una visión del mundo económico menos especuladora, en el sentido de que las cosas requieren su tiempo. La reforma bancaria en Europa va en línea de hacer entidades más seguras, lo mismo que las exigencias a las aerolíneas de que paguen derechos de emisión de CO2.
  4. Una visión del gasto más austera, eliminando inversiones no necesarias.
  5. Idem como opción particular, eliminando como bien dice DK en el capitulo sobre el dinero de “Sirviendo a la humanidad” tantos gastos superfluos en diversión, tabaco, alcohol, caprichos, “disneylandias” (con todo lo que esto implica)…
  6. Una visión si quieres más holística de la vida, también como opción particular

Creo que es esto lo que se está empezando a sembrar.

 

La gimnasia soberanista: el camino del comunitarismo al cosmopolitismo social


Decíamos ayer algo sobre la independencia de los pueblos, los nacionalismos trasnochados y las ansias de asaltar el poder –político y económico- a base de ningunear y manipular la psique y las emociones de la gente. El principio nacionalista y patriótico se basa precisamente en eso: en el ninguneo, en la manipulación cultural y el chantaje social de unos pocos contra muchos. Es la contracorriente de los tiempos modernos, que son abiertos y procuran abrirse al otro, en contra de toda forma de etnocentrismo o de sociocentrismo de esos grupos autocentrados, que implica una autovaloración y una tendencia a cerrarse sobre sí mismos.

Arrinconar el sistema feudal y la sociedad estamental fue un gran logro de la humanidad. Se suprimieron algunos privilegios aparentemente –luego se transformaron en otros- y se creó un acceso libre a la promoción social, aunque siempre protegida por las nuevas oligarquías políticas y económicas.

En las sociedades antiguas, la soberanía y el poder emanaban de forma jerárquica y piramidal de arriba abajo. En las sociedades del futuro, la tendencia se horizontalizará en unas bases cada vez más amplias, existiendo una jerarquía horizontal, y no vertical como hasta ahora, donde el verdadero poder recaerá en la ciudadanía no cada cuatro años, sino a cada instante de su existencia.

La autonomía plena y verdadera nacerá ante el inevitable deterioro del sistema estatal, la caída de las patrias y las naciones hasta llegar a un cosmopolitismo social pleno y libre, donde las leyes, siempre desde el respeto hacia las diferencias de unos y otros y la pluralidad humana, serán universales.

Es inevitable la caída de los estados-naciones, del sentimiento gregario del patriotismo o nacionalismo. Por eso, la verdadera gimnasia soberanista recaeré en el individuo libre, que pacta con sus prójimos la verdadera convivencia social no basada en banderas, ni en historias, ni en batallas ni en sangre, ni en fechas ni en ideologías, sino en la necesidad de aplicar el sentido común, la libertad, la fraternidad y la igualdad entre los hombres. Y ese camino ya ha empezado, y es irrenunciable.

¿Tambores de guerra?


Estimado J.

El tema está que arde… Septiembre se presenta como un mes muy caliente… Además con octubre con elecciones en USA… Por ese motivo no creo que haya guerra en Irán, al menos hasta octubre, a pesar de que Israel está que no aguanta más la situación… veremos… Y aquí, pues aquí seguiremos con recortes y protestas…

En cierta manera estoy de acuerdo con los recortes, la cuestión es la imagen social de todo y el mensaje que se envía a la población: «les desahuciamos de sus casas, les recortamos en sanidad y educación y luego gastamos lo que no tenemos en salvar a la banca». Hay mucha gente que se pregunta: ¿y por qué no me salvan a mí? En fin… Habrá revueltas si la cosa sigue así, y eso podría ser el desencadenante o la excusa para que Cataluña diera pasos hacia la independencia, o la proclamara, como lo hizo Companys en los albores de la guerra civil… y como ya están sugiriendo los sectores más duros del nacionalismo catalán…

un abrazo sentido…

Cómo empezar una revolución


En septiembre, Editorial Dharana tendrá el honor de empezar su andadura con la edición del libro de Gene Sharp.

PORTADA DICTADURA A DEMOCRACIA

Meditaciones


Decía Jiddu Krishnamurti que la meditación no es una vía de escape. Tardé años en entender esas palabras. Quizás fue cuando paseaba por las habitaciones de su casa en Ojai, en California. Allí y en los jardines de la casa había un silencio abrumador. Por un momento, y contradiciendo al sabio, pude aislarme y encerrarme en mí mismo para intentar comprender la sensación de vacío de aquel instante. Fue entonces cuando comprendí el verdadero sentido de la meditación. Realmente se trata de preñar al mundo de sentido, de penetrarlo, de sentirlo, de palpar con todos los sentidos su verdadero significado, pero también con la lucidez de la mente, con la atrevida llama de la emoción y con el radiante cuerpo de luz. Entonces el mundo entero adquiere un sentido y un propósito y es constante la belleza de sus cielos y sus tierras.

Era una calurosa mañana de julio del 2006. Recuerdo que cuando entré en su habitación en plena soledad, sin que nadie se hubiera dado cuenta de mi invisible presencia, ni siquiera el jardinero que andaba ocupado entre la maleza a unos cincuenta o sesenta metros, pude comprender que la esencia de meditar no es otra que la de comprender al mundo desde fuera y desde dentro. Sí, había vacío pero también plenitud. Desde la habitación se podía distinguir los rayos del sol que asomaban por encima de los árboles y las montañas. El sonoro batir de alas de los pájaros, el latir incesante de las millones de hormigas que construían sin cesar túneles infinitos bajo mis pies, los grandes ojos del búho y en lo más sutil, el despertar a la consciencia universal mediante la constante práctica de la concentración en la pluralidad del mundo.

Jiddu ya no estaba allí, ya no vivía allí. Hacía poco más de veinte años que su alma dejó la tierra, o mejor dicho, penetró la tierra en aquel febrero de 1986. Sin saber porqué, lo recordaba todo nítidamente en la meditación de hoy, en el salón de conferencias de los laboratorios Taxon, cerca de la estación de Príncipe Pío de Madrid. Me sentía cómodo en la meditación de plenilunio. La crisis nos había expulsado del círculo amigo y tenemos que adaptarnos como podemos a las nuevas circunstancias. También recordaba cuando las primeras meditaciones se hacían en petit comité en la casa del jardín del Morya, con la chimenea en invierno y siempre la luz rebosante. Sin darme cuenta, en la meditación estaba viajando una y otra vez a las otras meditaciones, a los otros lugares donde alguna vez hubo una conexión con el infinito. Y eso me llevó de nuevo a las palabras de Jiddu: “lo que importa de la meditación es la cualidad del corazón y de la mente”. Una mente y un corazón inocente y vulnerable, pero capaz de las cosas más grandes.

Por eso, tras la meditación y una suave cena en el jardín del Morya, pudimos hablar de esa inocencia humana y esa vulnerabilidad que se muestra perpleja antes lo acontecimientos mundiales. Por eso la necesidad de retomar el círculo en las meditaciones, para penetrar el mundo, para comprenderlo y para trascenderlo. Para saber que la grandeza de estos tiempos es un regalo en nuestras limitadas y finitas vidas y por ello, es necesario comprender, de nuevo, que la meditación nos acerca a la virtud de la percepción del todo. Inclusive a la percepción de nosotros mismos, de nuestro yo real.